Condena a Sanidad: pagará 40.000€ a una mujer que se contagió de hepatitis C en un ingreso hospitalario

La sección segunda de la sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) ha condenado a la Conselleria de Sanidad a indemnizar con 40.000 euros a una mujer que se contagió de hepatitis C durante un ingreso hospitalario.

Así se desprende de la sentencia en la que el tribunal estima parcialmente el recurso interpuesto por la mujer frente a la desestimación de la Conselleria de su reclamación de responsabilidad patrimonial.

La mujer, defendida por la letrada Carmen Romero, demandó a Sanidad ante una "defectuosa" praxis al alegar que había sido contagiada de hepatitis C tras ser sometida en junio de 2013 a una laparoscopia ante una gestación ectópica. La hepatitis -aguda en remisión- se confirmó en el mes de agosto del mismo año. Por ello reclamaba 250.000 euros.

La administración pública, por su parte, se opuso a la petición al argumentar que en modo alguno había sido constatada la relación de causalidad entre la conducta sanitaria desplegada y la hepatitis C de la mujer y enfatizó en la "multiplicidad" de las causas de contagio.

El tribunal, tras estudiar las pruebas, da la razón a la mujer. En primer lugar, da por justificado, tal y como obra en el expediente, que no se han encontrado casos de hepatitis C coincidentes con los episodios asistenciales de la paciente ni en el bloque quirúrgico del hospital ni en sus estancias en planta hospitalaria de ingreso.

Sin embargo, matiza que la mujer, sin factores de riesgo previos, obtuvo el diagnóstico de infección en agosto de 2013, después de la intervención.

Además, según lo dictaminado por la inspección médica en el expediente, resulta que entre los factores de riesgo -dos semanas a seis meses antes del inicio de la enfermedad-, a la paciente solo se le practicó la operación en junio en el Hospital General.

Y consta que, como resultado de estudio de contactos, la pareja de esta había dado negativo para la prueba de VHC. "Esta aparición temporal de los primeros síntomas, dentro del periodo de incubación, 37 días después de su operación, resulta en definitiva relevante, máxime en cuanto la propia pericial de orientación recoge que la hepatitis aguda por virus C puede aparecer entre dos y 26 semanas después de la exposición al virus, con una media de entre siete u ocho semanas", agrega.

En definitiva, concluye el tribunal, se trata de una hepatitis aguda "compatible" con el periodo de incubación hasta la aparición de los síntomas (2/26 semanas). Por tanto, la Sala considera desvirtuada la aducida falta de relación causal entre la conducta sanitaria pública con el contagio imputado, tal y como alegaba la Administración.

Condena a Sanidad: pagará 40.000€ a una mujer que se contagió de hepatitis C en un ingreso hospitalario

Así se desprende de la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, en la que el tribunal estima parcialmente el recurso interpuesto por la mujer frente a la desestimación de la conselleria de su reclamación de responsabilidad patrimonial.

La mujer, defendida por la letrada Carmen Romero, demandó a Sanidad ante una "defectuosa" praxis al alegar que había sido contagiada de hepatitis C tras ser sometida en junio de 2013 a una laparoscopia ante una gestación ectópica. La hepatitis -aguda en remisión- se confirmó en el mes de agosto del mismo año. Por ello reclamaba 250.000 euros.

La administración pública, por su parte, se opuso a la petición al argumentar que en modo alguno había sido constatada la relación de causalidad entre la conducta sanitaria desplegada y la hepatitis C de la mujer y enfatizó en la "multiplicidad" de las causas de contagio.

El tribunal, tras estudiar las pruebas, da la razón a la mujer. En primer lugar, da por justificado, tal y como obra en el expediente, que no se han encontrado casos de hepatitis C coincidentes con los episodios asistenciales de la paciente ni en el bloque quirúrgico del hospital ni en sus estancias en planta hospitalaria de ingreso.

Sin embargo, matiza que la mujer, sin factores de riesgo previos, obtuvo el diagnóstico de infección en agosto de 2013, después de la intervención.

Además, según lo dictaminado por la inspección médica en el expediente, resulta que entre los factores de riesgo -dos semanas a seis meses antes del inicio de la enfermedad-, a la paciente solo se le practicó la operación en junio en el Hospital General.

Y consta que, como resultado de estudio de contactos, la pareja de ésta había dado negativo para la prueba de VHC. "Esta aparición temporal de los primeros síntomas, dentro del periodo de incubación, 37 días después de su operación, resulta en definitiva relevante, máxime en cuanto la propia pericial de orientación recoge que la hepatitis aguda por virus C puede aparecer entre 2 y 26 semanas después de la exposición al virus, con una media de entre 7/8 semanas", agrega.

En definitiva, concluye el tribunal, se trata de una hepatitis aguda "compatible" con el periodo de incubación hasta la aparición de los síntomas (2/26 semanas). Por tanto, la Sala considera desvirtuada la aducida falta de relación causal entre la conducta sanitaria pública con el contagio imputado, tal y como alegaba la Administración.

La capital, la primera española en hacer cribados de hepatitis C a personas sin hogar y en riesgo de exclusión

Esta acción forma parte del proyecto de eliminación de esta infección viral crónica en la ciudad de aquí a 2023, proyecto que también incluye otras acciones ya en marcha en colectivos vulnerables, según ha explicado el Consistorio en un comunicado.

El proyecto forma parte del programa '#hepCityFree', cuyo objetivo es, según el Consistorio, acelerar la eliminación de esta enfermedad en la ciudad coordinando los esfuerzos de todas las entidades que en el ámbito local trabajan con poblaciones vulnerables a la infección, que concentran más del 30 por ciento de la hepatitis C no diagnosticadas y el 50 por ciento de las nuevas infecciones. La iniciativa cuenta con la colaboración de las compañías biofarmacéuticas AbbVie y Gilead.

El proyecto en población sin hogar se inicia gracias a la implicación del Servicio de Salud del Ayuntamiento, los Servicios de Hepatología, Microbiología y Farmacia de los hospitales Virgen del Rocío y Macarena, los Centros de Salud de Pino Montano, Polígono Sur y el Alamillo, el Distrito Sanitario Sevilla, la colaboración de la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Salud y Familias y las ONGs Fundación Atenea, Médicos del Mundo, Adhara, Fundación Triángulo y Cruz Roja Española.

El hepatólogo, catedrático de la Universidad de Sevilla y coordinador del Comité Local de #hepCityFree, Manuel Romero, ha explicado que "esta iniciativa permite llegar a una población que generalmente no frecuenta el sistema sanitario y, sobre todo, poder testar y tratar casi de inmediato gracias a un circuito de coordinación entre servicios sociales, ONGs, centros de salud y hospitales". "Es la primera vez que se aborda para una ciudad del tamaño de Sevilla un proyecto de este tipo".

Para que el circuito sea lo más rápido posible, el test se hará en saliva y, en caso de ser positivo, la determinación de la infección activa se realizará mediante test de gota seca (DBS). Se ha establecido además un programa de acompañamiento a la consulta para estas personas y, en el caso de población sin hogar no institucionalizada, el Ayuntamiento se ha comprometido a acoger en sus centros a las personas en tratamiento hasta completarlo.

Se estima que en Sevilla hay unas 500 personas sin hogar repartidas entre el Centro 24 horas Juan Carlos I, el Centro de Acogida Municipal (CAM), el Centro Miguel de Mañara (conocido como el Hogar Social), el Centro de Alta Tolerancia (CAT) y el Centro de Día del Polígono Sur de la Fundación Atenea, más la población que, según estimaciones de Médicos del Mundo, rechaza los dispositivos de acogida y está en la calle.

Al programa se incorporarán también las personas que están en la red de viviendas tuteladas del Ayuntamiento, unas 20. La prevalencia de la infección estimada en algunos estudios realizados en esta población es de entre el diez y el 15 por ciento y la de infección activa de entre el cinco y el diez por ciento. En la población general española de entre 20 y 80 años, según la Encuesta de Seroprevalencia del Ministerio de Sanidad, la prevalencia de anticuerpos frente al VHC es del 0,8 por ciento y la de infección activa del 0,22 por ciento.

Por su parte, el delegado de Bienestar Social, Empleo y Planes Integrales de Transformación Social del Ayuntamiento, Juan Manuel Flores, ha aplaudido "que Sevilla sea la primera ciudad española que pone en marcha un Plan de Eliminación de la hepatitis C que incluye todos los colectivos vulnerables España" y recordado que "la ciudad fue la primera capital del país en adherirse, el pasado verano, al movimiento 'Ciudades libres de hepatitis C, '#hepcityfree' para abordar la eliminación de la enfermedad desde la concienciación, el diagnóstico precoz y el trabajo conjunto con entidades sociales".

El proyecto de cribado y tratamiento en personas sin hogar es el último de todas las acciones que se están ya realizando en la ciudad tanto en colectivos vulnerables como en población general. "En las otras dos grandes bolsas de infección por hepatitis C, los usuarios de drogas, atendidos en los centros de tratamiento de adicciones, y aquellas personas a las que alguna vez se les realizó una prueba de hepatitis C y nunca se trataron, atendidos en Atención Primaria, también tenemos ya muy avanzado el cribado", ha explicado.

El jefe de Microbiología del Hospital Clínico San Cecilio de Granada y director del Plan Estratégico Andaluz para el abordaje de las hepatitis virales, Federico García, ha señalado que "la voluntad para abordar las hepatitis virales como un problema de salud pública en Andalucía es una realidad y, dentro de ellas, las primeras acciones de este plan están encaminada a eliminar la hepatitis C, pues contamos con el conocimiento y liderazgo necesarios para poder avanzar en este objetivo".

"El acceso al diagnóstico y tratamiento de las poblaciones vulnerables será uno de los objetivos del plan, sin olvidar aspectos clave, como evitar el agotamiento diagnóstico", ha subrayado.

#HEPCITYFREE, CIUDADES LIBRES DE HEPATITIS C

El movimiento '#hepCityFree' está liderado por la Alianza para Eliminación de las Hepatitis Víricas en España (Aehve), organización que aglutina a las sociedades científicas y asociaciones de pacientes comprometidas con el objetivo de acabar con este problema de salud pública en España.

El Ayuntamiento ha señalado que se trata de un objetivo "fundamental" para las grandes ciudades, pues, con una alta densidad de población, no solo representan la mayor proporción de personas que viven con el virus de la hepatitis C, sino que se ha constatado que el riesgo y la vulnerabilidad a la infección y reinfecciones son, asimismo, mayores en el entorno urbano y los nuevos casos se concentran en sus barrios, áreas metropolitanas y colectivos más desfavorecidos.

El coordinador de la Aehve, Javier García-Samaniego, ha señalado que "las administraciones locales, aún sin tener las competencias sanitarias, tienen mucho que decir y aportar en el objetivo de la eliminación". "el reto que tenemos es de simplificación, integración y descentralización, y por ello, los ayuntamientos, que son las administraciones más cercanas al ciudadano, pueden tener un papel muy relevante", ha concluido.

A día de hoy, además de Sevilla, forman parte del programa '#hepCityFree' por acuerdo del Pleno de sus respectivos ayuntamientos, Valencia, Santander, Gijón, Granada y Alcoy. En proceso de adhesión al proyecto están los ayuntamientos de Zaragoza y Vigo. Este último, lo llevará a Pleno este miércoles, coincidiendo con el Día Mundial de la hepatitis C.

Plan integral de eliminación de hepatitis C del Hospital Macarena trata a más de 300 pacientes desde su inicio

En un comunicado, el centro hospitalario señala que la hepatitis es una enfermedad vírica que provoca la inflamación del hígado. Por sus consecuencias, las más conocidas son la hepatitis B y la hepatitis C, mientras que la cirrosis y el cáncer hepático son los efectos más severos de su cronificación. "Se trata de una enfermedad silenciosa de la que hoy se celebra su día mundial. Aún cuando se ha desarrollado, los pacientes no tienen ninguna sintomatología que les alerte sobre su dolencia", añade.

Actualmente, la Unidad de Hepatología del Macarena hace seguimiento a más de 200 pacientes afectados por la hepatitis B y ha tratado con antivirales a más de 1.000 pacientes con hepatitis C. Dentro de esta última variante destaca el tratamiento de más de 300 pacientes localizados a través del Plan para la eliminación de esta enfermedad, de los que el 95 por ciento se han curado completamente.

Indica que se trata de una estrategia sanitaria emprendida desde 2019 por esta unidad que pertenece al servicio de Aparato Digestivo y que implica diversas actuaciones que ha mejorado la coordinación asistencial entre Atención Primaria y Hospitalaria en la lucha contra esta sigilosa enfermedad.

Este Plan integral desarrollado en el Área Hospitalaria Virgen Macarena, tiene como principal meta la formación asistencial y la localización de personas diagnósticadas y no tratadas, o aún sin diagnosticar con Hepatitis C.

La formación asistencial se ha centrado en los profesionales de centros de tratamientos de adicciones y de atención primaria en contacto con los afectados. Para optimizar la detección y tratamiento de esta enfermedad hepática, a estos profesionales se les ha facilitado el acceso a métodos de diagnóstico rápido, y se ha simplificado el proceso de derivación desde los centros de salud al Hospital Universitario Virgen Macarena.

En cuanto a la localización, a través de esta estrategia se lleva a cabo una incesante búsqueda de pacientes diagnosticados de infección crónica por Hepatitis C pero que no han sido tratados. Dentro de esta labor de detección, destaca la localización de la infección en poblaciones con mayor dificultad de acceso al sistema sanitario en las que la prevalencia de la infección es mayor, como los centros de tratamiento de adicciones. Gracias a esta iniciativa se han derivado al centro hospitalario medio centenar de pacientes procedentes de estos centros.

En esta línea, la doctora María Fernanda Guerra, coordinadora de este plan integral, informa del trabajo continuo que se articula desde la Unidad de Hepatología del hospital sevillano. "La concesión a nuestra unidad de una beca de la Asociación Española para el Estudio del Hígado ha facilitado el tratamiento a estas poblaciones que tienen poca adherencia al sistema sanitario. Nos ha permitido realizar más de 200 test de diagnóstico serológico rápido en centros socio-sanitarios y evaluar más de 100 pacientes de centros de tratamiento de adicciones", señala.

Esta enfermedad se trasmite a través de la sangre. Actualmente las principales vías de contagio son la utilización de material punzante no estéril (consumo intravenoso de drogas, tatuajes, piercing, entre otros) o las relaciones sexuales.

Una catedrática de Microbiología de la CEU UCH, primera española en el Top 1% de expertos internacionales en hepatitis E

Esta clasificación ha evaluado a más de 8.200 autores de publicaciones científicas sobre esta enfermedad de todo el mundo publicadas en los últimos diez años y que aparecen en la base de datos científica PubMed.

Entre todos ellos, la catedrática de la CEU UCH ocupa el puesto 32 entre el 1% de científicos más relevantes en esta materia, siendo la primera española que figura en el ranking. Expertscape difundirá este nueva clasificación de expertos con motivos del Día Mundial de la Hepatitis de la OMS, que se celebra este miércoles, 28 de julio, informa la universidad valenciana en un comunicado.

Teresa Pérez Gracia, profesora del Grado en Farmacia, dedica su actividad investigadora a la mejora y el desarrollo de nuevas técnicas de diagnóstico molecular. Estas técnicas se aplican a la detección de algunas enfermedades de origen vírico que, por ser asintomáticas o por generar síntomas inespecíficos, pueden pasar desapercibas y resultar infradiagnosticadas.

En concreto, su trabajo se centra en la caracterización genética del virus de la hepatitis E y en las recomendaciones para el diagnóstico del virus del papiloma humano.

MÉTODOS DE DIAGNÓSTICO MOLECULAR

"Un diagnóstico correcto es el primer paso para la eficacia de todo tratamiento. Por eso, trabajamos en el desarrollo y la mejora de métodos de diagnóstico molecular que hagan más eficaz la detección de determinadas infecciones víricas, para tratarlas de forma mucho más rápida y adecuada", afirma la experta.

La catedrática es, además, una de los diez investigadores de universidades y hospitales españoles que ha participado como revisora en el documento de recomendaciones para el diagnóstico, manejo y prevención de la infección por el virus de la hepatitis E de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

Expertscape, con sede en Baltimore (Estados Unidos), realiza rankings de expertos internacionales con una metodología de evaluación basada en su producción científica recogida en PubMed, analizando 29.000 temas o materias relacionadas con la salud, para identificar a los mejores expertos en cada ámbito a nivel internacional.

Los nuevos tratamientos antivirales de acción directa pueden curar más del 95% de casos de hepatitis C

Con motivo de este efeméride, la Organización Mundial de la Salud (OMS) solicita a todos los países que colaboren para erradicar las hepatitis víricas, ya que se trata de un problema de salud pública de carácter internacional, y se encuentra dentro de los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, según ha informado Vithas Las Palmas en nota de prensa.

Al respecto, la especialista del aparato digestivo de Vithas Las Palmas, la Dra. Beatriz Rodríguez, ha explicado que la hepatitis C "es una patología que afecta directamente al hígado, causando su inflamación".

Asimismo, ha agregado que en la mayoría de los casos "no presenta síntomas en sus inicios, de ahí que su hallazgo sea casual, por ejemplo, durante una analítica rutinaria", añadiendo que los síntomas clínicos suelen aparecer cuando la enfermedad "está avanzada, es decir, cuando debuta una cirrosis o un cáncer hepático", por lo que entiende que es "fundamental un correcto cribado para su detección y así reducir el riesgo de mortalidad en pacientes que presenten este virus".

En este sentido, el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad "es clave" para combatir una patología que afecta de forma activa a 76.457 personas en España, de las que casi un 30 por ciento no había sido diagnosticada previamente de acuerdo con el II Estudio de Seroprevalencia en España (2017-2018).

Canarias, por su parte, "no" dispone de datos oficiales, si bien los expertos apuntan a que "el patrón epidemiológico es similar al conjunto nacional".

Más de 135.000 personas han accedido a los tratamientos con los nuevos antivirales de acción directa desde el año 2015, tras la aprobación del Plan Estratégico para el Abordaje de la hepatitis C en el Sistema Nacional de Salud (PEAHC), apuntando Rodríguez que desde ese momento "se ha observado una tendencia descendente de la prevalencia de infección activa por VHC en algunas de las poblaciones más vulnerables".

El diagnóstico y el tratamiento de la infección por el VHC, dijo, "suponen un beneficio tanto desde el punto de vista individual como de salud pública" porque permite que se controle su transmisión.

"El tratamiento contra la hepatitis C es de administración oral y presenta una tolerancia muy buena, sin apenas efectos secundarios y, gracias a ello, se está consiguiendo la curación de un gran número de pacientes infectados por el virus", concluyó.

Nuevos casos de infección por el virus del Nilo Occidental en Sevilla: cómo se contagia, cuáles son sus síntomas y cómo puede tratarse

La Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía ha informado este jueves de dos nuevos casos de infección de meningoencefalitis por Virus del Nilo Occidental, uno de ellos en Coria del Río al igual que el primero de este año notificado este pasado miércoles y el restante en Villamanrique de la Condesa, con lo que ya son tres los casos confirmados este verano, todos ellos en la provincia de Sevilla.

Cuando se habla del potencial que tiene el cambio climático para propiciar la expansión de enfermedades fuera de su zona de origen, provocando brotes epidémicos o pandemias, el virus del Nilo Occidental se cita frecuentemente como ejemplo.

Su recorrido, en este sentido, es evidente, ya que desde que se aisló por primera vez en África se ha extendido hasta llegar a estar presente también en Europa, Australia, Oriente Medio, India y Norteamérica, y los expertos temen que podamos ver mayores avances en los próximos años.

Se trata de un virus perteneciente al género Flavivirus, emparentado por tanto con los que causan otras fiebres tropicales como la fiebre amarilla, el dengue o el zika. Se aisló por primera vez en Uganda en 1937. Desde entonces, se ha detectado otras zonas de África, en Asia, Europa y América.

En concreto, en España se encuentra presente especialmente en el sur de la península ibérica y en zonas húmedas con poblaciones importantes de mosquitos y que sirven de paso a aves migratorias.

Se clasifica en siete linajes diferentes, siendo los dos primeros los más extendidos y los que incluyen las cepas más patógenas.

Cuando afecta a las personas, suele producir lesiones consistentes en degeneración neuronal y neuronofagia con neuritis de los nervios craneales y ópticos, mielitis y polirradiculitis, así como edema cerebral con petequias y sufusiones hemorrágicas.

Adicionalmente, se han observados casos de pacientes que presentaban miocarditis, pancreatitis o hepatitis fulminantes, dependiendo frecuentemente de la cepa concreta (y siendo que en las del primer linaje es más frecuente la nefritis, la hepatitis y la depleción linfoide del bazo, mientras que en las del segundo linaje aparece necrosis de miocardio y alteraciones a nivel hepático.

El virus del Nilo Occidental es un ejemplo paradigmático de la transmisión a través de vectores animales (esto es, zoonótica).

En primera instancia, afecta a distintas especies de aves, sus principales reservorios, lo que explica su presencia en zonas de paso de aves migratorias y su dispersión por zonas geográficamente muy distantes entre sí.

Sin embargo, puede afectar también a ciertas especies de mamíferos, como los equinos (la familia de los caballos) o los seres humanos.

El contagio, tanto dentro de la misma especie como a otras, se produce a través de la picadura de mosquitos del género Culex (al que pertenece, por ejemplo, el mosquito común, Culex pipiens) y de los géneros Aedes (que incluye al mosquito tigre, Aedes albopictus, y el mosquito egicpcio, Aedes aegypti), por lo que estos pequeños insectos son el verdadero vector transmisor de la enfermedad.

Estos mosquitos, varios de los cuales tienen una cierta preferencia por las aves (es decir, son ornitófilos) son los que hacen posible el paso de la enfermedad a equinos y humanos, que no son reservorios importantes del virus, tras picar previamente a un ave infectada.

No obstante, se sabe que es posible la transmisión entre humanos, si bien se produce en circunstancias bastante excepcionales y de baja relevancia epidemiológica como son lactación, a través de la placenta, por transfusiones, trasplantes de órganos o accidentes clínicos y de laboratorio.

En los humanos, habitualmente las infecciones provocadas por el virus del Nilo Occidental cursan sin síntoma alguno. Sin embargo, en otros casos, puede provocar fiebre, dolor de cabeza y corporal, sarpullidos e inflamación de los ganglios linfáticos.

En los casos más graves, el cuadro puede evolucionar hasta incluir dolor de cabeza, fiebre alta, rigidez en el cuello, estupor, desorientación, temblores, convulsiones, parálisis, coma y hasta la muerte.

En humanos, el riesgo aumenta con la franja de edad que estudiemos, siendo el grupo de más riesgo las personas mayores de 50 años.

Además, la gravedad de la sintomatología depende en gran medida de la cepa concreta, lo que explica el elevado número de muertes que, comparativamente, se han venido registrando en años recientes en Estados Unidos, donde predominan las cepas del primer linaje y donde el virus no sólo ha demostrado una mayor infectividad en humanos sino que provoca infecciones graves con mayor frecuencia (si bien existen factores ambientales que también pueden contribuir a la epidemiología del virus en esta zona).

No existe un tratamiento específico para la infección por el virus del Nilo Occidental, por lo que normalmente la asistencia se limita a suministrar al paciente tratamientos sintomáticos y terapias de apoyo cuando se presentan complicaciones graves. En la mayoría de los casos, la infección acaba por remitir por sí sola.

Es por ello que la principal herramienta en el control del virus es la profilaxis, haciendo un control de las poblaciones de mosquitos de una zona determinada y limitando el movimiento de équidos para limitar en lo posible la expansión de la enfermedad. Por otra parte, la protección de los espacios de paso de las aves migratorias, limitando así el contacto que pueden tener las personas con ellas y los mosquitos que se encuentren en las proximidades, puede ayudar a minimizar el impacto.

A pesar de todo, muchos expertos han expresado preocupación de cara al futuro, ya que el cambio climático está propiciando la aparición y mayor implantación de mosquitos transmisores en zonas en las que no son endémicos, propiciando el avance de la enfermedad.

Gilead y el Instituto de Salud Carlos III convocan la octava edición de las Becas Gilead

Gilead Sciences y el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) han anunciado la convocatoria de las VIII Becas Gilead a la Investigación Biomédica. Las iniciativas podrán presentarse entre el 1 de julio y el 31 de agosto. Un comité independiente del Instituto de Salud Carlos III será el encargado de realizar la evaluación y selección de los trabajos.

Estás becas, que este año cumplen su octava edición, ya se han consolidado como el principal certamen de investigación biomédica en España organizado por una compañía farmacéutica. A lo largo de todas las ediciones, Gilead ha destinado más de 6,5 millones de euros.

María Río, vicepresidenta y directora general de Gilead en España, señaló que «nos sentimos muy orgullosos de convocar esta octava edición de las Becas Gilead a la Investigación Biomédica, que son ya, por derecho propio, un referente indispensable en el fomento a la Investigación de calidad en España. Con estas ayudas ponemos de manifiesto, una vez más, nuestra decidida apuesta por la I+D apoyando a nuestros más excelentes investigadores».

En esta edición, además de los proyectos destinados a VIH, hepatitis virales (C y Delta) y hemato-oncología, se reconocerán los mejores trabajos de investigación relacionados con Covid-19 e infección fúngica invasora. Para ello, se contará con la colaboración de las principales sociedades científicas de las áreas terapéuticas incluidas en esta convocatoria.

Las diferentes iniciativas serán evaluadas por el ISCIII y las solicitudes deberán presentarse en inglés del 1 de julio al 31 de agosto de 2021

Las Becas Gilead a la Investigación Biomédica nacieron en 2013 con el objetivo de promover la investigación biomédica en VIH, enfermedades hepáticas y hemato-oncología en los centros clínicos asistenciales de nuestro país y se han convertido en un referente dentro del sector sanitario español, tanto por la cifra invertida, como por el número de proyectos aprobados.

A lo largo de este periodo, se han presentado un total de 450 proyectos de investigación, de los que 124 han sido seleccionados, correspondientes a 13 comunidades autónomas y 40 centros asistenciales.

Se trata de un programa alineado con las políticas públicas de impulso y fomento de la investigación científica y técnica. Con él, se busca dinamizar la colaboración y cooperación entre los diversos agentes que participan en el sector de las ciencias de la salud (entidades privadas, organismos públicos de investigación y los propios centros del Sistema Nacional de Salud), con el objetivo de generar sinergias entre los grupos de investigación que posibiliten la obtención de resultados trasladables a la mejora de la salud de los ciudadanos.

¿Qué vacunas necesitas para irte de vacaciones a un país tropical?

Calor, playas paradisiacas adornadas con cocoteros, culturas ancestrales y diferentes... Los países tropicales ofrecen muchos atractivos para el viajero, pero también esconden algunos peligros que hay que tener en cuenta. En particular, estos climas pueden ser hogar de enfermedades diferentes a las presentes en latitudes templadas.

Los climas cálidos y húmedos, por ejemplo, crean las condiciones ideales para la proliferación de mosquitos y otros insectos hemófagos que pueden transmitir peligrosas infecciones, contra las que los sistemas inmunes europeos están además peor equipados que los de las poblaciones locales.

La pauta concreta va a depender del país al que queramos viajar. Algunas de estas vacunas están sometidas a una reglamentación internacional, y podrían ser exigidas por las autoridades del país que se visita, y tendrían que acreditarse presentando un Certificado Internacional de Vacunación, que sólo se expide en los Centros de Vacunación Internacional autorizados y aprobados por la OMS.

Al margen de las exigencias de cada país, que deberán consultarse antes de viajar, el Ministerio de Sanidad recomienda determinadas pautas en función de la zona del mundo que se vaya a visitar.

A grandes rasgos, recomienda para la mayoría de países tropicales haberse vacunado de cólera, fiebre amarilla, fiebre tifoidea, hepatitis A, hepatitis B, meningitis meningocócica, poliomielitis, rabia y tétanos.

Lo primero es que hay que tener en cuenta que ciertos grupos se ven sujetos a mayores riesgos que otros, por lo que se deberá extremar la precaución si se pertenece a alguno de estos grupos. Estos serían bebés, niños pequeños, mujeres embarazadas, ancianos, minusválidos, inmunodeprimidos y personas con problemas médicos previos.

En este sentido, cualquier viajero afectado por una enfermedad crónica debería llevar consigo la medicación necesaria para todo el tiempo que dure el viaje.

También, el Ministerio de Sanidad recomienda viajar con un seguro general de viajes.

Igualmente, aconseja tener en cuenta riesgos medioambientales (altitudes muy elevadas, cambios bruscos de temperatura y humedad, o exposición a la luz solar.

De cara a las enfermedades infecciosas, es importante ser cuidadosos con la comida, evitando carne, pescado, huevos o vegetales crudos; lavarse las manos con agua mineral frecuentemente y antes de cada comida; evitar el agua no embotellada; evitar los cubitos de hielo, que podrían estar hechos con aguas infectadas; hervir la leche no pasteurizada antes de beberla; evitar bañarse en agua dulce no clorada; y evitar las mordeduras de animales y picaduras de insectos (empleando repelentes, mosquiteras, etc).

Un estudio detecta importantes brechas en la detección de la hepatitis C en colectivos de riesgo

Un estudio en seis hospitales púbicos de Madrid detecta brechas en el cribado de la hepatitis C y, al menos, al 10% de pacientes de alto riesgo no se les realizó la prueba de anticuerpos.

Según el estudio realizado durante los dos últimos años en los hospitales La Paz, Puerta de Hierro de Majadahonda, Doce de Octubre, Ramón y Cajal, Infanta Leonor y Gregorio Marañón, estas brechas suponen "un gran obstáculo" para la eliminación de la enfermedad en España dado que al 29 % de las personas que sí se les hizo la prueba de anticuerpos del virus de la hepatitis C dieron positivo.

El profesor Jeffrey Lazarus, del Instituto de Salud Global de Barcelona, que lidera el estudio ha explicado que esta población de alto riesgo incluye a personas que se inyectan drogas, inmigrantes que provienen de países donde hay hepatitis C y personas sin hogar pero también son muy vulnerables los pacientes con patologías hematológicas.

El estudio, que defiende la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas, subraya la necesidad de mejorar en el cribado y seguimiento de los colectivos de mayor riesgo en general y en particular de los usuarios de drogas.

De hecho, las mayores pérdidas de seguimiento se dan en el colectivo que se inyecta drogas, hasta el 40 % lo que, según el profesor Lazarus, revela la necesidad de adoptar estrategias de micro-eliminación dirigidas a ellos y a quienes están desconectados del sistema sanitario.

El estudio ha sido presentado en el 46 Congreso de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) que se celebra en Madrid esta semana, hasta el 16 de junio.