Menopausia: así afectan los cambios hormonales a la voz de las mujeres

Durante la menopausia, las mujeres experimentan una serie de cambios biológicos, unos cambios que a menudo, no sólo repercuten en su salud, también en su calidad de vida en muchos aspectos. Los cambios hormonales repercuten, por ejemplo, en la voz, que la vuelven más grave, con las consecuencias psicológicas e incluso profesionales que eso conlleva. Para documentar y analizar la voz y el lenguaje de la mujer durante la menopausia y evaluar el impacto que tiene en sus condiciones laborales y su calidad de vida, la Facultad de Educación de la UNED -en colaboración con el Hospital Clínico San Carlos- ha creado VoiceLab, un proyecto en el que están elaborando un concienzudo estudio sobre el tema con la investigadora Filipa M.B. Lã a la cabeza.

La voz y las cuerdas vocales son muy sensibles a las hormonas sexuales, por eso, según nos explica Filipa M.B. Lã, un estudio sobre la voz debe hacer con perspectiva de género, pues son las mujeres las que más cambios hormonales sufren a lo lago de su vida y las que más padecen esos cambios, “el enfoque del estudio es el de una perspectiva de género, y en concreto en un periodo de su vida, como es la menopausia. Por un lado, la voz de la mujer presente unas diferencias significativas con respecto a la del hombre. Por ejemplo, tienen un tracto vocal más pequeño que los hombres, una laringe un 40% más pequeña, unos pliegues vocales casi un 35% también más pequeños, y también tienen una capacidad respiratoria menor. Esto hace que las mujeres sean más propensas a tener problemas en la voz, y que estos problemas les afecten más a nivel laboral si son profesionales de la voz, como cantantes, actrices, profesoras, locutoras…”. A esto se une el hecho de que las hormonas sexuales influyen en el estado fisiológico de los pliegues vocales, “como estas hormonas fluctúan mucho a lo largo de la vida de la mujer (si estás en fase reproductiva o no, si tienes la menstruación, si estás embarazada…), estos cambios hormonales se reflejan en la voz. En los hombres también puede ocurrir, pero estos cambios ocurren más tarde y no son tan acentuados como en la mujer. Por eso pensamos que era necesario hacer estudios con esta perspectiva de género, para poder comprender mejor estos cambios, cómo afectan a las mujeres y cómo abordarlos”, asegura.

Este estudio todavía se está llevando a cabo, pero, de lo trabajado hasta ahora ya se pueden extraer algunas conclusiones interesantes, “es un estudio largo, que además con la pandemia se está alargando más, pero lo que hemos encontrado hasta ahora es que, efectivamente, la voz de las mujeres cambia con la menopausia, que disminuye casi un tono, y que esto tiene un gran impacto en las mujeres, sobre todo para aquellas que utilizan su voz para trabajar, como una cantante, una actriz… En el caso de una cantante, por ejemplo, tendría que reeducar su voz, cambiar su repertorio…”, adelanta Filipa.

Para ver cómo afectan a las mujeres estos cambios, han desarrollado un instrumento de evaluación de percepción de la propia mujer en diferentes dimensiones: profesional, funcional, social, emocional y de autoconcepto, y su conclusión, hasta la fecha es que las mujeres que han pasado la menopausia ven seriamente afectadas, con respecto a los cambios que experimenta su voz, cuatro de ellas: la profesional, la funcional, la emocional y la de autoconcepto, “las mujeres llegan a no identificarse con su propia voz y se muestran insatisfechas con los cambios que están experimentando. Esto indica que las mujeres, independientemente de tener profesionales relacionadas con la voz, carecen de estrategias para superar la insatisfacción que experimentan con su voz durante la menopausia”. Y ese es precisamente el objetivo de este estudio, sacar conclusiones que permitan “ayudar a las mujeres a enfrentarse a esta fase sin sufrir esta insatisfacción que puede influir incluso en la forma en la que te relacionas con los otros”.

Filipa M.B. calcula que tardaran aún dos años en finalizar el estudio, pues “queremos que sea un estudio longitudinal y para ello tenemos que seguir a las mismas mujeres antes, durante y después de la menopausia, y eso es complicado porque no sabemos cuándo se va a producir, puede durar varios meses o años. Hasta ahora ninguna investigación lo ha hecho, pues solo hay estudios que comparan mujeres antes de la menopausia y mujeres después, pero no las mismas mujeres. Y eso no sirve, porque la voz de cada persona es única”, aclara la investigadora, que además es científica de la voz, cantante y profesora de canto.

Para concluir con éxito su estudio, Filipa M.B. invita, además, a que las mujeres que quieran y que tengan entre 40 y 65 años, participen. Pueden hacerlo a través de este enlace, donde además de formar parte de esta pionera investigación “les ayudamos a desarrollar estrategias para utilizar la voz, como cuidarla y sacarla el máximo partido” durante este periodo tan cambiante de sus vidas.

“Muchos familiares y amigos no saben cómo acercarse a la depresión, cómo acompañar a quienes la padecemos”

Editor de opinión en el periódico colombiano El Espectador, Juan Carlos Rincón es un exitoso periodista que, además, al igual que unos 300 millones de personas en el mundo, sabe lo que es tener depresión. Las personas que tienen esta enfermedad no solo deben enfrentarse a ella, muchas veces también se ven abocados a la incomprensión de su entorno que se dirige a ellos con frases poca oportunas que las dañan aún más.

Por este motivo, decidió escribir La depresión (no) existe, una guía dirigida a aquellos que tienen cerca a personas con depresión y que no saben cómo ayudarles. En esta ardua tarea le acompaña la viñetista Cecilia Ramos, la encargada de ilustrar este libro con dibujos que expresan de un modo muy gráfico cómo se sienten las personas con depresión.

El título del libro es muy llamativo. ¿Por qué ‘La depresión (no) existe?

El título es una provocación y una catarsis. La frase más común que escuchamos las personas con depresión es esa: que lo que sentimos no existe, que somos exagerados, que tenemos un problema de actitud, que somos débiles. Es la frase que resume el prejuicio contra la depresión y, en general, contra las enfermedades mentales. También es cruel, porque por culpa de ese tabú el 90 % de las personas con depresión no reciben la ayuda que necesitan. Entonces el libro es un acto de rebeldía. Tachamos el no para dejar claro no solo que la depresión existe, sino que necesitamos empezar a tener mejores conversaciones sobre salud mental.

¿Por qué es necesario este libro? ¿Hay gente que piensa, de verdad, que las depresiones no son reales?

Sí, un montón. A lo largo de mi vida he recibido la misma respuesta una y otra vez. Para el libro hablé con cientos de pacientes y todos coincidían en lo mismo: en algún momento de sus vidas les han dicho que la depresión no existe. Incluso cuando doy conferencias sobre el libro hay personas que me dicen que me estoy inventando la depresión para tener fama. Imagínate tú. Mientras tanto, la depresión y la ansiedad son pandemias en crecimiento. Este libro es necesario porque hay una tragedia en la comunicación cuando alguien busca ayuda y la respuesta que recibe es hostilidad. No conocemos el tema y por eso hacemos daño. Este es nuestro intento por solucionar muchas de las dudas habituales.

En términos generales, se trata de un libro para que la gente entiendo mejor la depresión para que, literalmente, no hagan daño a la gente que la padece. ¿Es así?

Sí. Por ejemplo, el libro lo escribí pensando en mi mamá. Ella vivió muchos años frustrada por no poder entender lo que me ocurría y eso nos alejó. Como ella son muchos los casos de familias, amigos, parejas que se frustran por no saber cómo acercarse a la depresión, como acompañar mejor a quienes la padecemos. Entonces este libro busca, en términos muy sencillos y con ilustraciones, darle a las personas una base sólida para entender lo que ocurre y no cometer errores comunes. En últimas, es una apuesta por la empatía radical.

¿La gente hace daño -sin querer- a las personas que la padecen? ¿En qué casos?

Sí, todo el tiempo. Es un daño sin intención. Las personas queremos ayudar y deseamos que la persona con depresión se sienta mejor. Pero en el proceso las asfixiamos con nuestras peticiones y con nuestros intentos por animarlas. Entonces, por ejemplo, cuando decimos algo como: “pero piensa que hay gente peor que tú”, o “pero si lo tienes todo en la vida”, hacemos que la persona deprimida se sienta juzgada. “Sí, lo sé, pero igual me siento terrible”, responde con justicia la persona con depresión. Esto fomenta que no vuelvan a confesar en voz alta cómo se sienten y a que se aíslen.

¿Cómo explicamos a la gente que la depresión no es cuestión de ‘estar triste’ o ‘desanimado’ y que NO depende la voluntad de uno mismo?

Esto es lo más difícil. Cuando alguien no ha sufrido depresión, su único referente son los sentimientos “normales” que mencionas: el desánimo, la tristeza. Y si a eso le sumamos que la depresión no se ve, pues es muy difícil construir empatía. Ante eso, yo creo que es clave mostrar los estudios científicos y las cifras (más de 300 millones de personas con depresión en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud). Un ejercicio que me funciona es mostrarle a las personas las resonancias magnéticas que comparan cerebros con depresión con cerebros sanos. Ahí se puede ver que el asunto va mucho más allá que una simple falta de voluntad.

¿Por qué decidisteis que fuera un libro ilustrado?

Porque con Cecilia Ramos, que es la ilustradora, queríamos que fuese lo más sencillo posible. Este es un libro que te lees en una sentada y, esperamos, te va a hacer sonreír varias veces. Lo hicimos para las personas que leen, pero también para quienes no suelen comprar muchos libros. Lo único que queremos es que el mensaje llegue a quienes lo necesitan. En ese sentido, las ilustraciones son claves porque suavizan un tema muy complejo y crudo, sin que perdamos profundidad en la información que damos.

Cada capítulo es una frase que las personas son depresión a menudo escuchan… De todas ellas, ¿cuál o cuáles son las peores?

Uf, buena pregunta. Yo creo que todas son perversas en su propio estilo, pues logran lo mismo: que la persona con depresión prefiera sufrir en silencio. Tal vez la peor es la del título, aquella de que la depresión no existe, pues hace que muchos no tengan herramientas para entender qué les ocurre. También las frases que hablan mal de la terapia o incluso los medicamentos. Por los prejuicios contra los psiquiatras, la gente prefiere cargar con el dolor a solas. Eso es cruel, innecesario y dañino.

Aseguras que ‘vivimos en un mundo que no sabe cómo lidiar con la tristeza propia y ajena’. ¿Por qué ocurre esto?

No tenemos clases de educación emocional. La tristeza, la ansiedad, la melancolía son sensaciones que todos compartimos, pero estamos acostumbrados a no hablar de ellas. Además, toda la publicidad nos bombardea con mensajes de que hay que tener fuerza, ánimo, energía, “just do it”, y todo el complejo económico de la autoayuda habla de cómo superarnos todo el tiempo, del #bendecido y #afortunado en Instagram. Las redes sociales, además, nos presentan un mundo filtrado por la idea de “bienestar” y “éxito”. En todo eso hay una conversación pendiente: ¿cómo lidiamos con los estados de ánimo que no son taquilleros ni reciben muchos likes”?

‘La depresión no se ve, se siente’… ¿Es ese uno de los problemas, que no se ve y que, de no sentirla, parece que no existe?

¡Sí! Un brazo roto vos lo ves. Si alguien llega con un yeso nadie le dice: vos estás fingiendo. En cambio, la depresión, al igual que todas las enfermedades de la mente, es invisible, se puede disfrazar y por ende vive oculta. Por eso tanta gente cree que no existe o lo asocia con otros problemas (ya perdí la cuenta de las veces que me dicen que mi problema es de pereza).

También habláis de cómo asocia la gente la depresión a que te falte algo, que la porque un hecho traumático… el típico, ‘¿por qué estás deprimido si lo tienes todo?’. ¿Por qué seguimos pensando así? ¿No es simplificar demasiado la ‘felicidad’?

Tenemos una visión muy maniquea del mundo. Estás feliz o estás triste. ¿Obtuviste un “éxito”? Entonces debes estar feliz, no hay de otra. Pero la experiencia humana es un espectro amplio de sensaciones complejas. Incluso en las personas que gozan de buena salud mental. En un momento determinado podemos experimentar sentimientos contradictorios, porque el mundo nunca es solo blanco o negro. Simplificamos la felicidad y simplificamos la manera en que nos relacionamos con nuestros sentimientos. Por eso la gente solo concibe la depresión cuando “pasa algo terrible”. Sin embargo, hay muchos casos que no tienen causa aparente.

La depresión también causa muertes, sobre todo a causa del suicidio… 800 mil al año, más que muchas enfermedades. ¿Por qué no estamos tan concienciados?

Me dejaste pensando con esta pregunta. Yo creo que es una mezcla de prejuicios con el hecho de que los suicidios rara vez se discuten. Eso tiene una razón de ser y es que es comprobado que son contagiosos, entonces cuando algo así ocurre no es prudente publicitarlo. Pero todo pasa porque no tenemos espacios para hablar de cómo nos sentimos y de lo difícil que es lidiar con ciertas emociones. Si rompemos esos estigmas, podemos empezar a reducir ese número tan terrible de personas que se quitan la vida.

¿Hace falta todavía mucha pedagogía para que la gente enriende de verdad qué es una depresión y cómo abordarla?

Mucha, muchísima. Hay iniciativas muy valiosas en Internet. Yo de hecho pude entender mejor lo que sentía gracias a un ensayo ilustrado publicado en un blog que se llama Hyperbole and a Half. Pero tenemos que llegar a más espacios. Que este sea un tema tan normal como todos los otros que discutimos en el día a día. No deberíamos huirle. Nuestros sentimientos y nuestras aflicciones son parte esencial de nuestra experiencia como seres humanos. Hay que conversar sobre todo lo que cargamos adentro.

Después de decir todas las cosas que no debemos decirles a las personas son depresión, hagamos lo contrario. Dinos lo que sí debemos decir para que la gente con depresión se sienta mejor.

Gracias por esta pregunta pues es la más importante que tratamos en el libro. Yo le pido a las personas que ejerzan la empatía radical: reconocer que no podemos entender el sufrimiento de los demás, pero de todas maneras tomar la decisión consciente de acompañarlos. Hay que dejar a un lado las recetas mágicas y el complejo de salvadores. No busquemos “solucionarle la vida” a la persona con depresión. Más bien, seamos un espacio seguro para ellos. Digamos: “¿quieres contarme lo que sientes?” “¿Quieres que te acompañe al médico?” “No puedo entender lo que sientes, pero es válido”. “No es culpa tuya lo que sientes”. “Se vale estar mal”. “No estás solo”. Esas frases, que parecen sencillas, son un arma poderosa para acompañar a quienes están padeciendo la depresión.

Cuando tener la ‘piel de gallina’ es constante: qué es y cómo se trata la queratosis pilaris

La queratosis pilaris -también conocida como queratosis pilar, queratosis follicularis o queratosis folicular, entre otros nombres- es una afección benigna de la piel por la que algunas zonas del cuerpo, como los brazos, la cara o el glúteo, tienen una apariencia constante de piel de gallina. Los folículos pilosos están obstruidos, abultados y los pequeños bultitos y protuberancias que se forman alrededor del vello recuerdan en apariencia a cuando se nos pone la piel de gallina cuando tenemos frío y sentimos una emoción. Sin embargo, como veremos a continuación, la queratosis -que es una afección cutánea- no tiene nada que ver con la piloerección, que es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo.

La queratosis pilar está causada por la acumulación de queratina, una proteína que protege la piel de infecciones y sustancias que pueden ser perjudiciales nocivas. Esta acumulación de queratina obstruye los folículos pilosos y provoca, además del abultamiento de los folículos, manchas irregulares y ásperas en la piel. Estas son algunos de los síntomas más comunes:

•Pequeños bultos o protuberancias alrededor de los folículos pilosos (piel de gallina). Estos abultamientos, del tamaño de la cabeza de un alfiler, no provocan ni picor ni dolor y están más presentes en la parte superior de los brazos, los muslos, las mejillas y los glúteos.

•La piel está seca y áspera en las zonas afectadas.

•Los síntomas empeoran en las estaciones con baja humedad (invierno) y mejoran cuando la humedad aumenta (verano).

•A veces va asociada a la dermatitis atópica y a la piel seca.

•La queratosis pilaris es muy común. De hecho, se calcula que afecta a entre el 50 y el 80% de los adolescentes y hasta el 40% de los adultos. Es más común en la niñez, empeora con la pubertad y mejora con la edad.

El origen de esta afección es desconocido, pues no se sabe qué origina esta acumulación de queratina. Lo que sí se sabe es que es hereditaria, pues suele pasar de padres a hijos.

La queratosis pilar por sí misma no es peligrosa ni contagiosa ni causa molestias como picor o escozor, por lo que no es necesario un tratamiento. Sin embargo, puesto que la piel puede verse seriamente afectada a nivel estético, sí puede dar lugar a problemas de autoestima. Además, como suele estar asociada a la piel seca o a dermatitis, sí es recomendable aplicar tratamientos para que la apariencia y la salud de la piel mejoren, especialmente en invierno, cuando la piel sufre más debido a la sequedad. Llevar a cabo una rutina mejorará mucho el aspecto de queratosis:

•Exfoliación. Una piel con queratosis acumula muchas células muertas que es necesario retirar para mejora su apariencia, de ahí la importancia de la exfoliación. Además de las cremas y gadgets destinados la exfoliación, las cremas más indicadas para este fin son las que contienen alfahidroxiácidos, ácido láctico, ácido salicílico, que ayudan a aflojar y extraer las células de la piel que están muertas y ayudan a evitar la queratosis. Su uso no se aconseja en niños.

•Hidratación externa. Cualquier piel necesita hidratación para mantenerse sana y bonita, y en el caso de la queratosis, que suele estar asociada a la sequedad y a la dermatitis, aún más. Las cremas más recomendadas en este caso son las que contienen urea, que además de hidratar previenen la queratosis, y las indicadas en caso de piel seca, que contengan vitamina E, aceites, glicerina, vaselina, lanolina, etc. También se recomiendan las cremas con vitamina A o sus derivados (retinol). Estas últimas se deben evitar durante el embazado.

Además de estos tratamientos, podemos llevar a cabo en casa una serie de cuidados, como utilizar un humidificador durante las estaciones secas, bañarnos con agua tibia y evitar la fría o demasiado caliente, o no llevar prendas que se ajusten mucho en las zonas afectadas.

También es recomendable cuidar la alimentación, que esta sea rica en frutas y verduras, vitamina D y ácidos grasos esenciales. Algunos estudios sugieren que la queratosis podría estar relacionada con algunas intolerancias y aconsejan eliminar el gluten de la dieta podría mejorar el aspecto de la piel con queratosis, pero debido a la falta de evidencia, lo más recomendable es evitar el gluten -o cualquier otro alimento- solo en casi de estar diagnosticado con enfermedad celiaca u otra intolerancia.

La buena noticia es que, lo más habitual es que la queratosis vaya desapareciendo o mejorando mucho con la edad, por lo que es poco habitual ver a alguien con más de 30 años con una queratosis pilaris muy acentuada.

¿Qué carnes y pescados están de temporada en mayo?

Además de comer saludable para mantenernos sanos, también es recomendable comer sostenible para mantener la salud del planeta. Para conseguirlo, una de las cosas que podemos hacer es consumir frutas y verduras de temporada, y también carnes y pescados. Los animales, sobre todo los pescados y mariscos, tienen unos ciclos vitales que debemos que respetar si queremos conservar las especies y evitar así la sobrepesca y la caza ilegal.

Con los pescados criados en cautividad, tendremos muchas más opciones, pero si nos gusta el pescado que proviene del mar, lo mejor es comprar solo unas determinadas especies cada época del año, como recomienda Green Peace en su calendario de Pescado de temporada. Durante el mes de mayo, estos son los pescados que nos recomienda buscar en la pescadería.

Anchoa: Si compramos anchoas del otro lado del charco, como Argentina, Perú o Chile, tendremos todo el año, pero si optamos por las de proximidad, las del cantábrico, solo dispondremos de ellas de febrero a junio. Cinco meses para disfrutas de tu delicioso sabor y de todas los nutrientes que nos aportan, como Omega 3, proteínas de alto valor biológico o vitaminas B, A y D.

Atún rojo: También está disponible hasta junio es delicioso atún rojo del Mediterráneo, un pescado rico en Omega 3, que nos ayuda a proteger el corazón, y vitaminas de los grupos B y E, ideales para proteger la piel, las mucosas y ayudan al funcionamiento del sistema nervioso.

Besugo: El besugo es un pescado con poca grasa, pero la que contiene es mu saludable pues gran parte de ella es el valioso omega 3. Además, contiene nutrientes esenciales que nos ayudan a evitar la anemia (hierro), cuidar los huesos (fósforo) y eliminar líquido (potasio). Solo está contraindicado en personas con niveles elevados de ácido úrico, pues contiene purinas.

Bonito del norte: Considerado uno de los pescados más sabrosos, el bonito del norte es además un pez muy versátil. Entre sus propiedades nutricionales destacan su gran contenido en proteínas de alto valor biológico, en omega 3 y en vitaminas A -un gran antioxidante- y D, ideal para proteger huesos y dientes y para mantener sano el sistema inmune.

Caballa: En lata no está nada mal, pero para aprovechar toda su frescura y potencial es mejor consumirlo cuando está en su mejor momento. Además de su gran riqueza nutricional -como las vitaminas D, E y B) y minerales como el magnesio, hierro, potasio y selenio, que nos ayudan a cuidar el sistema inmune, disfrutaremos de su exquisito sabor.

Cabracho: El cabracho, también conocido como escorpena, kabrarroka o rascacio es un pescado cuyo llamativo color rojo esconde un delicioso y ligero sabor, además de vitamina B12 (indispensable para el buen funcionamiento del sistema nervioso), fósforo y potasio. La única pega es que tiene muchísimas espinas, y que las que tiene por fuera son venenosas incluso cuando el pez está muerto, así que hay que andarse con cuidado.

Mejillón: El humilde mejillón es un molusco con infinidad de propiedades que no debemos dejar de incluir en nuestra dieta. Es muy ligero, por lo que podemos incluirlo en cualquier dieta, y es uno de los alimentos más ricos en hierro, por lo que su consumo ayuda a prevenir la anemia. También es muy rico en vitaminas C y B, y minerales como fósforo, magnesio, selenio y zinc, que contribuyen a cuidar dientes, piel y el sistema inmune.

Merluza: Gracias a su sabor neutro, es uno de los pescados favoritos de los niños y uno de los más versátiles. Muy rico en proteínas y casi sin grasa, la merluza es también rico en vitaminas del grupo B (que contribuyen al buen funcionamiento de los nervios), fósforo y selenio.

Navaja: Este exquisito molusco tiene enormes propiedades para la salud, pues es rico en omega 3, hierro, calcio, fósforo, omega 3 y yodo, entre otros. Su único pero es que no debes abusar de él si tienes problemas renales.

Pargo: La palometa es destaca sobre todo por su contenido en omega 3, un aceite esencial que cuida del corazón y favorece el buen funcionamiento de cerebro. También es muy rico en vitaminas del grupo B -como la B12-, la A, que cuida de la piel y las mucosas, y la D, que ayuda a la absorción del calcio y a las defensas.

Pez de San Pedro: Conocido por varios nombres, como Sanmartiño, Martiño o Gallopedro, este pescado blanco y semigraso es muy rico en vitamina B6, que ayuda a la formación de los glóbulos rojos; B9, que favorece el buen funcionamiento del sistema nervioso, y minerales tales como el fósforo, magnesio, potasio y yodo.

Pulpo: Para que esté en su punto, hay que saberlo preparar, pero cuando lo conseguimos, además de un pescado delicioso y cremosos, disfrutaremos de un alimento de lo más sano muy rico en proteínas de ato valor biológico, hierro, calcio y potasio. Además´, como no contiene purinas, está muy recomendando también en caso de tener el ácido úrico o el colesterol elevados.

Rape blanco: Aunque a primera vista dé un poco de miedo, su escasa belleza exterior no debe frenarnos a la hora de introducir el rape en nuestra cocina, pues nos perderíamos su escaso contenido en grasas, sus proteínas de alto valor biológico y nutrientes esenciales como fósforo, vitaminas del grupo B y su gran digestibilidad, propiedades que lo convierten en un pescado apto para todo el mundo.

Salmonete: Cada vez más apreciado, el salmonete es un pescado semigraso rico en omega 3. Además de este apreciado aceite cardiosaludable, aporta gran cantidad de vitaminas del grupo B, así como minerales el hierro, fósforo, magnesio, yodo y potasio.

Sardina: Puede que tengamos que abrir las ventanas de la cocina o poner a tope la campana extractora cada vez que la cocinamos, pero merece la pena por todo lo que nos da a cambio: gran cantidad de omega 3, minerales como fósforo para los huesos, selenio para cuidar las defensas, yodo para la tiroides, hierro para la anemia, vitaminas del grupo B, E, D…

Sargo: El sargo es un pescado semigraso con un poco de colesterol, por lo que las personas que lo tengan elevado deberán tomarlo con moderación. Aun así, tiene muchas otras propiedades beneficiosas, como un alto contenido en vitaminas del complejo B, que favorecen el buen funcionamiento del sistema nervioso, y selenio, que potencia el sistema inmune y combate el envejecimiento celular.

Como ya está cerrada la temporada de caza en muchas comunidades, las carnes de este tipo escasean. Por eso, más allá de las carnes que podemos adquirir durante todo el año debido a que se crían en granjas (pollo, cerdo, vaca, conejo…), hay pocas carnes de temporada. Podríamos destacar la carne de corzo, que como apunta la web Todo Carne, sí está de temporada durante mayo. La carne de este animal es muy apreciada debido a que su sabor es exquisito suave y es muy digestiva. Como toda carne roja y de caza, hay que tomarla con moderación.

Más caries, más extracciones, más bruxismo… Así influye la pandemia en nuestra salud dental

La crisis del coronavirus no sólo está afectando a la salud de los que padecen la Covid-19, sino a la salud en general de toda la población. Diagnósticos que se retrasan debido a la saturación sanitaria o el miedo al contagio en los centros sanitarios provocan que algunas patologías empeoren y tengan un peor pronóstico. Esto ocurre también en la salud dental, pues problemas comunes y de fácil solución como las caries están desembocando, al no ser abordadas, en tratamientos más agresivos en incluso en la pérdida de piezas que podrían haberse salvado. El doctor Jorge Ferrús, implantólogo, periodoncista y cofundador de la Clínica Dental Ferrus & Bratos de Madrid, nos cuenta cómo está repercutiendo la pandemia en la salud dental de los españoles.

A raíz de la pandemia, especialmente tras los meses del confinamiento, los dentistas empezaron a notar el aumento de determinados problemas de salud bucodental en sus pacientes, “detectamos mayores problemas de caries, bruxismo y roturas de dientes Esto ha hecho que problemas poco graves se hayan ido desarrollando hasta ser enfermedades que revisten mayor importancia”, nos cuenta Jorge Ferrús. Uno de los principales problemas es el aumento de las caries hasta en un 33%, y caries en un estadio más avanzado, lo que ha provocado, por ejemplo, que se hayan tenido que extraer más dientes, “las caries no tratadas ha sido el aumento de pérdidas de dientes, pues si una infección avanza demasiado y no es posible salvar el diente a través de un empaste o una endodoncia, es necesario proceder a su extracción”.

Otro problema en aumento debido a la pandemia ha sido el bruxismo, es decir, apretar o rechinar los dientes de manera inconsciente, sobre todo por la noche, “las preocupaciones derivadas de la pandemia y otros aspectos (la salud de la familia, la inestabilidad laboral, la presencia de restricciones o cambios en la rutina, etc.) han hecho que muchas personas experimenten un mayor nivel de estrés que perjudica la salud oral. Esta ansiedad contribuye a la aparición de bruxismo que, con el tiempo, provoca desgaste en los dientes junto con dolor en el cuello, mandíbula, cabeza y oídos. La constante presión oclusal en las piezas dentales ocasionadas por el bruxismo hace que estas se fracturen o se rompan”, advierte Ferrús.

El estrés, además, perjudica seriamente a la salud de las encías, por eso también son más comunes los casos de “una enfermedad periodontal conocida como gingivitis ulcerosa necrosante aguda (GUNA). Aunque es habitual que afecte a personas jóvenes, hay otros factores de riesgo, como el tabaco, una alimentación deficiente o la falta de sueño reparador. La GUNA se traduce en el sangrado e inflamación de las encías”. Un mal estado de las encías también puede llevar, a la larga, a la pérdida de piezas dentales.

Además de lo explicado anteriormente, las causas más comunes de este empeoramiento de la salud dental son principalmente dos circunstancias también derivadas de la pandemia: el aplazamiento de las visitas al dentista y una peor alimentación. Y es que, según asegura el Dr. Ferrús, durante los meses del confinamiento más estricto, adquirimos malos hábitos, “al estar más tiempo en casa, la dieta se basaba en un constante picoteo entre horas -generalmente de snacks y bebidas con una alta concentración en azúcar- algo que contribuye a la acumulación de restos de comida y, con ello, a una mayor cantidad de placa bacteriana. Si no seguimos unas adecuadas rutinas de higiene, las bacterias liberan ácidos que terminan destruyendo el esmalte dental”.

Si a esto unimos que vamos menos al dentista, la salud dental empeora a la fuerza, y no ir al dentista es algo que hacemos menos por varios motivos. Primero fue el confinamiento, cuando muchas clínicas estaban cerradas o atendían solo urgencias, y más tarde, por miedo, “el principal motivo por el que los pacientes se han mostrado reticentes a venir a la clínica. Sin embargo, esto puede ser también una excusa para aquellos pacientes con miedo al dentista y, así, poder procrastinar los tratamientos que necesitan”.

Retrasar la visita al dentista es especialmente dañino, por ejemplo, para las personas que tienen ortodoncia fija con brackets, “requieren de un mayor control sobre su higiene. El hecho de no acudir a revisión no solo ha podido suponer un problema en cuanto al transcurso de la ortodoncia, sino que ha imposibilitado que el especialista valore los cúmulos de sarro en las zonas de difícil acceso para el cepillo”, advierte Ferrús.

En este sentido, Jorge Ferrús quiere transmitir un mensaje de tranquilidad, “un centro por el que pasan tantas personas debe estar debidamente desinfectado y preparado para acoger a los pacientes sin riesgo alguno. Las clínicas dentales son de los lugares más seguras gracias a los protocolos exhaustivos de desinfección a diarios. Además, los dentistas ya han sido vacunados, por lo que hay todavía menos probabilidad de que se produzca un contagio”.

Todo este ‘abandono dental’ ha repercutido de manera directa en los tratamientos, que ahora son de mayor envergadura que una simple limpieza o un empaste, pues, como decíamos, una caries no tratada puede derivar en extracciones, reconstrucciones, implantes, etc. Sin embargo, hay otra cara esta moneda, y es que la pandemia también ha animado a la gente a hacerse tratamientos que en otras circunstancias no hubiera llevado a cabo como ponerse unos brackets metálicos, “hemos experimentado un aumento en la demanda en un 70% con respecto a 2019. Esto se debe a que el uso de la mascarilla hace que una persona no tenga que estar preocupándose de si su aparato se nota o no al hablar, ya que su boca permanece tapada. Por otro lado, los brackets metálicos son el sistema más barato y son muchas las personas que han visto cómo su situación económica cambiaba como consecuencia de la pandemia”, cuenta Ferrús.

Por otro lado, también han aumentado en un 76% los tratamientos estéticos, “precisamente por las consecuencias del confinamiento, nos mirábamos mucho más al espejo y las continuas videollamadas también propiciaban que nos fijáramos más que antes en nuestro aspecto. Fruto de esta observación, surgieron preocupaciones por pequeñas imperfecciones que muchos pacientes han querido mejorar para estar más a gusto consigo mismos. Sobre todo, ha habido una demanda en tratamientos como la colocación de carillas estéticas y blanqueamiento dental”.

Estética aparte, el Jorge Ferrús nos invita a que, con o sin pandemia, nunca dejemos de lado nuestra salud dental, “mi consejo es que nunca se retrase la visita con el dentista, recomendada cada 8 o 10 meses aunque no se detecte ningún problema bucal. Es preferible abordar a tiempo un problema que se puede resolver con un proceso sencillo, como puede ser un empaste, a dejar que se desarrolle una enfermedad más grave que implique un diagnóstico más complejo, largo y costoso”.

Piloerección o piel de gallina. ¿Qué es exactamente y por qué se nos ponen los pelos de punta?

Hay dos situaciones por las que se nos pone la piel de gallina: cuando tenemos frío y cuando sentimos alguna emoción intensa. Todos lo asumimos de una manera natural porque nos pasa desde siempre, de hecho, no somos los únicos mamíferos a los que les ocurre. Sin embargo, aunque lo asociamos a estas situaciones, pocas veces nos paramos a pensar por qué ocurre y qué utilidad tiene que se nos pongan ‘los pelos de punta’. Y es que, esta ancestral respuesta biológica, como todas ellas, tiene, no solo una explicación, sino también una razón de ser. Veamos cuál es.

La piloerección -también conocida científicamente como horripilación cutánea- es una reacción corporal involuntaria por la cual el vello se eriza y la que rodea al vello se dilata, de ahí que sean tan visibles y se compare con la piel de las aves cuando no tiene plumas. Esto ocurre en gran parte del cuerpo, especialmente en brazos, piernas, cuello, cabeza, la nuca y el rostro. Sin embargo, no se da en las manos, los pies y los genitales.

Este fenómeno se produce cuando se activa del sistema nervioso simpático, el mismo sistema que se activa, de manera involuntaria, como respuesta a un estímulo externo y que, por ejemplo, nos hace correr ante una amenaza. Gracias a la adrenalina que se segrega, los músculos erectores del pelo se contraen y se hacen visibles y esto provoca que el pelo se separe de la piel y se erice, que se nos pongan ‘los pelos de punta’. Aunque esta reacción es la más visible, la piloerección se acompaña también de una aceleración del ritmo cardiaco, un aumento de la presión sanguínea y sudoración. Es, básicamente, un mecanismo de defensa.

Los estímulos externos que nos hacen reaccionar de esta forma son el frío y determinadas emociones intensas, como el miedo, los nervios, un sobresalto, el estremecimiento y la excitación sexual.

Hay veces en las que parece que tenemos la piel de gallina de manera constante porque la piel de alrededor del vello es muy visible, pero en realidad no es así. Esto se conoce con el nombre de queratosis pilaris, una afección benigna exclusivamente cutánea, que se debe a una acumulación de queratina y no tiene nada que ver con el mecanismo de defensa del que hablamos, pues el pelo no se eriza.

Como comentábamos es un mecanismo de defensa más, un vestigio evolutivo heredado de nuestros ancestros que también está presente en los mamíferos que tienen pelo. Por un lado, tiene la función de protegernos del frío, pues al contraerse los músculos erectores del pelo, se crea una capa de aire alrededor del cuerpo que ayuda a mantener la temperatura corporal.

Este mecanismo tiene todo el sentido del mundo, porque todos sentimos frío alguna vez, pero, ¿por qué se nos pone la piel de gallina cuando nos emocionamos viendo una película de miedo o escuchando nuestra balada favorita? Es la respuesta de nuestro cuerpo a las emociones intensas. El cuerpo se pone ‘alerta’ como un mecanismo de defensa más. Esto podemos observarlo en todos los mamíferos, y muy claramente en los gatos. Cuando se sienten amenazados, se le eriza el pelo, se incrementa -al menos en apariencia- su tamaño corporal, y esto les da un aspecto más fiero y agresivo. En nuestro caso, al haber perdido la mayoría del vello corporal, este efecto se ha perdido.

La piel de gallina también puede producirse a causa de la excitación sexual, algo que puede estar asociado a la necesidad de comunicar interés y que en los mamíferos está ligado a la reproducción.

Más allá de protegernos del frío, lo cierto es que en los humanos de hoy en día la piloerección tiene poco sentido, así que podríamos decir que es un ‘recordatorio’ de nuestro pasado como unos mamíferos que habitaban en un mundo lleno de peligros de los que había que protegerse.

Se trata, además, de un mecanismo que ha evolucionado debido a una mente compleja capaz de experimentar un abanico muy amplio de emociones, unas emociones que somos capaces de sentir más allá de en un contexto determinado. Por este motivo, la piel de gallina puede aparecer en muchas situaciones en las que las emociones están presentes, ya sea por una amenaza real o por escuchar una canción, ver una película, leer un libro o simplemente con pensar.

«Jamás debemos menospreciar el miedo de nuestros hijos. No importa que lo cause, lo están sintiendo y es real»

Tania García es especialista en educación basada en el respeto, lo que le llevó a crear hace casi una década, Edurespeta, una plataforma y escuela on line dirigida a padres y profesionales que desean educar con empatía, sin gritos ni castigos. Siempre basándose en la evidencia, es además autora de varios libros, como Guía para madres y padres imperfectos que entienden que sus hijos también lo son, Educar sin perder los nervios o ¿Qué necesito cuando me enfado?, muy en consonancia con su última obra, ¿Qué necesito cuando tengo miedo?, una pequeña guía ilustrada para ayudarnos a comprender el miedo de los más pequeños.

Después de ¿Qué necesito cuando me enfado?, llega ¿Qué necesito cuando tengo miedo?’ ¿Por qué un libro dedicado a esta emoción?

Ambos libros surgen de la necesidad común de dar tanto a hijas/os como a madres y padres un cuento ilustrado donde puedan descubrir en profundidad esta emoción, apartando todo signo de manipulación hacia la misma.

Tras publicar ¿Qué necesito cuando me enfado? me llegaron cientos de testimonios de madres y padres en los que me comentaban que sus hijas/os les daban las gracias por haber leído este cuento junto a ellos/as, ya que les ayudaba a entender mejor lo que sienten cuando la ira, la frustración o la rabia les invade, así como a saber qué necesitan de los adultos en ese momento.

En la situación actual de pandemia, si ha habido una emoción que lo ha salpicado todo y a todos, ha sido el miedo. Conocer totalmente el miedo y saber atenderlo cuando nuestros hijos e hijas lo sienten, es esencial social y familiarmente.

¿Qué vamos a encontrar en él?

Un cuento para leer en familia que ayudará tanto a hijos como a padres a comprender mejor el miedo, a expresarlo y, en el caso de las madres y los padres, a cómo acompañarlo de forma óptima sin tener prisa ni manipular los estados emocionales de sus hijos.

Es un cuento tanto para niños como para padres… ¿Todos tenemos que aprender a manejar miedo?

Más que a manejarlo, a comprenderlo, conocerlo, expresarlo, sentirlo, equilibrarlo y de esta forma, superarlo. Formándonos en esta emoción, podremos aportar a nuestros hijos aquello que necesitan cuando sienten miedo.

Los adultos de hoy no recibimos un acompañamiento emocional correcto y tenemos una pésima educación emocional, es por ello que aún a día de hoy, se entiende el miedo de los niños como algo que puede ser ignorado, criticado y deben superarlo de forma inmediata. Algo totalmente contraproducente para el cerebro de los niños.

Por eso es tan importante que tanto los hijos aprendan sobre aquello que sienten y que no teman al miedo y a su expresión, así como también los padres aprendamos a comprender y a abrazar sus miedos como parte de su proceso evolutivo.

¿Por qué no sabemos acompañar el miedo de nuestros hijos?

Porque es imposible que sepamos cómo acompañar correctamente el miedo de nuestros hijos si nadie nos ha mostrado cómo hacerlo. Es más, hay una clase de miedos que pueden ser completamente provocados por adultos y por madres y padres, que amenazan o chantajean a sus hijos con que vendrá el hombre del saco si no se duermen pronto, que vendrá la policía y les llevarán a la cárcel si no se portan bien, o que se quedarán sin consola si no estudian y sacan buenas notas. Es decir, no es solo el hecho de que la mayoría de madres y padres no sepan cómo acompañar los miedos de sus hijos, sino que los utilizan para educar, y educar a través del miedo solo provoca más miedo, inseguridad, falta de autoestima, desconexión familiar, etc.

El miedo es una emoción normal e incluso necesaria, pero ¿en qué se diferencian los miedos de los niños de los de los adultos?

Es normal, natural y, por supuesto, necesario. El miedo nos mantiene alerta, nos hace tomar unas decisiones u otras y ha sido, y sigue siendo, esencial para la supervivencia de nuestra especie. Es por ello por lo que es tan importante no ver el miedo como algo a reprimir, ya que existe, es real y forma parte de las emociones naturales que tenemos los seres humanos.

Es importante remarcar que los miedos de niños y adultos son iguales en la manera en la que se sienten. Son reales, intensos y paralizantes, con expresiones físicas y emocionales en nuestro cuerpo. Esto no cambia, aunque sea una mujer de 35 años o un niño de 3. Las diferencias suelen ser en el motivo, los niños le temen a la oscuridad o a un perro grande y los mayores tememos no llegar a fin de mes. Son etapas distintas con necesidades distintas, pero con la necesidad de expresar los miedos y ser atendidos.

¿Cómo suelen reaccionar los niños cuando tienen miedo?

De tantas formas como personas. Gritando, llorando, temblando, callados… Si hemos establecido una relación de confianza con ellos en la que no se sientan juzgados o coartados de expresar sus emociones de forma natural y libre, lo expresarán abiertamente.

El problema viene cuando no hemos creado esa conexión de confianza y no se sienten cómodos ni quieren expresar el miedo porque saben que serán juzgados o, incluso se les ignorará o menospreciará. Si esa es la situación que creemos que tenemos con nuestras hijas e hijos, tenemos que urgentemente trabajar para generar ese clima de confianza necesario a base de trabajar día a día en una Educación Real.

¿Qué tipo de miedos o reacciones ante él se considerarían ‘normales’ y en cuáles habría que investigar o podría ser algo patológico...? (Por ejemplo, ansiedad, un abuso, un acoso en el cole…)

Aquellos miedos que provengan de un trauma infantil y que a pesar del acompañamiento correcto familiar (muchas veces con un acompañamiento emocional óptimo se equilibran estos miedos) no se superen y por lo tanto hay que buscar un profesional respetuoso en el ámbito.

Ningún miedo es exagerado, pero todos nos informan de algo, como madres y padres debemos conocer totalmente a nuestros hijos previo trabajo de educación basada en el respeto por sus necesidades cerebrales reales; para saber qué hay detrás del miedo y ayudarlos como requieren. Ante la duda, hay que pedir ayuda, pero siempre a un profesional respetuoso para con la infancia y adolescencia, no con creencias ‘adultocentristas’.

Los miedos suelen ser más frecuentes por la noche. ¿Por qué?

Una de las causas más comunes es porque se les ha forzado a no dormir junto a sus padres cuando no estaban realmente preparados. En esos momentos en los que se sienten solos, sin la protección natural de sus padres, que aún necesitan, es cuando su mente es más propicia a generar miedos que no son más que exteriorizaciones de una necesidad imperiosa de estar acompañados de sus padres durante la noche, puesto que todos los seres humanos estamos biológicamente preparados para dormir acompañados, es una necesidad biológica. Por tanto, si no queremos dormir con nuestros hijos, por lo menos debemos entender sus miedos y acompañarlos, sin prisa y sin verlos como un problema, en realidad proviene de una necesidad no atendida.

¿Qué debemos hacer ante el miedo de los niños? Aunque nos parezcan muy irracionales, absurdos…

Primero de todo, huir del juicio de valor adulto, integrar que ningún miedo es absurdo. Segundo, acompañarlos, como deberíamos hacer con toda emoción. Nuestro papel como padres es aportar a nuestros hijos el Acompañamiento Emocional que necesitan a base de empatía, tolerancia, paciencia, tranquilidad, amabilidad, contacto físico, presencia, escucha, respeto, contacto visual amable, paciencia y amor, mucho amor incondicional.

Invito a todos las madres y padres a investigar más sobre el Acompañamiento Emocional, sobre el que hablo en profundidad en mi libro: ‘Educar sin perder los nervios’. Es un concepto profundo, pero esencial para aportar a nuestros hijos un correcto desarrollo emocional y por ende una óptima salud mental.

¿Y qué es lo que nunca deberemos hacer?

Lo que jamás puede hacerse es menospreciar el miedo de nuestros hijos, porque no importa a qué tengan miedo, lo importante es que lo están sintiendo y es tan real como el de cualquier persona adulta. Por tanto, ni enfadarnos, ni gritarles, castigarlos, exigirles que no tengan miedo, distraerlos, cambiar de tema… todo esto desechado.

¿Qué consecuencias puede tener a medio y largo plazo ignorar los miedos de los niños, no atenderles correctamente...?

Que evolucionen. Algunos podrán desaparecer, pero otros podrán derivar en nuevos o incluso cronificarse y quedarse para toda la vida de otras formas exteriormente. Sea como sea, de todas formas, es importante remarcar el hecho de que tampoco se debe obviar un miedo con la esperanza de que acabe desapareciendo, ya que nuestro papel como madres y padres es acompañarlo, lo demás, llegará.

Se supone que, según maduran, sus miedos se volverán más racionales, pero, si no es así, ¿qué debemos hacer? ¿A qué edades sería ‘normal’ que fueran librándose de estos miedos irracionales?

Los primeros miedos suceden en la primera etapa de la infancia (0-6 años aproximadamente), y son miedos más irracionales, en los que solo forma parte el cerebro emocional, pueden ir desde el miedo los sonidos fuertes, a la oscuridad, a los monstruos… A partir de esa edad, hasta los 12 años aproximadamente, los miedos son un poquito más racionales, pero también con un alto contenido emocional, tales como el miedo a morirse, a cambiarse de ciudad, etc. Después de esta etapa, los miedos son más relacionados con el ámbito social, suelen ser tales como el miedo a no caer bien o no gustarle a nadie, entre otros muchos.

Pueden ser tantos y experimentarse a tantas edades, que por eso es tan importante no marcar un inicio ni un fin de lo que deben ser considerados miedos ‘normales’, ya que todos son naturales, necesarios, forman parte de nuestra especie y lo importante es sentirnos respetados mientras los experimentamos.

¿Por qué es tan importante educar con respeto, sin perder los nervios…?

Porque es la única manera posible de educar, pero no solo es esencial el respeto, sino también la empatía, la evidencia científica, el Acompañamiento Emocional, el amor incondicional y la lógica. Esto es la Educación Real, que es llamada así porque una educación no puede ser educación si no la entendemos desde la perspectiva de criar y acompañar a niñas y niños emocionalmente sanos, siendo para ello necesario que se tenga en cuenta todo lo que comentaba anteriormente.

Y si ya vamos por el ‘mal camino’, si a los padres les cuesta lidiar con el miedo, la rabia, pierden los nervios con facilidad, etc. ¿Qué hacemos para reconducir la situación?

Quitarnos las gafas adultistas a través de la que la gran mayoría de adultos hemos sido educados, y ponernos las pilas para aprender sobre el verdadero sentido y origen de nuestras emociones, sobre nuestra propia infancia y sobre lo que podemos hacer para acompañar adecuadamente a nuestras hijas e hijos.

Llevo más de 20 años trabajando por y para la infancia y adolescencia, y después de haber formado a miles de madres, padres y profesionales, puedo afirmar que nunca es tarde para educar como nuestros hijos e hijas realmente necesitan y merecen, transformando a mejor y para siempre nuestra relación con ellos, y por ende, con nosotros mismos.

Después de dedicar un libro al enfado y al miedo. ¿Seguirás con más emociones?

Intercalando libros para público adulto y libros para público infantil pero sí, todo lo que está dentro de nuestro cerebro emocional es la base de nuestra vida y de todas nuestras relaciones, por tanto, imprescindible conocerlo en profundidad.

La peligrosa torsión de estómago en perros. Qué es, cómo prevenirla, reconocerla y cuándo actuar

La torsión gástrica canina es una afección aguda y grave que si no se trata de inmediato puede desembocar incluso en la muerte del animal. De hecho, es una de las urgencias más graves a las que se enfrentan los veterinarios. Por este motivo, en cuanto se tenga la mínima sospecha de que puede nuestro perro está sufriendo una torsión del estómago hay que acudir al veterinario con urgencia. Reconocer los primeros signos es de vital importancia para poder actuar con rapidez.

La torsión de estómago en los perros se produce cuando, debido a un cúmulo de gases, alimentos o fluidos, el estómago del animal se dilata en exceso y se tuerce sobre su eje. Esto provoca que el perro no pueda vaciar el contenido del estómago y que este se siga dilatando. Si no se actúa, los orificios que conectan con el esófago y el intestino se obstruyen, las arterias, venas y vasos sanguíneos del aparato digestivo se comprimen y se interrumpe de la circulación sanguínea, por lo que algunos órganos, como el bazo o el corazón dejan de funcionar correctamente. Como consecuencia, el animal podría morir, algo que sucede en entre un 5 y un 15% de los casos. Además de la muerte, si no se actúa lo suficientemente rápido, el perro podría sufrir secuelas a largo plazo, como arritmias, daños en el tejido gástrico debido a la falta de riego o lesiones en el bazo.

Aunque no se sabe exactamente el origen de esta grave patología, se asocia suele asociar a:

• Una gran ingesta de comida o líquidos previamente, y realizar ejercicio extenuante después.

Es más común en determinadas razas canina, sobre todo grandes, y las probabilidades de padecerla aumentan con la edad. El colegio de veterinarios de Alicante destaca estas razas como las más propensas a sufrir torsión gástrica: dogo alemán, labrador y Golden retreiver, bóxer, pastor alemán, mastín, caniche gigante, san Bernardo o caniche gigante, entre otros.

•Estrés. Una excitación excesiva, comer muy deprisa, etc. puede aumentar las probabilidades de sufrir una torsión del estómago.

•Tener antecedentes de vólvulo gástrico.

Actuar rápido es clave para la recuperación del animal, por eso hay que acudir al veterinario en cuanto se presenten algunos de los síntomas propios de la torsión gástrica y manejarlo con mucho cuidado hasta llegar a la clínica. Los síntomas suelen presentarse muy rápido y los más característicos son:

•Arcadas y náuseas sin expulsar nada

•Dilatación excesiva y rápida del abdomen

•Expulsión constante de gases

•Ansiedad de inquietud

•Salivación abundante

•Dificultad para respirar

•Un sonido ‘hueco’ si se golpe con cuidado en la cavidad abdominal

•Debilidad, decaimiento y falta de apetito

Una vez en el veterinario, este confirmará el diagnóstico, además de por los síntomas, con una prueba de imagen, y actuará muy rápido, pues la torsión del estómago puede terminar con la vida del animal en pocas horas. El veterinario sedará al animal y realizará una cirugía de urgencia para extraer el contenido del estómago, ya sea por sonda o perforando la pared abdominal. Después, el estómago se coloca y se cose a la pared del abdomen para evitar recaídas en lo que se conoce como gastropexia. Si se ha actuado en fases tempranas, el pronóstico, por lo general, será favorable. Si no, las siguientes 48 horas serán determinantes tanto para la supervivencia como para las secuelas que la torsión puede haber dejado en el animal.

La torsión gástrica puede prevenirse tomando algunas precauciones, sobre todo si tenemos perros de razas más propensas a padecerla.

•Fraccionar la comida. Ofrecer al animal raciones más pequeñas y más veces al día. Y no hacerlo en cuencos elevados.

•Evitar que beba mucha agua de una vez, sobre todo después de la comida.

•Evitar que el perro coma muy deprisa, sobre todo si está nervioso. Es mejor no interrumpirlo ni intentar jugar con él mientras come.

•Restringir el ejercicio físico muy intenso antes y después de comer.

•No proporcionar alimentos a última hora de la noche.

•Muchos criadores y propietarios de razas con más riesgo piden a los veterinarios que realicen una gastropexia preventiva –la fijación del estómago dentro del abdomen- para evitar que se produzcan las torsiones de estómago.

Así son las últimas innovaciones en prótesis, la tecnología al servicio de las personas con amputaciones

Según datos de la Asociación de Usuarios de Prótesis y Ayudas Técnicas (AUPA), en España hay 82 mil personas que han sufrido algún tipo de amputación, lo que merma significativamente su calidad de vida. 24 mil de estos pacientes pueden recuperar gran parte de la calidad de vida perdida con ayuda de las prótesis que son, gracias a los avances de la tecnología, cada vez más sofisticadas y funcionales.

Ignacio Prim, presidente del sector de Ortopedia de Fenin (Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria), y Lluís Guirao, jefe del servicio de Rehabilitación del Hospital Asepeyo Sant Cugat, nos hablan de las últimas tecnologías en materia de ortopedia y de cómo pueden ayudar a las personas que han sufrido algún tipo de amputación.

La mayoría de las amputaciones, alrededor del 90%, se producen en pacientes de más de 65 años, y las causas principales suelen ser patologías vasculares, “son, por tanto, pacientes amputados y enfermos. Estos pacientes van a limitar en mucho las actividades previas a la amputación. Los pacientes amputados traumáticos (accidentes de tráfico o laborales) son jóvenes y sin otras patologías por lo que son solo amputados. En estos pacientes más jóvenes todo y que afecta a la calidad de vida, la amputación no se acompaña de una enfermedad progresiva vascular como en los pacientes mayores”, nos cuenta Lluís Guirao.

Son precisamente los pacientes los que más pueden beneficiarse de las prótesis y de todos los avances que se están produciendo en esta materia, “hay una fase en el que el paciente psicológicamente no está muy bien y va a necesitar mucha ayuda psicológica, pero una vez superada esta fase con la ayuda de un equipo multidisciplinar, como terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas y el técnico ortopédico pueden llevar una vida más o menos normal”, asegura Ignacio Prim. Evidentemente, dependerá mucho del tipo de amputación, pues no es lo mismo “una amputación por encima que por debajo de rodilla. Si conservan la articulación, sí podría llevar una vida más o menos normal, pero los que la tienen por encima de la rodilla o no tienen en buen estado el miembro colateral tendrían una limitación mayor”. En cualquier caso, con las últimas tecnologías en prótesis, su calidad de vida mejorará sensiblemente, como se puso de manifiesto en VIII Encuentro de la Fundación Tecnología y Salud con Pacientes y Sociedades Científicas sobre la Aportación de valor de la Tecnología Sanitaria en el ámbito de la protésica.

En los últimos años, la tecnología en materia de prótesis ha avanzado mucho, y va a seguir haciéndolo de manera exponencial en los próximos años. Ignacio Prim y Lluís Guirao nos cuenta cuáles son, según ellos, las innovaciones más importantes en los últimos años.

•Rodillas inteligentes. Las prótesis de rodilla inteligente permiten al usuario que las llevan una marcha mucho más natural y son más seguras. Según nos contó Ignacio Prim, contienen unos microprocesadores “que hacen un análisis durante la marcha del paciente y adaptan el giro de la rodilla a la velocidad que está utilizando el paciente, lo que les permiten hacer más ejercicio y más actividades de la vida diaria”. Además, aportan seguridad, “permiten al paciente evitar caídas o recorrer más metros sin cansarse tanto, lo que les ayuda a disfrutar de charlar con el acompañante o mirar el paisaje en vez de centrarse en cómo está la rodilla protésica en cada paso”, añade Guirao. Dentro de estas rodillas, hay unos modelos más sofisticados y otros menos. Las más sofisticadas en este sentido son las resistentes al agua y que permiten al usuario bañarse en la piscina o la playa, algo impensable hace tan solo un par de años.

•Manos multiarticuladas. Conocidas comúnmente como ‘manos biónicas’, las manos multiarticuladas representan uno de los avances más importantes en materia de ortopedia para personas amputadas, “son manos que tienen hasta cinco motores y han revolucionado bastante la protésica del miembro superior porque permiten tener muchos patrones de agarre. En su avance tiene mucho que ver la telefonía móvil, pues gracias a ella tenemos baterías más pequeñas y con mayor rendimiento y autonomía, que ya duran un día completo. Al igual que ocurre con las rodillas, desde hace poco también existe manos biónica resistentes al agua.”, apunta Prim.

•Sistemas de reconocimiento de patrones. Para que existan las manos multiarticuladas es necesario que existan sistemas de reconocimiento de patrones “que permiten al paciente hacer uso de una mano mioeléctrica solo pensando en realizar la acción de cerrar, abrir, etc. Con esto se consigue que sean mucho más funcionales y que se necesitan menos sesiones para el objetivo final”, asegura Lluís Guirao. Este reconocimiento, según explica Prim, se consigue gracias a “un sistema de electrodos que captan la señal nerviosa que sale de los músculos y que, mediante un procesador, genera la señal a la mano para que haga movimientos complejos y combinados, como abrir y girar la mano al mismo tiempo”.

•Pies con motor, que permiten a un paciente con un nivel de actividad moderado aprovechar la fuerza del motor para incrementar esa autonomía.

•Sistemas de encaje con vacío activo, que aportan al paciente “una adaptación más precisa del encaje al eliminar en cada paso el aire que queda entre el muñón y el encaje”, cuenta Guirao. Además, se adaptan a los cambios morfológicos del paciente a lo largo del día. En este sentido, son muy importantes los materiales para da un mayor confort a los pacientes.

En cuanto a utilizar las impresoras 3D para hacer prótesis cada vez más personalizadas, Prim avanza que todavía se está investigando, “nosotros ya llevamos unos años trabajando con impresoras 3D, aunque es más para imprimir férulas que sustituyan escayolas. En prótesis, seguimos investigando para conseguir el material adecuado, porque no todos los materiales valen. Seguro que no tardamos en encontrarlo”.

Nuevas tecnologías, como las manos mioeléctricas ya son una realidad, de hecho, hay varios modelos en el mercado, pero, debido a su coste, todavía hay un acceso muy limitado, “las prótesis de alta gama sean de miembro inferior o superior son muy caras y no hay acceso en la sanidad pública. Tan solo los pacientes que han padecido una amputación laboral o de accidente de tráfico pueden llegar a conseguirlas”, cuenta Guirao. Su alto precio es debido a que son prótesis muy tecnológicas y sofisticadas para las que se requiere mucha investigación, pero, como asegura Ignacio Prim, es mayor el valor que aportan, “pueden suponer, por ejemplo, la diferencia entre poder o no trabajar, con todo lo que implica tener una vida activa. A la larga, la inversión sale muy barata”.

Tanto para mejorar la calidad de vida de la gente como para ahorrar, a la larga, dinero a la seguridad social -pues una persona que puede trabajar no representa un gasto para las marcas públicas- fabricantes y organismos públicos trabajan para que, poco a poco, estas nuevas tecnologías formen parte de los servicios de la sanidad pública, “ya estamos trabajando en un catálogo de protésicas junto con el Ministerio de Sanidad, y es probable que entre algún tipo de rodilla inteligente en algunos tipos de pacientes concretos con unas características específicas que se están definiendo. Además, queremos que este catálogo sea común para que, además de introducir algunas de estas nuevas tecnologías, se unifique criterios para que los pacientes, vivan donde vivan tengan las mismas prestaciones”, afirma Ignacio Prim, como representante de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria.

Ya sea dentro o fuera de la sanidad pública, las empresas tecnológicas sanitarias seguirán trabajando para que las personas amputadas “tengan una vida lo más parecida posible a si no se hubiera tenido esa amputación, y seguro que vendrán más productos en los próximos años que se irán aproximado a este objetivo”, dice Prim optimista.

“Bailar sirve para prevenir una serie de alteraciones a nivel cognitivo, y además es divertido y motivante”

En los últimos años, se han llevado muchos estudios sobre cómo el ejercicio físico repercute de manera positiva en la salud de nuestro cerebro y nos ayuda a mantener las funciones cognitivas. Dado que el baile es una actividad física, en el departamento de psicología de la Universidad de Almería decidieron realizar una investigación sobre los beneficios que tiene bailar para el cerebro. En este estudio, del que se hizo eco The Conversation hace unos días, se concluye que, además de los beneficios cognitivo que aporta el ejercicio físico al uso, el baile tiene algunos beneficios adicionales. Uno de los autores del estudio, el Dr. José Cimadevilla, profesor del departamento de psicología de la Universidad de Almería y miembro del centro de investigación en salud de esta Universidad nos habla de esta investigación y de las conclusiones a las que llegaron.

Hace unos meses publicaron un estudio sobre los beneficios que aportaba bailar al cerebro, especialmente en el proceso de envejecimiento. ¿Cuáles fueroan las principales conclusiones?

Durante los últimos años, hemos estado estudiando los efectos de la actividad física sobre el cerebro. Y en este sentido ya hemos publicado varios estudios que demuestran que la práctica de la actividad deportiva, ya sea caminar, correr, jugar al tenis, ciclismo… tiene una serie de beneficios a nivel cognitivo que son medibles y observables, como tanto a nivel de memoria como de funciones ejecutivas, funciones que son mejores entre las personas que practican deporte. Y decidimos extender este estudio también al baile porque también es actividad física, es deporte. Y porque además el baile tiene una serie de características que también son enriquecedoras. El estudio indica que bailar es muy bueno, que sirve para prevenir una serie de alteraciones a nivel cognitivo y que está en nuestra mano ponerla en práctica porque es asequible, no necesitamos de medios especiales poder ponernos a bailar.

¿Qué aporta el baile con respecto a otras actividades físicas?

Por ejemplo, no se trata de movimientos repetitivos, sino que las coreografías pueden ser variadas, si bailas con otro tienes que coordinar tus movimientos con los del otro, también está el factor socialización… Además, la música que la acompaña tiene unas propiedades que favorecen el fortalecimiento cognitivo, es buena para la memoria porque activa una serie de redes cerebrales, influye en nuestro estado de ánimo y suele despertar emociones positivas… Todas estas características aportan riqueza a la actividad y la hacen más interesante para el cerebro. Por otro lado, hay una serie de estudios que concluyen que provoca una mayor plasticidad cerebral que la actividad física repetitiva, aunque a nivel cognitivo, bailar y otro tipo de actividad física no difieren. Eso sí, bailar es más divertido y motivante, porque no es lo mismo decirle a alguien, a una persona mayor, que tiene que andar cada día porque es bueno para ella, que decirle que se vaya a bailar y cuesta menos llevarlas a cabo.

¿Cuánto tiempo de práctica se necesitaría para notar los resultados?

No hemos evaluado el tiempo exacto que tiene que estar una persona para generar estos beneficios y cambios a nivel cognitivo, pero sí sabemos lo que ocurre con la práctica deportiva, y si consideramos bailar una práctica deportiva, no va a ser distinto. Lo que se ha observado es que, a los tres meses existen ya beneficios medibles a nivel cognitivo, y a los seis ya se pueden detectar cambios a nivel morfológico cerebral bastante significativos.

El último estudio se centra en personas de entre 49 y 70 años. ¿Creen que las conclusiones del estudio podrían ser extrapolables a otros grupos de edad?

En baile no hay tantos estudios desarrollados, pero en los estudios que hay sobre deporte se ha observado que mejora la cognición en todos los grupos de edad, aunque son las personas mayores las que más se benefician de ello, ya que con la edad es normal que vayamos perdiendo habilidades cognitivas.

No hay muchos estudios sobre los beneficios del baile para el cerebro…

No, porque en ciencia intentamos que no haya muchas variables para alcanzar conclusiones válidas, y en el baile hay muchas variables, como la música, la socialización, el tipo de baile… Por eso, las personas interesadas en investigar los cambios cognitivos asociados al movimiento lo hacen con el deporte porque elimina variables que pueden estar influyendo y que es muy difícil aislar.

Y más allá de los beneficios para el cerebro, ¿qué nos aporta bailar?

A nivel emocional los cambios son muy evidentes, porque, por ejemplo, el estar en casa solo no es beneficioso para nadie, y el baile es socialización, nos empuja a salir de casa, mejora a nivel emocional, nos ayuda a liberar endorfinas -que causan bienestar en nuestro cerebro-, ayuda a reducir el estrés…

¿Harán ustedes más estudio al respecto?

Seguimos estudiando todo lo que tiene que ver con el envejecimiento, qué sucede en nuestro cerebro cuando envejecemos, cómo procesamos la información, la memoria y las funciones ejecutivas… Y esto lo combinamos con actividades que pueden ayudar a mejorar diferentes variables durante este proceso del envejecimiento.

Después de realizar este estudio, ¿recomendaría a todo el mundo que bailara?

Claro, y al que no le guste bailar, que se mueva, porque está más que demostrado que moverse es muy beneficioso para el cerebro, y es algo que puede hacer todo el mundo, barato y que a nivel de prevención tiene una serie de ventajas muy extensas. Se vende solo… Tenemos que entender que nos hacemos mayores, y que el hecho de movernos, aunque no parezca que sea así, cambia nuestro cerebro, evita que con la edad nuestro cerebro se haga más pequeño y nos ayuda a recuperar habilidades cognitivas.