Un estudio relaciona el consumo de carne roja con más enfermedades cardiovasculares

Las sustancias químicas producidas en el tracto digestivo por los microbios intestinales después de comer carne roja pueden ayudar a explicar parte del mayor riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) asociado al consumo de este alimento, según una nueva investigación publicada en la revista científica Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology.

En todo el mundo, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte. Aunque el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular, incluidos el infarto y el ictus, aumenta con la edad, otros factores de riesgo están influidos por el estilo de vida.

El estilo de vida y los comportamientos que se sabe que mejoran la salud cardiovascular incluyen el consumo de alimentos saludables, especialmente frutas y verduras; la actividad física regular; dormir lo suficiente; mantener un peso corporal saludable; dejar de fumar; y controlar la presión arterial alta, el colesterol alto y el azúcar en sangre.

"La mayor parte de la atención prestada a la ingesta de carne roja y a la salud se ha centrado en las grasas saturadas de la dieta y en los niveles de colesterol en la sangre. Basándonos en nuestros hallazgos, las intervenciones novedosas pueden ser útiles para dirigir las interacciones entre la carne roja y el microbioma intestinal para ayudarnos a encontrar formas de reducir el riesgo cardiovascular", afirma la coautora del estudio, la doctora Meng Wang, becaria postdoctoral de la Escuela Friedman de Ciencia y Política de la Nutrición de la Universidad Tufts de Boston.

Investigaciones anteriores han descubierto que ciertos metabolitos (subproductos químicos de la digestión de los alimentos) están asociados a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Uno de estos metabolitos es el TMAO, o N-óxido de trimetilamina, que producen las bacterias intestinales para digerir la carne roja que contiene altas cantidades de la sustancia química L-carnitina.

Los niveles elevados de TMAO en la sangre de los seres humanos pueden estar asociados a un mayor riesgo de ECV, enfermedad renal crónica y diabetes de tipo 2. Sin embargo, aún se desconoce si la TMAO y los metabolitos relacionados derivados de la L-carnitina pueden ayudar a explicar los efectos de la ingesta de carne roja en el riesgo cardiovascular, y en qué medida pueden contribuir al riesgo cardiovascular asociado al consumo de carne.

Para entender estas cuestiones, los investigadores que realizaron este estudio midieron los niveles de los metabolitos en muestras de sangre. También examinaron si el azúcar en sangre, la inflamación, la presión arterial y el colesterol en sangre pueden explicar el elevado riesgo cardiovascular asociado al consumo de carne roja.

Los participantes en el estudio fueron casi 4.000 de los 5.888 adultos reclutados inicialmente entre 1989 y 1990 para el Estudio de Salud Cardiovascular de Estados Unidos. Los participantes seleccionados para el presente estudio estaban libres de enfermedades cardiovasculares clínicas en el momento de la inscripción.

La edad media de los participantes en el momento de la inscripción era de 73 años, casi dos tercios de los participantes eran mujeres y el 88% de los participantes se identificaban como blancos. La mediana del tiempo de seguimiento de los participantes fue de 12,5 años, y de hasta 26 años en algunos casos.

En las citas de seguimiento se evaluaron los antecedentes médicos, el estilo de vida, las condiciones de salud y las características sociodemográficas de los participantes, como los ingresos familiares, la educación y la edad.

Se midieron varios biomarcadores sanguíneos al inicio del estudio y de nuevo en 1996-1997. En las muestras de sangre en ayunas almacenadas congeladas a -80°C se analizaron los niveles de varios microbiomas intestinales relacionados con el consumo de carne roja, como la TMAO, la gamma-butirobetaína y la crotonobetaína.

Además, todos los participantes en el estudio respondieron a dos cuestionarios validados de frecuencia de alimentos sobre sus hábitos alimentarios habituales, incluida la ingesta de carne roja, carne procesada, pescado, aves y huevos, al inicio del estudio y de nuevo entre 1995 y 1996.

En el primer cuestionario, los participantes indicaron con qué frecuencia, de media en los 12 meses anteriores, habían comido determinadas cantidades de varios alimentos, desde "nunca" hasta "casi todos los días o al menos cinco veces por semana", basándose en tamaños de porción medios, que variaban en función de la fuente de alimentación.

En el segundo cuestionario se utilizó una frecuencia de diez categorías de ingesta media en los últimos 12 meses, que iba desde "nunca o menos de una vez al mes" hasta "más de seis raciones al día", con tamaños de ración estándar definidos.

Para los análisis, los investigadores compararon el riesgo de enfermedad cardiovascular entre los participantes que comían diferentes cantidades de alimentos de origen animal (es decir, carne roja, carne procesada, pescado, pollo y huevos).

Resultados

Descubrieron que comer más carne, especialmente carne roja y carne procesada, estaba relacionado con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica: un 22% más de riesgo por cada 1,1 ración al día.

Según los autores, el aumento de la TMAO y los metabolitos relacionados encontrados en la sangre explicaban aproximadamente una décima parte de este riesgo elevado. También señalaron que el azúcar en sangre y las vías generales de inflamación pueden ayudar a explicar los vínculos entre el consumo de carne roja y las enfermedades cardiovasculares.

El azúcar en sangre y la inflamación también parecen ser más importantes en la relación entre el consumo de carne roja y las enfermedades cardiovasculares que las vías relacionadas con el colesterol en sangre o la presión arterial. El consumo de pescado, aves de corral y huevos no se relacionó significativamente con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.

"Es necesario investigar para comprender mejor los posibles efectos sobre la salud de la L-carnitina y otras sustancias presentes en la carne roja, como el hierro hemo, que se ha asociado a la diabetes de tipo 2, en lugar de centrarse únicamente en las grasas saturadas", remacha Wang.

Un estudio apunta nuevos beneficios de la acupuntura contra la diabetes

La acupuntura se utiliza desde hace miles de años para tratar diversas enfermedades, y ahora podría ayudar a combatir uno de los mayores problemas de salud del siglo XXI. Un nuevo estudio de la Universidad Edith Cowan (Estados Unidos) ha descubierto que la acupuntura puede ser una herramienta útil para evitar la diabetes de tipo 2.

En su trabajo, publicado en la revista científica Holistic Nursing Practice, el equipo de investigación analizó decenas de estudios sobre los efectos de la acupuntura en más de 3.600 personas con prediabetes, una afección en la que los niveles de glucosa en sangre son más altos de lo normal pero no lo suficientemente altos como para ser diagnosticados como diabetes.

Los resultados mostraron que la terapia de acupuntura mejoró significativamente los marcadores clave, como la glucosa plasmática en ayunas, la glucosa plasmática a las dos horas y la hemoglobina glicosilada, además de una mayor disminución de la incidencia de la prediabetes. Tampoco se registraron reacciones adversas entre los pacientes.

La terapia de acupuntura resultaba muy prometedora como opción adicional para evitar la diabetes, que se calcula que afecta al 11% de la población adulta mundial. La Federación Internacional de Diabetes calcula que casi 1.300 millones de personas tendrán diabetes o prediabetes en 2045.

"Si no se interviene, el 93% de las personas con prediabetes desarrollarán diabetes de tipo 2 en un plazo de 20 años. Pero, a diferencia de la diabetes, la prediabetes es reversible con intervenciones sobre el estilo de vida, como la mejora de la dieta y el aumento del ejercicio. Muchas personas tienen dificultades para adherirse a los cambios de estilo de vida a largo plazo, por lo que los tratamientos no farmacológicos, como la acupuntura, podrían resultar valiosos", ha comentado Min Zhang, doctorando e investigador principal del estudio.

Aunque la diabetes suele asociarse a factores relacionados con el estilo de vida, también pueden influir otros aspectos de la vida, y ahí es donde entra en juego la acupuntura.

"No se trata solo de los niveles de azúcar en sangre. Si tienes problemas de sueño, presión arterial alta o mucho estrés, también pueden contribuir. Así que la acupuntura puede ayudar con estos factores y trabajar de forma holística para ayudar a las personas a equilibrar su vida", explica Zhang.

El investigador resalta que la acupuntura es algo más que el uso de agujas: se refiere a una gran familia de técnicas de estimulación de acupuntos, como pulsos de luz y eléctricos, e incluye otras terapias de medicina tradicional china como la moxibustión.

"Esto es importante porque las personas diabéticas pueden tener problemas con su piel, por lo que quizás no siempre sea ideal utilizar agujas. Tenemos que investigar más sobre la acupuntura y la diabetes, porque necesitamos encontrar más formas de evitar que la prediabetes se convierta en diabetes de tipo 2. Muchas personas con prediabetes no tienen ningún síntoma y se sienten bien, pero algunas personas avanzan hacia el periodo de diabetes no más de 6 meses después de su diagnóstico de prediabetes. De hecho, la intervención en la prediabetes es una inversión más que un gasto. Por tanto, el mejor momento para prevenir la diabetes de tipo 2 es ahora", remacha Zhang.

El estilo de vida puede ser más importante que la edad para el riesgo de demencia, apunta un estudio

Las personas sin factores de riesgo de demencia, como el tabaquismo, la diabetes o la pérdida de audición, tienen una salud cerebral similar a la de las personas que tienen entre 10 y 20 años menos que ellas, según un nuevo estudio del Baycrest Centre for Geriatric Care (Canadá).

La investigación, publicada en la revista científica Alzheimer s & Dementia Diagnosis Assessment & Disease Monitoring, ha evidenciado que un solo factor de riesgo de demencia podría reducir la cognición en el equivalente de hasta tres años de envejecimiento.

"Nuestros resultados sugieren que los factores del estilo de vida pueden ser más importantes que la edad a la hora de determinar el nivel de funcionamiento cognitivo de una persona. Esto es una gran noticia, ya que hay muchas cosas que se pueden hacer para modificar estos factores, como controlar la diabetes, abordar la pérdida de audición y obtener el apoyo necesario para dejar de fumar", afirma la doctora Annalise LaPlume, autora principal del estudio.

Este trabajo es uno de los primeros que analiza los factores de riesgo de demencia relacionados con el estilo de vida a lo largo de toda la vida.

"Mientras que la mayoría de los estudios de esta naturaleza se centran en la edad media y avanzada, nosotros también incluimos datos de participantes de tan solo 18 años, y descubrimos que los factores de riesgo tenían un impacto negativo en el rendimiento cognitivo en todas las edades. Esto es crucial, ya que significa que los factores de riesgo pueden y deben abordarse lo antes posible", detalla la doctora Nicole Anderson, otra de las responsables de la investigación.

El estudio incluyó datos de 22.117 personas de entre 18 y 89 años que completaron la Evaluación de la Salud Cerebral Cogniciti, desarrollada por el Baycrest Centre for Geriatric Care. Los participantes realizaron la prueba en su propio domicilio a través de una página web. La prueba dura unos 20 minutos y consiste en un cuestionario de antecedentes y cuatro tareas cognitivas.

Los investigadores analizaron el rendimiento de los participantes en las pruebas de memoria y atención, y cómo influían en él ocho factores de riesgo modificables de demencia: bajo nivel educativo (menos de un diploma de secundaria), pérdida de audición, lesión cerebral traumática, abuso de alcohol o sustancias, hipertensión, tabaquismo (actual o en los últimos cuatro años), diabetes y depresión.

Cada factor provocaba una disminución del rendimiento cognitivo de hasta tres años de envejecimiento, y cada factor adicional contribuía a la misma cantidad de deterioro. Por ejemplo, tener tres factores de riesgo podría conducir a una disminución del rendimiento cognitivo equivalente a hasta nueve años de envejecimiento. Los efectos de los factores de riesgo aumentaban con la edad, al igual que el número de factores de riesgo que tenían las personas.

"En definitiva, nuestra investigación demuestra que se puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Empieza a abordar cualquier factor de riesgo que tengas ahora, tanto si tienes 18 como 90 años, y apoyarás tu salud cerebral para ayudarte a envejecer sin miedo", afirma LaPlume.

Identifican un transmisor del estrés que despierta al cerebro más de 100 veces por noche

El neurotransmisor noradrenalina hace que el cerebro se despierte más de 100 veces por noche, según una nueva investigación de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), que apunta que esto "es perfectamente normal e incluso puede indicar que se ha dormido bien".

"La mayoría de la gente cree que una buena noche de sueño debe ser ininterrumpida. Puede que pienses que el sueño es un estado constante en el que estás y luego te despiertas. Pero el sueño es mucho más de lo que parece. Hemos aprendido que la noradrenalina hace que te despiertes más de 100 veces por noche. Y eso durante un sueño perfectamente normal", explica Celia Kjaerby, una de las primeras autoras del estudio, que se ha publicado en la revista científica Nature Neuroscience.

Aunque técnicamente la noradrenalina hace que el cerebro se despierte más de 100 veces por noche, no pensamos en ello como un despertar. "Neurológicamente, sí te despiertas, porque tu actividad cerebral durante estos brevísimos momentos es la misma que cuando estás despierto. Pero el momento es tan breve que el durmiente no se da cuenta", detalla Mie Andersen, segunda primera autora del estudio.

Aunque los investigadores han estudiado ratones, sus hallazgos pueden trasladarse con toda probabilidad a los humanos, porque se han centrado en mecanismos biológicos básicos, es decir, mecanismos que comparten todos los mamíferos.

El profesor Maiken Nedergaard, que ha dirigido el estudio, considera que el nuevo hallazgo es una pieza importante del rompecabezas para entender lo que ocurre en el cerebro cuando dormimos.

"Hemos encontrado la esencia de la parte del sueño que nos hace despertarnos descansados y que nos permite recordar lo que hemos aprendido el día anterior. Hemos descubierto que la parte refrescante del sueño está impulsada por ondas de noradrenalina. Los despertares muy cortos son creados por ondas de norepinefrina, que también son tan importantes para la memoria. Se podría decir que los breves despertares resetean el cerebro para que esté preparado para almacenar la memoria cuando se vuelva a dormir", esgrime el investigador.

Investigaciones anteriores han sugerido que la noradrenalina, asociada al estrés, está inactiva durante el sueño. Por ello, los investigadores se sorprendieron al comprobar lo activa que es realmente la noradrenalina durante el sueño.

Este nuevo estudio demuestra que, cuando dormimos, el nivel de noradrenalina en el cuerpo aumenta y disminuye constantemente siguiendo un patrón ondulatorio. Los niveles altos de noradrenalina significan que el cerebro está brevemente despierto, mientras que los niveles bajos de noradrenalina significan que está dormido. Es decir, los niveles de noradrenalina y el grado de "despertar" están conectados y cambian constantemente.

"De un 'tope' a otro pasan aproximadamente 30 segundos, lo que significa que tus niveles de noradrenalina cambian constantemente. Al mismo tiempo, pudimos constatar que cuanto más profundo es el 'valle', es decir, cuanto mejor se duerme, más alto es el siguiente 'top' y mayor es el grado de despertar", afirma Mie Andersen.

"Esto demuestra que quizá no haya que preocuparse si uno se despierta por la noche. Por supuesto, no es bueno estar sin dormir durante períodos prolongados, pero nuestro estudio sugiere que los despertares de corta duración son una parte natural de las fases del sueño relacionadas con la memoria. Incluso puede significar que se ha dormido muy bien", añade Kjaerby.

Es bien sabido que el sueño es bueno para nosotros, en varios sentidos. Elimina los productos de desecho, previene el alzhéimer y mejora nuestra memoria.

Este último aspecto también fue objeto de este estudio, y los resultados sugieren que los ratones con mayor número de valles profundos de noradrenalina eran también los que tenían mejor memoria.

"Los ratones desarrollaron una 'supermemoria'. Tenían menos problemas para recordar cosas que habían aprendido el día anterior. Por supuesto, esto sugiere que la dinámica de la noradrenalina refuerza los procesos del sueño que afectan a nuestra memoria", dice Kjaerby.

En primer lugar, se permitió a los ratones olfatear dos objetos idénticos. A continuación se les puso a dormir y, una vez despiertos, se les devolvió a los objetos. Sin embargo, uno de los dos objetos había sido sustituido por uno nuevo. Los ratones que habían sufrido el mayor número de valles de noradrenalina estaban más inclinados a estudiar el nuevo objeto, lo que sugiere que recordaban haber visto un objeto diferente la última vez.

La OMS pide adaptar mejor el sistema sanitario global a migrantes y refugiados

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado el primer informe mundial sobre el estado de salud de las personas refugiadas o inmigrantes, según ha anunciado en rueda de prensa el director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Una de cada ocho personas es refugiado o inmigrante, si bien se calcula que la cifra aumente debido al incremento de los conflictos a nivel mundial, el cambio climático o las emergencias de salud públicas emergentes como, por ejemplo, la ocurrida con el coronavirus. De hecho, en los últimos 30 años, el número de migrantes se ha duplicado.

"Estas personas tienen derecho a recibir los estándares más altos de atención médica, si bien sus necesidades sanitarias muchas veces están siendo desatendidas por los países en los que se encuentran o porque ellos mismos tienen miedo a pedir ayuda y ser detenidos o deportados", ha detallado Tedros.

Mala gestión sanitaria

Además, y tal y como se refleja en el informe, aunque "muchos" países cuentan con servicios sanitarios para atender a esta población, en "muchas ocasiones" el funcionamiento "no es efectivo" y la asistencia no se presta de manera "eficaz". Como consecuencia, estas personas se enfrentan a grandes barreras para acceder a la atención médica y a los servicios de salud apropiados, de modo que mantener un estilo de vida saludable se convierte en todo un reto.

"Este informe es una alerta ya que evidencia grandes diferencias en la salud de la población general y de la de los refugiados o inmigrantes, así como una brecha de conocimiento dado que están ausentes en las encuestas globales de salud pública", ha detallado el dirigente del organismo de Naciones Unidas.

Dicho esto, Tedros ha explicado que el informe también muestra ejemplos de buenas prácticas, por lo que ha esperado que los gobiernos lo utilicen para implantar medidas basadas en la evidencia y, por ende, mejoren la salud de los refugiados e inmigrantes.

La falta de sueño al volante, comparable a tener una tasa de alcohol de 0,10 g/l en sangre

Tener falta de sueño al conducir es comparable a contar con una tasa de alcoholemia en sangre de 0,10 gramos por litro. Según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), en 2020 más de 300 personas perdieron la vida en las carreteras por distracciones al volante, entre las que el sueño y la fatiga son unas de las mayores causa.

El doctor Carlos Egea, portavoz de la Sociedad Española de Sueño (SES), ha subrayado que, por regla general, "no somos conscientes de la importancia del descanso para la conducción y del riesgo que entraña conducir bajo los efectos de la somnolencia".

"La gente debería ser consciente de que la privación de sueño puede compararse al hecho de conducir con una tasa 0,10 g/l de alcohol en sangre", ha alertado Egea, siendo la tasa de alcoholemia máxima permitida por la DGT de 0,5 gramos por litro en sangre.

Según explica el portavoz, el problema de la somnolencia al volante está generalizado. "Cerca de un 25% de la población española (cifra que aumenta hasta el 40% en los días laborables), no cumple con la ventana terapéutica del sueño y, por lo tanto, no duerme entre 7 y 9 horas diarias, así que podemos decir que una gran parte de la sociedad vive y conduce privada de sueño", ha asegurado Egea.

Durmiendo las horas suficientes se podrían evitar muchos accidentes

El doctor añade que a esta condición se unen otras dos. Por un lado, que la acción de conducir, al ser una tarea monótona, incrementa los efectos de esa falta de sueño y genera más somnolencia. Por otro, que la gran mayoría de los conductores no cumplen con la recomendación de parar cada dos horas de viaje para descansar.

"Se estima que entre un 20% y un 30% de los accidentes de tráfico pueden atribuirse a la somnolencia", ha afirmado el doctor Egea, asegurando que "durmiendo las horas suficientes se podrían evitar muchos accidentes".

El desconocimiento sobre la relevancia del sueño para la conducción es algo que preocupa bastante, puesto que, como ha comentado Carlos Egea, "la sociedad muestra cada vez más conciencia sobre la importancia de no mirar el móvil mientras se conduce o de no beber alcohol si se va a coger el volante, pero sin embargo no muestra el mismo grado de responsabilidad en lo referente al descanso".

Como herramienta para acabar con esta problemática, desde el 1 de julio todos los coches nuevos homologados en Europa (así como los nuevos que se vendan a partir de 2024) incorporarán un detector que identificará síntomas de sueño y cansancio y, a través de señales de alarma visuales y sonoras, le avisará de que necesita detener su vehículo en un lugar apropiado y tomarse un descanso.

La OMS notifica más de 1.000 casos de hepatitis aguda grave en niños de todo el mundo, 40 en España, y 22 muertes

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha notificado, hasta el pasado 8 de julio, 1.010 casos de hepatitis aguda graves en niños y 22 muertes en 35 países. Además, desde la última comunicación de casos, el 24 de junio, se han registrado 90 nuevos casos y cuatro muertes.

Por ello, el organismo de Naciones Unidas ha lanzado una encuesta global con el objetivo de estimar la incidencia de hepatitis aguda grave de etiología desconocida en 2022, en comparación con los cinco años anteriores, para comprender dónde se están produciendo casos.

Casi la mitad (48%) de los casos probables se han notificado en la región europea de la OMS (21 países que notifican 484 casos, 40 de ellos en España), incluidos 272 casos (27% de los casos mundiales) registrados en Reino Unido.

El segundo número más alto de casos probables se notificó en la Región de las Américas, seguida por la Región del Pacífico Occidental, la Región de Asia Sudoriental y la Región del Mediterráneo Oriental. Además, 17 países están reportando más de cinco casos probables.

Datos subestimados

No obstante, la OMS ha avisado de que el número real de casos puede estar subestimado debido a los "limitados" sistemas de vigilancia existentes. Se espera que el recuento de casos cambie a medida que haya más información y datos verificados disponibles.

El organismo ha desarrollado una guía provisional para los países sobre consideraciones y estrategias de pruebas para casos sospechosos de hepatitis aguda grave de etiología desconocida en niños. La guía incluye consejos para priorizar diagnósticos y puede modificarse para consideraciones regionales de enfermedades endémicas.

Además, el trabajo también considera evaluaciones de otros factores etiológicos de la hepatitis aguda grave en niños, incluidos otros agentes infecciosos, exposiciones ambientales (toxinas, medicamentos), condiciones metabólicas hereditarias o trastornos autoinmunes, que deben considerarse en la consulta con un hepatólogo pediátrico.

Una dieta de alto contenido en grasas aumenta la cintura y reduce el cerebro

Una nueva investigación de la Universidad del Sur de Australia ha demostrado que los alimentos grasos no solo aumentan la cintura, sino que también causan estragos en el cerebro.

Este trabajo internacional, publicado en la revista científica 'Metabolic Brain Disease', ha establecido una clara relación entre los ratones alimentados con una dieta alta en grasas durante 30 semanas, lo que provoca diabetes, y el posterior deterioro de sus capacidades cognitivas, incluyendo el desarrollo de ansiedad, depresión y el empeoramiento de la enfermedad de Alzheimer.

Los ratones con deterioro de la función cognitiva también eran más propensos a ganar un peso excesivo debido al mal metabolismo provocado por los cambios cerebrales.

La investigación se suma al creciente conjunto de pruebas que relacionan la obesidad crónica y la diabetes con la enfermedad de Alzheimer, que se prevé que alcance los 100 millones de casos en 2050.

"La obesidad y la diabetes deterioran el sistema nervioso central, agravando los trastornos psiquiátricos y el deterioro cognitivo. Lo hemos demostrado en nuestro estudio con ratones", afirma la profesora Larisa Bobrovskaya, una de las responsables de la investigación.

En el estudio, los ratones fueron asignados aleatoriamente a una dieta estándar o a una dieta alta en grasas durante 30 semanas, a partir de las ocho semanas de edad. Se controló la ingesta de alimentos, el peso corporal y los niveles de glucosa a diferentes intervalos, junto con pruebas de tolerancia a la glucosa y la insulina y la disfunción cognitiva.

Los ratones con la dieta alta en grasas ganaron mucho peso, desarrollaron resistencia a la insulina y empezaron a comportarse de forma anormal en comparación con los alimentados con una dieta estándar.

Los ratones con enfermedad de Alzheimer modificada genéticamente mostraron un deterioro significativo de la cognición y cambios patológicos en el cerebro mientras eran alimentados con la dieta alta en grasas.

"Los individuos obesos tienen un 55% más de riesgo de desarrollar depresión, y la diabetes duplica ese riesgo. Nuestros hallazgos subrayan la importancia de abordar la epidemia mundial de obesidad. Es muy probable que la combinación de obesidad, edad y diabetes provoque un deterioro de las capacidades cognitivas, la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos mentales", detalla Bobrovskaya.

Identifican una molécula que potencia la quema de grasa

Un estudio dirigido por la Universidad de Bonn y el Hospital Universitario de Bonn, en Alemania, ha identificado una molécula, la purina inosina, que potencia la quema de grasas en los tejidos adipocitos marrones. El mecanismo, publicado en la revista Nature, se descubrió en ratones, pero probablemente también existe en los humanos.

Normalmente, las células grasas almacenan energía. En el caso de las células de grasa marrón, la energía se dispersa en forma de calor para ayudar a mantener la temperatura corporal en condiciones de baja temperatura. En los humanos, mantiene calientes a los recién nacidos y, en los adultos, la activación de la grasa se correlaciona positivamente con la salud cardiometabólica.

Los abrigos en invierno, el llevar dietas densas en energía y una actividad física menos intensa que la de nuestros antepasados provocan que "los hornos propios de nuestro cuerpo" ya casi no sean necesarios, apunta Alexander Pfeifer, uno de los responsables del trabajo, añadiendo que "estos tres factores son un veneno para las células de grasa marrón: poco a poco dejan de funcionar y acaban muriendo".

Grupos de investigación de todo el mundo buscan sustancias que estimulen la grasa parda

Por otro lado, el número mundial de personas que sufren sobrepeso severo va en aumento. "Por ello, grupos de investigación de todo el mundo buscan sustancias que estimulen la grasa parda y aumenten así la quema de grasas", afirma Pfeifer.

Cuando las células mueren, liberan una mezcla de moléculas mensajeras que influyen en la función de sus vecinas. "Queríamos saber si este mecanismo también existe en la grasa parda", detalla Birte Niemann, otro de investigadores. Así, estudiaron las células de grasa parda sometidas a un estrés severo, de modo que las células morían, y descubrieron que segregaban la purina inosina en grandes cantidades.

Sin embargo, lo más interesante fue que las células de grasa parda intactas respondieron a la llamada de auxilio molecular: se activaron por la inosina. De este modo, las células de grasa blanca también se convirtieron en sus hermanas marrones.

En el estudio, los ratones alimentados con una dieta alta en energía y tratados con inosina se mantuvieron más delgados y quedaron protegidos de la diabetes, a diferencia de los del grupo de control. Por tanto, la molécula inosina es capaz de quemar grasa.

El transportador de inosina, clave para la investigación

A su vez, un fármaco desarrollado para los trastornos de la coagulación también inhibe el transportador de inosina, el cual desempeña un papel importante. "Administramos este fármaco a ratones y, como resultado, quemaron más energía", dice Pfeifer.

El transportador de inosina es menos activo entre el dos y el cuatro por ciento de las personas debido a una variación genética. "Nuestros colegas de la Universidad de Leipzig han analizado genéticamente a 900 individuos. Los sujetos con el transportador menos activo eran significativamente más delgados", explica Pfeifer.

Estos resultados sugieren que la inosina regula el proceso de producción de calor en las células de grasa marrón humanas. Por tanto, las sustancias que inhiben la actividad del transportador podrían ser adecuadas para el tratamiento de la obesidad.

A pesar de los resultados, Pfeifer duda que una píldora por sí sola vaya a ser la solución a la obesidad. No obstante, asegura que las terapias existentes no son bastante eficaces, por lo que se necesitan medicamentos "para normalizar el equilibrio energético en los pacientes obesos".