Depresión o victoria: crónica de una batalla

“Hay un pequeño infierno cruel que todos llevamos dentro. Algunos humanos lo tienen inoperante, mínimo y desactivado, por suerte para ellos. 

Para otros, es un sombrío vertedero de emociones y venenos al que asomarse, es un ejercicio tan terrible como necesario. 

Un viaje oscuro, para después ver la luz”. 

Así empieza el libro autobiográfico que ha publicado la ilustradora y escultora catalana Maritxell Durán. Un álbum ilustrado que ayuda a entender, a través de los dibujos y unas breves líneas que acompañan a cada uno, qué es la depresión y cómo aprender a convivir con ella. 

Depresión o victoria, perder o ganar, ¿por qué planteas la enfermedad como una batalla?

Porque luchas contra un enemigo muy duro que eres tú mismo. Es una batalla diaria contra un ego que vive dentro de ti y una baja percepción de las cosas, una lucha casi contra la muerte porque cuando estás depresivo es como si estuvieras muerto en vida.

A ese ego te refieres en el libro, precisamente, como una especie de ente que te domina pero que a la vez te hace de escudo. ¿Cómo es eso?

Es como si tuvieras otra persona viviendo dentro de ti que te rechaza constantemente, te pone en conflicto, te maltrata. Hagas lo que hagas tienes una vocecita diciéndote que no está bien, que no es suficiente; es un machaque bestial. Es algo que tenemos todos, aunque algunos más desarrollado que otros. Y para las personas muy sensibles sirve a su vez como protección; el planeta tierra es un lugar muy difícil en el que vivir para la gente hipersensible.

La depresión es una enfermedad difícil de comprender para las personas que no la padecen, ¿cómo la definirías tú?

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Meritxell Durán, autora del libro ilustrado Depresión o vistoria. Fotografía de Josep Maragall cedida por la editorial Penguin Random House

Es un cambio de percepción, porque tú no tienes ningún motivo para estar triste, lo buscas. En tu trabajo, en tu pareja o en cualquier cosa que te sirva de excusa. No tienes un problema que te haga estar mal, es al revés, primero estás deprimido y después buscas la excusa. Ayer estabas supercontenta y hoy estás supertriste pero no ha cambiado nada, tu vida es la misma. A eso hay que sumarle un estrés emocional bestial que no sabes como gestionar y que cada día te vas dejando un poco más, el vaso se va llenando hasta que te hundes, y es muy difícil salir si no pides ayuda.

¿De qué manera crees que influye el entorno familiar en el desarrollo de la depresión?

Aunque en el libro hablo de la soledad que sentía en el seno familiar, no creo que sea algo personal con mi familia, creo que es más una cuestión generacional. A las emociones antes no se les daba la relevancia que tienen ahora, mi generación nació con un mundo emocional que no sabíamos como gestionar. Mis padres estaban en otra película que era mantener una familia de 4 hermanos, intentar llevar el pan a casa, pagar nuestros estudios… Nos pasará con nuestros hijos, que tendrán unos problemas que nosotros no sabemos solucionar porque no hemos vivido.

¿Cómo es la relación una vez se cae en la enfermedad?

Creo que el entorno familiar es un arma de doble filo; son quienes te mantienen conectado con el mundo real, pero eso precisamente provoca en ti un gran rechazo. Agradeces que estén ahí pero al mismo tiempo no lo soportas; no dejan de ser un espejo en el que te miras, y lo que te ves no te gusta nada. Cuando estás sola te puedes ir hundiendo perfectamente porque no tienes ninguna referencia, pero cuando estás en familia o en pareja no puedes hacerlo porque hay alguien que te está reclamando que vivas.

¿Crees que hay gente propensa a la depresión?

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Ilustración del libro de Meritxell Durán, Depresión o Victoria. Cedida por la editorial Penguin Random House

Sí, por una cuestión química, física, emocional y hereditaria también. Hay gente que nunca será depresiva porque entiende muy bien el planeta tierra y se maneja muy bien en este entorno. Y es de admirar para los que no podemos. A final la depresión no deja de ser como una alarma que te avisa de que la vida que llevas y tu forma de gestionarla no funciona, que tienes que hacer un cambio de hábitos, de tu forma de pensar; igual que ocurre con las enfermedades físicas. Está bien entenderlo como un punto de inflexión en tu vida y decir `vale, ya paro´.

¿Cuáles son las señales para detectar que estás mal?

Yo empecé a vivir de la cama al sofá y y del sofá a la cama, me fumaba 3 paquetes de tabaco diarios, no comía…me descuidé por completo. Lo difícil es saber cuando estás deprimido porque piensas que te ha tocado ser así y asumes esa tristeza como un rasgo de carácter. Al final entiendes que no, que es una cosa que has generado tú y que tiene posibilidad de cambio, no es obligatorio vivir con esta tristeza, uno puede salir.

¿De qué forma puede ayudar a una persona con depresión su entorno cercano? ¿Cómo se debe actuar?

Tienen que hacerte ver que no estás bien, que lo que te pasa no es normal y que hay posibilidad de cambio. Es complicado porque salir de ahí requiere un esfuerzo y un desgaste de energía que ni tienes ni te planteas que puedes tener algún día. Cuando estás deprimido justificas muy bien todos tus movimientos, tu vida es un desastre pero la controlas. Por eso es importante pensar en el día a día, no a largo plazo. Es decir, hoy me levanto, que ya es mucho, dos días después me ducho…ir asumiendo cosas muy poco a poco.

La depresión no deja de ser una adicción, tú dile a un yonqui o un alcohólico que deje de beber o deje las drogas. Yo creo que a veces es mejor que te lo diga un amigo; cuando lo hace tu familia no se por qué te sabe peor, cuesta más tenerlo en consideración.

¿Cómo aprendes a gestionar el ego y a vivir con él?

Al final aprendes que él no manda, mandas tú; a pesar de ser un motor que necesitas para hacer cosas, no le das el mando. Y aunque es muy ambicioso y siempre quiere más, lo que haces es cambiarlo por consciencia. Esto te permite disfrutar de las pequeñas cosas del día a día, no ambicionas tanto a futuro, eres y ya está.

¿Crees que todavía existe cierto estigma con la depresión?

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Ilustración del libro de Meritxell Durán, Depresión o Victoria. Cedida por la editorial Penguin Random House

Por supuesto, todas las familias tienen un depresivo que esconden. El libro pretende precisamente dar visibilidad para que quienes están así sepan identificarlo. El otro día una amiga de mi madre le decía `ahora entiendo qué le pasaba a mi hija´. Las enfermedades mentales siguen sin estar bien vistas y eso que las tenemos muchos más de los que pensamos, lo que pasa es que las disimulamos muy bien. En la sociedad occidental tenemos el mundo emocional encerrado, no sabemos gestionar las emociones y las vamos llevando al inconsciente hasta que explota.

¿Crees que es precisamente esta mala gestión de las emociones la causa del aumento de depresión entre los jóvenes?

Claro, la depresión es una desconexión de tu “mundo espiritual”, de tu yo  interior, y esta sociedad tan tecnológica nos aleja de nosotros mismos. Es el gran problema del mundo contemporáneo, nos hemos desconectado de nuestro yo interior para conectarnos en una wifi.

¿Qué le dirías a una persona que esté pasando por un proceso depresivo?

Que se active de alguna manera, que empiece a moverse, porque lo contrario de la depresión no es la felicidad, es la actividad. Cuando estás depresivo eres como un muerto viviente y hacer cosas tan sencillas como dar un paseo o ducharte te ayudan a entrar en la vida. Comer bien, beber agua, dejar la bebida en el caso de que tengas adicciones de este tipo… en definitiva, sacar de tu vida todo lo tóxico.

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La adicción al juego no tiene ningún glamur

La médica y jefa de prevención del Instituto de Adicciones de Madrid Salud, Ana Ordoñez, y el director del Centro de Atención a Adicciones (CAD) del distrito de Tetuán, Pablo Vega, coinciden en que la adicción al juego hay que neutralizarla y separarla de ”toda esa aureola que nos venden de que el juego es algo glamuroso”.

La doctora Ordoñez, que tacha de falacia y mentira que esta práctica pueda ser controlada por el jugador a base de entrenamiento, tiempo y dinero, destaca la importancia de romper el vínculo entre ocio y juego: lo cierto es que “unos pierden, otros sufren patologías derivadas de los juegos de azar y la industria se hace multimillonaria”.

El juego, ¿actividad de ocio?

Que los juegos de azar se están introduciendo como una actividad más del ocio juvenil queda demostrado con las cifras de la Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España (Estudes) 2018 de la ciudad de Madrid, hecha pública esta semana, que revelan que un 22,6 % de los adolescentes de la capital entre 14 y 18 años ha jugado alguna vez en el último año con dinero y de forma presencial y que un 9,7 % ha participado en apuestas online.

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Cientos de personas participan en Madrid en una manifestación para denunciar la proliferación de las casas de juego y apuestas, que se han convertido en “una plaga” en los barrios, especialmente en los más populares. EFE/Luca Piergiovanni

Tanto el Gobierno central como el regional están ultimando sendas legislaciones para regular el sector del juego, cuya entrada en vigor se prevé en unos meses y que harán énfasis tanto en la publicidad como en el control de los salones de juego y su modalidad “online”.

Parte del éxito de estas empresas, explica la médica, radica en el uso de dos de los reforzadores más importantes de cualquier conducta.

Por un lado el económico, asegurando que la apuesta es baja y el importe del premio es alto, aunque no sea real, y, por otro, el personal, vendiendo alcohol -que hace más complicado tener un pensamiento crítico y racional- y tratando al cliente de una forma especial delante del resto de amigos para hacerle sentirse bien, elevar su autoestima y que repita la conducta de juego.

Javier, atrapado en el juego a los 17 años

Esto último lo sabe bien Javier. Tiene 24 años y cayó con 17 años en las redes del juego. Desde hace aproximadamente un año acude junto a sus padres al CAD de Tetuán, uno de los distritos del municipio con una mayor concentración de las alrededor 400 casas de juego que hay ya en la Comunidad de Madrid.

“Me enganché poco a poco, porque la primera vez que entré me gasté 20 euros y gané mil pavos, y entonces pensé que iba a ganar más y empecé a jugar más fuerte, pero a la larga me di cuenta de que era una gilipollez”, manifiesta nervioso ante la presencia de la cámara de televisión.

Cuando perdía se enfadaba, incluso llegó a romper una máquina, y cuando ganaba se iba de fiesta, confiesa Javier, que acudía solo a estos lugares, en los que –señala- regalan bebida, comida, bonos para jugar y hay chicas para captar público.

En un solo día podía gastarse 300 euros, pidió préstamos por 800 euros y robaba a su madre. “Afortunadamente, me pillaron”, afirma.

El Centro de Atención a Adicciones de Tetuán le ofrece herramientas de cómo actuar y la terapia también ayuda a sus padres a afrontar la situación. Pablo Vega, director del centro, explica lo esencial del acompañamiento familiar, entre otras razones por la necesidad de un control del gasto del dinero.

La mayoría son varones y sufren más de una patología

En 2019, los siete CAD del Ayuntamiento trataron a 37 personas diagnosticadas con trastorno de adicción al juego o ludopatía no asociado al consumo de sustancias. Sumando las personas con adicción a sustancias, uso inadecuado de videojuegos y juego patológico asociado, la cifra se elevó a 350 (255 juego y 95 videojuegos).

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La presencia de deportistas y rostros de famosos en los anuncios de apuestas y su emisión durante eventos deportivos en horario de protección infantil son algunas de las vertientes de la publicidad del juego en España que se quieren regular por ley pero que, de momento, sólo responden a medidas de autorregulación. EFE/Sergio Barrenechea

El director del centro de Tetuán asegura que la alarma social está justificada y propone “legislar y aplicar mecanismos de control, en especial para impedir el acceso de los adolescentes al juego”, además de poner los recursos necesarios en prevención.

En cambio, considera una manera “muy pobre” de enfocar el problema centrarse solamente en el actual discurso de atajar las licencias. “Finlandia tiene una décima parte de bares que España, pero el porcentaje de personas con problemas de alcohol es exactamente igual”, argumenta.

Los centros de atención a adicciones del Ayuntamiento se crearon en 1989 ante la presión social por el problema de las drogas, y desde entonces “el tipo de tratamiento y el perfil del usuario ha cambiado de una manera brutal”, indica Vega. “Hoy, más del 50 % es por alcohol, y empezamos a tratar a gente con el problema del juego porque ninguna red asistencial en España trataba este tema”.

La mayoría de los que acuden a este CAD son varones y un 6 % lo hacen por la adicción al juego y a las nuevas tecnologías. Uno de cada cinco son menores de 25 años.

El Instituto de Adicciones, dependiente de Madrid Salud, ha dado “un paso importante en prevención y va a lanzar “una importante campaña de sensibilización dirigida a la ciudadanía en general, pero con mensajes que impacten en la población joven para neutralizar la presión de publicidad” de los operadores del juego”.

También dispone del Servicio gratuito de Prevención de Adicciones (PAD) -teléfono 699 480 480-, la web de Madrid Salud, un servicio de orientación familiar y un equipo especializado que se va a reforzar.

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Vacaciones sin 4G: un retiro para desconectar de internet

Bien sea por obligación o por devoción, o por una mezcla de las dos, desconectar de internet del móvil, del ordenador y del “router” se antoja una misión cada vez más difícil.

Pasamos gran parte del día conectados a internet por una razón u otra. El problema llega cuando la necesidad o la costumbre se convierte en una obsesión y una adicción.

Esta adicción se caracteriza, según los psiquiatras, por una pérdida de control sobre el uso de internet y por el desprecio a las consecuencias asociadas.

Ante una situación límite en la que las horas giran en torno a internet y el “smartphone” o en la que no se puede gestionar de manera sana su uso, cada vez son más los que se interesan por el modelo de vacaciones o retiro para la desconexión.

Además, también está creciendo el número de centros de rehabilitación para los adictos a las tecnologías.

Campamentos analógicos

Los individuos de la Generación “Y” y los “millennials” más tempraneros recordarán los campamentos en los que lo único que se enchufaba era la radio que emitía la música que avisaba de la hora de comer. El resto del día transcurría en la naturaleza, entre gritos, actividades al aire libre y risas.

Ahora, el número de los que anhelan estas experiencias va creciendo y la demanda de experiencias donde se logre olvidar y desconectar de internet, va en aumento.

Digital Detox es una empresa dedicada a organizar este tipo de escapadas. Organizan, desde eventos nocturnos, campamentos, retiros hasta “workshops” con el mismo hilo conector: los teléfonos están prohibidos.

Y parece que tienen éxito, ya que los campamentos “Camp Grounded”, por ejemplo, tienen lista de espera.

“Es donde los adultos desconectan, se escapan y vuelven a ser niños”, se lee sobre el programa en la web de la empresa.

La idea es sencilla: tres días en los que se realizan más de 50 juegos y actividades como yoga, guerras de colores, meditación, escalada, senderismo, karaokes, fotografía analógica y hasta un concurso de talento.

“Es un sitio seguro en el que puedes ser tú mismo y simplemente pasártelo bien”, dice un cliente en el vídeo resumen del campamento.

“Fue divertido ser libre y conocer a un montón de gente”, confiesa otra excampista.

Todos pasaron por el mismo rito: dejar todos sus aparatos electrónicos y no revelar sus identidades para que no importe de dónde viene cada uno o en qué trabaja.

Rehabilitación

Según un estudio de la organización Common Sense de 2018, la adicción al teléfono móvil afecta al 50 % de los estadounidenses adolescentes y más del 75 % siente la imperiosa necesidad de chequear sus mensajes en el “smartphone” cada hora. Una condición que afecta a individuos jóvenes cada vez más.

Adolescentes y niños cada vez en mayor número se pasan el día enganchados a Youtube, a las redes sociales o a los juegos en línea.

El Lindned Center of Hope es un centro de salud mental en el que tratan diferentes desórdenes como el alimenticio, la ansiedad, el trastorno obsesivo compulsivo y las adicciones a la tecnología.

En este lugar tratan a niños y adolescentes que sufren algún tipo de dependencia relacionada con internet. Desde las apuestas “online”, el sobreuso de las redes sociales, adicción a la pornografía, al “sexting” o el juego en línea.

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Está creciendo el número de centros de rehabilitación para los adictos a las tecnologías. EPA/FRANCK ROBICHON

El director clínico de los tratamientos para las adicciones, Chris Tuell, decidió comenzar con el programa después de ver varios casos en los que los adolescentes y jóvenes utilizaban internet como método de automedicación, según comentaba a los medios.

“En los últimos años el uso de la red ha ocupado el lugar de otras sustancias como el alcohol o las drogas. Al cerebro no le importa lo que sea, si me lo meto por la garganta o me lo meto en la nariz o lo veo con los ojos o lo hago con las manos”, dijo Tuell al diario The Straits Times.

“Están produciéndose similares procesos neuroquímicos en el cerebro que con otras adicciones”, añadía al mismo medio.

Pero hay que tener en cuenta que aprender a desconectar de internet y recuperarse de esta dependencia es diferente a hacerlo a otras sustancias, según los expertos.

Al final, Internet y la tecnología no es algo que se pueda ignorar. Es una parte esencial e inevitable del modo de vida actual, está presente en los trabajos, en la educación y hasta en las relaciones sociales y personales.

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El consumo de tabaco y alcohol entre los estudiantes aumenta en España

Cigarrillo electrónico
Cigarrillo electrónico. EFE/Sebastien Nogier

En la presentación de esta Encuesta, la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en funciones, María Luisa Carcedo, destacó la importancia de los resultados de este trabajo “para orientar las políticas y potenciar la eficacia de las acciones contra las adicciones”.

La delegada del Gobierno del Plan Nacional Sobre Drogas, Azucena Martí, quien presentó la Encuesta con la ministra, advirtió de que el mayor consumo de alcohol está asociado a una “alta frecuencia de salidas nocturnas, llegar más tarde a casa, hacer pellas o consumir otras drogas ilegales”.

La encuesta ESTUDES, que se realiza a jóvenes de entre 14 y 18 años de toda España, muestra un aumento del uso de cigarrillos electrónicos. La mitad de los estudiantes (el 48,4 %) lo ha usado alguna vez. En la anterior encuesta, de 2016, así lo declaraba uno de cada cinco (20,1 %). La proporción de usuarios de cigarrillos electrónicos es considerablemente más alta entre los que fuman tabaco que entre los que no lo hacen.

El estudio también revela que el consumo es más frecuente entre los chicos, con independencia de la edad. Entre los estudiantes que han usado cigarrillos electrónicos alguna vez, el 67,1 % utilizaron cartuchos sin nicotina, el 11,3 % con nicotina y el 21,6 % utilizaron cartuchos de los dos tipos.

Internet

El uso compulsivo de internet se ha estabilizado en un 20 por ciento. En concreto, se ha registrado un 1 % menos que en la anterior edición de ESTUDES. En este caso, se advierte una mayor prevalencia entre las chicas (23,4 %) que entre los chicos (16,4 %).

Videojuegos

Por primera vez, esta encuesta recoge el consumo de videojuegos. El 82,2 % de los encuestados dice haber jugado a videojuegos en el último año. Concretamente, el 47,9 % ha jugado a eSports y el 34,7 % ha sido espectador del mismo. La mayoría son chicos de 14 y 15 años.

Drogas más consumidas

ESTUDES 2018-2019 muestra que las drogas consumidas por un mayor porcentaje de estudiantes (en los últimos doce meses) son, en primer lugar, el alcohol (75,9 %) y en segundo lugar el tabaco (35 %). Le sigue el cannabis (27,5 %). Los hipnosedantes sin receta alcanzan el 6,1 por ciento.

El resto de drogas tiene una prevalencia más reducida. El 2,4 % de los encuestados confiesa que ha consumido cocaína en los últimos 12 meses. En este mismo indicador temporal, el éxtasis ha sido consumido por el 1,9 %; las nuevas sustancias psicoactivas, el 1,7 %; los alucinógenos, el 1,4 %; las metanfetaminas, el 1,2 % y las anfetaminas, el 1,1 %. El resto de las sustancias estudiadas (más de 20) se sitúan como mucho en el 1 por ciento.

Mayor consumo masculino

El consumo de todas las drogas ilegales está más extendido entre los chicos que entre las chicas. Con las drogas de comercio lícito (alcohol, tabaco o hipnosedantes) sucede lo contrario: a excepción de los analgésicos opioides, las consumen más las chicas.

En cuanto a la percepción del riesgo, el alcohol es la sustancia que se percibe como menos peligrosa. El 76,8 % atribuye “muchos o bastantes problemas” al consumo de 5 ó 6 cañas o copas en el fin de semana. Por su parte, desde 2010, persiste la consideración del tabaco como más peligroso que el cannabis.

De hecho, la percepción de riesgo del consumo de cannabis ha descendido ligeramente. El 87,5 % de los estudiantes de 14 a 18 años considera que consumirlo habitualmente puede causar muchos o bastantes problemas (90,7 % en 2016). Respecto al consumo esporádico, el 51,9 % de los encuestados percibe ese riesgo, frente al 54,1 % en 2016.

En cuanto a la disponibilidad percibida, 9 de cada 10 estudiantes de 14 a 17 años no aprecian ninguna dificultad para conseguir alcohol y tabaco si quisieran, a pesar de que la venta está prohibida en menores. La droga ilegal que se percibe como más disponible es el cannabis: el 68,1 por ciento opina que es fácil o muy fácil adquirirlo.

DATOS MÁS SIGNIFICATIVOS POR SUSTANCIAS

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Se sigue bebiendo mucho/EFE/ Manuel Bruque

Alcohol

El consumo de alcohol sigue estando en niveles elevados. El 77,9 % de los estudiantes lo ha probado alguna vez (76,9 % en 2016). El 75,9 % ha bebido en el último año (75,6 % en 2016) y el 58,5 % lo ha hecho en el último mes (67 por ciento en 2016).

La edad media de inicio en el consumo continúa situándose en los 14 años. En 1994, era de 13 años y medio.

Respecto a las pautas de consumo, el 32,3 % de los estudiantes dice haber consumido alcohol en forma de atracón (binge drinking) en los últimos 30 días (31,7 % en 2016). Del total de estudiantes que bebieron alcohol en esa referencia temporal, la mitad (55,5 %) reconoce haber realizado binge drinking.

Las borracheras han aumentado ligeramente. El 24,3 % de los estudiantes dice haberse emborrachado en el último mes, frente al 21,8 % en 2016. El porcentaje de borracheras es mayor en las chicas. Esta diferencia es especialmente relevante a los 14 años: el 11,7 % de las chicas admite haberse emborrachado en los últimos 30 días, mientras que la cifra entre los chicos de su misma edad es del 7,6 por ciento.

La mitad de los jóvenes (51,3 %) afirma haber realizado botellón en el último año. Esta práctica aumenta con la edad: así lo reconoce el 28,4 % de los encuestados de 14 años y el 64,1% de los de 18 años.

Tabaco

El tabaco es la segunda droga más extendida tras el alcohol. El 35 por ciento (34,7 % en 2016) de los alumnos ha fumado tabaco en el último año. El consumo diario se sitúa en el 9,8 % (8,8% en 2016). En 1998, el 23,1 por ciento de este sector de la población fumaba a diario.

Por término medio, el primer consumo de tabaco se produce a los 14,1 años, igual que ocurría en 2016. La adquisición del hábito de fumar diariamente, comienza a los 14,7 años de media, apenas medio año después de haberlo probado por primera vez.

tabaco dejar de fumar
EFE/Jeffrey Arguedas

La percepción de riesgo ante el consumo diario de tabaco se ha incrementado y el 93,8 % de los jóvenes opina que puede producir muchos o bastantes problemas de salud.

Cannabis

El cannabis continúa siendo la droga ilegal consumida por un mayor porcentaje de estudiantes. El 33 por ciento (31,1% en 2016) lo ha probado alguna vez en su vida, el 27,5 % (26,3 % en 2016) en el último año y el 19,3 % (18,3 % en 2016) en el último mes. El consumo diario sigue siendo elevado y se sitúa en el 2,3 % (3,3 % en chicos y 1,4 % en chicas).

El porcentaje de consumidores problemáticos de cannabis (se comenzó a medir en 2006) entre la población de 14 a 18 años es del 15,4 por ciento (13,3 % en 2016).

Cocaína

La encuesta muestra un descenso del consumo de cocaína en todos los indicadores temporales. Se alcanza un mínimo histórico en la proporción de estudiantes de 14 a 18 años que dice haber consumido cocaína en el último mes (0,9 %). Esta cifra llegó a ser el 3,8 % en 2004. La edad media del primer consumo es de 15,2 años y los hombres consumen en mayor proporción que las mujeres, en todos los grupos de edad.

Heroína

El porcentaje de quienes han probado la heroína entre los estudiantes de 14 a 18 años se sitúa por debajo del 1 %. Desde 1994 ninguna medición ha superado esta cifra. La edad media de inicio del consumo en 2018-2019 es de 14,5 años.

Nuevas sustancias psicoactivas (NSPs)

Se registra un descenso. El 2,4 % de los alumnos (2,9 % de los chicos y 1,9 % de las chicas) reconoce haber consumido sustancias de este tipo alguna vez en la vida y el 1,7 % en los últimos 12 meses. En 2016, los porcentajes eran del 4,5 % y el 3,1 %, respectivamente.

La XIII edición de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES) se ha elaborado a partir de 38.010 cuestionarios respondidos por estudiantes de 14 a 18 años de 1.769 aulas correspondientes a 917 centros educativos públicos y privados de toda España.

 

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En verano, alerta ante el juego online

En una entrevista con Efe, Martí subraya el peligro de “aislarse” a través de internet y “descuidar” el resto de las áreas humanas, desde el cuidado físico e intelectual al familiar y social, lo que se traduce en adicción.

¿Cómo avanza el Plan de Acción sobre Adicciones 2017-2020 que incorpora como prioridades el juego patológico y el uso compulsivo de las nuevas tecnologías?

Lo estamos llevando a cabo. Todo lo que tiene que ver con las adicciones conductuales es prioritario y nos estamos coordinando con todos los actores que tienen que ver, por ejemplo, con el juego. Estamos en contacto con la Dirección General de Ordenación del Juego que depende de Hacienda, las ONG y con las comunidades, que tienen transferido el juego presencial, y viendo cómo están regularizándolo, con qué normativas para que sean más o menos equitativas.

Todo el tema de adicciones conductuales ha entrado en la nueva estrategia, no lo había hecho antes. Es importante ante la alarma social por la presencia de muchos locales de casas de juegos en calles de barrios populares y por la publicidad del juego “online”, que también está siendo muy abusiva.

¿Cuenta el Plan con un protocolo de diagnóstico?

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La delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Azucena Martí/EFE/Jero Morales

El diagnóstico clínico ya existe en cuanto a trastorno por juego y juego patológico. Otro indicador es el que se consigue a través de las comunidades respecto a la demanda de tratamientos. Se está intentando obtener desglosado, va a ser nuevo, aunque hay dificultades en las respuestas por la dispersión en cuanto a cómo o con qué recursos están tratadas estas adicciones al juego en cada una.

Hay comunidades que lo tienen en salud mental y otras en adicciones y ese trasvase de datos lo estamos configurando para que sean lo más fiables posibles.

¿Los padres saben que es un problema de salud la posible adicción de sus hijos a internet, al juego o al móvil?

La sociedad actualmente tiene muchísima más conciencia de lo que puede ser patológico cuando hablamos de adicciones conductuales. Se observa el tiempo que pasa un menor -también un adulto- con las redes, el ordenador o videojuegos y se ve lo que no es normal.

Muchas horas ante una pantalla pueden empezar a provocar irritabilidad, ansiedad y aislamiento. Son conductas que las familias detectan y pueden empezar a intentar controlarlas. Los padres y el entorno tienen un papel educativo fundamental.

¿Es el verano una época peligrosa para “engancharse” al juego “online” u a otras adicciones a través de internet?

Tenemos más tiempo libre y los riesgos están en cuánto tiempo voy a pasar utilizando este tipo de recursos -nuevas tecnologías-, que son de utilidad. El problema es cuando lo llevo a unos límites que me perjudican. Hay que tener alertas. No aislarse y no descuidar otras áreas personales como el cuidado físico y personal, el familiar, social e intelectual.

Otro riesgo en verano es el tema del alcohol debido a más reuniones sociales y vida exterior. Las personas que ya tienen un abuso o las que no lo tienen encuentran más ocasiones para caer con los riesgos añadidos de los golpes de calor y de que se conduce más.

¿Cómo evitar que los menores se salten las barreras para al juego “online”?

La Dirección General de Ordenación del Juego está trabajando muy intensamente y se están sacando normativas al respecto, viendo las cortapisas para que no haya accesos. Lo que ocurre es que continuamente se tienen que ir revisando porque en el tema “online” hay muchísima imaginación para ir sorteando las trabas que en un momento pueda poner el sistema.

¿Qué diferencias de género se detectan en el juego?

Imagen de una pantalla donde una persona juega online. Efesalud.com
EFE/Luis Tejido

Las cifras son siempre superiores en caso de hombres cuando hablamos de juego problemático, de un 16,7 %, y en mujeres es del 9,4 % (datos entre población jugadora).

Los factores para cualquier adicción tienen que ver con sufrimientos personales que puedan producir ansiedad, angustia o dificultades en las relaciones sociales, pero también con el entorno, es decir, influye que sea de fácil acceso y que se vea con normalidad.

Se detecta que a la hora de solicitar tratamiento es más difícil para la mujer porque ella siempre sufre más el estigma de la vergüenza y de la culpa.

¿Hay una apertura sin control de casas de apuestas?

La regulación del juego presencial es competencia de las comunidades autónomas y los ayuntamientos, son los que tienen que dar los permisos de apertura y todo lo que tiene que ver con el tipo de comercio y con regular, por ejemplo, la distancia entre las casas de juego y los colegios y la parte exterior en cuanto al tipo de publicidad.

No hay una unificación y cada comunidad tiene su competencia y normativa. En las reuniones intersectoriales vemos qué normas tiene cada una, cuáles protegen mejor al ciudadano y se trabaja para que estas vayan siendo adaptadas.

¿Es beneficioso autoexcluirse del juego presencial y “online” en el registro para ello del Ministerio de Hacienda?

Estos registros llevan tiempo, ya estaban con bingos y casinos de juego presencial. Se trata de un paso muy importante que da una persona y muy garantista para ella y las familias.

¿Qué retos son prioritarios para su departamento?

Hay que controlar las tendencias y el Observatorio, las comunidades y también la sociedad te dicen dónde puede estar más la emergencia.

Sabemos que ha habido un pequeño repunte del tabaco entre los jóvenes cuando la tendencia era a la baja. También hay que trabajar con el tema del cannabis y el alcohol -primera sustancia de consumo- al igual que con el juego y el uso de las pantallas.

Las adicciones son un mundo tan cambiante como el propio ser humano.

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Ludopatía de bolsillo

Un estudio de la Universidad de Valencia en el que se encuestó a más de 5.000 jóvenes de entre 15 y 19 años en 82 institutos y centros de formación de la Comunidad Valenciana encontró que el 54 % de los alumnos admitió haber gastado dinero en juegos de azar y casi un 2 % presentaba indicadores de juego patológico.

“Estamos hablando de personas más vulnerables sometidas a estímulos repetitivos y muy intensos, que hacen que salte más rápidamente el descontrol. Cuanto más precozmente se despierta la ludopatía, mayor es la carga de enfermedad y el riesgo de cronificación aumenta considerablemente”, señala Augusto Zafra, psiquiatra y jefe de la Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en el hospital Vithas Nisa Valencia al Mar y en la Clínica de Desintoxicación y Patología Dual del Hospital Vithas Nisa Aguas Vivas.

Casas de apuestas y su modo de enganchar a los jóvenes

En este sentido, José Miguel Budia Velo, psicólogo del Centro Cuarto de Contadores, ubicado en la localidad madrileña de Leganés, explica que los jóvenes empiezan a apostar incitados por la publicidad de las casas de apuestas y por el entorno social próximo.

En la foto, fachada de un local de casa de apuestas en Madrid (España). EFE/Carlos Pérez

“En sus anuncios, las casas de apuestas destacan que te regalan un vale por una pequeña cantidad de dinero para apostar, de modo que si lo apuestas y ganas, el dinero es para ti y si lo pierdes, no pierdes nada. Entonces apuestas y así te enganchas”, comenta.

“Las asociaciones entre estímulos y consecuencias agradables como son ganar dinero, solo o con amigos, y la sensación de tener control sobre el azar, hacen que las personas no sean conscientes de que no tienen control sobre la suerte que conlleva apostar y por ello lo hacen sin miedo, llegando a perder en ocasiones cantidades de dinero importantes”, indica el psicólogo.

“Una vez que se ha perdido ese dinero, entra en juego la necesidad de recuperarlo y la decisión de parar cuando se recupere, decisión que se diluye con la siguiente victoria”, agrega el especialista.

“Llega un momento en que estás en casa aburrido y sólo te apetece apostar; quedas con tus amigos y ellos quieren ir a apostar; si no sales a la calle puedes apostar con el móvil; tienes un mal día y sólo te ayuda apostar; te hace falta dinero y sólo piensas en apostar”,  describe Budia Velo.

El doctor Augusto Zafra señala que a edades tempranas la percepción del riesgo es menor. “Como no hay nada que ponga en evidencia el daño que puede causarles, no ven ningún problema en jugar”, comenta el psiquiatra.

Una vez que se ha empezado a jugar, la cuestión consiste en saber dónde está la línea entre la diversión y la adicción.

Para los especialistas de los hospitales Vithas Nisa cruzarla “es fácil y rápido, ya que se puede jugar desde cualquier lugar, sin horarios”.

Además, subrayan que hay un neuromarketing muy agresivo en el que se minimiza la percepción del sujeto de la pérdida económica.

“No todos tenemos los mismos recursos personales para afrontar un uso sano y normalizado del juego. Como ocurre con otras adicciones, hay personas más vulnerables que otras y los menores tienen un riesgo alto de desarrollar un trastorno que les generará problemas para toda su vida”, afirma el doctor Zafra.

José Miguel Budia explica que, en psicología, cuando se estudia a la población inmiscuida en el juego se establecen tres categorías: jugador social o controlado, jugador problema y jugador patológico.

“El jugador social o controlado es el que juega por entretenimiento e interacción social pero conserva un control total sobre su conducta de juego y puede parar realmente cuando lo desea”, apunta el psicólogo.

El jugador problema es un “jugador social que ha aumentado peligrosamente la frecuencia e intensidad de sus apuestas, normalmente apuesta más veces y mayor cantidad de dinero, llegando a tener un gasto habitual de dinero específicamente para la apuesta”.

Por último, el jugador patológico es “aquella persona que descuida el resto de ámbitos de su vida por apostar y tiene una fuerte demanda emocional derivada de utilizar la apuesta para cubrir las carencias afectivas”, expone Budia.

Un hombre rellena una quiniela de fútbol en un local de las apuestas deportivas Opap, en Atenas (Grecia). EFE/Orestis Panagiotou

Para superarlo hay que admitirlo

El psicólogo comenta que en la delgada línea entre el segundo y el tercer perfil está el problema.

“Se podría decir que cuando introduces la apuesta en tu rutina ya hay un problema o cuando descuidas algún área de funcionamiento como la familia o el trabajo”, aclara.

Además, este especialista indica que alguien que se obsesiona con el juego “incita a sus allegados a “ganar dinero fácil”, porque dice tener un sistema “infalible”. También se vuelve irritable, mentiroso y pide dinero prestado”.

La empresa Euskal Kirol Apustuak (EKASA) en la apertura de una tienda de apuestas deportivas del País Vasco . EFE/Alfredo Aldai

“Si sus familiares o amigos detectan estas señales, pueden identificar claramente que esa persona está desarrollando una relación malsana con el juego”, apostilla.

Superar la adicción implica, en primer lugar, que la persona se dé cuenta de que tiene un problema y quiera cambiar. “Sin esto es imposible ayudar al sujeto”, asegura Budia.

El psicólogo señala que, una vez que ha tomado la decisión de enfrentarse al problema, convendría que la persona ludópata firmase la autoprohibición para entrar en casas de apuestas y para apostar “online” e, incluso, que congelase sus cuentas bancarias durante el proceso de cura. Además, tendría que comenzar cuanto antes el tratamiento psicológico.

El especialista afirma que si una persona que padece un trastorno de adicción al juego recibe un tratamiento psicológico como la terapia cognitivo-conductual, tiene una probabilidad de entre el 50 y el 80 % de recuperarse por completo, es decir, de no volver a apostar.

“Siempre existe cierta presión, tanto interna como externa, por apostar. Pero el éxito del tratamiento está en que la persona tenga las suficientes herramientas psicológicas para saber que hay más aspectos negativos que positivos en recaer”, apunta.

El psicólogo señala que el objetivo de la terapia que se aplica es frenar o parar del todo la rutina del juego, a la vez que se desmontan las distorsiones cognitivas relacionadas con esa conducta.

Según explica, estas distorsiones son: la ilusión de control sobre el azar (creer tener un sistema de predicción de resultados), quitarse la culpa de los fracasos, recordar sólo los eventos en los que se gana mucho dinero pero no aquellos en los se perdió también mucho dinero y, por último, las supersticiones, por ejemplo, repetir una frase al apostar pensando que da más posibilidades de ganar.

“A la par que se desmontan las distorsiones cognitivas se pueden emplear técnicas conductuales como el control de estímulos, que consisten en evitar situaciones incitadoras. Se trataría, por ejemplo, de firmar la autoprohibición, desinstalar la “app” del teléfono, usar un teléfono no “smatphone” o evitar durante un tiempo exponerse a la publicidad de las casas de apuestas que invaden, entre otros espacios, las retransmisiones de los partidos de fútbol”, manifiesta.

El especialista indica que cuando la persona va obteniendo el control de sí misma con respecto a la decisión de no apostar, “se emplean técnicas de exposición a las páginas o a las casas de apuestas, pero en un ambiente controlado y con la presencia del psicólogo. Dejamos que experimente la ansiedad por las ganas de jugar, teniendo delante el estímulo incitador hasta que se le pase casi por completo o totalmente sin haber apostado”, describe.

“Para facilitar al paciente pasar por esta abstinencia sin recaer, se le enseñan técnicas de relajación que disminuyan la ansiedad cuando haya picos peligrosos que puedan desencadenar la conducta patológica. Con todo ello y con mucho esfuerzo, la persona puede recuperar el control de su vida, pero es un camino muy complicado y requiere de una conciencia total del problema”, concluye.

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Cuatro de cada diez reclusos en España padecen una enfermedad mental

La prevalencia de los trastornos de la salud mental es hasta siete veces mayor entre población reclusa y se calcula que hasta el 40 % de los presos padece una patología mental. A pesar de ello, las organizaciones que trabajan en prisiones denuncian la ausencia de psiquiatras en las cárceles.

Así lo asegura a Efe el director de Ámbit, Dignidad y Justicia Social, Javier Vilalta responsable de una entidad que desarrolla programas destinados a la recuperación y a la promoción de la autonomía de los presos y ex presos en la cárcel de Picassent (Valencia), muchos de ellos con problemas de salud mental.

Destaca el gran problema de “puertas giratorias” que existe en España con los reclusos que padecen algún tipo de trastorno mental y que, al no ser correctamente diagnosticados ni tratados en prisión, al obtener libertad recaen y vuelven a cometer algún delito que les lleva de nuevo a la cárcel.

paz interior
Cuatro de cada diez reclusos tienen problemas de salud mental/EFE/Maxim Shipenkov

Porque a este elevado porcentaje de patología mental hay que añadir que casi uno de cada dos presos tiene antecedentes de abuso o dependencia de drogas.

De hecho, según expone Vilalta, los delitos cometidos por las personas con trastorno de salud mental son de robo en dos de cada tres casos.

“Se trata de personas vulnerables, que trapichean con drogas, cometen un pequeño delito para consumir y acaban en prisión”, explica.

El problema es que en las cárceles no hay psiquiatría. Y expone el caso de la prisión de Picassent, donde un psiquiatra acude al centro cuatro veces al mes para atender a una población de más de 600 presos con alguna patología mental.

Aparte de esto, Vilalta lamenta: “No hay un tratamiento digno en las cárceles” y advierte de que si el preso no recibe un adecuado tratamiento de acompañamiento “lo normal es que vuelva a prisión”.

Pero la escasa atención a la salud mental no es una cuestión aislada dentro de la sanidad penitenciaria, como han denunciado recientemente varias organizaciones en las Jornadas “Presente y futuro de la sanidad penitenciaria en España”, organizadas por Cesida.

Durante estas jornadas, el presidente de Cesida, Ramón Espacio, reclamó la transferencia de competencias de sanidad penitenciaria a las comunidades autónomas, un refuerzo de la plantilla de sanitarios que atiende a este colectivo y una mejor comunicación dentro del sistema sanitario del historial médico de los reclusos.

Y es que, según los datos aportados por Ámbit, “la situación es dramática” en las prisiones españolas, donde solo hay 200 médicos y, de aquí a un año se prevé que este número se reduzca a 100 por las jubilaciones previstas.

“Un país de la UE como España no puede tener una sanidad penitenciaria que es equiparable a un país del tercer mundo”, critica Vilalta, quien advierte, además, de que los médicos que trabajan en las cárceles cobran un 25 % menos que sus colegas del Sistema Nacional de Salud.

Por eso, reclama más recursos para cumplir con la ratio de médico por interno (uno por cada 100 reclusos).

En el caso de Picassent, esto se traduce en que de los 20 médicos que debería haber, solo trabajan ocho y tres están de baja.

“Hace quince años la sanidad penitenciaria española era una referencia a nivel europeo, pero se ha dejado que caiga, no se han cubierto las plazas, las personas se van jubilando, mientras que la población reclusa tiene un mayor número de patologías, como VIH, salud mental o distintas adicciones”, señala.

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Lotería, ilusión que nos puede llevar a la adicción

Esta semana se juega la ansiada Lotería de Navidad, que se celebra el día 22 de diciembre. “El Bisturí” ha analizado la adicción al juego con Sergio García, piscólogo colaborador de nuestro programa de radio.

EFE/J.J.Guillen

La ilusión nos mueve

El experto asegura que confiamos en un sorteo que tiene tan pocas probabilidades porque nos mueve “la ilusión, tal y como dice el anuncio”.

“Cuando se participa en la ilusión colectiva que hay el día 22, aunque no toque, durante los días previos se fantasea y permanece con esa expectativa”, explica Sergio García.

⇑Crisis, ⇑Juego

Hay personas que a lo largo del año intentan probar suerte con distintos juegos de azar;  con la crisis, ha aumentado el número de personas que se han adentrado en el juego.

¿Jugar de manera responsable y habitual es posible? El psicólogo afirma que se puede jugar de manera responsable siempre y cuando uno no lo haga “por encima de sus posibilidades”.