Madrid tendrá 18 equipos de alta tecnología contra el cáncer financiados por Amancio Ortega

La sanidad madrileña tendrá operativos a finales de año hasta 18 equipos de última generación en la lucha contra el cáncer de los 23 contemplados para los hospitales de la región, adquisiciones que se llevan a cabo en virtud de la donación de 46,5 millones de la Fundación Amancio Ortega.De hecho, ya están funcionando ocho de estos equipos y los otros 10 entrarán en funcionamiento en lo que queda de 2019, una vez que se completen las obras de instalación necesarias y las autorizaciones del Consejo de Seguridad Nuclear. Así, esa decena de equipos se ubican en el Gregorio Marañón, el Ramón y Cajal, el Hospital de La Paz, el Clínico San Carlos, el Hospital de Fuenlabrada y el Puerta del Hierro.Concretamente, se tratan en global de 13 aceleradores lineales de altas prestaciones y de prestaciones especiales, cinco equipos de diagnóstico por imagen (una resonancia magnética, un PET y tres TAC-4D) y cinco equipos de tratamiento (cuatro braquiterapias de alta tasa y un planificador de alta tasa de próstata con braquiterapia electrónica).De los 13 aceleradores, uno de ellos es un "novedoso" sistema de radioterapia guiado por resonancia magnética de alto campo, el primero de España, que se instalará en La Paz cuyo coste es de 9 millones de euros. Y otro de los aceleradores, que se instalará en el Ramón y Cajal, dispone de un brazo robotizado para radiocirugía y radioterapia, adquirido por 4,1 millones de euros.

Cinco equipos más, en funcionamiento en 2020

El director general de Infraestructuras Sanitarias de la Comunidad de Madrid, Alejo Miranda de Larra, ha explicado que el proceso de adquisición y puesta en marcha de estos equipos entraña su complejidad.Por ejemplo, ha detallado que el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) realizó una planificación en base a la cantidad entregada por la Fundación Amancio Ortega y se determinó la adquisición de 23 equipos de alta tecnología, siguiendo para ello las pautas de la Ley de Contratos.A partir de entonces, se emprendió ya el año pasado la licitación para la adquisición de los equipos, con detalle de las características técnicas. En base a este proceso, se adjudicaron los contratos para estos 23 equipos de los que ya están instalados ocho y los otros dos entrarán en funcionamiento a finales de este mes.La previsión de la Consejería de Sanidad es que a finales de año estén en funcionamiento 18 de los equipos y otros cincos restantes entre principios y mediados del año que viene.

El sistema de radioterapia

El último que se instalará a mediados de 2020 es precisamente el sistema de radioterapia guiado por resonancia magnética de alto campo, un "hito para la sanidad madrileña" en palabras del director general, al ser el primer equipo que llega a España con estas características.Entre sus virtudes permite hacer una resonancia en "tiempo real" y aplica pautas de tratamiento que generan un menor impacto en los tejidos sanos del paciente.Aparte, Miranda de Larra ha detallado que la puesta en marcha de estos elementos implica un proceso puesto que son aparatos "muy pesados", que pueden alcanzar las tres toneladas y que requieren la adecuación de las estancias hospitalarias.También se tiene que acondicionar las instalaciones al desplegar elementos aislantes pues son máquinas que emiten radiación. Por ello, se requiere una autorización del Consejo de Seguridad Nuclear y un periodo de prueba para testar los equipos.Recientemente, el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, comprobó el funcionamiento de este nuevo acelerador True Beam en el Hospital de Fuenlabrada, que tiene aplicación en prácticamente todo tipo de cánceres, aunque tiene un papel especialmente relevante en el abordaje de tumores de pulmón, mama, próstata, digestivos y de cabeza y cuello.Con la incorporación del nuevo acelerador, el Servicio de Radioterapia Oncológica del Hospital de Fuenlabrada dispone de tres aceleradores en funcionamiento en horario de atención ininterrumpido de 8 a 22 horas, de lunes a viernes.El número de pacientes tratados en el nuevo acelerador estará en torno a los 65-70 al día, variando dicho numero en función de la complejidad de la técnica de radioterapia externa empleada.

Incapacidad y ayudas por el cáncer de mama: conoce tus derechos

"No son raros los casos en los que se producen incapacidades permanentes tras una mastectomía", explican desde la Asociación Española de Cirujanos de la Mama (AECIMA). Y es que, aunque la tasa de supervivencia ante este tumor es elevada, dejar atrás las dificultades asociadas a la enfermedad es, para muchas mujeres, un trámite complicado.En datos concretos del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), solo el 53% de las pacientes en edad de trabajar volverá a desempeñar su labor después de superar el tratamiento. La mayoría de casos físicos van ligados al vaciamiento de la axila, lo que afecta especialmente a profesionales que requieren sobrecarga de la extremidad afectada. Así, se dan supuestos frecuentes entre dependientas, peluqueras, limpiadoras o manufactureras. Además, entre las razones de la incapacidad permanente absoluta destacan los trastornos depresivos.Pero, ¿qué prestaciones ofrece el Sistema Nacional de Salud según el caso? "Cada comunidad autónoma tiene transferidas las competencias en materia de Sanidad", explican desde la Asociación Española Contra el Cáncer. "Son las Consejerías de Sanidad los organismos encargados de llevar a cabo y gestionar estas prestaciones". El sistema de salud recoge ayudas en aspectos como las prestaciones protésicas, transporte sanitario y prestaciones farmacéuticas que varían en función del nivel de renta de la paciente.Por otro lado, se encuentra el reconocimiento de la incapacidad laboral (IL), que se divide en temporal —lo que se conoce como baja médica— y permanente. Estos los distintos supuestos:
  • Temporal: También conocida como baja. El tiempo máximo es de 365 días; después se valorará si conceder un alta médica, prorrogarla 180 días o iniciar un expediente para Incapacidad Laboral Permanente.
  • Permanente: Existen distintos tipos; parcial para la profesión habitual, total para la profesión ahabitual, absoluta para todo trabajo o gran invalidez.

Cuando la marea se volvió rosa

La primera tuvo lugar en el año 2004: más de 5.000 mujeres tiñeron de rosa el centro de Madrid con el próposito de promocionar el deporte entre las mujeres y defender sus derechos. Fueron miles las que con sus camisetas crearon una marea que, 15 años después, se ha convertido en una de las citas más importantes dentro del calendario de carreras populares que se realizan por todo el territorio nacional.La Carrera de la Mujer, además de su carácter deportivo, tiene una importante labor social. Desde sus inicios, esta iniciativa colabora con la Asociación Española contra el Cáncer (con cuya fundación financia tres becas para jóvenes investigadores) y con otras entidades que trabajan, entre otros ámbitos, en la lucha contra la violencia de género.Este año, los cinco proyectos seleccionados que contarán con la ayuda económica de la AECC serán: Wanawake, contra las formas radicales de violencia ejercida sobre las niñas y las mujeres; la asociación Clara Campoamor, para la lucha contra la violencia de género; el proyecto EFiK del Grupo GEICAM, que investiga el efecto del ejercicio físico en pacientes con cáncer de mama; Pulseras Rosas, con su proyecto para conseguir pelucas para las mujeres sin recursos que padecen cáncer de mama; y la Fundación INTHEOS, que lucha también contra el cáncer.Según los datos de la organización, en 2018 fueron donados 100.000 euros a la AECC y al resto de causas con las que se colabora en el evento, a los que se suman los más de 880.000 euros recaudados desde el año 2004 y otros 40.000 más en el 2017.

¿Dónde se celebra?

Ocho pruebas componen el circuito nacional de la Carrera de la Mujer, aunque otras tantas iniciativas similares con distinta organización se celebran durante todo el año en un largo listado de localidades españolas. La de Valencia es la primera del calendario (a principios de marzo), seguida por la de Madrid (a mediados de mayo); Vitoria y Gijón (ambas en junio) y A Coruña (en septiembre).El pasado 6 de octubre se celebró en Sevilla, donde participaron unas 10.000 corredoras, y aún quedan la de Zaragoza (el próximo 20 de octubre) y la de Barcelona (17 de noviembre).Desde la primera carrera en 2004, esta iniciativa no ha hecho más que sumar seguidoras: solo en Madrid, la carrera registró unas 5.500 participantes en su primera edición; en la última, este 2019, superó las 30.000.

Cuando la marea se volvió rosa

N. TIRADO

  • La Carrera de la Mujer es una de las iniciativas más populares en apoyo a las pacientes de cáncer de mama.

Imagen de la Carrera Solidaria contra el Cáncer de Mama de 2018

La primera tuvo lugar en el año 2004: más de 5.000 mujeres tiñeron de rosa el centro de Madrid con el próposito de promocionar el deporte entre las mujeres y defender sus derechos. Fueron miles las que con sus camisetas crearon una marea que, 15 años después, se ha convertido en una de las citas más importantes dentro del calendario de carreras populares que se realizan por todo el territorio nacional.

La Carrera de la Mujer, además de su carácter deportivo, tiene una importante labor social. Desde sus inicios, esta iniciativa colabora con la Asociación Española contra el Cáncer (con cuya fundación financia tres becas para jóvenes investigadores) y con otras entidades que trabajan, entre otros ámbitos, en la lucha contra la violencia de género.

Este año, los cinco proyectos seleccionados que contarán con la ayuda económica de la AECC serán: Wanawake, contra las formas radicales de violencia ejercida sobre las niñas y las mujeres; la asociación Clara Campoamor, para la lucha contra la violencia de género; el proyecto EFiK del Grupo GEICAM, que investiga el efecto del ejercicio físico en pacientes con cáncer de mama; Pulseras Rosas, con su proyecto para conseguir pelucas para las mujeres sin recursos que padecen cáncer de mama; y la Fundación INTHEOS, que lucha también contra el cáncer.

Según los datos de la organización, en 2018 fueron donados 100.000 euros a la AECC y al resto de causas con las que se colabora en el evento, a los que se suman los más de 880.000 euros recaudados desde el año 2004 y otros 40.000 más en el 2017.

¿Dónde se celebra?

Ocho pruebas componen el circuito nacional de la Carrera de la Mujer, aunque otras tantas iniciativas similares con distinta organización se celebran durante todo el año en un largo listado de localidades españolas. La de Valencia es la primera del calendario (a principios de marzo), seguida por la de Madrid (a mediados de mayo); Vitoria y Gijón (ambas en junio) y A Coruña (en septiembre).

El pasado 6 de octubre se celebró en Sevilla, donde participaron unas 10.000 corredoras, y aún quedan la de Zaragoza (el próximo 20 de octubre) y la de Barcelona (17 de noviembre).

Desde la primera carrera en 2004, esta iniciativa no ha hecho más que sumar seguidoras: solo en Madrid, la carrera registró unas 5.500 participantes en su primera edición; en la última, este 2019, superó las 30.000.

Incapacidad y ayudas por el cáncer de mama: conoce tus derechos

20MINUTOS.ES

  • Durante o tras el tratamiento, existen prestaciones destinadas a paliar las consecuencias derivadas en las pacientes.

Archivo

"No son raros los casos en los que se producen incapacidades permanentes tras una mastectomía", explican desde la Asociación Española de Cirujanos de la Mama (AECIMA). Y es que, aunque la tasa de supervivencia ante este tumor es elevada, dejar atrás las dificultades asociadas a la enfermedad es, para muchas mujeres, un trámite complicado.

En datos concretos del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), solo el 53% de las pacientes en edad de trabajar volverá a desempeñar su labor después de superar el tratamiento. La mayoría de casos físicos van ligados al vaciamiento de la axila, lo que afecta especialmente a profesionales que requieren sobrecarga de la extremidad afectada. Así, se dan supuestos frecuentes entre dependientas, peluqueras, limpiadoras o manufactureras. Además, entre las razones de la incapacidad permanente absoluta destacan los trastornos depresivos.

Pero, ¿qué prestaciones ofrece el Sistema Nacional de Salud según el caso? "Cada comunidad autónoma tiene transferidas las competencias en materia de Sanidad", explican desde la Asociación Española Contra el Cáncer. "Son las Consejerías de Sanidad los organismos encargados de llevar a cabo y gestionar estas prestaciones". El sistema de salud recoge ayudas en aspectos como las prestaciones protésicas, transporte sanitario y prestaciones farmacéuticas que varían en función del nivel de renta de la paciente.

Por otro lado, se encuentra el reconocimiento de la incapacidad laboral (IL), que se divide en temporal —lo que se conoce como baja médica— y permanente. Estos los distintos supuestos:

  • Temporal: También conocida como baja. El tiempo máximo es de 365 días; después se valorará si conceder un alta médica, prorrogarla 180 días o iniciar un expediente para Incapacidad Laboral Permanente.
  • Permanente: Existen distintos tipos; parcial para la profesión habitual, total para la profesión ahabitual, absoluta para todo trabajo o gran invalidez.

Siete años después, la otra lucha de Pilar

F. VALDERREY

Pilar

"Si no es por el camión de detección precoz del mama, yo no estaría aquí". Así comienza el episodio menos amable de la vida de Pilar Casero, una superviviente que plantó cara al cáncer de mama con una patología poco frecuente: un carcinoma de mama con metástasis en brazo izquierdo de origen oculto. Una lucha que, siete años después, cierra capítulo con tres operaciones, 17 sesiones de quimioterapia, una mastectomía, una reconstrucción de pecho y una minusvalía que dificulta su reinserción laboral a los 60 de edad: "Los años más importantes para poder jubilarme dignamente".

El caso de Pilar no es aislado, cada vez son más mujeres que sufren dificultades para regresar a sus oficios una vez superado el cáncer. Volver a la actividad laboral, a veces, es inviable y, en otras ocasiones, encontrar nuevas oportunidades se antoja una misión imposible. Este es el resumen de la segunda lucha de Casero: trabajar y cotizar por una pensión digna.

Cuando fue diagnosticada, ejercía como auxiliar en un centro de día de personas mayores. La mastectomía y extirpación de ganglios de su brazo izquierdo derivó en una pérdida de movilidad en su extremidad que, aún hoy, le impide realizar tareas con normalidad, "no puedo levantar más de un kilo y medio de peso". Mientras busca trabajo, su historia sirve de inspiración para mujeres recién diagnosticadas que, inmersas en el tratamiento, luchan por poner fin a la enfermedad. "Nosotras somos muy fuertes, estamos hechas de otra pasta", sentencia.

Verano de 2012

Fue en septiembre de 2012, "después del mejor verano de mi vida". Pilar regresó de las vacaciones y en una revisión rutinaria encontraron un quiste que pocos días después le extirparon para empezar las sesiones de quimioterapia en la sanidad pública, "solo tengo grandes palabra para ellos, especialmente para mi oncólogo". Durante los primeros días le costó aceptarlo, "no me lo creía". Una vez asimilado el diagnóstico y las futuras secuelas contó con el apoyo de su familia y amigos, juntos afrontaron la enfermedad con fortaleza. "Aunque también lloré muchísimo, pero cuando ellos no me veían", recuerda Casero.

Las ganas de vivir y "acabar con él" le hicieron afrontar momentos traumáticos que supo encajar a medida que pasaba el tiempo, como la mastectomía o pérdida del cabello. Se sirvió de pequeñas motivaciones, como la boda del hijo de uno de sus mejores amigos: "Se casaba en mayo del siguiente año y yo quería ir sin la peluca, no tenía pelo aún y fui con mi pelusa sin importarme nada. Estaba muy feliz".

"Un parte muy importante para plantarle cara es la actitud, no hay que darse por rendida nunca". Es el mensaje que transmite desde la AECC de Logroño, donde colabora como voluntaria, y en su entorno. Un testimonio que sirve para acompañar a mujeres que afrontan la enfermedad o la pérdida de "su simetría", el momento más traumático de este proceso: "Para mí eso fue una mutilación". "Hay compañeras que saben convivir sin él, para mí fue muy duro verme en el espejo, no era yo", recuerda.

Meses después de la mastectomía recuperó su pecho izquierdo en una operación. "Ahora ni me doy cuenta, me recuerda lo que era y estoy encantada", reconoce. Superado este episodio entregó su peluca porque "es importante ayudarnos entre nosotras".

Su discurso, siete años después de haber pasado página al cáncer, sigue mostrando la misma energía que en plena batalla: "Hay que seguir luchando, no te puedes dar por vencida. Es importante no tener miedo y no tirar la toalla. Somos muy fuertes por naturaleza".

Después de la superación

Tras la mastectomía, la extirpación de las glándulas del brazo izquierdo y la rehabilitación, a Pilar Casero se le reconoció una incapacidad permanente total con una pensión del 55% de su base reguladora, compatible con otro trabajo que no sea el anterior.

A los 55 años, la prestación subió hasta el 75%. Hoy, con 60 y problemas de movilidad, su grado se ha revisado y ha bajado del 33% al 18% (nivel 1 de discapacidad leve), lo que anula de beneficios fiscales a empresas que promuevan su contratación.

Siete años después, la otra lucha de Pilar

"Si no es por el camión de detección precoz del mama, yo no estaría aquí". Así comienza el episodio menos amable de la vida de Pilar Casero, una superviviente que plantó cara al cáncer de mama con una patología poco frecuente: un carcinoma de mama con metástasis en brazo izquierdo de origen oculto. Una lucha que, siete años después, cierra capítulo con tres operaciones, 17 sesiones de quimioterapia, una mastectomía, una reconstrucción de pecho y una minusvalía que dificulta su reinserción laboral a los 60 de edad: "Los años más importantes para poder jubilarme dignamente".El caso de Pilar no es aislado, cada vez son más mujeres que sufren dificultades para regresar a sus oficios una vez superado el cáncer. Volver a la actividad laboral, a veces, es inviable y, en otras ocasiones, encontrar nuevas oportunidades se antoja una misión imposible. Este es el resumen de la segunda lucha de Casero: trabajar y cotizar por una pensión digna.Cuando fue diagnosticada, ejercía como auxiliar en un centro de día de personas mayores. La mastectomía y extirpación de ganglios de su brazo izquierdo derivó en una pérdida de movilidad en su extremidad que, aún hoy, le impide realizar tareas con normalidad, "no puedo levantar más de un kilo y medio de peso". Mientras busca trabajo, su historia sirve de inspiración para mujeres recién diagnosticadas que, inmersas en el tratamiento, luchan por poner fin a la enfermedad. "Nosotras somos muy fuertes, estamos hechas de otra pasta", sentencia.

Verano de 2012

Fue en septiembre de 2012, "después del mejor verano de mi vida". Pilar regresó de las vacaciones y en una revisión rutinaria encontraron un quiste que pocos días después le extirparon para empezar las sesiones de quimioterapia en la sanidad pública, "solo tengo grandes palabra para ellos, especialmente para mi oncólogo". Durante los primeros días le costó aceptarlo, "no me lo creía". Una vez asimilado el diagnóstico y las futuras secuelas contó con el apoyo de su familia y amigos, juntos afrontaron la enfermedad con fortaleza. "Aunque también lloré muchísimo, pero cuando ellos no me veían", recuerda Casero.Las ganas de vivir y "acabar con él" le hicieron afrontar momentos traumáticos que supo encajar a medida que pasaba el tiempo, como la mastectomía o pérdida del cabello. Se sirvió de pequeñas motivaciones, como la boda del hijo de uno de sus mejores amigos: "Se casaba en mayo del siguiente año y yo quería ir sin la peluca, no tenía pelo aún y fui con mi pelusa sin importarme nada. Estaba muy feliz"."Un parte muy importante para plantarle cara es la actitud, no hay que darse por rendida nunca". Es el mensaje que transmite desde la AECC de Logroño, donde colabora como voluntaria, y en su entorno. Un testimonio que sirve para acompañar a mujeres que afrontan la enfermedad o la pérdida de "su simetría", el momento más traumático de este proceso: "Para mí eso fue una mutilación". "Hay compañeras que saben convivir sin él, para mí fue muy duro verme en el espejo, no era yo", recuerda.Meses después de la mastectomía recuperó su pecho izquierdo en una operación. "Ahora ni me doy cuenta, me recuerda lo que era y estoy encantada", reconoce. Superado este episodio entregó su peluca porque "es importante ayudarnos entre nosotras".Su discurso, siete años después de haber pasado página al cáncer, sigue mostrando la misma energía que en plena batalla: "Hay que seguir luchando, no te puedes dar por vencida. Es importante no tener miedo y no tirar la toalla. Somos muy fuertes por naturaleza".

Después de la superación

Tras la mastectomía, la extirpación de las glándulas del brazo izquierdo y la rehabilitación, a Pilar Casero se le reconoció una incapacidad permanente total con una pensión del 55% de su base reguladora, compatible con otro trabajo que no sea el anterior.A los 55 años, la prestación subió hasta el 75%. Hoy, con 60 y problemas de movilidad, su grado se ha revisado y ha bajado del 33% al 18% (nivel 1 de discapacidad leve), lo que anula de beneficios fiscales a empresas que promuevan su contratación.

Entre el 20 y 40 por ciento de las pacientes con cáncer de mama tienen desnutrición

Doctora Julia Ocón, se habla mucho del cáncer en relación con la nutrición. El 19 de octubre es el Día Mundial del Cáncer de Mama, ¿qué papel puede desempeñar la nutrición en la prevención del cáncer de mama?

Los organismos internacionales recomiendan 5 claves fundamentales para prevenir o reducir el riesgo de cáncer (incluido el de mama) en los países desarrollados:

  • Adopción de un estilo de vida saludable que incluya una dieta rica en verduras frescas, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos, lácteos descremados, aceite de oliva y baja en carnes procesadas que aporta una cantidad importante de antioxidantes, polifenoles, ácidos grasos omega-3 y fibra

  • Realización regular de ejercicio físico (150 minutos de intensidad moderada a la semana)

  • Evitar el consumo de tabaco

  • Evitar el consumo de alcohol

  • Alcanzar y mantener un peso corporal saludable

Cambiar el estilo de vida para adecuarlo al patrón saludable descrito previamente puede reducir el riesgo de cáncer de mama un 25-30 por ciento.

Está demostrado que las mujeres postmenopáusicas que presentan obesidad o un exceso de grasa corporal total tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama en comparación con mujeres que presentan un peso normal. En estos casos, la realización de una dieta variada y equilibrada hipocalórica junto con la realización de ejercicio físico nos ayudará a reducir peso y probablemente a reducir el riesgo de cáncer de mama.

La doctora Julia Ocón/Foto facilitada por la SEEN

¿La influencia de la alimentación en el cáncer/cáncer de mama tiene algún sustento científico? Hay muchísimos libros, casi todas las semanas, sobre este binomio, y la verdad es que al periodista no le resulta nada fácil orientarse con rigor en esta sobredosis de contenidos.

Hay algunos estudios observacionales que han sugerido que la dieta mediterránea puede reducir el riesgo de cáncer de mama. De hecho, el estudio PREDIMED, que es un ensayo clínico controlado, randomizado, doble ciego donde se analizó a 4.280 mujeres menopáusicas, demostró que la dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra puede prevenir el cáncer de mama.

También existen algunas evidencias científicas del papel beneficioso de la fibra dietética (verduras, cereales integrales y legumbre) en la prevención del cáncer de mama y estudios observacionales que relacionan el consumo elevado de alcohol con el aumento de la tasa de cáncer de mama.

¿Corremos el riesgo de levantar falsas expectativas en relación con los efectos positivos de la alimentación en el cáncer? Muchas ´fake news´ de salud tienen que ver con este tema.

Existen muchas noticias falsas en relación con la dieta y el cáncer de mama, por ejemplo, la información que existe en la Web sobre dietas o alimentos anti cáncer de mama: brócoli, cúrcuma, granada, etc.

Pero no se levantan falsas expectativas (porque así lo demuestran los estudios) cuando se da información sobre que realizar una dieta mediterránea (combinación de nutrientes como antioxidantes, fibra, polifenoles) junto con ejercicio físico, evitar el consumo de tabaco y alcohol y reducir el peso corporal puede reducir el riesgo de cáncer mama.

¿Hay riesgo de desnutrición en el paciente oncológico con cáncer de mama? ¿Cuál es la situación? ¿Cómo debe ser la nutrición cuando se tiene cáncer, y también cuando se ha superado el cáncer, que en el caso de mama, supera el 80 por ciento? ¿Cuáles son sus recomendaciones?

La frecuencia de desnutrición en las pacientes con cáncer de mama se encuentra entre el 20-40% de los casos, dependiendo del estadio de la enfermedad, de los tratamientos recibidos y de la edad de la paciente. Estas cifras pueden aumentar en los casos de enfermedad avanzada o metastásica.

Las pacientes que reciben quimioterapia pueden tener una baja ingesta nutricional debido a una disminución o falta de apetito, a náuseas o vómitos que pueden dar lugar a una reducción de peso y desnutrición.

Para las pacientes desnutridas con cáncer de mama se recomienda consumir alimentos de alto valor nutricional que son aquellos con alta densidad energética, es decir, que aportan gran cantidad de energía en poco volumen (por ejemplo, frutos secos, miel, aceite de oliva) así como aquellos con proteínas de alto valor biológico (clara de huevo, queso rallado, leche en polvo, pescados).

Una buena opción para completar la dieta de una paciente con cáncer de mama cuando ésta es insuficiente para cubrir los requerimientos nutricionales son los suplementos nutricionales, entendidos éstos como un aporte “extra” de energía, proteínas, vitaminas y minerales en forma de preparados comerciales. Los suplementos nutricionales deben tomarse acompañando a la dieta, sin sustituir ninguna de las comidas, para que el efecto sea aditivo, no sustitutivo.

Para las supervivientes de cáncer de mama se aconseja un patrón de dieta mediterránea que consiste en el consumo a diario de cereales (preferentemente integrales), frutas y verduras. Además, se prioriza el consumo de pescado frente a carne y se insta a consumir de forma frecuente legumbres y frutos secos. Y como he comentado previamente se debe evitar aumentar de peso o el desarrollo de obesidad.

La entrada Entre el 20 y 40 por ciento de las pacientes con cáncer de mama tienen desnutrición se publicó primero en EfeSalud.

La importancia de la reconstrucción mamaria

Los doctores José Ramón Castelló, Pablo Benito y Jaume Estrada Cuxart, jefes de Servicio de Cirugía Plástica, respectivamente, de los hospitales universitarios Puerta de Hierro (Madrid); Ramón y Cajal (Madrid); y Son Espases (Palma de Mallorca) valoran la reconstrucción mamaria en el Día Mundial del Cáncer de Mama, 19 de octubre.

Cuándo reconstruir

reconstrucción mamaria
El doctor José Ramón Castelló, jefe de Servicio de Cirugía Plástica del hospital universitario Puerta de Hierro de Madrid/Foto facilitada por la SECPRE

El tratamiento del cáncer de mama implica en muchos casos la realización de una mastectomía, con el consiguiente impacto psicológico que esto tendrá en las mujeres recién diagnosticadas de un cáncer. La reconstrucción mamaria permite a estas pacientes recuperar su calidad de vida, minimizar el impacto de la cirugía, y volver más rápido a la normalidad.

“La reconstrucción del pecho permite, con las técnicas actuales, restaurar un pecho similar al de la paciente, en forma y textura, en el mismo tiempo en el que se realiza la mastectomía. De esta manera la paciente no precisará una segunda intervención. Existen pocos casos en los que no se recomiende reconstruir la mama de manera inmediata, dado que está demostrado que no sólo no perjudica la detección de la enfermedad ni su evolución, sino que supone un beneficio psicológico claro para estas mujeres, además de proporcionar resultados muy superiores a las reconstrucciones diferidas”, explica el doctor Castelló.

Técnicas de reconstrucción

Además de la reconstrucción mediante prótesis, hay otro grupo de técnicas que utilizan los tejidos propios del paciente para la creación de una nueva mama.

“La más frecuente es la que toma el tejido dermograso (piel y grasa) de la parte inferior del abdomen, y con él se da forma a la nueva mama. Conlleva una cicatriz en la parte inferior del abdomen, bastante similar a la de las abdominoplastias estéticas. Una tercera vía de reconstrucción sería la que combina tejidos propios y prótesis”, expone el doctor Benito, jefe de Servicio de Cirugía Plástica del Ramón y Cajal.

reconstrucción mamaria
El doctor Pablo Benito, jefe de Servicio de Cirugía Plástica del hospital universitario Ramón y Cajal de Madrid/Foto facilitada por la SECPRE

El jefe del Servicio de Cirugía Plástica del Puerta de Hierro, José Ramón Castelló, señala: “Hoy en día, la reconstrucción mamaria es considerada parte integral del tratamiento del cáncer de mama, siendo una técnica incorporada a todas las Unidades de Mama modernas. Estas técnicas son realizadas por especialistas en Cirugía Plástica, dado que la variedad y complejidad de técnicas reconstructivas exige conocimientos específicos, generalmente microquirúrgicos, para obtener resultados óptimos. La incompresible falta de especialistas en Cirugía Plástica en algunos hospitales o en algunas provincias sigue condenando, todavía hoy en día, a algunas pacientes a verse mastectomizadas o a obtener resultados subóptimos”.

“La Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE) -apunta este especialista- sigue luchando para que todas las Unidades que tratan pacientes con cáncer de mama dispongan de Cirujanos Plásticos y que todas las mujeres gocen de las mismas oportunidades terapéuticas, con independencia de su lugar de residencia o procedencia”.

El caso de la mastectomía reductora

La reconstrucción también se vuelve imprescindible en aquellos casos donde se hallan presentes mutaciones de genes que aumentan considerablemente la probabilidad de padecer este tipo de cáncer. Se trata fundamentalmente de mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2.

El cáncer hereditario supone entre un 5 y un 10 por ciento del total de casos de cáncer de mama. La generalización de los test genéticos en pacientes de riesgo y el efecto que ha provocado algún caso reciente de pacientes con una gran repercusión mediática han colocado el tema en un plano de máxima actualidad.

El jefe de Servicio de Cirugía Plástica de Son Espases, Jaume Estrada, señala: “Es fundamental proporcionar a las pacientes con riesgo genético de padecer cáncer de mama una información veraz y objetiva tanto a nivel de riesgo oncológico como de posibilidades de reconstrucción. De este modo la paciente podrá tomar una decisión serena y objetiva en el momento vital adecuado para ello”.

reconstrucción mamaria
El doctor Jaume Estrada, jefe de Servicio de Cirugía Plástica del hospital universitario Son Espases de Palma de Mallorca/Foto facilitada por la SECPRE

“El tipo de mastectomía practicado puede ser una mastectomía simple (sin preservación de la piel de la mama), mastectomía preservadora de piel y surco submamario o bien mastectomía preservadora de piel y complejo areola pezón. Las dos últimas facilitan un resultado reconstructivo de mayor calidad. En el mismo acto quirúrgico debe ser practicada una reconstrucción mamaria por parte de un cirujano plástico”, añade este cirujano.

Hablamos de una reducción de riesgo real en pacientes con mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, “si bien el riesgo de tener un cáncer de mama disminuye en este grupo de pacientes no implica en ningún caso una protección del 100%”, insiste el doctor Estrada.

SECPRE considera imprescindible que la valoración y tratamiento de una reconstrucción mamaria sean realizados por un especialista en Cirugía Plástica, el cual domina la totalidad de las técnicas mencionadas y puede seleccionar el mejor procedimiento para un resultado satisfactorio.

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