La Comunidad de Madrid llama a no acudir a los centros de salud a pedir cita para vacunarse

La Consejería de Sanidad informó este martes de que la Gerencia Asistencial de Atención Primaria recuerda que los ciudadanos no deben acudir presencialmente al centro de salud para solicitar cita para la vacuna frente a la Covid-19.

Desde el 25 de febrero, que se inició la vacunación con Pfizer para los mayores de 80 años, los profesionales de estos centros, de forma proactiva, están llamando por teléfono a la población que, por franja de edad, le corresponde la vacuna parar citarles en su centro de salud respectivo.

Con el fin de agilizar el proceso de vacunación y facilitar la accesibilidad, hoy martes se ha activado la cita telefónica para que los usuarios de más de 75 años que así lo deseen, puedan concertarla para la vacunación a través de una de las opciones del teléfono de cita previa de su centro de salud, y sin esperar a ser llamados.

El número de plazas u horarios estarán en función de los pacientes ya citados y la disponibilidad de vacunas según el suministro en cada centro de salud.

Los profesionales de Atención Primaria continuarán llamando a los usuarios que no elijan esa opción para completar la inmunización en esa franja de edad.

En general, los centros de salud de la Comunidad de Madrid están actualmente vacunando a los mayores de 75 años, y los dispositivos que han finalizado con esa franja de edad han comenzado a inmunizar a menores de 75.

Según Sanidad, el ritmo de vacunación de los centros varía en función del número de población mayor que tenga asignado y según la zona geográfica.

La Gerencia Asistencial de Atención Primaria prevé que se amplíe de manera progresiva la vacunación a población de menos de 75 años en los centros de salud.

De forma paralela, los hospitales Gregorio Marañón, La Paz, 12 de Octubre y Fundación Jiménez Díaz continuarán inoculando dosis de Pfizer a población general con edades comprendidas entre 70 y 74 años.

Estos ciudadanos reciben cita mediante SMS que deben confirmar y, si no se realiza dicha confirmación, son contactados telefónicamente por el Centro de Atención Personalizada (CAP) de la Consejería de Sanidad.

Los expertos analizan las diversas opciones para quienes recibieron la primera dosis de AstraZeneca

Los expertos están analizando las diversas opciones para completar o no la vacunación contra la Covid-19 en las personas que recibieron la primera dosis antes de que se suspendiera la inoculación con este suero mientras se investiga su posible vinculación con extraños casos de episodios trombóticos.

El pasado 7 de abril, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud tomó la decisión de restringir el uso de la vacuna de AstraZeneca solo a las personas de entre 60 y 65 años, después de que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) confirmara que "hay un posible vínculo" entre esta vacuna y casos muy raros de trombos. Al día siguiente, la Comisión de Salud Pública anunció que se extendería este grupo hasta los 69 años.

Esta verificación ha sido realizada en el marco del proyecto #VacúnaTE que Maldita.es y la agencia de noticias Servimedia desarrollan contra la desinformación sobre las vacunas de la Covid-19 con el apoyo de Google News Initiative.

La situación plantea la duda de qué va a ocurrir con los menores de 60 años que ya habían recibido la primera dosis y están a la espera de recibir la segunda. Según la ministra de Sanidad, Carolina Darias, una opción es dejar a este grupo con una sola dosis de AstraZeneca. La otra sería darles una segunda dosis de otra vacuna, como las de Pfizer o Moderna que utilizan una técnica distinta (AstraZeneca es una vacuna basada en adenovirus y Pfizer y Moderna están basadas en ARN mensajero).

Pero, ¿es una buena idea combinar vacunas diferentes? Según apuntan los expertos, son necesarios ensayos clínicos que prueben la eficacia y seguridad de esta práctica. Además, no aconsejan dejar a este grupo con una sola dosis de la vacuna porque pierde eficacia. De este modo, señalan una tercera vía: terminar la pauta de vacunación con el suero de AstraZeneca.

Francia ya ha anunciado que las personas menores de 55 años a las que se les aplicó la primera dosis de AstraZeneca recibirán una segunda dosis de la vacuna de Pfizer o Moderna. Como recoge el diario francés Libération, a este respecto la portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Harris, afirmó que "la intercambiabilidad de vacunas no es algo que se pueda recomendar en esta etapa" por falta de "datos adecuados para decir si es algo que se puede hacer".

En España, tras el anuncio de los cambios en la estrategia de vacunación, la Sociedad Española de Inmunología (SEI) emitió un comunicado en el que destacaban la necesidad de realizar estudios para garantizar la seguridad y eficacia de esta práctica.

Lo mismo indica Isabel Solá, viróloga del laboratorio de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC): "La idea de combinar dos vacunas de distinta naturaleza (régimen heterólogo) en principio es razonable y se hace con frecuencia en la experimentación de vacunas en sanidad animal. Sin embargo, para tener la certeza de la eficacia y la seguridad sería necesario un ensayo clínico adecuado".

Pepe Alcamí, virólogo del Instituto de Salud Carlos III, también dice que faltan datos sobre esta práctica: "A priori la la vacunación con otro prototipo que no sea AstraZeneca como segunda dosis no debe plantear nuevos problemas de seguridad. Respecto a la eficacia, lo previsible es que el sistema inmune activado por la vacuna de AstraZeneca con la primera dosis responda con la memoria generada frente a una segunda dosis, aunque sea otro inmunógeno. Pero no lo sabemos".

Ignacio López-Goñi, microbiólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, ha explicado que la norma general es que las vacunas no son intercambiables y es algo que se hace solo en casos excepcionales. Por ejemplo, que no se dispongan de más dosis de la primera vacuna o que se desconozca el fármaco que se aplicó en primer lugar. No obstante, según López-Goñi, tienen que ser vacunas que estén autorizadas "con la misma dosis para la misma población y con el mismo antígeno".

Pero, en este caso, la vacuna de AstraZeneca lleva adenovirus y las de Pfizer y Moderna son de ARN mensajero (o ARNm). Así que, "aunque vayan frente a la misma proteína, son dos formulaciones distintas y no tenemos todavía datos de cómo van a funcionar", apunta el microbiólogo. Sobre este tema, Isabel Solá explica que "la propuesta es razonable y no es nueva" ya que "en vacunas animales es frecuente combinar una dosis con un vector vacunal y otra con un ácido nucleico". En la misma línea, Alcamí dice que "sobre el papel" combinar estas vacunas "no entraña riesgo", pero "pueden plantearse más dudas sobre la eficacia".

El virólogo afirma que, en su opinión, se necesitan estudios "para comparar la inmunogenicidad de poner una segunda dosis con otras vacunas en comparación con una segunda dosis de AstraZeneca, que hoy por hoy no ha sido descartada por la EMA".

En este sentido, en Reino Unido ya hay un ensayo clínico en marcha que está probando combinar las vacunas de AstraZeneca y Pfizer. Según se expone en la web de esta investigación, "el propósito de este ensayo es ver qué tan bien responden los sistemas inmunológicos de las personas cuando se les aplica un tipo de vacuna y luego se refuerza con otro" y también "ver qué tan buena es la respuesta cuando la segunda dosis se separa de la primera dosis en diferentes períodos de tiempo".

Según Solá, este ensayo clínico respondería a muchas dudas que tenemos hoy en día. Por ejemplo, si combinar vacunas de adenovirus con vacunas de ARNm es seguro y eficaz, o "cuál es el orden óptimo y también el tiempo óptimo entre una dosis y otra".

El microbiólogo López-Goñi afirma que los resultados del ensayo clínico de Reino Unido que analiza la posibilidad de mezclar vacunas no se han publicado aún y que le parece "muy arriesgado utilizar una vacuna distinta porque no sabemos si será mejor, si será peor o si tendrá otros efectos secundarios". Por lo tanto, según el experto, "lo más recomendable en este momento es que se dé la segunda dosis con la vacuna de AstraZeneca".

Margarita Del Val, viróloga del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM) explicó en laSexta que se dispone de 12 semanas hasta que les toque la segunda dosis a los que se vacunaron con AstraZeneca. "Lo que ha dicho la EMA es que se pueden vacunar sin ningún problema a personas menores de 60 años (con esta vacuna). De manera que (...) para entonces debería estar aclarado y, para mí, si no hay nuevos datos de nuevos ensayos clínicos la opción, desde luego, con el conocimiento actual, es segunda dosis con AstraZeneca".

El catedrático de Inmunología Alfredo Corell, de la Universidad de Valladolid, indico lo mismo en RTVE: "Es preferible que se complete la pauta (con AstraZeneca) a que se combinen con otras vacunas hasta que se tengan mayores evidencias y se pueda probar con diferentes dosis".

El también inmunólogo José Gómez Rial, del laboratorio de Inmunología el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, publicó un hilo en Twitter aclarando dudas sobre la posibilidad de completar la vacunación de los menores de 60 años con otro fármaco. Señalaba que la "recomendación de muchas sociedades científicas está en completar la pauta vacunal con la vacuna de AstraZeneca, dado que el bajísimo riesgo de trombopenias inmunes no justifica el 'experimento' del esquema mixto sin haber sido probado en ensayo clínico".

Isabel Solá afirma que la opción de dejar a los vacunados con AstraZeneca menores de 60 años con una sola dosis "no parece recomendable en principio". Según la viróloga, los resultados de esta vacuna publicados en The Lancet muestran que, con una sola dosis, la eficacia de la vacuna se mantiene en un 74% hasta los 90 días. Pero entre 90 y 120 días desde la primera dosis la eficacia se reduce a un 32%. En esto coincide López-Goñi, el microbiólogo explica que los ensayos clínicos de esta vacuna indican que para obtener el máximo de protección posible se necesita la segunda dosis.

"En mi opinión, en ningún caso debe dejarse con una única dosis a los vacunados con AstraZeneca", manifiesta por su parte Pepe Alcamí. Según explica, la segunda dosis no sólo aumenta la protección frente a la enfermedad sino que también "puede ser importante para bloquear la reinfección y transmisión del virus" ya que, en el caso de la vacuna de Pfizer, hay datos que apuntan a esto. Se trata de seis estudios que analizan la protección de la vacuna de Pfizer y BioNTech frente a la infección sintomática y asintomática y muestran "eficacias del 75% al 94%".

Para denunciar bulos relacionados con la desinformación de las vacunas contra la Covid-19, Maldita.es dispone de un canal de WhatsApp a través del número +34 644 229 319 para que cualquier persona pueda comprobar automáticamente casos de desinformación que llegan a través del teléfono u otras vías.

El nivel socioeconómico del vecindario condiciona los efectos de los primeros episodios psicóticos

Investigadores del Ciber de Salud Mental (Cibersam), de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y del Hospital Universitario de La Princesa comprobaron que los pacientes que sufren un primer episodio psicótico podrían presentar una mayor persistencia de las dificultades para desempeñar habilidades de la vida diaria según el nivel socioeconómico del barrio donde vivan.

Según informaron este miércoles los centros de investigación, este estudio "confirma nuevamente el peso del código postal en las desigualdades en salud". Este nuevo trabajo, que ha publicado la revista 'Health and Place', pone el foco en la posible influencia de la renta media de la zona de residencia en el grado de afectación que padecen los pacientes tras el primer episodio psicótico.

En este sentido, la investigadora del Cibersam y primera autora del trabajo, Ana Izquierdo, explicó que “mejorar la comprensión de las dificultades psicosociales asociadas con trastornos del espectro de la psicosis es clave para mejorar el foco de las intervenciones terapéuticas, y esto es aún más crucial durante los pocos años posteriores al primer episodio psicótico, ya que en esta primera etapa hay una ventana de oportunidad para la intervención que puede impactar positivamente en la evolución del paciente a largo plazo”.

Para ello, en este estudio se compararon los datos de 170 pacientes diagnosticados de un primer episodio de psicosis y 129 controles sanos de la Comunidad de Madrid, participantes en el estudio observacional AGES-CM. En la investigación, coordinada desde el grupo del Cibersam que lidera José Luis Ayuso en la UAM, colaboraron un total de 21 investigadores de 7 grandes hospitales públicos madrileños.

Los pacientes se dividieron en dos grupos de estudio, teniendo en cuenta si el ingreso de los hogares a nivel de su barrio estaba por encima o por debajo de la media, marcada en 31.913 euros, atendiendo a los datos del Instituto Nacional de Estadística.

El análisis de los datos de estos pacientes mostró que los ingresos familiares bajos se asocian con una peor función en los pacientes tras el primer episodio psicótico, y también con una mayor duración de sus dificultades. “Estos efectos aparecen incluso después de controlar el estatus socioeconómico individual, lo que debe llevarnos a una reflexión sobre la influencia de las condiciones de vida en la perpetuación de las desigualdades de salud”, señalan los investigadores.

Los resultados de este estudio sugirieron que las personas que vivían en barrios de bajos ingresos mostraron una mayor centralidad de las actividades de la vida diaria, particularmente en las responsabilidades del hogar”, señaló Izquierdo. En cambio, en los pacientes de los barrios de más altos ingresos, el área más importante en su funcionamiento tras estos primeros episodios psicóticos tenía que ver con las dificultades para tratar con extraños.

La explicación de estas diferencias podría tener que ver con el hecho de que las personas que viven en los vecindarios de bajos ingresos pueden sufrir más de falta de oportunidades educativas y una alta exposición al estrés crónico, y tendrían que luchar con frecuencia para satisfacer necesidades más elementales (vivienda, problemas económicos, seguridad laboral, seguridad o cohesión social).

Mientras, los pacientes con mayores niveles de ingresos tendrían las necesidades primarias satisfechas y, por tanto, sus prioridades a cubrir estarían mucho más arriba en la lista, como puede ser la necesidad de pertenencia.

Los virólogos desmienten que las vacunas agraven una posible infección posterior por Covid-19

Los virólogos desmienten que las vacunas actuales, incluidas las aprobadas contra la Covid-19, puedan agravar una posible infección posterior por el virus debido al fenómeno conocido como "mejora dependiente de anticuerpos" (ADE), que facilita la infección del organismo.

Así se ha constatado en una verificación realizada en el marco del proyecto #VacúnaTE, que contra la desinformación sobre las vacunas del coronavirus llevan a cabo maldita.es y Servimedia con el apoyo de Google Digital News Innovation .

En este sentido, los expertos desmienten el contenido de un cartel que se ha viralizado en redes sociales, en el que se dice que "el 30% de los vacunados morirán en pocos meses". También se sostiene que las vacunas de ARN mensajero generarán "un fenómeno llamado mejora dependiente de anticuerpos (ADE)", que supuestamente permite que el ARN mensajero se replique "indefinidamente" creando "trozos" de proteína S en el interior del cuerpo.

La afirmación se atribuye a Sherri Tenpenny, una osteópata estadounidense y activista antivacunas que ya ha difundido desinformaciones sobre la Covid-19. Según explica el virólogo Pepe Alcamí, el fenómeno de facilitación dependiente de anticuerpos, conocido como fenómeno ADE, consiste en que los anticuerpos podrían unirse al virus y facilitar la infección de las células. Pero, según el experto, no se ha identificado este fenómeno en el caso de la Covid-19.

Para entender qué es el ADE, Alcamí sugiere imaginar los anticuerpos que busca generar la vacuna como si fueran una pinza. "Un anticuerpo tiene dos partes funcionales, es como una pinza. En su región variable (la parte de la pinza que atrapa) se une a un antígeno de manera específica (se une a uno en concreto, no a todos), por ejemplo a un trocito o 'dominio' del Spike del SARS-CoV-2 e idealmente lo neutraliza. Pero el otro extremo o zona constante, en determinado tipo de anticuerpos (no todos), se pueden unir a unos receptores que tienen sobre todo células macrofágicas del organismo".

"Al hacerlo", explica, "ese tipo de células 'fagocita' (se come) el complejo virus-anticuerpo y lo degrada. Es otra manera de destruir el virus. El problema surge cuando los virus se adaptan a resistir en el interior del macrófago y al sobrevivir lo infectan o a través de él pueden infectar otras células o provocar una inflamación no beneficiosa".

Si esto ocurre, los anticuerpos generados por una exposición previa a un patógeno, ya sea una exposición ambiental o por la vacuna, pueden suponer un problema más que una solución, ya que hacen que la segunda exposición agrave la infección causada.

Según el virólogo, "la única enfermedad en que esto se demostró fue en una vacuna frente a virus sincitial respiratorio (VSR) que sí inducía anticuerpos que facilitaban la infección cuando el niño entraba en contacto con el virus y provocaba neumonías severas". Pero esta vacuna fue retirada "y la experiencia nos hace analizar siempre si una vacuna frente a virus respiratorios induce este fenómeno", añade.

En el caso de la Covid-19, según indica el experto, "no se ha documentado ni visto ningún caso. Tampoco la gravedad de la enfermedad se ha podido asociar con este fenómeno". Del mismo modo, la catedrática África González explica que no se ha detectado el fenómeno ADE con la Covid-19 ni tampoco en las personas ya vacunadas.

En un artículo de Natural Microbiology sobre el fenómeno ADE y los tratamientos y vacunas contra la Covid-19, los investigadores llegaban a la siguiente conclusión: "Los pasos para reducir los riesgos de ADE de las inmunoterapias incluyen la inducción o administración de altas dosis de potentes anticuerpos neutralizantes, en lugar de concentraciones más bajas de anticuerpos no neutralizantes que tendrían más probabilidades de causar ADE".

En este sentido, la vacuna de ARN mensajero, como la de Pfizer y BioNTech y la de Moderna, sí inducen anticuerpos neutralizantes "y, probablemente, también no neutralizantes, pero no inducen anticuerpos facilitadores", explica Alcamí, que asegura que en todos los ensayos clínicos se ha medido la producción de anticuerpos neutralizantes.

Para denunciar más bulos relacionados con la desinformación de las vacunas contra la Covid-19, maldita.es dispone de un canal de Whatsapp a través del número +34 644 229 319 para que cualquier persona pueda comprobar automáticamente casos de desinformación que llegan a través del teléfono u otras vías.

Las vacunas contra la Covid-19 pueden provocar mayor reacción a quienes han pasado la enfermedad

Las vacunas contra la pandemia de Covid-19 pueden provocar una mayor reacción a las personas que previamente han pasado la enfermedad, con síntomas como por ejemplo fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular o cansancio.

Así lo han explicado varios expertos sanitarios para una verificación realizada en el marco del proyecto #VacúnaTE que Maldita.es y la agencia de noticias Servimedia desarrollan contra la desinformación sobre las vacunas de la Covid-19 con el apoyo de Google Digital News Initiative.

Aunque algunas personas sostienen que la vacuna causa más reacción a quienes no han pasado la Covid-19, en realidad no hay evidencias de que sea así e incluso lo más común es que suceda lo contrario.

El virólogo del Instituto de Salud Carlos III Pepe Alcamí desmintió que si la vacuna no provoca reacción es porque ya se ha pasado la infección. De hecho, señaló que puede ocurrir todo lo contrario. Es decir, que es probable que la vacuna genere una reacción más potente a quienes previamente han pasado la Covid-19.

"Cuando pasamos la enfermedad el sistema inmune ya está 'alerta', tiene memoria, y lo habitual es que cuando nos ponen la primera dosis de la vacuna, en realidad, es como si fuera la segunda o una dosis de 'recuerdo'. En este escenario, se produce una reacción inmune frente a la vacuna más potente que si fuera la primera dosis en alguien que no ha pasado la enfermedad", explicó el virólogo.

Sonia Zúñiga, viróloga e investigadora de coronavirus en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), confirma esta afirmación y aclara que sobre los infectados de forma asintomática que el grado de reacción puede depender de si se generaron anticuerpos y de si estos siguen dentro del organismo.

Zúñiga adujo que, cuando una vacuna produce los efectos secundarios más comunes (dolor en la zona del pinchazo, cansancio, dolor de cabeza, fiebre, etc), es precisamente porque el cuerpo está reaccionando de forma positiva al tratamiento.

"Es decir, el sistema inmune se pone alerta y comienza ese 'entrenamiento', que es lo que pretenden las vacunas. Normalmente, si uno ha pasado antes la enfermedad, es posible que tenga más efectos secundarios, porque su sistema inmune ya estaba 'pre-entrenado'". Por este motivo, según la viróloga, los efectos secundarios "suelen ser siempre mayores tras la segunda dosis y en personas más jóvenes con un sistema inmune más fuerte".

Por su parte, la viróloga del laboratorio de coronavirus del CNB-CSIC Isabel Solá sostiene que la aparición de estos efectos secundarios tienen que ver con la respuesta inmune del cuerpo humano. "En las personas mayores, que tienen una inmunidad menos potente, estos efectos adversos son en general menos frecuentes", aseguró.

Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), los efectos secundarios más frecuentes de las vacunas contra la Covid-19 son: sensación de dolor, pesadez y/o sensibilidad en el brazo en el que puso la inyección; cansancio y dolor muscular; dolor de cabeza; malestar general y síntomas leves similares a los de la gripe; náuseas y fiebre. También puede darse inflamación de los glanglios unos días después de recibir la vacuna.

Los expertos insisten en que hay variabilidad individual. Según Pepe Alcamí, lo descrito anteriormente es la norma general, pero también hay gente que no ha pasado la enfermedad y que tiene una reacción a la primera dosis. Asimismo, personas que sí han pasado la Covid-19 "ni se enteran de que les vacunan".

"Esto tiene más que ver con la respuesta inmune innata, sobre todo de producción de interferón que tiene un componente genético importante", señaló Alcamí. En esta misma línea, Zúñiga aclaró que lo expuesto anteriormente es una "es una simplificación porque, como se suele decir, cada cuerpo es un mundo".

La viróloga Isabel Solá precisó que la respuesta inmune es variable entre individuos y que "no hay una relación directa entre no haber tenido la enfermedad y mostrar o no estos efectos". Asevera que, en general, las personas que participaban en los ensayos clínicos de las vacunas no habían tenido infección previa pero sí se observaban porcentajes variables —entre un 30% y un 80%— de efectos secundarios como los señalados por la Aemps.

Isabel Solá declaró que, dependiendo qué vacuna sea y de su composición, "puede ser que la frecuencia de las reacciones adversas aumente o disminuya entre la primera y la segunda dosis". Por ejemplo, con la vacuna de Pfizer y BioNTech el porcentaje de efectos secundarios es mayor con la segunda dosis. "Por tanto, en personas que ya tuvieron la enfermedad y tienen inmunidad, podría ser que al recibir la primera dosis tuvieran una reacción más fuerte que si no la hubieran tenido", dijo.

Con la vacuna de AstraZeneca sucede "más bien al contrario" y, después de la segunda dosis, la frecuencia de efectos secundarios es menor. "La interpretación de esto es que esta vacuna es un vehículo que lleva la proteína S del virus y la respuesta inmune se produce no sólo contra la proteína S, sino también contra el vehículo. Por eso, en la segunda dosis la inmunidad contra el vehículo limita de alguna forma que la vacuna prenda", comentó Solá.

En cualquier caso, Alcamí subrayó que lo importante es que sufrir estos efectos o no con la vacuna no quiere decir que no generemos anticuerpos: "Por tanto, no hay relación directa entre tener estos síntomas 'reactógenos' y responder a la vacuna".

Para denunciar más bulos relacionados con la desinformación de las vacunas contra la Covid-19, Maldita.es dispone de un canal de WhatsApp a través del número +34 644 229 319 para que cualquier persona pueda comprobar automáticamente casos de desinformación que llegan a través del teléfono u otras vías.

Qué es cierto y qué no en la viñeta que explica las vacunas contra la Covid-19

Una viñeta de cómic sobre la vacuna de Pfizer/BioNTech contra la Covid-19 ha conseguido viralizarse y sembrar algunas dudas sobre su eficacia y utilidad, aunque a la vez contiene afirmaciones exactas como que las personas que hayan recibido las dosis de inmunización tienen que seguir usando mascarilla mientras dure la pandemia.

Su contenido ha sido analizada en el marco del proyecto #VACÚNAte que Maldita.es y la agencia de noticias Servimedia desarrollan contra la desinformación sobre las vacunas de la Covid-19 con el apoyo de Google Digital News Innovation.

La viñeta representa a una sanitaria aplicando la vacuna a un paciente mientras este le pregunta diversas cuestiones: "¿Ahora soy inmune?", "¿Tengo que seguir llevando mascarilla?", "¿Sabe lo que me está inyectando?". El problema radica en que algunas de las respuestas que se atribuyen a la sanitaria en la viñeta de cómic son falsas o inexactas.

Por ejemplo, la sanitaria asegura al vacunado que "aún puedes contagiarte", pero no especifica hasta cuándo. Según informa la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) la vacuna de Pfizer, llamada Comirnaty, se administra en dos inyecciones con, al menos, 21 días de diferencia entre la primera y la segunda dosis.

Su eficacia es una de las más altas, como ha demostrado recientemente un estudio realizado en Israel con más de un millón de personas que comparó a las personas vacunadas con las dos dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech con las que no. El trabajo, publicado el 24 de febrero en The New England Journal of Medicine, estima que 7 días después de la segunda dosis, la vacuna tiene una eficacia del 94% frente a la Covid-19 sintomática y del 92% frente a las infecciones documentadas y un contagio severo.

El genetista y biólogo molecular Julio Rodríguez, miembro del grupo de investigación de Medicina Xenómica y de la Asociación Española de Genética Humana, explica para esta verificación que no será hasta pasada aproximadamente una semana después de la segunda dosis cuando el sistema inmune produzca anticuerpos contra la Covid-19.

La vacuna desarrollada por los laboratorios Pfizer y BioNTech, que fue aprobada por la Agencia Europea del Medicamento el pasado 21 de diciembre, está elaborada con ARN mensajero (ARNm). Esto quiere decir que no introduce en el organismo ningún patógeno atenuado ni una parte de este, sino que introduce las instrucciones para que produzca el antígeno.

Al recibir esta inyección, las células leen las instrucciones del ARNm y producen temporalmente la proteína S, presente en el virus SARS-CoV-2. El sistema inmune reconoce entonces esta proteína como extraña y produce anticuerpos para defenderse. De ese modo, si más adelante el virus de la Covid-19 entra en el cuerpo, el organismo será capaz de reconocerlo desde el principio y de defenderse contra él.

La viñeta deja en duda que las personas vacunadas e inmunizadas puedan recibir el virus y contagiarlo a otras. Lo cierto es que aún se desconoce si protegen por completo contra la infección, como recalca Julio Rodríguez: "La respuesta inmune puede que no elimine todos los virus y que estos se mantengan en un estado latente a largo plazo en el organismo, pero en un número tan reducido que no causa la enfermedad aunque sí podría llegar a pasar a otro individuo".

Por ello, el Gobierno de España recomienda en su web oficial contra la Covid-19 que las personas vacunadas de momento deben seguir cumpliendo con todas las medidas prevención. No obstante, en Estados Unidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) ya han publicado una guía para que las personas que han recibido las dos dosis de la vacuna puedan ir relajando algunas medidas.

Allí permiten, en algunos lugares, reunirse con otras personas vacunadas en grupos pequeños en espacios cerrados sin mascarilla ni distanciamiento, o con personas con riesgo bajo de enfermar gravemente también en lugares cerrados sin mascarilla ni distanciamiento. También pueden evitar cuarentenas o realizarse test de coronavirus si no presentan síntomas.

Finalmente, en la viñeta la sanitaria afirma que la fórmula de la vacuna "es confidencial y secreta”, lo cual resulta totalmente falso porque la lista de componentes que utilizan Pfizer/BioNTech se puede consultar en el prospecto publicado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.

Para denunciar más bulos relacionados con la desinformación de las vacunas contra la Covid-19, Maldita.es dispone de un canal de Whatsapp a través del número +34 644 229 319 para que cualquier persona pueda comprobar automáticamente casos de desinformación que llegan a través del teléfono u otras vías.

Solo ocho personas han recibido las dos dosis de la vacuna de AstraZeneca en España

Sólo ocho personas han recibido las dos dosis de la vacuna de AstraZeneca en España, que ayer fue suspendida de forma cautelar tras detectarse varios casos de trombosis, según informó este martes el Ministerio de Sanidad.

Un total de 1.700.500 es el número de dosis de esta farmacéutica entregadas a las comunidades autónomas, siendo Andalucía (303.300), Cataluña (278.900) y Madrid (243.100) las tres comunidades que más vacunas de AstraZeneca han recibido.

Cerca de un millón de personas han recibido la primera dosis de esta vacuna, que está prescrita para menores de 55 años por sus posibles efectos secundarios, y el próximo jueves la Agencia Europea del Medicamento (EMA) se pronunciará sobre su viabilidad después de haberse producido algunos fallecimientos de personas que la habían recibido en Alemania, Italia y Francia.

En España 1.728.537 personas han recibido ya la pauta completa de vacunación contra la covid-19. De ellas, 1.640.559, han sido inmunizadas con la vacuna de Pzifer; 87.970, con la de Moderna y ocho con la de AstraZeneca.

Se han entregado 6.655.195 dosis de vacunas de Pzifer, Moderna y AstraZeneca, y se han administrado 5.742.218, el 86,3% de las dosis entregadas, según el informe del Ministerio de Sanidad.

AstraZeneca señala que los datos demuestran la eficacia de su vacuna

El presidente ejecutivo de AstraZeneca, Pascal Soriot, ha afirmado que se dispone de "un conjunto de datos cada vez mayor y sustancial que demuestra la eficacia" de la vacuna contra la Covid-19 que su compañía ha desarrollado junto a la Universidad de Oxford.

En un artículo de opinión que esta semana publicó el periódico británico The Guardian, el CEO de la farmacéutica expone que los datos más recientes obtenidos a través de los resultados sobre más de un millón de personas en Escocia muestran la eficacia de la vacuna de AstraZeneca contra la Covid-19.

Señala que reduce el riesgo de ser hospitalizado por Covid-19 en un 94% después de una sola dosis y añade que estos resultados fueron respaldados por datos de Public Health England, agencia de salud del Gobierno británico, que mostraron una alta eficacia también en personas mayores.

Sin embargo, Soriot recuerda que "ninguna vacuna, por muy buena que sea, puede proteger a las comunidades hasta que podamos llevarla a los brazos de la gente. Para combatir esta pandemia, necesitamos una escala global y un alcance global, y tenemos que actuar con rapidez".

Por ese motivo, explica que AstraZeneca decidió construir más de una docena de cadenas de suministro regionales en todo el mundo para fabricar la vacuna, "haciendo uso de nuestra propia capacidad industrial pero también compartiendo nuestro conocimiento con más de 20 socios, para que puedan aumentar nuestra potencia de producción total".

Asegura ser consciente de que las vacunas "no pueden llegar lo suficientemente rápido pero es importante entender que todavía estamos en las primeras etapas de un proceso de producción que tiene solo unos meses".

En este sentido, se muestra convencido de que los suministros de vacunas "pronto aumentarán de manera sustancial y cientos de millones -y, gradualmente, miles de millones- de personas estarán protegidas. Si el Covid nos ha recordado a todos nuestra vulnerabilidad colectiva, también ha demostrado que cuando trabajamos juntos, podemos ser mucho más fuertes. La ciencia en su máxima expresión es un esfuerzo de colaboración y la lucha contra la Covid-19 ha demostrado cómo los gobiernos, la industria, las instituciones internacionales y las academias pueden unirse para lograr algo extraordinario".

Por ello, señala que su compañía se comprometió desde un principio a suministrar "miles de millones de dosis en todo el mundo sin fines de lucro, independientemente del nivel de ingresos de la nación. Unimos fuerzas con la Universidad de Oxford para combinar nuestra experiencia y acelerar el desarrollo de la vacuna".

Asimismo, relata que AstraZeneca trabaja con sus socios en la iniciativa internacional Covax para garantizar que las vacunas llegan a todos los países, independientemente de su nivel de ingresos.

"AstraZeneca", destaca, "fue la primera compañía farmacéutica global en brindar su apoyo a la iniciativa y nuestra vacuna será el mayor contribuyente en la primera mitad de este año. Me alienta enormemente que muchas más empresas se unan a nosotros en este esfuerzo".

A este respecto, señala que en los últimos días, los primeros envíos de la vacuna de su compañía han llegado a más de 30 países, entre ellos Ghana, Senegal, Ruanda, República Democrática del Congo, Camboya, Filipinas y Moldavia, con el objetivo de abastecer a 142 países con cientos de millones de dosis de la vacuna durante los próximos meses. "Este suministro representa la primera vacuna Covid-19 para muchos de estos países. Para algunos será su principal fuente de vacunas", concluye.

Una investigación concluye que fumar cannabis deteriora la vista significativamente

Una investigación realizada en la Universidad de Granada señala que fumar cannabis altera de forma significativa funciones visuales importantes, como son la agudeza visual, la sensibilidad al contraste, la visión tridimensional o estereopsis, la capacidad de enfoque o la sensibilidad al deslumbramiento.

Este trabajo, dirigido por Carolina Ortiz Herrera y Rosario González Anera, ha sido publicado en la revista Scientific Reports. Su autora principal, Sonia Ortiz Peregrina, señaló que el consumo de cannabis está en auge a pesar de ser una droga ilegal. Según la 'Encuesta sobre alcohol, drogas y otras adicciones en España 2019-2020', el consumo de cannabis aumentó desde el año 2011 en España. Así, un 37% de los adultos españoles ha consumido esta droga alguna vez, y alrededor de un 10% lo hizo en el último año.

En este estudio, llevado a cabo con la aprobación del Comité de Ética en Investigación Humana de la UGR, se realizó una evaluación visual exhaustiva a 31 consumidores de cannabis cuando no habían consumido ninguna sustancia, y también cuando estaban bajo el efecto de la droga. Además, se estudió la percepción que tenían de los efectos visuales cuando consumen esta droga.

Los resultados de este trabajo muestran cómo tras el consumo de la droga, empeoraban significativamente aspectos visuales. A pesar de ello, no todos los sujetos indicaron sentir un empeoramiento en su visión después de fumar cannabis. Así, un 30% contestó que su visión no empeora para nada y un 65% dijo que empeora sólo un poco. Además, los autores señalan que el parámetro visual que podría estar más relacionado con la percepción del efecto visual que tienen los consumidores es la sensibilidad al contraste.

Este trabajo ha encontrado un efecto negativo en todos los parámetros visuales evaluados, analizando por primera vez el efecto del cannabis en algunos de ellos. Estos resultados, unido a la falta de conciencia que han mostrado los participantes sobre el deterioro originado tras fumar cannabis en la visión, indican la necesidad de realizar campañas de información, ya que dicho deterioro puede suponer un peligro cuando se realizan tareas de la vida cotidiana.

Los odontólogos alertan: usar mascarilla ha modificado la higiene bucodental

La profesora de Ortodoncia de la Universidad CEU San Pablo Marta Bruna del Cojo explica las consecuencias de usar mascarilla, a partir de análisis de expertos de asociaciones y sociedades profesionales, como el Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Madrid, el Consejo General de Dentistas de España o la Asociación Dental Americana. Los expertos alertan de que usar mascarilla ha modificado la higiene bucodental y la ingesta de líquidos.

Así, la profesora subraya que al llevar puesta la mascarilla, el aire que se exhala por la nariz y por la boca permanece más tiempo en contacto con el sistema olfatorio, lo que hace ser conscientes del propio aliento. Por ello, es probable, que personas que acusan halitosis, por el uso de las mascarillas, ya lo tuvieran antes, pero no eran conscientes de ello.

Por otra parte, es cierto que el uso de las mascarillas, más allá de su tiempo recomendado (unas cuatro horas para las quirúrgicas), hace que éstas pierdan su eficacia, dando lugar a que la saliva se acumule en ellas produciendo mal olor.

Asimismo, la falta de oxígeno puede desestabilizar la convivencia normal de las distintas especies de bacterias que habitan la cavidad oral. Este desbalance del equilibrio bacteriano ocurre en favor de las bacterias anaerobias responsables desde pigmentaciones externas en los dientes, hasta patologías más severas como la caries y la enfermedad periodontal. No obstante, "es muy poco probable que el uso adecuado de las mascarillas dé lugar a una situación de hipoxia que ocasione esta disbiosis", apunta la doctora Del Cojo.

La profesora también apunta a que el uso de mascarillas ha modificado los hábitos de higiene bucodental o de ingesta de líquidos, aunque, con los conocimientos actuales, subraya, "podemos concluir que las mascarillas, per se, no son responsables de la aparición de las patologías bucodentales", pero llama a la importancia de mantener la salud bucodental, a la que contribuye el cepillado de dientes y la hidratación.