Qué es el acné cosmético y cómo prevenirlo fácilmente

El acné cosmético hace referencia a un tipo de acné que se da por la irritación que provoca el uso de algunos productos cosméticos. Así, la utilización prolongada de ciertos productos puede hacer que se dé este tipo de acné, que puede tener lugar en cualquier parte del cuerpo pero, sobre todo, en la cara y en el cuello.

Para evitar esto, hay que conocer cuáles son los síntomas del acné cosmético y cómo se puede evitar, ya que muchas personas que sufren la aparición de acné, lo que hacen es aumentar la cantidad de cosméticos para tratar de esconderlo, por lo que se agrava el problema.

La primera puntualización sobre el uso de cosméticos es que no todos ellos producen o empeoran el acné en las personas que ya lo tienen. Así, desde Mayo Clinic, apuntan a que los maquillajes y otros cosméticos sin aceite, que no obstruyan los poros, es decir, no comedogénicos, no son perjudiciales para este problema. Además, los cosméticos que no contienen aceite no interfieren en la efectividad de los medicamentos contra el acné.

La mención de los productos no comedogénicos es muy importante, ya que la aparición del acné cosmético se da cuando la piel reacciona a estas sustancias comedogénicas que llevan algunos de ellos. Lo que hacen estas sustancias es bloquear las glándulas sebáceas, lo que produce el acné.

Si una persona es consciente del problema y se da cuenta de que cierto producto es el desencadenante del acné, normalmente, con el cese del uso del producto causante, el problema desaparece de la piel, tal y como informan desde Eucerin, marca de productos de cuidado corporal y facial.

Algunos consejos que ofrecen desde la web de Notaliv, especializados en cosmética natural, para prevenir el acné cosmético son:

¿Qué son los granos ciegos y cómo deshacerse de ellos?

Se conoce como granos ciegos a aquellos granos internos o enquistados, que no son tan evidentes como las espinillas que salen al exterior, pero que igualmente causan molestia, dolor e irritación en la piel, la cual se ve abultada y enrojecida.

Al igual que otro tipo de granos, no conviene apretarlos ni tratar de manipularlos de forma que quede herida, ya que se pueden infectar y, posteriormente, quedarán marcas o cicatrices.

Como los granos ciegos o internos se producen debido a la inflamación de un poro, lo primero que se puede hacer es llevar a cabo una correcta higiene facial. Así, lavar la cara con agua y jabón es fundamental para eliminar impurezas y suciedad que pueda tener la piel.

Posteriormente, las soluciones para curar el grano van encaminadas a que el grano interno se abra y se forme la cabeza, de tal modo que va a ser fundamental abrir el poro. Para ello, se puede usar una compresa de agua tibia sobre la piel o utilizar vapor de agua mediante una olla puesta a hervir.

Otros trucos consisten en llevar a cabo una exfoliación, aunque esta debe ser suave y hay que tener cuidado en no dañar la piel, ya que la zona donde está el grano es más delicada y una exfoliación agresiva puede dar lugar a heridas y, después, a marcas y cicatrices.

Algunos productos pueden ayudar a tratar los granos internos. Hay algunos que se pueden adquirir en farmacias o tiendas de cosméticos que ayudan a eliminar los granos o a reducir sus efectos.

Un ejemplo es el aceite de árbol de té, que con sus propiedades puede acelerar el proceso de curación y evitará infecciones. El hielo puede servir para bajar la inflamación causada por el grano y, también, es muy conocido el uso del bicarbonato de sodio.

Calendario de vacunación: ¿qué vacunas corresponden por edad?

El calendario de vacunación es "una secuencia de administración de vacunas", desarrollado para que en un determinado plazo de tiempo "se pueda inmunizar a una persona frente a las enfermedades que más le podrían afectar", destaca la Asociación Española de Vacunología (AEV). Por tanto, se trata de un instrumento que establece la vacuna recomendada en cada etapa de la vida, siendo algunas de ellas financiadas por la administración.

Las vacunas son preparaciones "destinadas a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos", destaca la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se trata de la administración de microorganismos muertos, atenuados u otros derivados para reforzar al sistema inmune y activar la producción de defensas ante enfermedades.

El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social publica cada año el calendario de vacunación común a lo largo de la vida actualizado tras ser aprobado por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Así, se encarga de fijar las vacunas correspondientes por edad.

Se aconseja la administración de la vacuna frente a difteria, tétanos y tosferina (dTpa, Td) en la etapa prenatal con una dosis en cada embarazo a partir de la 27 semana de gestación, "pero preferentemente entre la semana 27 o 28". El programa de vacunación infantil frente a estas enfermedades consiste en la administración de tres dosis en primovacunación con DTPa a los 2, 4 y 11 meses, así como una vacuna combinada DTPa/VPI cuando alcancen los 6 años de edad. "Los vacunados a los 2, 4, 6 y 18 meses (4 dosis en total) recibirán una dosis de dTpa".

Además, se administra una dosis de recuerdo frente a tétanos y difteria (Td) en la adolescencia, actualmente a los 14 años. Respecto a la vacunación en la edad adulta (Td), se verificará el estado de vacunación previo y, en caso necesario, "se vacunará con Td hasta completar 5 dosis". Se recomienda, así, una dosis de recuerdo a la edad de 65 años en personas que hayan sido vacunadas correctamente durante la infancia y adolescencia, tal y como destaca el documento elaborado por Sanidad para la vacunación en población adulta.

El programa de vacunación contra la triple vírica (TV) se basa en la administración de dos dosis de TV con un intervalo de, al menos, cuatro semanas entre ambas, a todas las personas nacidas en España a partir de 1970 y sin historia de vacunación con TV. Está contraindicada la vacunación de embarazadas y personas inmunodeprimidas.

Se administran tres dosis a los 2, 4 y 11 meses de edad y una vacuna combinada DTPa/VPI a la edad de los 6 años a todos los menores vacunados en estas primeras dosis. "Los que recibieron la vacunación a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad (un total de 4 dosis) recibirán Tpa sin VPI a los 6 años de edad".

Se recomienda la administración de tres dosis en la infancia a los 2, 4 y 11 meses de edad, "siempre que se asegure una alta cobertura de cribado prenatal de la embarazada". Además, la vacunación se realizará con pauta los 0, 2, 4 y 11 meses a los hijos e hijas de madres con AgHBs positivo.

En la etapa adolescente, se administrarán tres dosis a las personas no vacunadas previamente y hasta los 18 años con una pauta de 0, 1 y 6 meses. "En el resto de personas adultas solo está indicada la vacunación en personas con riesgo personal u ocupacional de adquirir la infección y en profilaxis postexposición percutánea a fluidos corporales infectado", indica el documento.

Se administra una vacuna a los 4 meses de edad y, según la vacuna utilizada, puede ser necesaria la primovacunación con una dosis a los 4 meses o dos dosis a los 2 y 4 meses de edad.

A los 12 años de edad se administra la vacuna meningocócica ACWY en una dosis. Se recomienda la administración de una dosis de vacuna MenC a las personas menores de 18 años de edad que no hayan recibido una dosis a partir de los 10 años de edad. Si quieres obtener más información sobre esta enfermedad y las recomendaciones de vacunación puedes consultar este enlace.

Cada año, en la campaña de la gripe, se recomienda la vacunación a embarazadas en cualquier trimestre de la gestación, al igual que a las personas con edad superior a los 65 años. También se recomienda la vacunación a personas con enfermedades inmunosupresoras, respiratorias, cardíacas o neurológicas, entre otras enfermedades subyacentes.

Desde 2016 se incluye la vacunación frente a esta enfermedad con dos dosis administradas a los 12-15 meses y a los 3-4 años. Se recomienda administrar dos dosis separadas por un intervalo, al menos, de cuatro semanas a los adolescentes que no hayan pasado la enfermedad.

En la edad adulta, en personas sin evidencia de inmunidad se realizará determinación serológica (IgG). Si la serología es negativa se administrarán dos dosis separadas por un intervalo mínimo de cuatro semanas.

Se recomienda la vacunación a las niñas a los 12 años de edad con la administración de dos dosis separadas por un intervalo de, al menos, cinco o seis meses. La vacunación después de esta edad y hasta los 18 años es para mujeres no vacunadas o parcialmente vacunadas.

Si se inicia la vacunación a partir de los 15 años se administrarán tres dosis con pauta 0, 1-2, 6 meses. Se completará la pauta en función de la edad de la primera dosis.

Se aconseja administrar esta vacuna frente al neumococo a partir de los 65 años de edad.

Remedios caseros para los talones agrietados en verano

El calor, el uso de algunos tipos de calzado o la falta de hidratación pueden hacer que los talones se sequen y se agrieten con mayor facilidad, un problema muy común, sobre todo, en los meses de verano.

Los talones agrietados pueden estar relacionados con una falta de cuidado y ser un inconveniente respecto a la apariencia estética pero, además, se puede convertir en un problema mayor si no se trata como es debido. Así, es importante tener en cuenta una serie de consejos que pueden ayudar a que los pies luzcan sanos y cuidados.

Las molestas grietas de los pies surgen como consecuencia de la sequedad de la piel, la cual no puede estirarse y adaptarse a los movimientos y la presión que ejerce el cuerpo sobre los pies al caminar.

De este modo, se producen fisuras en la piel. Las causas de la sequedad que producen las fisuras, tal y como señalan desde MiFarma, pueden ser las siguientes:

En el mercado se pueden encontrar numerosos productos que están específicamente indicados para el cuidado de los pies: desde exfoliantes hasta cremas hidratantes.

Estas cremas hidratantes elaboradas para los pies suelen ser más densas y con características relativas a esta parte del cuerpo. Sin embargo, desde casa se pueden aplicar remedios caseros para tratar los pies agrietados, tales como los que propone Mejor con Salud:

¿Qué es el sistema iMASC y por qué puede llegar a sustituir a las mascarillas?

Un equipo de investigadores ha desarrollado en el Hospital Brigham and Women's y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) lo que se conoce como sistema iMASC, una alternativa a las mascarillas que trata de paliar la falta de mascarillas N95 debido a la necesidad de disponer de equipos de protección ante la pandemia causada por el coronavirus.

Así, los primeros resultados de este proyecto se han publicado en el British Medical Journal Open, donde se especifican las pruebas realizadas con este equipo de protección y las características que posee.

Para la creación del sistema iMASC se ha utilizado tecnología 3D. En cuanto a sus materiales, está elaborada mediante caucho de silicona, además de aluminio para la zona del puente nasal y las tiras elásticas. La mascarilla incluye dos filtros reemplazables.

Para probar la resistencia de la mascarilla en cuanto a los procesos de esterilización se probaron tres métodos diferentes: 10 ciclos de lavado, 10 minutos a remojo en una solución de lejía 1:10 y 10 minutos de remojo en 100% de isopropanol.

Por otro lado, para conseguir una forma adecuada que se ajuste a la cara, el equipo desarrolló una aplicación IOS usando la cámara de un iPhone 11, con la que capturaron la imagen de la cara de los participantes.

Después, se probó la mascarilla en 24 personas de diferentes edades para comprobar su adecuado ajuste y se concluyó que el sistema iMASC se ajusta de forma correcta a los tamaños y caras diferentes.

¿Qué son y cómo funcionan las vacunas en nuestro cuerpo?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define como vacuna a "cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos". Las vacunas, por tanto, se utilizan para reforzar el sistema inmunológico y activar la producción de defensas de los pacientes ante enfermedades que pueden llegar a ser graves e incluso mortales.

Así, una vacuna puede tratarse de "una suspensión de microorganismos muertos o atenuados, o derivados", siendo el método más habitual para su administración la inyección, "aunque algunas se administran con un vaporizador nasal u oral".

En este sentido, desde la Asociación Española de Vacunología señalan que las vacunas "recrean la enfermedad sin producir la infección", y se encargan de estimular al sistema inmune para que "desarrolle defensas que actuarán en el momento en que se contacte con el microorganismo que produce la infección y la enfermedad".

El microorganismo que se inserta con la vacuna está prácticamente muerto o muy atenuado por lo que no es considerado un peligro, pero es suficiente para que el sistema inmune se active generando anticuerpos. De esta manera el organismo adquiere una memoria inmunitaria contra ese patógeno concreto.

La cantidad de microorganismos (virus, bacterias...) que tienen las vacunas es mínima. Una vez que el sistema inmunológico (al tener memoria) reconoce ese microorganismo, lo ataca para eliminarlo.

Según MedlinePlus, actualmente existen cuatro tipos diferentes de vacunas:

Algunas personas sienten preocupación por la seguridad de las vacunas y por la posibilidad de que puedan resultar dañinas. La OMS afirma que las vacunas son seguras, ya que para su aprobación son sometidas a pruebas rigurosas "a lo largo de las diferentes fases de los ensayos clínicos y siguen siendo evaluadas regularmente una vez comercializadas".

La mayoría de efectos adversos tras la vacunación son leves y temporales, "tales como el dolor en el lugar de inyección o la febrícula". Además, destacan, es "mucho más fácil padecer lesiones graves por una enfermedad prevenible mediante vacunación que por una vacuna. Los beneficios de la vacunación superan largamente a los riesgos".

¿Cómo funcionan las infiltraciones de silicio contra la flacidez de los glúteos?

El silicio orgánico es un oligoelemento esencial en nuestro organismo para mantener una buena salud, ya que forma parte de la piel, los músculos, los huesos, el cabello, las uñas y de los vasos sanguíneos.

En este sentido, "se trata de un mineral que juega un papel importante en la síntesis de colágeno, elastina y las paredes arteriales, ayudando a cuidar la firmeza de la piel, a proteger la pared interna de las arterias y a algo tan esencial como es la fijación del calcio", destacan en NS Nutritional System de Cinfa.

Uno de los efectos beneficiosos de este mineral es que "ayuda a mantener la elasticidad y firmeza de la piel", esto es, puede atenuar la aparición de arrugas y prevenir el envejecimiento de la dermis. Aunque se puede obtener mediante la alimentación, en muchas ocasiones es complicado mantener unos niveles adecuados.

La flacidez ocurre cuando la piel o el tejido muscular pierden firmeza y, como consecuencia, "se produce una alteración de la elasticidad en los tejidos, disminuyendo por completo la creación de colágeno y elastina", indican en las Clínicas Diego de León. En ocasiones este problema se produce en los glúteos o en las extremidades.

Una de las causas principales es el proceso de envejecimiento, pero existen una serie de factores que provocan una repentina flacidez como "llevar a cabo una mala alimentación con déficit de proteínas, excesos de grasas y azúcares añadidos; estar en constante dieta sin ningún tipo de control médico, e incluso tener una vida totalmente sedentaria y no realizar ninguna actividad física", añaden. Además, el consumo de tabaco y la exposición solar prolongada pueden acelerar todavía más este proceso, "generando la destrucción de las fibras de colágeno y elastina".

De esta manera, una opción para combatir la flacidez es llevar un estilo de vida saludable que incluya buenos alimentos de alimentación y ejercicio físico regular. No obstante, cuando esto no es suficiente se puede recurrir a la medicina y cirugía estética. Así, uno de los procedimientos no invasivos para tratar la flacidez en los glúteos es mediante la infiltración de silicio orgánico.

Este tipo de tratamiento sirve para reafirmar los glúteos mediante pequeñas infiltraciones de productos naturales como vitamina C o, en este caso, silicio orgánico. Las Clínicas Esquivel, especializadas en medicina y cirugía estética, utilizan este tratamiento para reafirmar los tejidos y glúteos combinando ambos productos.

"A partir de la segunda sesión, el glúteo va adquiriendo dureza y tonificación", destacan. En pacientes con flacidez cutánea, ese tratamiento se combina con radiofrecuencia. No sirve para dotar de volumen al glúteo y, tal y como señalan, es importante combinarlo con ejercicio físico y una alimentación equilibrada.

El silicio puede reestructurar las fibras elásticas y de colágeno de la piel para mejorar su estructura, elasticidad y brillo. El tratamiento se puede realizar mediante varias técnicas de mesoterapia corporal. En el Instituto Médico Láser (IML) realizan la "inyección intradermal por multi-punción" y una "técnica líneal retro-trazadora" para las infiltraciones de silicio orgánico.

Por un lado, "la técnica lineal retro-trazadora se basa en introducir la aguja de mesoterapia de forma paralela a la dermis y apretar el émbolo, mientras se retira lentamente. Así depositamos la sustancia en la dermis de manera lineal". La otra técnica se basa en la introducción de la punta de la aguja de manera perpendicular a la piel para conseguir infiltrar el silicio orgánico gota a gota.

¿Dónde se encuentra el umbral de envejecimiento?

La forma de determinar el umbral que diferencia a las personas ancianas de las que no lo son es importante para comprender el envejecimiento de la población. Así lo indica un estudio publicado en la revista PLOS ONE, que trata de proponer un umbral de envejecimiento a través de un criterio de equivalencia.

De este modo, todas las personas que sean consideradas ancianas deberían tener características relevantes y más o menos equivalentes entre sí, independientemente de cuándo y dónde vivan.

En referencia a esto, la ONU ofrece dos variantes diferentes: un índice de apoyo potencial convencional (PSR) y un índice de apoyo potencial prospectivo (PPSR). La diferencia entre los dos variantes viene dada por los diferentes umbrales de edad en los que una persona se ve por primera vez como anciana.

En el PSR, ese umbral de edad es 65 años y se fija independientemente del tiempo o lugar. En el PPSR, la edad límite es la edad en la que la esperanza de vida restante es de 15 años.

El primero de ellos es el umbral de vejez convencional (COAT), que es el más utilizado, y al segundo se le conoce como umbral de vejez prospectivo (POAT). Aunque el primero de ellos sea el más utilizado, tiene la desventaja de que no cambia con el tiempo ni tiene en cuenta el lugar.

Así, la medición del grado de envejecimiento de una población varía mucho en función de si se mide usando el COAT o el POAT, ya que las medidas de envejecimiento de la población utilizando los dos umbrales producen diferentes puntos de vista de la historia y del futuro probable del envejecimiento de la población.

Así, este estudio de IIASA, dirigido por Warren Sanderson, trata de evaluar los dos umbrales de vejez en función de un criterio de equivalencia. Así, se concluye que el POAT es compatible con este criterio de equivalencia, mientras que el COAT no lo es.

Concretamente, "si un umbral de vejez es consistente con el criterio de equivalencia, entonces las personas en el umbral de vejez serían similares entre sí en términos de tasas de mortalidad a 5 años, independientemente de cuándo o dónde vivieran".

Esto quiere decir que, si se viola el criterio de equivalencia, las personas en un país con una determinada tasa de mortalidad a los 5 años se clasificarían como ancianas, mientras que las personas en otro país con la misma tasa de mortalidad a los 5 años no.

¿Cuál es la temperatura máxima que puede soportar el ser humano?

Un estudio realizado por el eltiempo.es apunta una previsión de que el verano en 2050 en España podría dejar temperaturas de 50ºC, con dos meses de noches tropicales y lluvias torrenciales, todo ello consecuencia del cambio climático.

Ante estas previsiones y teniendo en cuenta que, actualmente, los termómetros ya marcan temperaturas superiores a los 40ºC, una de las preguntas que se vienen a la cabeza está relacionada con las máximas temperaturas que puede soportar el cuerpo humano.

En primer lugar, hay que tener en cuenta la temperatura corporal, cuyo valor normal ronda los 37 grados, considerándose hipotermia cuando baja a 35 grados e hipertermia cuando el cuerpo sufre un golpe de calor y la temperatura corporal está entre los 37,5 y los 38,3 grados, tal y como informan desde Gizmodo.

Aun así, el cuerpo humano puede sobrevivir con una temperatura ambiental superior a los 40 grados, siempre que esté bien hidratado. Así, los especialistas apuntan a que el límite de temperatura ambiental que puede soportar el ser humano es de 55 grados con humedad normal, ya que con unos 60 grados, el cuerpo sufriría hipertermia en pocos minutos.

Sin embargo, los golpes de calor no se suelen dar por una exposición a una alta temperatura a corto plazo, sino que las muertes por olas de calor se dan como consecuencia de estrés térmico acumulado durante días o semanas, es decir por periodos más largos de exposición a temperaturas de entre 30 y 35 grados. Así, con 45 grados de temperatura ambiental, con el cuerpo bien hidratado y a la sombra, el cuerpo puede aguantar y no sufrir un golpe de calor.

Con la llegada del verano y el calor, el tiempo y los termómetros pasan a ser una de las noticias más repetidas en los medios de comunicación y, con ello, los consejos para tratar de evitar los golpes de calor.

Así, hay que seguir una serie de recomendaciones que, aunque conocidas, no siempre se llevan a la práctica ni se tienen en cuenta, un error sobre todo en niños y en personas mayores. Desde Sanitas recomiendan:

Cómo identificar y curar las picaduras de pulgas

Las pulgas (sifonápteros) son unos insectos que pertenecen al grupo de animales invertebrados de los artrópodos y, concretamente, a los hematófagos, al que pertenecen otros insectos como las chinches, los mosquitos o las garrapatas. Son pequeños insectos que no vuelan, pero sí saltan, y que se alimentan de los fluidos obtenidos de los animales o de los seres humanos.

Las reacciones a las picaduras de este tipo de insecto suelen ser locales, esto es, "con picor, enrojecimiento y edema circunscrito en la zona donde pica el artrópodo", destaca la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Sin embargo, en personas susceptibles "puede producirse hinchazón intensa y de larga duración" e incluso reacciones alérgicas sistémicas o generalizadas. La mayoría de estas reacciones suelen ocurrir por picaduras de himenópteros, esto es, avispas y abejas.

Aunque el tamaño de las pulgas es muy reducido, entre dos o cuatro milímetros, "una pulga puede llegar a saltar, aproximadamente, unos 20 centímetros verticalmente y el doble si lo hace horizontalmente", subrayan en Cinfa Salud. Tras saltar al nuevo huésped, estos insectos "se adhieren usando unas pequeñas garras en los extremos de sus patas".

Los síntomas de una picadura de pulga suelen aparecer de forma inmediata e incluyen el enrojecimiento o protuberancia en la zona afectada, así como un picor que puede ser intenso. Aunque normalmente solo origine molestias temporales, la picadura de pulga puede transmitir enfermedades graves como la peste bubónica o el tifus.

A menudo, se suelen confundir estas picaduras con las que otros insectos como las chinches o mosquitos. En este sentido, Boticaria García explica cómo diferenciarlas:

En el caso de que nos pique una pulga, lo primero que hay que hacer es "lavarla bien con agua y jabón", destacan en Cinfa Salud, para retirar el resto de gérmenes y, después, puedes probar a aplicar frío para aliviar la inflamación. No debes rascarte la picadura, ya que podría provocar heridas e infecciones.

Después, "el tratamiento con antihistamínicos orales o corticoides tópicos puede estar indicado para aliviar los síntomas y evitar infecciones bacterianas posteriores. No se deben emplear en principio antihistamímicos tópicos ya que pueden ser fotosensibilizantes", añade Boticaria García.

En el caso de que se produzca una reacción alérgica grave con otros síntomas como la dificultad para respirar o la inflamación generalizada en el rostro, labios, lengua o párpados, deberás acudir a un centro sanitario de forma inmediata.