Expertos revelan a qué edad deberías dar a luz a tu primer hijo… según cuántos quieras tener

Cuando se trata de formar una familia, algunas mujeres pueden saber que quieren intentar quedarse embarazadas de inmediato, otras pueden no querer nunca hacerlo, mientras que otras pueden estar interesadas, pero no están seguras de cuándo comenzar.

Estas últimas, que no saben si debería estar tratando de concebir todavía o no, pueden tener interés en una investigación desarrollada en los Países Bajos y recogida por el Mirror.

Expertos del Centro Médico de la Universidad Erasmus analizaron las edades ideales para comenzar a intentar tener un bebé, dependiendo de cuántos hijos quiera tener la madre.

Como parte del estudio, los expertos crearon un modelo que permitiría a los futuros padres determinar cuándo deberían comenzar a intentar tener un bebé, con o sin tratamiento de fecundación in vitro.

Los investigadores sabían que las posibilidades de embarazo disminuyen con la edad, pero que se presta poca atención a la edad y las posibilidades de tener más de un hijo.

Entonces establecieron un modelo de simulación por ordenador de la fertilidad, actualizado con las recientes tasas de éxito de la fecundación in vitro para simular 10.000 parejas con el fin de evaluar las posibilidades de tener una familia de uno, dos o tres hijos, para diferentes edades femeninas en las que la pareja comienza a intentar concebir.

El modelo utiliza tres niveles de importancia que las parejas podrían otorgar a tener un cierto tamaño de familia: 'Muy importante' (equiparado con aspirar a al menos un 90% de posibilidades de éxito). 'Importante, pero no a toda costa' (equivalente a un 75% de posibilidades de éxito) y 'bueno tener hijos, pero una vida sin hijos también está bien' (equiparado con un 50% de posibilidades de éxito). A continuación, un resumen de los hallazgos.

Si usted y su pareja solo quieren un hijo y quedarse embarazada no es de gran importancia en este momento, es posible que le complazca saber que puede esperar hasta los 41 años para comenzar a intentarlo de forma natural, lo que le daría un 50% de posibilidades de concebir.

Para aquellos que piensan que tener un bebé es más importante y quieren las mejores probabilidades, el estudio recomienda comenzar a los 37 años para un 75% de posibilidades y 32 para un 90% de posibilidades de quedarse embarazadas.

Si puede someterse a un tratamiento de FIV, las edades se retrasan un poco, y una mujer puede esperar hasta los 42 años para tener un 50% de posibilidades de tener un hijo, 39 para un 75% de posibilidades y 35 años para la mayor oportunidad.

Si prefiere no tener un solo hijo y le gustaría tener dos pequeños corriendo por la casa, el estudio sugiere que las parejas tendrán un 90% de posibilidades de tener dos hijos si comienzan a intentarlo a los 27 años (sin FIV).

Esto se reduce a un 75% de posibilidades a los 34 años y a un 50% para cuando llegue a los 38.

Con la FIV, tendrías un 90% de posibilidades de tener dos hijos si empezaras a intentar concebir a los 31 años, un 75% de posibilidades a los 35 y un 50% a los 39.

El estudio muestra que las mujeres que desean tener más hijos deberían comenzar a intentarlo a una edad mucho más temprana si no quieren o no pueden usar la FIV.

Los expertos dicen que 23 años es la edad ideal para comenzar con un 90% de posibilidades de tener tres hijos de forma natural.

Para tener una probabilidad del 75%, debe comenzar a los 31 años, mientras que las probabilidades son solo del 50% a la edad de 35 años.

Si agregara la FIV a la mezcla, las parejas tendrían un 90% de probabilidades de tener tres hijos si comenzaran a los 28 años, un 75% de probabilidades a partir de los 33 y un 50% de probabilidades cuando tengan 36 años.

Las normas: para qué sirven, cómo nos ayudan y por qué algunas personas son más proclives a aceptarlas y otras no

Las normas son casi tan antiguas como el propio hombre, sin embargo, en el último año y medio nos hemos visto obligados a asumir una cantidad ingente de nuevas reglas, mandatos y recomendaciones que surgían y se modificaban sobre la marcha a causa de la pandemia y la llamada nueva normalidad. Algo que no todos han sabido aceptar o acatar de la misma forma. ¿Cuál es la labor de las normas? ¿Cómo ayudan a la sociedad? ¿Y por qué hay personas más proclives a seguirlas y otras menos? A todas estas preguntas vamos a intentar dar respuesta a continuación.

Las normas abarcan desde lo más amplio a lo más concreto, es decir, pueden servir tanto a nivel global como a un país concreto, una ciudad o comunidad, una familia o, incluso, a nivel personal. Los expertos indican que su objetivo es mantener el bienestar general de la población y controlar aquellas conductas negativas o perjudiciales para los demás. Por lo tanto, las normas tienen la función de definir qué es correcto y qué no lo es, y si se cumplen se obtienen los mejores resultados para todos.

Cuando se convive en grupo, como es el caso del ser humano, es normal que surjan conflictos y es por eso por lo que se suelen establecer una pautas que regulen la conducta individual y grupal con el objetivo de mantener la armonía del grupo. Las normas, como ya hemos comentado anteriormente, se aplican a la especie humana en general y también a grupos más reducidos de personas como puede ser el trabajo, la familia, el vecindario o la escuela.

Las normas cumplen distintas misiones tanto a nivel colectivo como individual:

Sirven para que funcione la sociedad

Las normas tienen una gran importancia en el sistema social que hemos desarrollado. Gracias a ellas conseguimos que la convivencia de unos con otros sea posible y más llevadera. Imaginemos si no un mundo sin normas de tráfico, lingüísticas o jurídicas por poner tres ejemplos.

Regulan y guían el comportamiento

Las normas ejercen control sobre la conducta de las personas. Al regular el comportamiento individual y hacer que cada persona no pueda comportarse como quiera se cuidan las necesidades de la propia sociedad.

Mantienen el orden social

Las normas consiguen que un grupo amplio de humanos se mantenga unido sin que reine el caos. Obviamente, no van a hacer desaparecer los problemas de convivencia por completo pero al menos los regulan y hacen que la sociedad pueda seguir evolucionando.

Otorgan cohesión a la sociedad

Gracias a las normas entendemos que formamos parte de un grupo y que aceptándolas y actuando de manera coordinada lo mantenemos unido. Cuanto mayor sea la cohesión de un grupo más fácilmente éste podrá conseguir sus objetivos. Los expertos señalan, además, que la percepción que tengamos de cómo acatan las normas las figuras de autoridad repercute en gran manera en cómo las cumpliremos los demás.

Ayudan a conseguir el autocontrol individual

Cuando cumplimos las normas se potencia un mayor control de uno mismo y se crea un límite no solo social sino también individual. Acatar una norma no quiere decir que no podamos estar en desacuerdo con algunas de ellas por obsoletas o porque hayan perdido el sentido en determinados contextos. Buscar el cambio y evolución forma parte del propio sistema normativo.

¿Por qué a algunas personas les cuesta más cumplir las normas? En 2018 se publicó un interesante estudio, Xqincumplen, realizado por la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante), el Instituto Crímina y la DGT. Aunque en este caso el análisis se enfocaba en las normas de tráfico los resultados son extensibles a otros ámbitos. Según explicaba el catedrático Fernando Miró, aunque se tiene la creencia de que las normas de tráfico se cumplen por miedo a la sanción esto está mucho más relacionado “con la existencia de modelos sociales de conductas adecuadas y con las propias convicciones morales acerca de lo que está bien y lo que está mal que con el miedo al castigo”. Por lo tanto, el comportamiento que vemos repetido en los demás (especialmente en nuestro grupo cercano) y si nos parece justo o no su incumplimiento y su castigo son mucho más importantes que el castigo en sí.

Lo mismo ha ocurrido recientemente con las normas y recomendaciones relacionadas con la prevención del Covid-19. Los expertos señalan que aunque es cierto que el miedo juega un papel muy importante en nuestra motivación para cumplir las normas, lo que muestra la ciencia es que, en casos como éste, la disuasión y el miedo tienen un alcance limitado y no siempre en la dirección esperada.

Según un interesante estudio publicado por The Conversation, algunos factores psicológicos que dificultan la adopción de comportamientos son:

- La dificultad de lo sencillo. Aunque determinadas recomendaciones como lavarse las manos o quedarse en cuarentena eran aparentemente sencillas suponían al mismo tiempo inhibir acciones altamente automatizadas. Algo que resulta especialmente difícil si nos encontramos cansados, muy estresados o desinhibidos a causa del alcohol. El grado en que las medidas se consideran molestas a nivel psicológico se asocia a un mayor grado de incumplimiento.

- La forma de pensar de cada uno también afecta y dificulta la adopción de normas. Un ejemplo en el caso del coronavirus es el llamado sesgo optimista, la creencia de que lo malo es más probable que les pase a los demás que a uno mismo. "Aunque pueda tener sus ventajas para el bienestar psicológico, cuando se trata de prevenir riesgos puede resultar contraproducente ya que contribuye a que se ignore o subestime la importancia de seguir las recomendaciones. Es relativamente sencillo llegar a creer que cumplimos las normas mejor que el resto de la población y que si no se mejora es debido al incumplimiento de los demás" señalan desde la publicación.

- El contexto social es otro elemento que determina el éxito en la implantación de medidas. Por ejemplo, lo que percibimos que hace la mayoría, o norma descriptiva, y lo que consideramos que es aprobado o preferido por los demás, o norma prescriptiva, afectan a nuestras decisiones. Si creemos que todo el mundo cumple con las recomendaciones sanitarias y se rechaza el incumplimiento, es más probable que hagamos lo mismo.

Por el contrario, la percepción de que los demás no cumplen con las recomendaciones o que no existe acuerdo respecto a su conveniencia abre la puerta a que podamos justificar nuestras propias transgresiones. Además, la identidad social es otro factor que condiciona los efectos del contexto. De esta manera, lo que piensan y aprueban los demás nos afecta más si nos percibimos como parte de un mismo grupo que es importante y significativo.

El 89 % de los usuarios de la sanidad privada apoya el uso de la telemedicina

Así se recoge en el estudio “Experiencia del paciente digital 2021”, presentado hoy por el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación IDIS), realizado sobre una muestra de 1.908 respuestas distribuidas entre pacientes crónicos y agudos, y también entre personas sanas.

Este trabajo ha sido presentado por la directora general del IDIS, Marta Villanueva, en un acto presencial y telemático en el que ha intervenido el presidente de esta organización sanitaria, el doctor Juan Abarca.

Abarca ha defendido un sistema sanitario “sin apellidos”, ha afirmado que la sanidad trabaja con el foco en las necesidades y demandas de los pacientes, y ha añadido que “la pandemia ha propiciado que se entre de lleno en la digitalización de la salud”.

La pandemia ha disparado la telemedicina

Marta Villanueva ha aportado datos sobre cómo la covid ha influido en el aumento de la digitalización de la salud: 153 por ciento de incremento de la telemedicina; y un 69 % de las organizaciones sanitarias haciendo pruebas de inteligencia artificial y big data, entre otros.

“La pandemia ha acelerado el proceso de adaptación a la telemedicina; la covid ha sido el campo de pruebas para democratizar el uso de la telemedicina”, ha valorado la directora general del IDIS.

De izquierda a derecha: Ángel de Benito, secretario general de la Fundación IDIS; Juan Abarca, presidente de la Fundación IDIS; Marta Villanueva, directora general de la Fundación IDIS; Genís Roca, especialista en procesos de transformación empresarial, desarrollo de negocio y cultura digital y Alberto Córdoba, socio-director de Lukkap Customer Experience/Foto facilitada por el IDIS

De las personas consultadas en el estudio, un 11 por ciento se decanta por asistencia sanitaria siempre presencial; un 46 % prefiere tener alternativas y apuesta por fórmulas mixtas; y un 43 % expone un perfil más tecnológico y muestra su clara defensa de la telemedicina.

De esta forma, concluye el estudio, un 89 por ciento es proclive a introducir la digitalización de la salud en mayor o menor medida.

Experiencia digital del paciente

El estudio mide la experiencia del paciente en su asistencia digital en cuatro aspectos: acceso al sistema sanitario (73 %); prevención (52 %); diagnóstico (75 %); y tratamiento (59 por ciento).

El informe considera entre 60 y 80 por ciento una buena experiencia digital del paciente (OK) y entre 80 y 100 una experiencia ideal (WOW).

“Estos datos nos sitúan en una realidad en la que tanto el paciente como el profesional sanitario están por la labor de que la asistencia telemática forme parte de la atención sanitaria. El impulso propiciado por la pandemia debe ser aprovechado, teniendo en cuenta que existe un amplio margen de mejora en todas las fases del proceso”, ha concluido Villanueva.

En esta jornada de la Fundación IDIS, también han intervenido Alberto Córdoba. socio-director de Lukkap Customer Experience, empresa responsable del estudio; Genís Roca, especialista en procesos de transformación digital y desarrollo de negocio, quien presentó la ponencia “Pacientes, datos y algoritmos. Mitos, retos y oportunidades”; y el secretario general del IDIS, Ángel de Benito, quien cerró el acto.

 

Infografía facilitada por la Fundación IDIS

 

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¿Cada cuánto hay que lavarse el pelo? Esta es la sorprendente respuesta de los expertos

Respecto a la higiene personal, existen diferentes teorías sobre la frecuencia con la que debemos pasar por el baño o la ducha. Lo mismo se aplica para el cuidado del cabello. ¿Cada cuánto debemos lavarnos el pelo?

Las propias celebrities ni siquiera se ponen de acuerdo. Gigi Hadid, como Jennifer Aniston, apuesta por lavarse el pelo cada dos días. En cambio, Kim Kardashian lo hace cada cinco jornadas.

Más extremo es el caso de la cantante neozelandesa Lorde, que dice que solo se lava el pelo cada dos semanas, mientras que la cantante británica Adele solo usa agua, sin champú, excepto cuando su estilista lo recomienda.

Pero, ¿qué opinan los expertos? El portal Yahoo publica un reportaje con la opinión de Daniela Yegres, especialista en cuidado capilar, y educadora de estilistas.

"Hay gente que hace ejercicios y lo lava todos los días lo cual es contraproducente debido a que esto reseca la fibra en exceso y barre el manto de protección natural que genera la piel. Esto ocasiona descamación, comezón e irritación", dice.

"También están quienes lo lavan con frecuencia por el exceso de producción de grasa, y esto también es contraproducente porque además estimulas, a través de la fricción del lavado y al resecar el cuero cabelludo, la actividad de las glándulas sebáceas pueden generar aún más lípidos. Sin embargo, hablar específicamente de un número de días a la semana sería muy subjetivo. Considero que dos lavados a la semana es suficiente e incluso, algunas personas lo hacen una sola vez para esperar que su cuero cabelludo genere grasa y sirva como hidratación y nutrición natural", sentencia.

Yegres dice que la frecuencia no se debe al tipo de cabello, sino al de cuero cabelludo: "Uno escoge el champú dependiendo del tipo de cabello y tendemos a olvidar la piel, siendo esta la que realmente debemos limpiar bien. Por ejemplo, escogemos champú para texturizar cabello en el caso de melenas procesadas químicamente o gruesas que necesitan de lípidos para suavizarse; o un champú cristalino para 'limpiar cabellos grasos', pero el lavado se debería concentrar en el cuero cabelludo, no en las hebras. Después de todo, al retirar el producto correrá por las hebras limpiándolas simultáneamente".

Otra opinión es la del dermatólogo Paradi Mirmirani, que explica que es algo subjetivo que no permite establecer una pauta común: "Todo, desde la genética y las hormonas, afecta a la cantidad de sebo que producimos en un momento determinado".

Por último, Neil Moodie, estilista de estrellas, hace una recomendación: "Hay formas de saber si lo estás haciendo con demasiada frecuencia… Si lo notas seco, apelmazado o débil, es porque lo aseas más de lo que deberías”.

Coronavirus en España: ligero aumento de la incidencia en la última semana

La incidencia acumulada, número de casos por cada 100.000 habitantes, ha subido ligeramente en el curso de esta semana.

Si el pasado viernes, cifró 40,85, este viernes el dato ha sido 44,49, con oscilaciones arriba y abajo a lo largo de los días. Se sigue en riesgo bajo, pero no muy lejos de 50, línea a partir de la cual se pasa a riesgo medio.

Veremos pasado este fin de semana que registro ofrece el próximo lunes, 25 de octubre.

Los casos nuevos este viernes han sido 2.556, hasta llegar a un total de infectados desde que comenzó la pandemia a punto de sumar cinco millones. La cifra exacta es 4.997.732.

Por comunidades, la incidencia oscila entre el máximo que marca el País Vasco, con 69,26 y el mínimo de Galicia, 14,14, comunidad que junto con Asturias, que ha subido a 24,93, son las únicas que se encuentran en situación de nueva normalidad.

Por grupos de edad, el máximo lo marcan los menores de 11 años, a la espera de una vacuna, con 55,51 de incidencia acumulada, y el mínimo, la franja entre 12 y 19 años, con 28,36 de incidencia.

La covid en los hospitales

En los hospitales se han producido leves descensos de enfermos covid a lo largo de la semana.

En planta este viernes había 1.730 pacientes de SARS-CoV-2, mientras que hace siete días se contabilizaron 1.835. Suponen el 1,4 % de todos los ingresados en centros sanitarios.

En las unidades de cuidados intensivos, la última cifra es 435 (4,7 %), frente a 443 el pasado viernes, un mínimo cambio.

La positividad por PCR también sigue muy estable. Del 2,1 % de hace siete días, al 2,2 % de este viernes.

Los fallecidos en las últimas 24 horas han sido 30, con una cifra total desde que empezó la pandemia de 87.132.

Vacunas

Las dosis de vacunas entregadas, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, son 75. 642.021.

Las dosis administradas son 71.275.614.

Y las personas con pauta completa cifran 37.199.581.

Diez comunidades autónomas superan el 80 por ciento de personas vacunadas en su población.

Ayer, la Ponencia de Vacunas, integrada por expertos, decidió proponer a la Comisión de Salud Pública que se inocule una dosis de refuerzo de Pfizer o Moderna a los casi dos millones de personas que recibieron  el suero monodosis de Janssen.

Una vez trasladada a la Comisión de Salud Pública, esta propuesta deberá ser aprobada por el Consejo Interterritorial de Salud, que se reúne los miércoles.

 

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Un hombre de 92 años, recibe en Ibiza la dosis de refuerzo de la vacuna contra la covid-19, destinada a personas de residencias.

 

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Los investigadores de las vacunas anticovid defienden en Oviedo su eficacia y seguridad

Los científicos han conversado a lo largo de la semana, antes de recoger el premio, ayer viernes en Oviedo, con los medios de información para valorar su descubrimiento de las vacunas, su eficacia y seguridad.

Los científicos distinguidos son la bióloga húngara Katalin Karikó; el inmunólogo estadounidense Drew Weissman; los doctores alemanes Ugur Sahin y Özlem Türeci; el biólogo canadiense Derrick Rossi; la vacunóloga británica Sarah Gilbert, y el bioquímico estadounidense Philip Felgner.

Los siete investigadores que reciben este galardón han contribuido con sus descubrimientos al desarrollo de tres vacunas basadas en distintas estrategias, pero que tienen como blanco común la proteína “S”, presente en la superficie del virus que facilita su unión y entrada a las células.

Son las de Pfizer/BioNTech, Moderna y AstraZeneca, inoculadas a millones de personas en todo el mundo para protegerse del nuevo virus, que estallço hace más de año y medio en todo el mundo.

Los creadores de la vacuna de Pfizer: Hemos hecho posible lo imposible

Los doctores Uğur Sahin y Özlem Türeci, el matrimonio de científicos turcos que desarrolló en Alemania la primera vacuna en ser autorizada e inyectada hace diez meses en Europa para combatir la covid-19, contaron con un equipo que trabajó día y noche para conseguir en un tiempo récord hacer posible lo imposible.

“Ahora nos damos cuenta de que era casi imposible, pero hemos hecho posible lo imposible”, ha señalado Sahin, que junto a su esposa fundó en 2008 en Alemania BioNTech, empresa con la que consiguieron desarrollar su vacuna, comercializada junto al gigante farmacéutico norteamericano Pfizer, y con la que están desarrollando también terapias basadas en el ARN mensajero para el tratamiento de tumores.

La vacuna desarrollada por Sahin (1965) y Türeci (1967), comercializada con el nombre de Comirnaty por Pfizer/BioNTech, es la que más ha sido usada en España y el resto de la Unión Europea y, al igual que la de Moderna, está basada en el ARN mensajero ya que provoca la respuesta inmunitaria a partir de una proteína modificada, en vez de basarse en virus atenuados, como hacen las tradicionales.

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La covid-19 ha puesto de manifiesto que la salud no es posible sin la ciencia y el resultado de esta en forma de medicamentos y vacunas. Vacuna de Pfizer/BioNTech/EFE / KAY NIETFELD / POOL

Más de treinta años de investigaciones culminaron con el desarrollo de una vacuna “que no cayó del vacío”, ha asegurado Türeci en una rueda de prensa telemática en la que su marido ha subrayado que el desarrollo de este inyectable “se hizo sin atajos”.

Weissman: Las vacunas anticovid son potentes, seguras y sin efectos graves

Las vacunas que hay en el mercado para hacer frente a la pandemia provocada por la covid-19 no sólo son muy potentes, sino que también son seguras y no generan efectos secundarios graves, ha asegurado en Oviedo el inmunólogo estadounidense Drew Weissman, cuyas investigaciones han contribuido a su desarrollo en poco más de un año.

“Se han vacunado mil millones de personas y no hemos visto ningún efecto secundario grave”, ha subrayado este experto en microbiología que desde años trabaja en el desarrollo de vacunas de la mano de la bióloga húngara Katalin Karikó, considerada la madre de las vacunas basadas en el ARN mensajero (ARNm).

Vacunas como las de Moderna o Pfizer que sus investigaciones han permitido sacar adelante han conseguido quintuplicar los niveles de protección frente al coronavirus respecto a los que presenta un convaleciente de la infección por lo que -ha subrayado Weissman- sólo puede considerarse como una protección muy potente y segura.

“El resto del mundo tiene que poner en marcha este programa vacunal o no controlaremos la epidemia”, ha añadido tras reconocer que la tercera dosis va a ser necesaria “para conseguir un nivel de inmunidad suficientemente alto para estar protegidos”.

Rossi: Las vacunas son muy baratas y no bajarán su precio mucho más

El biólogo canadiense Derrick Rossi, fundador de la empresa Moderna, no ve un problema en el precio de las vacunas anticovid porque se trata de uno de los productos más baratos del mundo farmacéutico.

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Vacuna Moderna para hacer frente a la Covid 19/EFE/IREKIA

Con unos precios que rondan los 30 o 40 dólares (unos 26 o 34 euros), no cree que puedan bajar mucho más de coste para frenar a un virus con el que, en su opinión, la humanidad se verá obligada a convivir durante décadas y se volverá endémico.

Lo que impide que muchas personas no tengan acceso a las vacunas no es su precio, sino el “cuello de botella que supone la producción y distribución” de miles de millones de dosis por todo el mundo, ha añadido tras recordar que una medicina genética puede costar entre 50.000 y 100.000 dólares (entre 43.000 y 86.000 euros) y que, aunque haya países que no disponen de dinero para comprarlas, es necesario que los que sí pueden permitírselo compren de más para donárselas a los más pobres.

Este biólogo e investigador, que ha trabajado en la Universidad de Harvard y en su Instituto de Células Madre, fundó en 2010 Moderna, una empresa desde la que explotar sus descubrimientos sobre la capacidad de transformar y reprogramar células madre gracias a tecnologías basadas en el ARN mensajero y que se convirtió en una de las primeras del mundo en desarrollar una vacuna para frenar la covid-19.

Tan solo precisó de 42 días para desarrollar su vacuna y poder iniciar los ensayos clínicos, un hito “sin precedentes en la historia” que, según ha asegurado en un encuentro telemático con medios de comunicación, permitió poner en el mercado en unos meses un producto que se ha demostrado “enormemente eficaz”.

Sarah Gilbert: las vacunas mantendrán su eficacia ante las mutaciones del coronavirus

Dosis de la vacuna de AstraZeneca/EFE/Kai Försterling/Archivo

La vacunóloga británica Sarah Gilbert, que lideró el equipo que creó la vacuna de Oxford/AstraZeneca contra la covid, no espera que las mutaciones del coronavirus que provocan la enfermedad hagan necesario cambiar su composición en los próximos meses porque ya han demostrado que “funcionan con todas las variantes”, aunque también ha reconocido que siguen almacenando datos para generar nuevas fórmulas si fuera necesario.

Esta bióloga, especializada en el desarrollo de vacunas contra la gripe y otros patógenos emergentes, dirigió el grupo que descubrió la vacuna británica.

Con 59 años y dedicada a la investigación en la Universidad de Oxford desde la década de los 90, Gilbert sí que considera que, en la segunda generación de vacunas frente a la covid, sería interesante mejorar su termoestabilidad, ya que las actuales tienen que estar congeladas o requieren de refrigeración, y sería mejor su almacenamiento a temperatura ambiente.

Otra mejora a la que apunta esta científica, aunque de momento es teórica pero de no de aplicación rápida, es la posibilidad de inocularla mediante un espray nasal que vaya directamente a los pulmones.

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¿Cómo va a cambiar el coronavirus en los próximos meses? ¿Cómo actuará este invierno?

Se acercan de nuevo los meses más fríos del año y con ellos, el momento más propicio para la transmisión de los virus respiratorios y entre ellos, cómo no, seguirá estando el coronavirus.

Hasta la fecha, el coronavirus ha infectado a más de 240 millones de personas y casi 4,9 millones han muerto. ¿Cuál es el camino que ha tomado el virus? ¿Podemos predecir cómo cambiará en el futuro cercano? El diario italiano Corriere della Sera ha publicado un reportaje donde intenta responder a estas preguntas.

Las últimas hipótesis en cuanto a epidemiología suponen una larga (y con suerte bastante pacífica) convivencia con el SARS-CoV-2, pero las incógnitas son más que certezas, pues este virus no se parece del todo a los cuatro coronavirus que aún circulan y ni siquiera a la gripe con la que nos enfrentamos en invierno.

Tal y como reflexiona este artículo, no se sale de una pandemia en una semana: es necesaria una fase de transición que podría tener lugar este invierno y que llevaría de una pandemia a una endémica (cuando una enfermedad contagiosa está constantemente presente, pero cuyo número anual de casos es no sujeto a grandes variaciones), como la gripe.

Los escenarios dependen de los numerosos factores en juego y de cómo evolucionarán; uno de ellos se refiere a las mutaciones del coronavirus.

En gran parte del mundo, las infecciones por coronavirus aún permanecen incontroladas, lo que le da al virus más posibilidades de evolución: podría volverse más transmisible, ser capaz de evadir las defensas del sistema inmunológico o ser más virulento, provocando enfermedades más graves.

La variante Delta, que ahora prevalece en todo el mundo, ha confirmado que muchos virus evolucionan hacia una mayor infectividad, en lugar de una mayor letalidad. Allá donde se ha impuesto, la variante Delta ha cancelado incluso las variantes más preocupantes respecto a la capacidad de superar las vacunas.

Los científicos plantean la hipótesis de que el único camino para la evolución del SARS-CoV-2 pasa ahora de las mutaciones únicas del Delta, en la práctica subvariantes y de hecho en el Reino Unido ya existen varios subtipos.

La adaptación de un virus a los humanos, sin embargo, es un proceso que no dura para siempre: es probable que existan algunos límites biológicos sobre lo infeccioso que puede llegar a ser.

Mientras tanto, la infección natural y los potenciadores de las vacunas podrían 'recargar' la inmunidad adquirida y 'enseñar' a nuestros cuerpos a reconocer nuevas mutaciones. La cantidad de personas susceptibles también disminuirá y la propagación de la Covid-19 se ralentizará, por lo que el virus tendrá menos oportunidades de cambiar.

La otra variable central en la lucha contra la Covid son las vacunas. El retroceso o no de la pandemia depende de la tasa de vacunación y de la difusión y capilaridad de la inmunización: en algunos países hay porcentajes de personas vacunadas que llegan al 90%, pero en África este dato cae por debajo del 10%. La pandemia no puede terminar mientras las infecciones no se controlen en gran parte del mundo.

Otro factor que se desconoce y abre numerosas interrogantes es el número de individuos que nunca se vacunarán: ¿cuántos hay, cómo se distribuyen en los distintos países? Los niños menores de 12 años están actualmente excluidos de la vacunación, pero ¿hasta cuándo? ¿Cuántos padres optarán por vacunarlos cuando exista autorización sanitaria?

Pero no solo eso: las propias vacunas plantean algunas preguntas: han demostrado ser extremadamente efectivas contra la enfermedad de la Covid-19, pero no son totalmente efectivas contra la posibilidad de infectar.

Las vacunas en uso no son 'esterilizantes', y por lo tanto, no reducen la circulación del virus. Sin embargo, pueden actualizarse y repetirse en el futuro. Los refuerzos se han estudiado precisamente porque la inmunidad proporcionada por la vacunación parece debilitarse (parece que en un promedio después de unos seis meses); por otro lado, ni siquiera sabemos exactamente cuánto durará la inmunidad adquirida con la infección natural.

Todos estos factores conforman el cuadro que dibuja el futuro de la pandemia. Finalmente, no hay que olvidar que el comportamiento humano importa mucho. Antes de la vacunación masiva, cualquier reducción drástica en la circulación del coronavirus en un país se lograba con cierres y medidas de distanciamiento, más que por la barrera constituida por el porcentaje de población ya infectada por el virus.

Resultó que la tan esperada 'inmunidad colectiva' es una quimera, dado que las vacunas no detienen por completo las infecciones y se debe implementar una cierta propagación del virus en parches, según los estados y las áreas.

En este contexto, ¿cuándo el número de curados y vacunados transformará el virus de pandémico en endémico? La evolución probablemente se producirá en diferentes momentos del mundo, debido a la diferente distribución de las vacunas y la transición no será repentina.

Los científicos están haciendo varias suposiciones sobre cómo será la coexistencia con un virus endémico: algunos predicen que la Covid-19 será muy similar a la gripe y aún podrá causar enfermedades graves y la muerte, especialmente durante los picos estacionales, mientras que otros son más optimistas y creen que se volverá más como un resfriado común.

Maria Van Kerkhove, jefa de la Unidad de Enfermedades Emergentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), piensa en períodos de altibajos: "Los picos pueden volverse menos altos, pero más agudos en poblaciones específicas, como las no vacunadas y las frágiles".

Trevor Bedford, biólogo computacional del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, calcula que Covid será la peor de las enfermedades respiratorias estacionales: "Me imagino un virus tres veces más contagioso que la gripe, pero con una tasa de mortalidad similar".

El Danish Statens Serum Institute (SSI) vincula el aumento de casos con la tasa de vacunación y el nivel de reapertura: el Reino Unido levantó todas las restricciones el 19 de julio, cuando solo aproximadamente la mitad de la población estaba completamente vacunada, y los casos comenzaron a crecer en el principios de agosto, alcanzando ahora más de 38.000 nuevos positivos por día y un promedio de alrededor de 150 muertes diarias.

En la revista Science, el escenario hipotetizado es el de un resfriado común, en el que la protección frente a infecciones se erosiona con el tiempo, pero no la defensa frente a enfermedades graves. Esto podría provocar una primera infección durante la infancia, seguida de infecciones leves recurrentes.

Pase lo que pase, encontrarnos periódicamente con el coronavirus, reforzado por la protección de una vacuna o una infección previa, podría ayudar a refrescar la reacción del sistema inmunológico, haciéndonos aún más aptos para una convivencia prolongada.

Todo sobre los bozales: cuándo es obligatorio o recomendable su uso, tipos y cómo acostumbrar al perro a llevarlo

Aunque para los seres humanos el bozal posee ciertas connotaciones negativas, asociadas la mayoría de las veces a la agresividad, lo cierto es para un perro no debería resultar un elemento dañino ni agobiante si se le presenta de la manera adecuada y se asocia con premios y diversión. En este artículo vamos a descubrir cómo acostumbrar a un perro a llevar bozal sin que le resulte algo molesto o incómodo, así como los tipos de bozal que existen y cuándo está recomendado su uso.

Lo fundamental es que antes de iniciar las prácticas con el perro dediquemos tiempo a familiarizarnos con este aparato: cómo se abre y se cierra, cómo se coloca... De esta manera ganaremos seguridad para trabajar con el animal.

Los ejercicios con el perro deben ser constantes (repetirlos a diario), por periodos cortos de tiempo (para evitar que se agobie) y alternándolos siempre con descansos. El objetivo principal es generar una respuesta positiva del can hacia el bozal y acostumbrarlo a su uso. Desde el principio, hay que intentar por todos los medios que el perro no asocie el bozal solo con acciones que no le gustan (como ir al veterinario) sino con otras que le agradan como pueden ser salir de paseo o recibir un premio.

La introducción del bozal, por tanto, debe ser progresiva y hacerse en pequeños pasos. Según vayamos superando unos iremos añadiendo los siguientes pero siempre siendo muy pacientes. Estas podrían ser las fases:

1. Mostrar al perro el bozal para dejar que se acerque y lo huela y entregarle a continuación un premio o trozo de comida que le guste.

2. Colocar el señuelo de la comida en el fondo del bozal para que el perro introduzca su nariz. Dejar que la quite en cuanto se lo haya comido. Cuando veamos que introduce la nariz con facilidad podemos pasar al siguiente paso.

3. Mientras el perro tiene el hocico en el bozal, acerquemos las cintas que sirven para atarlo a la parte trasera del cuello, primero sin cerrarlas. Según vayamos ganando la confianza del perro probar a cerrarlas sin apretar demasiado, premiarle y volver a abrirlas cuanto antes. Seguir avanzando en este paso apretando cada vez más las tiras hasta que el bozal quede debidamente ajustado a la cabeza del can y aumentando los tiempos que éste permanece con el bozal puesto.

4. Una vez que el perro tolere bien llevar el bozal puesto, hay que acostumbrarle a moverse llevándolo puesto. Podemos, por tanto, atar la correa al bozal y darle pequeños paseos dentro de casa.

5. Si nuestra mascota ha superado con éxito los cuatro primeros pasos, ha llegado la hora de salir a la calle con el bozal. Al hacer un cambio de espacio y con el fin de que el perro se sienta más seguro puede ser buena idea repetir los mismos ejercicios que hemos hecho dentro de casa de forma progresiva. Lo importante es que nuestro amigo de cuatro patas siga asociando su uso con acciones positivas como salir a pasear, jugar o recibir un premio sabroso.

En determinadas ocasiones el uso del bozal es obligatorio mientras que en otras es solo recomendable.

Existe obligación legal de llevar bozal en numerosos medios de transporte público como el metro, el tren o el autobús.

También deben llevarlo en todos los paseos por espacios públicos los perros considerados potencialmente peligrosos según el Real Decreto 287/2002:

- Perros de raza potencialmente peligrosa como Pit Bull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffodshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu, Akita Inu.

- Perros que manifiesten un carácter marcadamente agresivo o que hayan protagonizado agresiones a personas o a otros animales (en este caso la potencial peligrosidad habrá de ser apreciada por la autoridad competente bien de oficio o bien tras haber sido objeto de una notificación o una denuncia, previo informe de un veterinario, oficial o colegiado, designado o habilitado por la autoridad competente autonómica o municipal).

- Perros que reúnan todas o la mayoría de características descritas en el Real Decreto 287/2002 del BOE.

Al Real Decreto 287/2002 se suman las obligaciones previstas en las leyes autonómicas y las ordenanzas municipales que pueden ampliar la obligatoriedad del bozal a otras circunstancias.

Además el bozal también está completamente recomendado para prevenir las mordeduras en el caso de perros que en base a sus antecedentes o su temperamento muestren conductas agresivas, para evitar accidentes en las clínicas veterinarias o en las peluquerías caninas, o para evitar riesgos a los perros que suelen comer cosas del suelo.

En el mercado existen dos tipos principales de bozales. Por un lado están los bozales de cesta. Los materiales más habituales para su fabricación son el plástico, el metal o el cuero y cuentan con la característica de que tapan por completo la boca del perro impidiéndole morder pero no que abra la boca, jadee, beba o coma. Todas ellas acciones que, como veremos a continuación, van a resultarle necesarias. Son cómodos y seguros de llevar y se pueden utilizar durante de periodos de tiempo bastante largos.

Por otro lado, están los bozales de tubo, también conocidos como bozales de tela o nailon por los materiales mas habituales con los que se suele fabricar. Son efectivos contra los mordiscos porque va ajustado al hocico del perro, sin embargo, este ajuste va a impedir al mismo tiempo que el perro jadee, beba o coma. Por lo tanto, solo se recomienda su uso para situaciones muy puntuales y de muy corta duración donde el animal esté supervisado en todo momento por una persona como podría ser el caso de una visita al veterinario.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de elegir un buen bozal? Sobre todo, que sea cómodo y seguro pero además:

- Es importante que el perro pueda jadear con el bozal puesto sobre todo en los meses de calor puesto que los perros no sudan y regulan su temperatura corporal a través de las almohadillas de las patas y del jadeo.

- También es básico que el bozal le permita gesticular ya que esta es la forma que el perro tiene de comunicarse con otros de su especie.

- Además, el perro tiene que ser capaz de beber agua con el bozal puesto y también de alcanzar premios, ya que éstos van a ser uno de los elementos que podemos utilizar para que asocie este elemento con algo positivo.

Obviamente, también es importante tener en cuenta el tamaño del perro y la forma de su hocico. Si el bozal es demasiado grande el animal podría llegar a quitárselo con facilidad. Por otro lado, la mayoría de los bozales del mercado están pensados para perros de hocico alargado. Para los perros de morro aplanado o corto habrá que buscar bozales especiales adaptados a esta forma, que suelen llevar además de las tiras traseras una que pasa por la frente.