Así es como disminuye tu esperanza de vida según el tiempo que pasas sentado

El sedentarismo es uno de los grandes problemas de salud pública de nuestro tiempo; sabemos, por ejemplo, que está íntimamente relacionado con la incidencia de las enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte actualmente en el mundo. Sin embargo, la verdadera magnitud de sus efectos sobre la salud de las personas puede ser difícil de cuantificar.

Ahora, un macroestudio llevado a cabo por investigadores adscritos a instituciones sanitarias de todo el mundo sobre una gran cohorte de 100.000 personas, teniendo en cuenta factores como el nivel de ingresos del país de origen ha arrojado luz sobre esta cuestión.

Un riesgo de morir hasta un 20% mayor

Tal y como detallan los autores en un artículo publicado en el medio científico JAMA Network, para evaluar esta cuestión realizaron un seguimiento de los participantes durante diez años, en los que registraron por una parte el tiempo que cada persona pasaba sentada cada día y por otra la evolución médica, con datos como la mortalidad por cualquier causa o la incidencia de eventos cardiovasculares mayores.

Así, hallaron que, como es lógico, las personas que más tiempo pasaban sentadas cada día tendían a provenir de zonas urbanas en países con altos niveles de ingresos, y en la mayoría de casos además solían contar con estudios superiores. Estas personas, además, tenían un riesgo mayor de padecer otras patologías como diabetes, obesidad o depresión.

En cualquier caso, encontraron que las personas que pasaban ocho horas o más sentadas cada día tenían un riesgo un 20% mayor que quienes pasaban cuatro horas o menos de fallecer por cualquier causa en los 10 años de seguimiento. Este riesgo alcanzaba casi el 30% si nos circunscribimos a la mortalidad cardiovascular.

Igualmente, el grupo más sedentario tenía un riesgo aumentado de sufrir eventos cardiovasculares mayores, que llegaba incluso al 49% en el caso específico de la insuficiencia cardíaca.

Un 3% más cada hora

Aún así, este riesgo no es ineludible del todo para las personas que, por trabajo, tengan que pasar ocho horas sentadas todos los días. Y es que el efecto del sedentarismo se veía mitigado en buena medida por la cantidad y la intensidad del ejercicio físico que se practicase en el resto del día.

Tanto es así que, de hecho, el riesgo de fallecer por cualquier causa de estos individuos llegaba a variar entre un 17% y un 50%, en función de si realizaban o no ejercicio vigoroso.

El estudio, en cualquier caso, concluye que existe una relación directa en el sedentarismo y el riesgo de fallecer, y que esa relación es además proporcional (a más tiempo sentado cada día, mayor es el riesgo de fallecer por cualquier motivo en un momento determinado). Además, se acerca a establecer un umbral que defina exactamente qué entendemos por un estilo de vida sedentario.

De esta forma, el riesgo de morir comienza a aumentar a partir de las seis horas sentados cada día, y por cada hora que añadimos a esa cifra se incrementa en nada menos que un 3%.

Referencias

Li S, Lear SA, Rangarajan S, et al. Association of Sitting Time With Mortality and Cardiovascular Events in High-Income, Middle-Income, and Low-Income Countries. JAMA Cardiol. Published online June 15, 2022.

Pan Naam sin gluten y con solo 3 ingredientes: sencillo y rápido

Las recetas de Andrea Carucci

Encontrar un pan que tenga pocos ingredientes, sea fácil y rápido parece una meta casi imposible, pero si los milagros existen, no tengo duda, esta receta lo es. Hace años si querías comer pan del tipo que sea, o hacías un curso intensivo mediante horas de amasado y muchas equivocaciones, o lo comprabas.

Las cosas han cambiado y las materias primas ya no son las de antes. Actualmente se está produciendo una oleada de intolerancias al gluten y sobrepeso, lo que nos lleva a una búsqueda incesante de sustitutivos para de vez en cuando poder disfrutar de un sándwich o un simple pan con ajo, perejil y aceite.

¿Qué es el Pan Naam?

El Pan Naam es un pan plano reconfortante y delicioso, de una preparación sencilla que sigue siendo un alimento básico de muchas familias asiáticas y que en la actualidad se ha vuelto muy popular en todo el mundo.

Su nombre significa pan y tradicionalmente se hace con harina, agua, sal y grasa. Hay muchas variedades según el país. En la versión afgana le agregan semillas de sésamo y de nigella, en India mantequilla y ajo o lo rellenan de puré de patatas caliente, en Paquistán pasas, coco y almendras y en Irán es más crujiente, con semillas de sésamo y su interior más húmedo.

Una alternativa más sana

La receta original es muy alta en carbohidratos, pero recientemente leí el libro de Jessie Inchauspé “La revolución de la glucosa”. Gracias a sus observaciones tras varios años de investigación, refleja que para evitar la acumulación de grasas por consumir abundantes alimentos almidonados y refinados no hace falta eliminarlos del todo.

En su libro nos explica trucos para minimizar el daño que producen su consumo. No solo es importante reemplazar los refinados por materias primas integrales u otras alternativas más saludables a los cereales, sino también es importante, como dice la autora, arropar a los hidratos de carbono para evitar que sean tan perjudiciales para nuestra salud, cuando se abusa de su consumo y dentro de un contexto de una vida no tan activa como la que llevamos.

¿Cuál es el orden correcto para poder comer alimentos que contengan almidones o harinas? Según cita Jassie en su libro: “un estudio de la universidad de Cornell de 2015 asegura que comer alimentos más ricos en fibra primero, vegetales ricos en fibra, proteína y grasa después, y los almidones y azúcares al final puede reducir un 73% la glucosa que generan cuando los consumes”.

Así que ya sabes: puedes prepararte este delicioso pan saludable Naam para comerlo en el orden que nos propone o rellenarlo con todo esto.

Notas de la receta

  • Usa un yogur griego o yogur de cabra ecológico en bote de cristal, que es muy espeso y sin azúcar añadido. También puedes reemplazarlo por queso de untar.
  • La harina de trigo sarraceno y arroz o yuca las puedes reemplazar por cualquier otra harina como teff, almendras o cualquier fruto seco.

Referencias

Las cardiopatías más frecuentes en perros, en qué razas aparecen más y cómo detectarlas

Los humanos no somos los únicos animales que padecen cardiopatías, pues hasta un 10% de los perros también sufren enfermedades cardiovasculares. Manuel Lázaro, clínico de animales de compañía y vocal de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, nos habla de las patologías cardiacas más comunes entre los canes y cómo detectarlas.

Alrededor de uno de cada diez perros padece una cardiopatía, una cifra elevada que, según nos contó Manuel Lázaro, se debe al aumento de la esperanza de vida, “al igual que sucede con las personas, el importante incremento de la esperanza de vida conlleva la aparición de determinadas enfermedades, como las cardiacas, mucho más frecuentes en individuos de edades avanzadas. Es parte del proceso natural de envejecimiento y del progresivo deterioro del organismo”, de ahí que hasta el 60% de los perros ancianos padezca alguna enfermedad en el corazón.

Otros factores que influyen a la hora de tener o no una patología cardiaca, además de la edad, encontramos “la genética, pues a diferencia de las personas, la dieta, el sedentarismo o el estrés no tienen la misma repercusión, aunque, por ejemplo, la obesidad sí puede empeorar el pronóstico de un individuo que ya la presente”, aclara Lázaro.

Entre las patologías cardiacas que puede sufrir un perro hay dos que destacan por encima de las demás, pues “engloban más de un 90% de los casos, y son la Enfermedad de la Válvula Mitral (EVM) y la Cardiomiopatía Dilatada (CMD). Otros trastornos, como las enfermedades congénitas o neoplasias cardiacas son mucho menos frecuentes”.

Enfermedad de la Válvula Mitral (EVM)

En esta patología, las válvulas del corazón que separan aurículas y ventrículos se engrosan alterando su morfología normal y dificultando su buen funcionamiento. “Esta válvula, que impide el retroceso de la sangre desde la aurícula hacia el ventrículo, se deteriora y engruesa dificultando su buen funcionamiento; y al no cerrar completamente, la sangre puede retroceder hacia la aurícula, que se dilata y provoca que el corazón tenga que hacer un mayor esfuerzo, con su consiguiente deterioro”. La sintomatología que aparecerá, una vez la enfermedad esté ya muy instaurada, será de “fatiga, intolerancia al ejercicio, tos, acúmulo de líquido en tórax (edema pulmonar) o en abdomen (ascitis), arritmias cardiacas o incluso muerte súbita”. En las fases iniciales se trata de síntomas muy sutiles.

Hay razas especialmente susceptibles de padecer esta enfermedad, que son “en general, las razas más pequeñas (menos de 20 kilos), como “el Cavalier King Charles, Caniche, Yorkshire terrier, Teckel, Bichón, Shi-Tzu, Schnauzer mini, Pomerania o Jack Russell, entre otras”. Suele aparecer entre los 5 y los 8 años.

Cardiomiopatía Dilatada (CMD)

En esta enfermedad, según cuenta Manuel Lázaro, “la pared muscular del ventrículo se debilita, adelgaza y se dilata el corazón de forma progresiva, por lo que no es capaz de cumplir correctamente su función”. Al estar el músculo dañado, la sangre no se bombea con normalidad por todo el cuerpo lo que puede provocar incluso una muerte súbita por taquicardia o fibrilación si no se diagnostica a tiempo.

Se trata de una enfermedad que avanza muy rápido y los síntomas pueden presentarse de forma súbita cuando la enfermedad está muy avanzada. Esta enfermedad suele presentarse en perros de entre 4 y 6 años y las razas más propensas son “las grandes, como el Gran danés, Doberman, Bóxer, Lobero irlandés, Labrador, Golden Retriever, Pastor Alemán, Mastín o San Bernando”, entre otros.

En ambos casos, “el mal funcionamiento cardiaco, tenga el origen que tenga, representa un grave problema con repercusiones para la salud, la calidad de vida y el riesgo de muerte para el perro”.

¿Cómo se detectan tratan y previenen?

Como avanzaba Manuel Lázaro al principio, no son patologías que se puedan prevenir fácilmente, “no es posible realizar una prevención eficaz de estas patologías, más allá de intentar detectar ciertas líneas genéticas en las que se presente más, o buscar determinados marcadores genéticos para intentar evitar su herencia. Pero ante un perro que ya la tenga o la vaya a presentar, no podemos hacer mucho para que no aparezca”.

Sin embargo, que no podamos impedir que se produzca, no significa que no se pueda tratar si se detecta a tiempo, lo que permitirá tanto prolongar como mejorar la calidad de vida del perro, “la detección precoz y tomar las medidas oportunas pueden hacer que nuestro perro viva con una de estas patologías con gran calidad de vida y durante muchos años”, nos cuenta. Dato que estas enfermedades suelen presentar una sintomatología evidente solo cuando la enfermedad avanzada, para detectarlas a tiempo, la única manera son los chequeos regulares que incluyan una revisión cardiaca a partir de cierta edad, de los cinco años en perros pequeños y medianos y a partir de los cuatro en caso de perros de raza grande.

Actualmente, existen avances que permiten, por un lado, detectar muy precozmente la enfermedad, previas incluso a la aparición de síntomas, y, por otro, tratarla, “la auscultación de un soplo puede ser el primer indicio que nos conduzca a realizar pruebas adicionales como radiografía de tórax, electrocardiograma o ecografía del corazón que determinen el diagnóstico y poder empezar un tratamiento que ralentice su evolución y permita mantener más tiempo al perro sin síntomas, y prolongar la esperanza de vida”, asegura.

También podemos ayudarnos de la alimentación, que, aunque no permite prevenir estas patologías, “puede ser de ayuda una vez que la enfermedad esté ya instaurada. En general se trata de dietas reducidas en sodio e hipocalóricas, para evitar la obesidad o el sobrepeso”. Además, aunque creamos que nuestro perro está sano, ante cualquier signo de “fatiga, tos, disnea o síncopes”, deberemos acudir al veterinario lo más pronto posible.

Gente despierta – Cata de cloro con Gemma del Caño

Gemma del Caño (@farmagemma) en redes viene a (no) hacer amigos a Gente despierta. En esta ocasión nos trae una cata de cloro. Lo probamos con un Bloody Mary o con un Virgin Mary... sin alcohol.

El cloro está en muchos procesos vitales, la digestión es uno de los más importantes, regula los líquidos, regula el pH, controla los niveles de acidez, ayuda a la digestión, colabora en que las articulaciones estén sanas y dicen por ahí que previene la caries y la calvicie.


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