La salud ginecológica en mujeres con discapacidad intelectual: un tercio de ellas no se ha hecho nunca una revisión

A finales de año se presentó el ‘Estudio de realidad y necesidades en materia de salud ginecológica de las mujeres con discapacidad intelectual y/o del desarrollo’, una investigación llevada a cabo entre la Universidad Autónoma de Madrid y la organización Plena Inclusión Madrid para evaluar el acceso de las mujeres con discapacidad intelectual y de desarrollo a la salud ginecológica.

El resultado de este estudio deja ver que este acceso es bastante deficiente y muestra datos muy preocupantes, lo que pone de manifiesto la necesidad de diseñar un plan específico para mejorar esta situación.

Pocas o ninguna revisión ginecológica

Según datos del estudio, basado en una encuesta que respondieron mujer con discapacidad intelectual y sus familias, una de cada tres nunca ha acudido a una revisión ginecológica. Entre las causas, las propias mujeres reconocen que el miedo o la vergüenza, pero también porque, especialmente las familias, consideran que no las necesitan, “históricamente, las mujeres con discapacidad intelectual y del desarrollo han sido personas muy sobreprotegidas, mucho más que los hombres con este tipo de discapacidad”, asegura Rebeca Tur, coordinadora del programa de género de Plena Inclusión Madrid. “Siempre han sufrido más sobreprotección, especialmente en el tema de las relaciones sexuales, porque se ha considerado que es un tema peligroso, sobre el que no tienen control…y no se les ha permitido tener una vida sexual y afectiva plena. Entonces, si se da por hecho que no van a tener relaciones sexuales, directamente se piensa que no tienen necesidad de ir a ginecólogo, pero se olvidan de la parte médica la de salud”.

"El tema de las relaciones sexuales en las personas con discapacidad sigue siendo un tema muy tabú. Tanto la familia como los profesionales que las rodean lo único que ven es un riesgo de embarazo”

Esto puede comprometer seriamente la salud de estas mujeres, además de su derecho a decidir, “el tema de las relaciones sexuales en las personas con discapacidad sigue siendo un tema muy tabú, y tanto la familia como los profesionales que las rodean lo único que ven es un riesgo de embarazo”, asegura Rebeca Tur. Además, no solo las mujeres que tienen relaciones sexuales tienen riesgo de padecer enfermedades ginecológicas, “es cierto que el cáncer de útero está muy asociado al VPH (virus del papiloma humano), y este con las relaciones sexuales, pero hay otras enfermedades y molestias que pueden tener y que, si no se controlan, pueden poner en riesgo su salud, como cáncer de mama, miomas, ovarios poliquísticos miomas, dolores de regla fuertes… Si cualquier mujer se hace sus revisiones ginecológicas, ¿por qué ellas no?”.

Otro de los problemas es la accesibilidad de las consultas. Además de que las derivan menos desde atención primaria, una vez se las deriva, se sienten bastante perdidas, nadie les explica en qué consiste la consulta e incluso en la mayoría de los casos (casi el 60%) ni siquiera el profesional les habla directamente a ellas.

Sin formación, información y poca capacidad de elegir

A pesar de que las mujeres tienen que vivir muchos años de su vida con la menstruación, según este estudio, en muchos casos no se les informa bien ni se les deja decidir, por ejemplo, qué tipo de productos de higiene utilizar, algo que solo hacen el 6% de las encuestadas. Tampoco son muy conscientes del día del mes en el que les toca la próxima menstruación (54%) ni saben lo que es la menopausia (51,6%). Estos y otros datos ponen de manifiesto la falta de formación e información, tanto de las propias mujeres, como de su entorno y de los profesionales de la medicina que les tiene que atender.

Para solucionar estas carencias, Plena Inclusión Madrid, desde su grupo de mujeres, llevan años preocupados con este tema, “tenemos un grupo de mujeres con y sin discapacidad de distintas organizaciones y ya desde hace algunos años empezamos con distintas acciones. Una de ellas era hacer este estudio y hemos seguido con formaciones de distintos temas (anticonceptivos, menopausia…), elaboramos materiales adaptados con lectura fácil para que sean más accesibles, también estamos viendo cómo hacer las consultas ginecológica más accesibles...”.

"A las mujeres con discapacidad intelectual hay que apoyarlas y formarlas, no simplemente anular una parte de su vida”.

Sin embargo, esto es insuficiente, por lo que piden más colaboración para crear un plan de mejora de acceso a la salud ginecológica de estas las mujeres. Este plan, debería incluir, por ejemplo, “que se tengan en cuenta las necesidades específicas de estas mujeres y que se dote de herramientas y recursos para que estas mujeres tengan garantizado su derecho a la salud. Y para, eso, por ejemplo, hay que hacer los hospitales y consultas más accesibles, que se les explique muy bien qué les van a hacer en las consultas, que se les hable a ellas, que se les dedique más tiempo …”.

En definitiva, más recursos, financiación específica para que se les garantice, de verdad, su derecho a la salud. De lo contrario, “se compromete, no solo el derecho a la salud, también su derecho a la maternidad y el derecho a entender el mundo en el que se vive”. Y es que Rebeca Tur reconoce que, especialmente el tema de la maternidad entre las mujeres con discapacidad “sigue siendo un tema muy controvertido, hay mucha resistencia por parte de las familias a que las mujeres con discapacidad intelectual se queden embarazadas. Existe la idea errónea de que si no se pueden cuidar a sí mismas cómo van a cuidar de otros, y eso no es verdad, porque muchas de ellas acaban siendo cuidadores de sobrinos, padres… ¿por qué no van a poder cuidar a un hijo? Necesitarán apoyo y ayuda como todas las madres del mundo, pero a ellas siempre se les achaca que toda la ayuda que necesitan es por su discapacidad. A estas mujeres hay que apoyarlas y formarlas, no simplemente anular una parte de su vida”, enfatiza.

«Los niños y adolescentes que se conocen mejor a sí mismos tienen más facilidad para identificar situaciones de riesgo»

La infancia y la adolescencia son etapas de la vida especialmente vulnerables para la salud mental, algo que hemos podido comprobar durante esta pandemia, en la que se han multiplicado los de casos de ansiedad y depresión en los más jóvenes. Además del contexto, como puede ser padecer abusos o un vivir en un entorno familiar inestable, hay caracteres y rasgos de la personalidad que hacen más vulnerables a niños y adolescentes a padecer problemas de salud mental, como nos cuenta Laura Ruiz Mitjana, es psicóloga en la web de consultas online Psonríe.

La pandemia del coronavirus ha empeorado notablemente la salud mental de la sociedad, especialmente de los más jóvenes. ¿Por qué son más vulnerables en este contexto?

La Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia calcula que un 5% de los adolescentes españoles sufre depresión y entre un 10 y un 20% padece problemas de ansiedad, y todas estas problemáticas han aumentado notablemente durante la pandemia. Esto puede ser debido, por un lado, y especialmente en los adolescentes, a que ya de por sí la adolescencia es una etapa compleja, llena de cambios en todos los sentidos (sociales, biológicos…) y retos.

Si a eso le sumamos cierta vulnerabilidad, o la inmadurez típica de la edad, la salud mental puede verse más perjudicada. Los más jóvenes aún están madurando, y en una etapa de desarrollar habilidades y estrategias emocionales que, si aún no están consolidadas, esto puede tener un impacto en su salud mental.

Por otro lado, hemos de tener en cuenta que ciertas patologías siempre han sido más prevalentes entre los más jóvenes (ya antes de la pandemia), como los trastornos de la conducta alimentaria, los trastornos de conducta, el abuso y dependencia de sustancias… Y la pandemia no ha hecho más que intensificar y cronificar muchos de estos trastornos.

Al igual que ocurre en los adultos, la personalidad de niños y adolescentes también repercute de manera directa en su salud mental. ¿Por qué?

La personalidad es una estructura psicológica, un constructo muy estable, que engloba sentimientos, emociones y formas de funcionar, y que es difícil de modificar. Por lo tanto, nuestra personalidad influye en nuestra forma de relacionarnos y de ser, lo que tiene un claro impacto -tanto positivo como negativo- en nuestra salud mental.

En el caso de los más jóvenes, sobre todo en niños, la personalidad aún se está formando; esto quiere decir que, en un estado más vulnerable, es más fácil que aparezcan ciertas problemáticas de salud mental, si aún no sabemos cómo afrontar ciertas situaciones, como serían todas aquellas derivadas de la pandemia.

“Todo lo que implique autoconocimiento puede ser una buena herramienta para cuidar de la propia salud mental”

¿Qué personalidades o rasgos de personalidad los convierte en más vulnerables?

Hay varios, por ejemplo, la rigidez mental puede dificultarles a la hora de afrontar ciertas situaciones, sobre todo los cambios, y especialmente situaciones de incertidumbre, tan habituales desde que estamos en pandemia.

Por otro lado, la introversión, que no tiene por qué ser un rasgo desadaptativo o negativo en absoluto, pero que también puede hacer que muchos niños y adolescentes tengan dificultades para expresar cómo se sienten. Y eso, en caso de existir alguna problemática de salud mental que requiera ayuda, puede perjudicarles.

La impulsividad, la tendencia a actuar sin pensar o a dejarse llevar por los estímulos, también puede ser un rasgo que genera dificultad, ya que puede conducirlos a situaciones de riesgo, como el consumo de tóxicos. El neuroticismo, que es la inestabilidad emocional, también es un rasgo de personalidad que puede conducir a una situación de vulnerabilidad, ya que en muchos casos dificulta una adecuada gestión emocional.

¿Se puede hacer algo para que las personas con estos rasgos no sean tan vulnerables?

El autoconocimiento, esa búsqueda de uno mismo, que nos lleva a entender cómo somos y por qué actuamos como actuamos. Si los niños y adolescentes pudieran conocerse mejor a sí mismos, tendrían más facilidad para identificar situaciones de riesgo, por ejemplo, o situaciones que les generan sufrimiento, que les desestabilizan… y al poder identificar y prevenir todo esto, sería más fácil para ellos poner en práctica ciertos mecanismos para trabajar en su propia salud mental. Y lo mismo con sus fortalezas. Si son capaces de identificarlas, estarán más cerca de poder potenciarlas y, sobre todo, de utilizarlas cuando el entorno sea hostil o complicado. Todo lo que implique autoconocimiento puede ser una buena herramienta para cuidar de la propia salud mental.

“Hay muchos mensajes que trasladamos a los jóvenes que pueden perjudicarlos, como que no es adecuado estar mal, la necesidad de triunfar en la vida o que hay que ser productivos siempre”

¿Qué parte de la personalidad o el carácter es innata y qué parte adquirida?

Se ha investigado mucho y aún no existe un acuerdo unánime de qué porcentaje de la personalidad es debida a la genética (es innato, biológico) y qué porcentaje al ambiente (adquirido). Gracias a algunos a estudios con gemelos idénticos, como el realizado por Bouchard y McGhue (1990), se estima que la varianza genética justifica el 50% de la variación de la personalidad, es decir, que el 50% de esta se debe a los genes (y el otro 50%, al ambiente). También se sabe que hay rasgos de personalidad más heredables que otros, como por ejemplo la extraversión, mucho más heredable que la responsabilidad, que se hereda un 36%.

De la parte adquirida, ¿qué es lo que más influye, lo que más contribuye a forjar la personalidad en la infancia y la adolescencia?

Todo, aunque podríamos decir que lo que más influye en la infancia es la educación recibida en casa y la educación en la escuela. Lógicamente, hay muchos otros factores, sobre todo los negativos, como situaciones traumáticas, perder a un ser querido, el maltrato el abuso, sufrir bullying, etc. También otras como los mensajes dañinos con los que les bombardea la sociedad, el mal uso de las redes sociales o de las nuevas tecnologías, etc. Aunque, en cierto modo, no depende tanto de la situación, sino de cómo el niño o adolescente viva, interprete y categorice dicha situación. Todo esto puede tener una repercusión importante en la personalidad, aunque el peso de la genética sigue existiendo y no podemos obviarlo, lo que hace que ciertos rasgos de la personalidad sean prácticamente inmutables.

¿Y cómo influye la sociedad en su conjunto en la personalidad, en general, de los más jóvenes?

Mucho. Al final, somos seres psicobiosociales, lo que significa que tanto el entorno, como la genética, las relaciones, el ambiente, las emociones, la sociedad… todo tiene un peso y un impacto en nuestra forma de ser y funcionar. Hay mensajes que son muy negativos y que, además, tienen un especial impacto en las mentes que aún se están formando. Por ello es tan importante educar en inteligencia emocional desde que son pequeños, visibilizar y normalizar ciertos temas, hacerles partícipes y fomentar que desarrollen un pensamiento crítico, que les permita cuestionarse las cosas y no creerse todos estos mensajes que reciben.

¿Qué mensajes crees que les estamos trasladando a los jóvenes que pueden perjudicarles?

Habría muchos ejemplos, por ejemplo, el mensaje que refleja la necesidad de estar siempre bien, no dar espacio a la tristeza, a los duelos… parece que estar mal no es adecuado y a veces estar mal es necesario para volver a estar bien. Se invalidan mucho las emociones. Sin hablar de los roles de género y de todos los estereotipos asociados a ellos, aún existentes y que tanto daño hacen.

También el mensaje de la competitividad, de la necesidad de triunfar en la vida (sobre todo, a nivel económico y de poder), de ser productivos siempre, de no parar… ¡No somos máquinas ni debemos serlo! Todo esto solo hace que propiciar una autoexigencia excesiva, que es dañina, y que se traduce en “si no eres el mejor, no eres nadie”. Y la autoexigencia y el perfeccionismo extremos están en la base de trastornos como la anorexia o el TOC, por ejemplo. Debemos ser críticos con todos estos mensajes, pues pueden repercutir creando inseguridades en los niños, baja autoestima, baja sensación de autocontrol y autoeficacia… y si los niños acaban interiorizando estos mensajes, esto puede tener un impacto innegable y negativo en su salud mental.

¿A qué comportamientos debemos estar atentos durante esta etapa?

Hay ciertas señales de alarma que nos podrían indicar que un niño o un adolescente empieza a manifestar un trastorno mental, o una problemática de salud mental. Cada trastorno tiene las suyas, aunque a grandes rasgos podemos hablar de cambios de conducta repentinos, aislamiento social, tristeza que se alarga en el tiempo, inestabilidad emocional, irritabilidad, aumento o disminución del apetito, trastornos del sueño, pérdida de la capacidad para disfrutar, apatía, ansiedad, dificultades para relacionarse…

“La autoexigencia y el perfeccionismo extremos están en la base de trastornos como la anorexia o el TOC”

¿Qué podemos hacer como sociedad para mejorar la salud mental de los adultos del futuro?

Concienciar a la sociedad, visibilizar, educar, normalizar, hablar de la salud mental como un tema que está presente, que es importante y que no debe ser tabú. Desde las escuelas, fomentar asignaturas de educación e inteligencia emocional a edades tempranas y con una continuidad y un sentido pedagógico.

En las familias, hablar abiertamente sobre salud mental, preguntar a los niños cómo se sienten, darles voz, normalizar llorar delante de los niños si uno se siente triste… Y a nivel político, establecer protocolos de salud mental, por ejemplo, para la prevención del suicidio, destinar muchos más recursos económicos a este ámbito, ofrecer más plazas públicas de psicología en hospitales, ya que actualmente la ratio es bajísima, más plazas en las escuelas, en atención primaria, etc.

Sabemos que España tiene menos psicólogos públicos que la media europea; mientras Europa ofrece de media 18 psicólogos por cada 100.000 habitantes, España solo tiene 6.

Esto es alarmante y debemos cambiarlo. Sin olvidarnos de otros profesionales también importantes, como educadores sociales, profesores, psiquiatras infantojuveniles, enfermeros, auxiliares, etc. Todos tenemos una labor importante como sociedad, empezando por desmitificar la salud mental y hablar de ella, ponerle voz.

Enrique Llobell, dentista del año: «Los españoles tenemos buena salud oral, estamos por encima del resto de Europa»

El Dr. Enrique Llobell Lleó es dentista, Especialista Estomatología, cirujano Maxilofacial, expresidente del Colegio de Dentistas de Valencia y el “Dentista del Año” 2021, según el Consejo General de Dentistas. Además de dirigir la clínica familiar, dedica gran parte de sus esfuerzos y tiempo a ayudar, pues colabora con la ONG Amigos de Buba, es precursor de clínicas solidarias y miembro de la Academia Pierre Fauchard.

Dr. Llobell, ¿cómo se siente al haber sido elegido el Dentista del año? ¿Qué significa este reconocimiento?

Es un honor para mí y para mi familia que el Consejo General de Dentistas haya querido reconocer mi trabajo en defensa de la profesión.

Además, lo de ser dentista le viene de familia. ¿Es algo vocacional?

Mi abuelo empezó de muy joven a trabajar en una barbería de Denia donde se sacaban muelas. Quiso prosperar y estudió protésico dental y después odontología. Así empezó todo. Lo mío fue más inercia que vocación, pero disfruto con mi trabajo.

Se le reconoce especialmente por su labor solidaria y altruista. Por ejemplo, es voluntario en Senegal. ¿En qué consiste su labor allí?

Nuestra pequeña ONG, Amigos de Buba es realmente grande. La fundó Jesús Alvarez, un médico estomatólogo de Alcudia, Mallorca, y a decir de Esther Marco, una odontóloga de Zaragoza que pasó tres años en Chad, es la mejor. Lo que hacemos allí es evitar que mueran por infecciones bucales, hacemos extracciones… y también nos acompaña siempre la presidenta de la Sociedad Española de Odontología, la Dra. Rosa Marco, que hace grandes reconstrucciones estéticas y tiene una lista de espera impresionante. A pesar de trabajar con luz frontal, sin aspiración, sin aire, a 40°, hasta el agotamiento… siempre tenemos ganas de volver.

“No podemos exigir un nivel norteamericano a precios africanos. Nuestra odontología es demasiado barata, aunque nos parezca cara”

Uno de los próximos objetivos es crear una nueva clínica solidaria en Valencia. ¿Son todavía necesarias este tipo de centro también en España, en el ‘primer mundo’?

Lo del primer mundo no está muy claro… He visitado varias veces la clínica solidaria y están desbordados. Hace años, compré a mi padre la casa de mi abuelo en Nazaret, allá donde se perdió la mar, y ahora que vuelve el tranvía podría ser un buen sitio. Además, es una casa protegida preciosa, es la sede de la Fundación Llobell, y se la ofrezco gratuitamente a la Fundación Dental Española.

También se le reconoce su labor como miembro de la Academia Pierre Fauchard. ¿Qué objetivos tiene esta academia?

El objetivo principal es ayudar a mejorar la salud oral de la población. Otros objetivos son, por ejemplo, elevar el carácter, la educación y la capacidad profesional de los dentistas, impulsar el compañerismo entre los miembros o fomentar el avance de sus estándares profesionales y científicos.

Cuando le entregaron el premio destacó la labor del Consejo General de Dentistas contra la publicidad engañosa. ¿Existe mucha publicidad engañosa en su profesión? ¿Puede ponernos algún ejemplo?

Las cadenas dentales han nacido y crecido gracias a la publicidad engañosa. Vitaldent anunciaba implantes a 250 € y su precio final era varias veces superior, y el dueño acabó en la cárcel. Dentix no pudo aportar al juzgado una sola factura de un implante a 222 € y ahora está en quiebra, Idental fue un fraude monumental y también están en la cárcel, y eso es solo una muestra. Ricardo Pérez Garrigues, abogado del Colegio, fue un auténtico héroe, no dormía.

Como dentista con décadas de experiencia, ¿cómo diría que es la salud bucal de los españoles?

Los españoles estamos muy por encima del resto de Europa en higiene general, allí todavía se duchan una vez por semana. En higiene de la boca sucede lo mismo, ganamos por goleada, y podemos decir que tenemos una buena salud oral, aunque ahora, con las mascarillas, hay quien se cuida menos.

“A los pacientes les recomiendo la seda dental, es simple y barata, y salva bocas”

¿Cuáles son los tratamientos más demandados?

Todos queremos una boca sana y bonita. La pregunta más frecuente en el dentista es que hacer para tenerla, y hoy día se solicitan mucho la ortodoncia en adultos y las carillas.

¿Ha empeorado o mejorado en los últimos años?

En prevención hemos mejorado mucho. En tratamientos no tanto, pero no podemos exigir un nivel norteamericano a precios africanos. Nuestra odontología es demasiado barata, aunque nos parezca cara.

¿Qué podríamos hacer los pacientes, los dentistas para mejorar la salud bucal de la sociedad, que además incide directamente en la salud en general?

A los pacientes les recomiendo la seda dental, es simple y barata, y salva bocas. A los dentistas, intentar superarse diariamente.

¿Podría ayudar aumentar que la sanidad pública cubriera más tratamientos odontológicos? ¿Cuál es su postura al respecto?

La sanidad pública ha empeorado mucho en los últimos años. Los sanitarios están muy descontentos, y en odontología es aún peor. Prácticamente solo se extraen piezas. Yo recomiendo empezar de cero, y hacer una sanidad pública sostenible, con conciertos con la privada, tal como era el modelo Alcira, donde se operaba el doble con la mitad de la plantilla. Ese modelo ha demostrado claramente que la pública nos cuesta cuatro veces más que la concertada. Lo mismo sucede con la radiología, revirtieron el concierto del hospital general y ha sido un desastre.

Qué es una episiotomía y cuándo se convierte en necesaria durante el parto

Hasta hace dos décadas, las episiotomías -el corte que se realiza en las en el perineo para evitar desgarros en el momento del parto- eran algo rutinario. De hecho, se llevaban a cabo en entre el 70 y 90% de los partos. Desde entonces, y tras comprobar que no reporta tantos beneficios como durante años se creyó, se practica como afirman en la Guía Los consejos de tu matrona, de Asociación Española de Matronas solo de manera muy selectiva y cuando es absolutamente necesaria.

Aun así, en España se siguen llevando a cabo en el 27% de los partos, una cifra superior al 15% de máximo que recomienda la OMS.

¿En qué consiste una episiotomía y qué tipos existen?

La episiotomía es una técnica quirúrgica que se realiza durante el parto y que consiste en hacer un corte en la zona perianal, los tejidos que existen entre la vagina y el ano. El objetivo de este corte es agrandar el canal del parto para que la zona no se desgarre y el feto salga más fácilmente y en menos tiempo.

En función de la orientación de este corte, las episiotomías pueden ser laterales (cuando el corte se realiza de forma horizontal y perpendicular a la dirección anal. Es muy poco frecuente), oblicua (un corte de 45 grados desde la vagina hasta el ano. Es la más frecuente porque provoca menos desgarros, pero tarda más en cicatrizar) o vertical (un corte recto entre la vagina y el ano. Tiene un mayor riesgo de desgarro hasta el ano, pero sana mejor que la anterior).

Cuándo sí es necesario realizar una episiotomía

Aunque se trate de una cirugía menor, las episiotomías no están exentas de complicaciones, y lo que sí que provocan son muchas molestias para la madre, por lo que, a la hora de hacerla o no se deberán valorar muy bien los riesgos y beneficios que provoca. Y es, que una episiotomía tarda en sanar entre cuatro y seis semanas y provoca dolor, problemas a la hora de evacuar y existe un mayor riesgo de infección y de hemorragias que en un parto sin episiotomía. Además, tras la curación, las relaciones sexuales pueden ser dolorosas (dispareunia) y pueden quedar adherencias en el tejido.

Tras valorar estos riesgo y molestias, la OMS aconseja que se practiquen episiotomía solo en caso de que haya que acelerar el parto por diversos motivos:

•Partos complicados de bebés muy grandes

•Partos de nalgas.

•Partos que necesitan instrumental (fórceps, ventosas, etc.)

•Hay sufrimiento o estrés fetal (por ejemplo, si el patrón de frecuencia cardíaca del bebé es anormal).

•Si la madre ha sufrido anteriormente desgarros graves, de grado tres o cuatro mal curados.

•La vagina es muy estrecha y hay riesgo elevado de desgarro, sobre todo en caso de que la cabeza o los hombros del bebé sean grandes para la abertura vaginal de la madre.

•El bebé se presenta con distocia del hombro (está atascado detrás del hueso pélvico).

Aun así, habrá que valorar cada caso en el momento del parto. Por lo general, las episiotomías suelen ser más necesarias en mujeres nulíparas, es decir, que no han dado a luz con anterioridad.

¿Se pueden prevenir las episiotomías?

Es muy difícil evitar que un niño sea demasiado grande o que venga de nalgas, pero sí se pueden llevar a cabo algunas recomendaciones para que el canal del parto -la musculatura del suelo pélvico- sea más elástico y haya menos probabilidades desgarro.

•Tener un suelo pélvico fuerte. Para ello, lo mejor es hacer a diario ejercicios de Kegel, tanto durante el embarazo como antes de este.

•Evitar actividades que dañen el suelo pélvico, como coger peso o ejercicios de gran impacto.

•Llevar a cabo, desde unas ocho semanas antes del parto -en torno a la semana 32- masajes perianales que ayuden a flexibilizar la zona.

Para guiarse en estas recomendaciones, es de gran utilidad acudir a las clases de preparación al parto e incluso a un fisioterapeuta experto en suelo pélvico para que valore el estado de los músculos de la zona antes del parto.

Cáncer de mama durante el embarazo: cómo se diagnostica y se trata

Detectar un cáncer de mama durante el embarazo es algo poco común, pero puede ocurrir y es cada vez más frecuente. Afecta, según American Cancer Society, a uno de cada tres mil embarazos, y es más frecuente en mujeres de más de 35 años. Esto se debe a que, según avanza en edad, la mujer tiene más probabilidades de padecer cáncer de pecho, y porque está bastante probado que los embarazos tempranos protegen frente a este tipo de tumores.

Por el momento de la vida de la mujer en la que se producen, este tipo de cáncer tiene algunas peculiaridades, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento.

Diagnóstico tardío y más difícil

Durante el embarazo, en las mamas de las mujeres se producen muchos cambios: las mamas se vuelven más densas, aumentan de tamaño y aparecen protuberancias. Esto puede provocar que los tumores pasen más desapercibidos para la mujer en esta etapa y es habitual que, cuando se note un bulto, el tumor sea más grande, esté más avanzado y pueda tener peor pronóstico. Por eso es importante recordar que, aunque se esté embarazada, el cáncer de mama es posible, y se debe invitar a las mujeres a que se hagan exploraciones mamarias regularmente y acudan al médico a la mínima sospecha.

Una vez existe la sospecha, el diagnóstico también puede complicarse durante el embarazo. Y es que, aunque se considera que las mamografías son seguras si se toman las precauciones oportunidad -como proteger la zona del útero con una placa de plomo-, algunos profesionales son reacios a hacerlas a no se que haya una fuerte sospecha de que puede ser cáncer, sobre todo en el primer trimestre de embarazo.

Otras opciones de diagnóstico son:

•Ecografías de mama. Se consideran seguras durante el embarazo.

•Resonancia magnética. Son seguras, pero siempre y cuando no se realice con contraste, ya que este puede traspasar la placenta. En estudios realizados con animales se ha asociado el contacto con el este contraste con anomalías en los fetos

•Biopsias. Al tratarse de un procedimiento local, sí son seguras durante el embarazo. En caso de que sean quirúrgicas sí requerirán de anestesia general, y aunque suelen ser seguras en el embarazo, será preferente, siempre que se pueda, hacerlas mediante una aguja.

•En caso de que sea necesario hacer más pruebas, sore todo si se ha encontrado cáncer y hay que determinar el estadio, la resonancia magnética sí puede realizarse sin contraste, pero otras pruebas como las tomografías por emisión de positrones (PET), las gammagrafías óseas y las tomografías computarizadas (CT) expongan el feto a la radiación deben valorarse con cuidado, pues sí pueden exponer al feto a radiación.

Menos opciones de tratamiento

El abordaje terapéutico del cáncer de mama gestacional es el mismo que en el resto de tumores de pecho, pero siempre deberán atenderse de manera especial, pues hay tratamientos de deberán posponerse para después del parto. En general, las opciones son:

Cirugía. La mastectomía es una opción segura durante el embarazo. En el embarazo es más habitual que se lleve a cabo lo que se conoce como una mastectomía radical modificada, es decir, que se extrae la mama entera, la mayoría o todos los ganglios linfáticos debajo del brazo y el recubrimiento de los músculos del pecho. Esto se debe a varios motivos. Primero, porque suelen detectarse cuando están más avanzados y es más probable que los ganglios estén afectados, y en segundo lugar, porque las cirugías conservadoras, en las que solo se extrae el tumor y tejidos circundantes, requieren de radioterapia, que no puede llevarse a cabo durante el embarazo dado el riesgo que supone para el bebe. Solo en caso de que el cáncer se diagnostique en estadios muy tempranos y el embarazo esté muy avanzado puede recurrirse a la cirugía conservadora e iniciar la radioterapia después del parto. Tampoco se recomienda la reconstrucción mamaria inmediata.

•Radioterapia. Como adelantábamos, la radioterapia, especialmente durante el primer trimestre del embarazo, no se recomienda, pues tienen un efecto teratógeno, y puede provocar malformaciones.

•Hormonoterapia con moduladores selectivos de los receptores de estrógenos, como tamoxifeno o el raloxifeno tampoco está indicada. De ser necesaria, se debe posponer hasta después del parto.

•Quimioterapia. La quimioterapia no es una opción durante el primer trimestre de gestación, pues es altamente teratogénica y el riesgo de aborto es muy elevado. En caso de que se diagnostique un cáncer de mama en este trimestre, se deberá valorar muy buen la necesidad de iniciar este tratamiento inmediatamente o esperar al segundo trimestre, cuando la quimioterapia sí se considera segura para el bebé. Aun así, pueden darse casos de anemia, bajo peso, leucopenia… Por este motivo, esta situación necesitará de un estricto control y seguimiento en unidades de obstetricia especializadas en embarazos de riesgo.

Dado que existen varias opciones terapéuticas, rara vez se recomendará la interrupción del embarazo, sobre todo si se diagnostica después del primer trimestre. En todo caso, la decisión final siempre será de la madre. Además, dada la peculiaridad de la situación, como apuntan desde el Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama, cada caso deberá ser evaluado cuidadosamente, pues “el tratamiento del cáncer de mama gestacional requiere una importante individualización y una especial consideración de las necesidades de la madre y los riesgos para el feto durante todas las etapas. Para ello resulta indispensable la atención de un equipo multidisciplinar de especialistas y un control obstétrico muy estricto con el fin de evaluar el desarrollo del feto y programar el momento más adecuado para finalizar la gestación”.

La buena noticia, es que, según lo que se sabe hasta ahora, el cáncer de mama en sí no supone un riesgo para el feto.

Dietilestilbestrol (DES), el fármaco que aumenta el riesgo de cáncer y que también se ha usado para tratarlo

El Dietilestilbestrol o DES es un estrógeno no esteroide, una forma sintética de esta hormona femenina cuyo uso se aprobó en 1941 en Estados Unidos. Sus indicaciones eran tratar para los síntomas de la menopausia, la interrupción de la lactancia y la vaginitis, pero, después de hacer algunos ensayos clínicos empezó a utilizarse para prevenir abortos y partos prematuros. A finales de los 50, se demostró que no era muy eficaz para este último fin, pero, aun así, se siguió prescribiendo a mujeres embarazadas hasta 1971 e incluso hasta principios de los 70 en algunos países de Europa, hasta que se demostró los efectos devastadores que estaba teniendo en los niños -y sobre todo niñas- de las madres que las tomaron.

Problemas endocrinos, malformaciones y varios tipos de cáncer

Entre 19409 y 1971 unos 10 millones de mujeres tomaron DES durante el embarazo. Los años posteriores a la administración de este fármaco en embarazadas, empezaron a observarse un mayor número de problemas endocrinos, malformaciones e incluso algunos tipos de cáncer en niñas y niños cuyas madres había tomado este fármaco. De hecho, fue el primer producto hormonal catalogado como cancerígeno humano.

Tras años de investigación se ha observado que aumentaba considerablemente el riesgo varias patologías, según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos:

•Un tipo de cáncer de cuello uterino y de vagina llamado adenocarcinoma de células claras. El riesgo de padecerlo entre las niñas cuyas madres tomaron DES es 40 veces mayor que en la población general. Esta enfermedad puede darse de niñas, pero aunque no se dé en este momento de su vida, el riesgo de padecerlo posteriormente también elevado.

•Un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de mama en la edad adulta.

•Probabilidad mayor de tener células anormales en el cuello del útero y la vagina, las conocidas como displasia, neoplasia intraepitelial cervical y lesión intraepitelial escamosa . De por sí, estas células no son cancerosas, pero pueden terminar siéndolo si no se detectan ni se tratan. Aproximadamente 4 % de las hijas del DES presentaron estas afecciones debido a la exposición, es más de doble de la población general.

•Las mujeres expuestas el DES antes de nacer tienen más riesgo de mayor riesgo de infertilidad, menopausia prematura, parto prematuro, aborto espontáneo y embarazo ectópico.

•Malformaciones en el aparato reproductor y urinario, tanto en niñas como en niños. En ellas era, por ejemplo, muy frecuente tener el útero en forma de T, lo que puede provocar problemas de fertilidad y embarazos ectópicos. En ellos aumenta el riesgo de testículos no descendidos (criptorquidia), quistes en el epidídimo o inflamaciones e infecciones en los testículos.

•Las mujeres que tomaron Dietilestilbestrol durante el embarazo tuvieron un mayor riesgo de padecer cáncer de mama, pero no se ha encontrado la relación con otro tipo de cáncer en ellas. Tampoco se ha demostrado que los niños expuestos al DES tuvieran más posibidades de padecer cáncer de próstata o testículos.

En la actualidad se está estudiando si existen consecuencias para los nietos de las mujeres que tomaron Dietilestilbestrol.

¿Qué hacer si se ha estado expuesto al Dietilestilbestrol?

Los niños y niñas que estuvieron expuestos a Dietilestilbestrol antes de nacer, de haber tenido alguna malformación grave o cáncer, ya se ya habría detectado. De no ser así, puesto que el riesgo de padecer algún tipo de cáncer permanece a o largo de tiempo, es recomendable que se realicen revisiones periódicas más frecuentes que la población general. Aunque, además de llevar una vida sana, no se puede hacer nada para prevenirlos, gracias a estas revisiones frecuentes, se puede detectar el cáncer de manera prematura y mejorar mucho su pronóstico.

También se recomienda que las mujeres expertas al DES antes de nacer eviten tomar otros tipos de estrógeno, entre ellos, la terapia de reemplazo hormonal y los anticonceptivos orales.

Paradójicamente, este fármaco se ha utilizado posteriormente para tratar dos tipos de cáncer relacionados con las hormonas: el de mama y el de próstata metastásicos En caso del de mama, está indicado como tratamiento paliativo del carcinoma de mama avanzado e inoperable en mujeres postmenopáusicas; y en el caso del de próstata, también como paliativo en caso de carcinomas avanzados e inoperables. Aun así, este estrógeno sintético se usa excepcionalmente, pues existen fármacos con menos efectos secundarios.

‘Coral, entrenadora emocional’, un cuento para acabar con los estigmas de la salud mental

El tema de la salud mental, especialmente a raíz de la pandemia, está más de actualidad que nunca. Que se hable de ello es la mejor manera de concienciar sobre estos problemas y, de paso, terminar con el estigma que todavía rodea a las personas que padecen algún tipo de trastorno o problema mental.

Con este propósito, y para que los niños entiendan y comprendan las enfermedades desde mentales desde pequeños, la Fundación ONCE ha publicado ‘Coral, entrenadora emocional’, un cuento protagonizado por Coral, una niña con un trastorno bipolar que utiliza sus clases de teatro para aprender a gestionar sus emociones y ayudar a los demás a hacer lo mismo.

La presentación del cuento el 16 de diciembre, que se hizo vía online y en formato teatral en el canal de YouTube de la Fundación ONCE, contó con la participación de Nel González Zapico, vicepresidente de la Confederación Salud Mental España, que apoyó la iniciativa como una buena manera de prevenir los problemas de salud mental desde la infancia, “desde Salud Mental España creemos que es importantísimo que se enseñe a los niños a conocer y gestionar las emociones, porque esto repercutirá en una mayor salud mental y bienestar emocional a medida que vayan creciendo. Coral nos enseña, a través de las páginas de este cuento, que es muy importante cuidar nuestra salud mental. Y para conseguirlo, los niños tienen que comer bien, dormir bien, utilizar menos el móvil y conocer cómo son y para qué sirven las emociones”, asegura. “La inestabilidad familiar, muchos cambios en el hogar, la partida de un ser querido… pueden ocasionar problemas de salud mental, síntomas sospechosos que, si los niños tienen las herramientas adecuadas, serán capaces de gestionar y afrontar”.

El cuento, que se puede encontrar en formato digital aquí, cuenta, además con actividades y contenido multimedia.

Dentro de la colección ‘Cuentos que contagian ilusión’ de la Fundación ONCE encontramos otros 12 títulos, todos ellos con niños con algún tipo de discapacidad como protagonistas de divertidas aventuras. El objetivo con todos ellos es mostrar a los niños qué es la discapacidad y fomentar en ellos valores como la no discriminación, el respeto o la tolerancia. En la colección podemos encontrar, entre otros, a Baltasar, un niño con una enfermedad rara al que le encanta investigar, o a Calista periodista, cuya protagonista es una chica con varias enfermedades autoinmunes. Todos los cuentos, traducidos al catalán, euskera, gallego e inglés, ofrecen una serie de manualidades para hacer en familia o como recurso educativo en los centros escolares.

Otros cuentos sobre la salud mental

La mejor manera de prevenir problemas de salud mental es aprender a reconocerlos, tanto en nosotros mismos como en los demás, y para ello, lo ideal es que los niños los conozcan desde pequeños. Para ello, los cuentos ayudan, como algunos de los que os proponemos aquí.

No Estás Solo: La Guía Sane Sobre La Enfermedad Mental Para Niños. Un libro para niños de entre 6 y 12 años que tienen un miembro de la familia, u otra persona cercana a ellos, con una enfermedad mental.

El Papá De Mía Está Raro. Cuenta la historia de Mía, una niña cuyo padre padece una enfermedad mental y tienen que llevarlo al hospital.

Fufú Y El Abrigo Verde. Cuenta la historia de Fufú, cuyo padre padece una enfermedad mental.

Aitor aviador, es otro libro de la Fundación ONCE, esta vez protagonizado por un niño con TDAH.

Mía Y Teté Descubren Las Emociones. Mía es una niña que irá descubriendo poco a pocos sus emociones

Diferentes. Este libro elabora un completo resumen de la diversidad familiar y la discapacidad. Una de los temas tratados es la enfermedad mental.

La Madre De Mark Está Deprimida. Un libro sobre la depresión en el entorno familiar.

Además, de la Confederación Salud Mental España convocó durante varios años el concurso de cuentos “Un cuento amigo”, recopilaciones de cuentos de sensibilización de la enfermedad mental que se pueden descargar en su web.

«La microbiota influye en las emociones y las emociones en la microbiota, es una relación bidireccional»

En nuestro organismo tenemos billones de microorganismos -la microbiota- que influyen de manera directa en nuestra salud. Y no solo en la digestiva, también en la inmunitaria e incluso en la de nuestro cerebro y en nuestro estado de ánimo. Olalla Otero, doctora en Biología, experta en microbiota y miembro del equipo científico de Nutribiótica, nos cuenta cómo la salud y el equilibrio de nuestro microbioma puede afectar a nuestra salud cerebral y qué podemos hace para remediarlo.

Cada vez se conoce mejor la importancia de la microbiota para la salud, incluso la salud cerebral y mental. ¿Qué se sabe al respecto?

Que hay muchos factores que influyen en la salud cerebral, y uno de ellos es la microbiota, porque hay una comunicación entre las bacterias y microorganismos que tenemos en el intestino y el cerebro, debido a que las bacterias intestinales producen una serie de neurotransmisores. Que una microbiota esté en equilibrio hace que la comunicación entre el intestino y el cerebro sea la adecuada.

Se habla mucho del eje intestino-cerebro, e incluso se dice que en el intestino reside nuestro ‘segundo cerebro’. ¿Qué hay de cierto en eso?

Es cierto, porque hay millones de neuronas asociadas al intestino y una parte muy importante del sistema nervioso está a nivel intestinal. Las bacterias producen moléculas activas, como los neurotransmisores, y se comunican directamente con el sistema nervioso que hay a nivel intestinal, que es el sistema nervioso periférico y, a través de distintas vías, llegan hasta el cerebro. Así que realmente sí se podría considerar como un segundo cerebro, porque hay mucha comunicación neuronal en la zona, y para que esta comunicación sea correcta, el estado de la microbiota es esencial.

¿Qué ocurre cuando el estado de la microbiota no es el correcto, cómo afecta a nivel cerebral?

En ratones, por ejemplo, se ha observado que cuando se les quita o se les altera la microbiota intestinal, la formación del cerebro no es la correcta, los circuitos cerebrales no se forman correctamente y hay un exceso de permeabilidad en la barrera hematoencefálica. Cuando esta barrera tiene un exceso de permeabilidad, existe neuroinflamación, y esto les afecta, por ejemplo, a nivel conductual: tienen ansiedad, estrés, se relacionan peor con sus congéneres… Pero esto también se ha observado en humanos. Por ejemplo, cuando hay un desequilibrio en la microbiota intestinal, hay más trastornos neurodegenerativos y trastornos del neurodesarrollo en niños. De hecho, los niños con trastornos neurodegenerativos tienen un desequilibrio de la microbiota muy característico.

"Hay muchos factores que influyen en la salud cerebral, y la microbiota es uno de ellos"

Y en el caso de la ansiedad y la depresión, también está bastante comprobado que hay un exceso de bacterias que producen inflamación y esta inflamación a nivel intestinal, por las vías de comunicación que hay entre el intestino y el cerebro, se traduce en un exceso de señales inflamatorias a nivel cerebral. Esta inflamación a nivel cerebral se traduce a su vez en más cuadros de depresión y ansiedad. Hay otros factores que influyen, pero la microbiota es uno de ellos.

¿Y viceversa? ¿Influye la salud cerebral en el estado de la microbiota?

Sí, esta comunicación es bidireccional. Las emociones influyen en la microbiota y la microbiota a las emociones. El estrés, por ejemplo, afecta mucho al equilibrio de la microbiota, hace que nuestra microbiota esté alterada y provoca que la barrera intestinal, igual que hablábamos que ocurría con la barrera hematoencefálica, sea más permeable.

El aumento de casos de ansiedad y depresión, ¿puede estar relacionado entonces con llevar un estilo de vida que daña nuestra microbiota?

Sí, hay muchos factores que tienen un impacto directo en nuestra microbiota y, por tanto, en nuestra salud mental. La alimentación, no respetar los ritmos circadianos y el descanso, no estar en contacto con la naturaleza, el sedentarismo, el estrés, la contaminación, no tener contactos sociales como está pasando con el coronavirus….

¿Podemos mejorar, por tanto, la salud de nuestro cerebro mejorando nuestra microbiota intestinal?

Sí, evitando todo lo que decíamos que daña la microbiota. Hay cosas que no podemos controlar, pues, por ejemplo, si vivimos en una ciudad no podemos evitar la contaminación, pero sí podemos llevar una alimentación adecuada rica en fibra prebiótica (frutas y verduras) y grasas saludables (pescado, aguacate, aceite de oliva…), intentar evitar el estrés, dormir más, estar más en contacto con otras personas y con la naturaleza… Cuidando todo esto, cuidamos nuestra microbiota y nuestra salud mental. En algunos casos, puede que además necesitemos la ayuda de un médico y de fármacos, pero cuidando todo esto, tenemos mucho ganado.

¿Hay unas bacterias que influyen más que otras en nuestra salud cerebral?

Sí, porque las bacterias tienen distintas funciones, cada una tiene una o varias concretas, y no todas las bacterias producen un tipo determinado de neutransmisores, sino que son algunas cepas específicas las que tienen esa función de modular el eje intestino-cerebro, y conocemos cuáles son.

Ya se venden determinados suplementos como psicobióticos. ¿Podemos fiarnos de ellos?

Sí, porque una vez conocemos cuáles son las especies más relevantes en este aspecto, podemos usarlas como microorganismos probióticos, que serían las psicobióticos, los probióticos más específicos para modula el eje intestino-cerebro. De hecho, incluso se está empezando a hablar de neuropsicobióticos, que serían bacterias que, dentro de los psicobióticos, tienen la función más específica que pueden ayudar en trastornos del neurodesarrollo o neurodegenerativos.

“Hay muchos factores que tienen un impacto directo en nuestra microbiota y, por tanto, en nuestra salud mental, como la alimentación, no descansar, no estar en contacto con la naturaleza, el sedentarismo, el estrés…”

Sin embargo, desde nutribiótica somos muy pesados en que sea un profesional de la macrobiótica el que nos diga exactamente qué probióticos tenemos que tomar, no tomarlos por nuestra cuenta, porque los tratamientos tienen que ser personalizados, dirigidos al problema de desequilibrio que tenemos. Además, esto tiene que ser labor de todos, de profesionales y pacientes. Muchos pacientes esperan la ‘pastilla mágica’, pero ellos también tienen que poner de su parte en cuando su estilo de vida, como hablábamos antes.

¿Veremos en un futuro próximo tratamientos ‘microbianos’ en las consultas de los psiquiatras para tratar enfermedades como la depresión?

Sí, y ya está ocurriendo, cada vez hay más psiquiatras interesados en los tratamientos con microbioterapia, porque ellos observan que, por ejemplo, la respuesta de sus pacientes a los fármacos mejora cuando se acompaña de un trabajo de reequilibrar la microbiota. No es algo que esté muy extendido, pero cada vez son más los que se interesan. De hecho, una de nuestras labores es la formación de profesionales.

Moho en el jamón y los embutidos, ¿es seguro comérselos si quitamos la parte afectada?

Aunque, en general, no sea peligroso comerse accidentalmente algún alimento con moho, lo más recomendable siempre que tirar el alimento afectado, pues consumirlo puede ocasionar molestias digestivas, vómitos, diarrea, dolor de cabeza o problemas respiratorios, especialmente en caso de tener el sistema inmune debilitado.

Además, las micotoxinas que contienen algunos mohos pueden ser muy peligrosas para la salud, y ocasionar, por exposición a estas sustancias a largo plazo, problemas en el riñón, en el metabolismo hormonal e incluso cáncer, como alerta AESAN, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

Tirar el alimento entero es, por tanto, lo más seguro, pues, aunque no veamos el moho solo por algunas zonas concretas, es probable que el moho se haya extendido por todo el alimento gracias a las hifas, que son las raíces gracias a las que los hongos se expanden por el alimento y que son invisibles para el ojo humano. Estas hifas se extienden rápidamente, especialmente en alimentos blandos, líquidos o muy ricos en agua como caldos, guisos, frutas, pan, etc. Pero, ¿qué ocurre con alimentos más duros, como los embutidos? ¿También se recomienda tirarlo entero? En este caso, la OCU nos permite hacer alguna excepción.

Algunos embutidos y quesos, la excepción

Cuando se trata de alimentos duros, muy turgentes y deshidratados, los hongos se expanden más despacio y puede darse el caso de que, si el moho está presente solo en una pequeña parte, podemos salvar parte de este sin temor a que el resto esté contaminado.

Las excepciones son:

•Embutidos duros o jamón. Si encontramos moho en la cecina, el salchichón, el fuet o el jamón, podemos salvar el alimento tras retirar bien el moho. Si, aún después de retirarlo, notamos que el embutido no sabe como siempre, mejor desecharlo igualmente. Pero esta excepción es solo para embutidos muy duros, pues en el caso fiambres como salchichas, la mortadela, la panceta u otros embutidos más blandos la recomendación sigue siendo tirarlos, pues son alimentos húmedos y el riesgo de que se formen micotoxinas es más alto.

•El queso muy curado. En este caso, también podremos retirar el moho y comer el resto del queso sin riesgos, pero debemos dejar un margen de, al menos, dos centímetros alrededor entre el moho y la parte comestible. Los quesos más blandos sí deben desecharse enteros.

•Verduras muy duras. Las verduras contienen mucha agua, así que esta excepción debe ser solamente para las más duras y firmes, como la zanahoria o el repollo, y también con un gran margen alrededor.

Cómo evitar que el embutido tenga moho

Para evitar que aparezca el moho en los embutidos, la manera en que conservemos estos alimentos en casa será determinante para que no aparezca moho y podamos disfrutar de ellos por un tiempo prolongado. Para ello, debemos:

•Colgar los embutidos en lugares frescos, bien ventilados y secos, pues la humedad es la mejor amiga del moho. Lo ideal es que estén entre 15 y 20 grados.

•Mantenerlos con el envoltorio original hasta el momento de consumirlos. Una vez empezados, podemos poner en la parte abierta con un poco de aceite de oliva y luego utilizar un film transparente para taparla. No debemos retirar nunca la piel de la parte no consumida.

•Envolver el resto de la caña con un trapo de algodón, y asegurarnos de que está siempre libre de humedad.

•Aunque es mejor que se conserven y curen fuera, si hace demasiado calor o no tenemos un lugar lo suficientemente fresco y seco en casa, meter en la nevera, sobre todo una vez empezado.

•Evitar los cambios bruscos de temperatura, pues perjudican la conservación.

«Persisten mitos muy arraigados sobre el resfriado, como que lo provoca el frío o que los mocos verdes son malos»

A pesar de todos nos resfriamos al menos una vez al año, y en el caso de los niños, muchas más, todavía persisten muchos mitos y desinformación en torno a los catarros. Por este motivo, la pediatra Mar López, pediatra e ‘influencer’ en Instagram y TikTok, se decidió a escribir Noa y los mocos, un cuento ilustrado en forma de viaje al centro de la nariz, que ayudará entender mejor -tanto a niños como a padres- qué pasa en nuestro cuerpo cuando cogemos un resfriado.

En ‘Noa y los mocos’ explicas de manera muy gráfica y sencilla qué y cómo son los resfriados, sobre todo en los niños. ¿Por qué te decidiste a escribirlo?

Porque todavía hay mitos muy arraigados sobre el resfriado y de los que la gente no acaba de deshacerse, como que el frío enferma, que nos vamos a resfriar si llevamos el pelo mojado… Mi intención es que lo lean los niños y los padres con sus hijos para que las familias, a través del cuento, puede entender cómo es el cuerpo y cómo lucha contra los virus. La editorial ha puesto desde cuatro años porque tienen que incluirlo en alguna categoría por edad, pero yo diría incluso que si se lo leemos a niños de tres lo van a entender, y no hay límite de edad.

Los resfriados son infecciones a las que nos enfrentamos cada año, y varias veces… ¿Por qué sigue habiendo tantos mitos en torno a ellos?

Porque son cosas que tenemos muy arraigas, que nos ha dicho nuestras madres, nuestras abuelas… y por eso no se ponen en duda. Además, por ejemplo, el mito del frío es muy fácil creérselo, porque en invierno nos ponemos más enfermos, pero, en realidad no es frío en sí, sino que los virus sobreviven y se multiplican mejor con el frío, estamos más en interiores, peor ventilados, más juntos, el frío provoca rinitis y sus defesas actúan peor… pero no es el frío lo que enferma, son los virus con los que estamos en contacto.

¿Cuáles son los mitos más habituales que te sigues encontrando en la consulta?

Además del este del frío, que si andas descalzo o vas con el pelo mojado te vas a resfriar, que los mocos son malos -sobre todo si son verdes-, que si el niño coge muchos resfriados es que tiene las defensas bajas, que la leche produce mocos… hay muchos.

¿Se preocupan demasiado los padres por los mocos, resfriados…?

Bueno, yo pienso que, si un padre viene a la consulta, siempre es por algo, y hay que fiarse de su criterio, porque son ellos los que lo ven todos los días. Y hay veces que los resfriados y los mocos también pueden complicarse, hacer que el niño no coma, no duerma… sobre todo en niños muy pequeños. Además, los padres van cogiendo tablas según crece su hijo y cada vez consultas menos por estos temas

¿Esto ha empeorado mejorado con la pandemia coronavirus? Muchos padres pueden llevar a sus hijos asustados pensado que puede ser covid…

Pues, según mi experiencia, está ocurriendo al contrario, los padres están gestionando las consultas de otra forma e incluso van menos a los centros de salud por resfriados que antes. Y son varios los motivos: porque tienen miedo al contagio y evitan ir a un centro médico, porque quieren evitar a sus niños molestias que se produce por pruebas como una PCR y porque mucha gente ha desarrollado más tablas para tratar infecciones más banales.

¿Nos puedes dar algunas claves para tratar los resfriados?

Sobre todo, si es muy pequeño, lavados nasales para que pueda respirar, incorporarlo un poco para dormir si tiene más de dos años para que no tosa tanto y duerma mejor y darles ibuprofeno o paracetamol si tiene fiebre o está molesto por tener dolor de garganta cabeza, y que beban, pero tampoco demasiado, porque puede ser perjudicial… Además, recomendamos ir al médico si llevan más de 10 días con tos y/o mocos, si se ha ido la fiebre y ha vuelto a aparecer -podría haber una otitis, sinusitis…-, si la fiebre dura más de dos días o si le cuesta mucho respirar.

Y en cuanto a los medicamentos, están desaconsejados los jarabes de la tos. Ya la FDA alertó hace unos años sobre el peligro de estos medicamentos en los niños, y yo he llegado a ver hasta niños con alucinaciones y convulsiones por estos jarabes. La AEP los desaconseja para menores de seis años.

En el libro también planteas el miedo que tienen muchos niños a la hora de ir al médico. ¿Qué podemos hacer para que no lo tengan?

Se pueden hacer muchas cosas. En Andorra, por ejemplo, separan las zonas donde se pone las vacunas de las consultas para que no relacionen el pinchazo con el médico. Y desde los padres, por ejemplo, que elijan un pediatra con el que estén tranquilos, que nunca utilicen el médico como castigo -es decir que nunca digan frases como ‘si te portas mal, te llevamos al médico- y que no les mientan nunca y les digna, por ejemplo, que van a tomar un helado y llevarlos al médico… Y en la consulta, cualquier procedimiento que se pueda hacer encima de los padres, mejor, porque ellos se sienten más seguros y menos ansiosos.

Tu lema es “Te escucho como pediatra, te comprendo como madre”. ¿La visión de la pediatría cambia cuando eres madre?

Es mi forma de trabajar. Siempre he sido una pediatra empática, pero desde que soy madre, mucho más, me pongo más en su lugar. En la consulta siempre intento, además de aportar información como pediatra, ponerles ejemplos personales o de otras familias de cosas que les han servido, les pregunto qué cosas le pueden ir mejor a sus hijos, cómo se tomara la medicina mejor, si el gusta más un sabor u otro… Ya no es solo dar información, sino acompañar a la familia para buscar entre todos el mejor tratamiento, la mejor opción.

Desde hace unos años, hay una explosión de divulgación de temas de salud en las redes sociales, en los blogs... ¿Qué te llevó a ti a empezar?

Llevaba años pensando en la manera de colgar información y vídeos divulgativos, pero no para evitar que la gente venga a la consulta, sino como apoyo porque muchas veces damos explicaciones o recomendaciones a los padres y de un año a otro se les olvida, o no lo tienen muy claro. Nunca me encontré con tiempo para hacerlo, pero en mi baja maternal decidí abrir una cuenta de Instagram para empezar. Pocas semanas después, empezó la pandemia y pensé que era una buena manera de ayudar, de hacer algo desde casa. Y la cuenta creció bastante.

Cuando empezaste, ¿pensabas que llegarías a escribir un libro sobre los mocos?

Siempre he tenido mucha ilusión por escribir un libro o un cuento porque me gusta mucho escribir, pero además, a mí los cuentos en consulta me han ayudado muchísimo. Cuando trabajaba en urgencias, siempre entraba a los boxes con uno bajo el brazo y me ha servido también para explicar a los niños con enfermedades crónicas en qué consiste su enfermedad. Para mí escribir este cuento ha sido cumplir un sueño.

¿Repetirás, habrá otro libro como este?

Me encantaría repetir, porque tengo muchísimas ideas para diferentes edades, pero que a la vez sea útiles para que los padres comprenden mejor las cosas que les ocurren a sus hijos, ofrecerles una biblioteca para que puedan consultar.

Tu visión como pediatra: Vacunas del covid para los niños pequeños, ¿sí o no?

Yo confió en las autoridades sanitarias que son las que tiene que evaluar el beneficio-riesgo. En este caso es muy difícil, porque en la inmensa mayoría de los niños la enfermedad es muy leve, pero creo que la decisión final será que también se vacunen, y será pronto. Además de para prevenir los pocos casos en los que el virus se puede complicar en niños, reduciremos la trasmisión, protegeremos también a los mayores, el virus mutará menos y acabaremos antes con la pandemia.