¿Practicar sexo oral tiene los mismos riesgos a la hora de contraer enfermedades que el sexo genital?

Las relaciones sexuales orales (sexo oral) son muy comunes entre la población, pues el 85% de los adultos de entre 18 y 45 años asegura practicarlas. Sin embargo, puesto que con el sexo oral no existe riesgo de embarazo, la inmensa mayoría de las personas -un 95%- no utiliza preservativo para practicarlas. Un grave error, ya que a través de las relaciones sexuales orales sin protección también se pueden transmitir varias infecciones de transmisión sexual (ITS), concretamente, según informa la Academia Española de Dermatología y Venereología (EADV), “el sexo oro-anal y oro-genital que se practica sin protección puede transmitir gonococo, Chlamydia, sífilis, herpes y Virus del Papiloma Humano”. También, aunque con un riesgo muy bajo, el VIH.

Además, la infección puede trasmitirse en ambos sentidos, es decir, que una persona que tenga una ITS en el área genital (pene, vagina, ano) puede transmitir la infección a la boca-garganta de la pareja; y una persona con ITS en boca-garganta puede transmitir la infección a los genitales de su pareja sexual. Esta última es especialmente peligrosa pues las ITS presentes en el área oral en muchas ocasiones no presentan síntomas y, por tanto, se pueden trasmitir sin saberlo.

Según el Instituto Urología y Medicina Sexual, es muy difícil comparar el riesgo de contraer una ITS a través del sexo oral con el de relaciones sexuales vaginales o anales, porque la mayoría de las personas que tienen sexo oral también realizan relaciones sexuales vaginales o anales.

Esto ocurre en la mayoría de las ITS, pero no con el VIH, del que sí se sabe con seguridad que es muy difícil que se trasmita por vía oral-genital. Aun así, no es imposible, sobre todo si se tienen relaciones pene-boca con eyaculación, si existe sangrado en las encías o cualquier tipo de herida o llaga o si se lleva a cabo esta práctica con asiduidad. Además, si ya existe contagio de otra ITS, como sífilis, herpes genital, clamidia o gonorrea, esto puede facilitar la infección por VIH, también por vía oral.

En caso de otras ITS el riesgo de contagio es similar, pero las consecuencias pueden ser iguales o peores que a contagiarse vía genital. Este es el caso de Virus del Papiloma Humano (VPH) que, de ser contraído vía oral puede provocar distintos tipos de cáncer orofaríngeo en distintas zonas de la boca o alrededores, como la garganta, la base de la lengua y las amígdalas.

El riesgo cero, siempre que existan relaciones sexuales, no existe, pero sí se pueden tomar una serie de precauciones encaminadas a reducir el riesgo al máximo. Estas son prácticamente las mismas que las mantenidas en relaciones sexuales vaginales, con algunas precauciones extra.

Usar siempre preservativo -y de manera correcta- desde el inicio de la relación sexual y cambiarlo si pasamos de una relación sexual a una oral, y viceversa. Si algún miembro de la pareja es alérgico al látex, se pueden utilizar preservativos de poliuretano.

•Para las relaciones sexuales orales en la vagina (cunilingus) o el ano (anilingus) se puede usar un dique dental, una película de látex o poliuretano que se usa entre la boca y la vagina o el ano durante el sexo oral. En un principio se utilizaban los de los dentistas, pero ahora existen unos específicos para practicar sexo oral. Otra opción es cortar un preservativo para formar un cuadrado y ponérselo entre la boca y la vagina o el ano de la pareja. En ambos casos, se debe desechar después de su uso y no reutilizar.

•Aunque la mejor forma de evitar las ITS a través del sexo oral son la anteriores, también se puede reducir el riesgo si se evita eyacular en la boca de la pareja y si se mantiene una adecuada higiene y salud bucal.

•En caso de tener relaciones sexuales con parejas distintas, se recomienda realizarse pruebas para descartar ITS cada tres meses y acudir al médico ante la mínima sospecha de padecerla y abstener de mantener relaciones sexuales orales o de otro tipo.

Ser mujer y vivir con alopecia: «Ojalá se normalice y seamos más visibles para no tener que estar dando explicaciones»

En la actualidad hay un 20% de mujeres de entre 30 y 40 años que sufren de alopecia, y el porcentaje aumenta a partir de la menopausia. Es más, se calcula que más de la mitad de las mujeres sufrirán algún tipo de caída del cabello a lo largo de su vida. Se trata, por tanto, de un problema mucho más habitual de lo que pensamos, pero que es muy poco visible en una sociedad en la que un pelo abundante sigue siendo un símbolo de belleza y salud.

Recibir un diagnóstico de alopecia, sobre todo si se trata de un afección crónica y difícil de tratar, es especialmente doloroso en el caso de las mujeres jóvenes. La escasa aceptación de la alopecia femenina y la presión social, que relaciona un cabello abundante con salud, juventud y belleza, suelen hacer mella en su autoestima, “muchas pacientes llegan a nuestras clínicas muy afectadas a nivel psicológico, sobre todo con cuadros de baja autoestima, que puede derivar en serios cuadros depresivos y trastornos de ansiedad”, afirma Bibiana Ródenas, especialista capilar de Instituto Médico Dermatológico,

Helena Bermejo, que tiene alopecia androgenética desde recién estrenada la veintena, es una de esas mujeres: “al darme el diagnóstico, la dermatóloga ya me advirtió de que se trata de un problema cada vez más común, pero que es poco conocido y aceptado, y que además no tiene solución”, cuenta.

En su caso, además, el tratamiento más eficaz y universal, el famoso monoxidil, no funcionó “me mandaron un tratamiento con unas pastillas y el spray, pero me dio una reacción poco común, que es me salió pelo en otras partes de la cara, así que tuve que dejarlo y el pelo se volvió a caer. Me recomendaron uno de más baja concentración, del 1% en lugar del 5% habitual, pero, por alguna extraña razón, ni lo hacen ni lo fabrican en ninguna farmacia”, explica.

La única opción que le dieron fue la resignación o tratamientos caros, como injertos, que no están al alcance de todo el mundo. Desde entonces, lucha por aceptarse y por evitar las miradas ajenas, “a nivel psicológico se lleva mal, sobre todo en personas como yo, que, sin ser muy presumida, sí soy vergonzosa. Para mí, hoy día es imposible no verme condicionada por el qué dirán, y siempre estoy intentando que no se me note”.

Y es que, el día se hace difícil, “no puedes peinarte como quieras, teñirte, ponerte gorros para disimular porque cuando te lo quitas es peor…. Y alargo todo lo que puedo tener que ir a la peluquería porque para mí es un suplicio tener que dar explicaciones, sobre todo a gente que se supone que es profesional del cabello y debería saber que la alopecia femenina también existe”.

Helena, y todas las mujeres que se enfrentan a un diagnóstico de alopecia, muchas veces crónica e irreversible, no solo se encaran día a día al espejo, también a las miradas ajenas, al desconocimiento y a los estereotipos de género, todavía tan arraigados.

Como reconoce la doctora Bibiana Ródenas, “son estereotipos de género, un hombre con alopecia puede pasar desapercibido, pero una mujer claramente no. Tendemos a pensar que esa paciente sufre una enfermedad”. Algo que le ocurre a Helena casi a diario,

“Si se rapan, no los miran, o le dicen que se parecen a un futbolista, pero de una mujer sin pelo creen o que está enferma o que tiene estrés, que es lo típico que te dicen, como si haciendo ejercicio o relajándote se fuera a pasar”.

Poca gente todavía hoy sabe que la alopecia más común también es cosa de mujeres, “ojalá se normalice, seamos más visibles para no tener que estar dando explicaciones, como que es solo un problema estético y que no afecta a la salud más allá de los problemas psicológicos que ocasiona. Espero que con los años me acepte más y que me afecte menos lo que digan, pero con el bombardeo publicitario y las miradas es difícil”, reconoce.

Las causas que la provocan y los tipos de alopecia femenina no distan mucho de las de la alopecia masculina.

•Androgenética. Según Bibiana Ródenases la más común, tanto en el género masculino como entre las mujeres. Se estima que la sufren un 15% de las mujeres menores de 40 años y un 40% tras la menopausia. Se caracteriza, sobre todo, por la pérdida de densidad y la aparición de zonas clareadas, principalmente en la parte superior de la cabeza. Los folículos pilosos se degradan y, en caso de las mujeres, no suele provocar la calvicie total, sino que el pelo sea menos denso y mucho más fino. Su origen es hormonal.

•Areata: Es una enfermedad que provoca zonas despobladas de cabello en forma circular del tamaño de una moneda grande. Afecta igual a hombres y mujeres y es más común en gente joven. Aunque no se conocen muy bien las causas, se cree que es un fallo del sistema inmune que ataca a los folículos pilosos. También influye la predisposición genética y los episodios de estrés pueden desencadenarla y empeorarla.

•Cicatricial. Es de carácter irreversible, pues los folículos pilosos dejan de funcionar, pero rara vez afecta a una parte importante del cuero cabelludo. Las causas que la provocan suelen ser muchas, sobre todo algunas enfermedades de la piel, foliculitis, tuberculosis, sífilis, linfomas, tumores, etc. también traumatismos y quemaduras.

•Difusa: Se produce cuando el pelo se pierde de forma progresiva, en una zona concreta y aleatoria del cuero cabelludo. Suele ser reversible y está relacionada con enfermedades, trastornos, déficits, tratamientos médicos, estrés…

•Frontal fibrosante. Consiste en la pérdida gradual del pelo en la parte frontal, lo que provoca que el pelo nazca cada vez más alejado de la línea de la frente. También puede afectar a la pérdida de cabello en cejas y axilas y es muy característica de las mujeres tras la menopausia. Es muy difícil de tratar, pues los folículos dejan de funcionar, por lo que podría considerarse como una alopecia cicatricial.

Hoy día cada vez hay más tratamientos disponibles para combatir la alopecia, sobre todo cuando esta se encuentra en los primeros estadios, “en la actualidad existen más de 100 tratamientos distintos disponibles que se aplican a los distintos tipos de alopecia detectados”.

Entre los más comunes, además del famoso minoxidil, que suelen recetar la mayoría de los dermatólogos debido a su probada eficacia, encontramos “la terapia antiandrogénica, tratamiento láser de baja potencia (LLLT)… y varios tratamientos que se suelen aplicar en clínicas especializadas, como “terapéutica dermocosmética, integración de cabellos”, tratamientos que se suelen combinar con “medidas complementarias como vitaminas o aminoácidos”.

Las opciones son numerosas, y todas son mas eficaces si actuamos ante los primeros signos de alerta, como “la falta de densidad capilar en ciertas zonas”.

Virginia Gómez (Dietista Enfurecida): «La mayoría de los suplementos deportivos y para adelgazar son un engaño»

Virginia Gómez es una joven nutricionista valenciana que decidió, allá por año 2013 abrir varios perfiles en las redes sociales bajo el pseudónimo de Dietista Enfurecida. En ellas denunciaba, en clave de humor, todos los bulos que rodean a la industria alimentaria y la nutrición en general.

Unos años después, además de tener decenas de miles de seguidores, tiene una consulta propia -tanto online como presencial- y acaba de publicar su primer libro, Claves sobre la alimentación para que no te dejes engañar, un manual muy didáctico en el que, sin perder su estilo enfurecido y humorístico, nos enseña a llevar una dieta sana y equilibrada huyendo de mito y falsas creencias.

Cuando empezaste tu andadura como dietista enfurecida hace años, ¿te imaginaste que tendrías tanto éxito?

¡Qué va! Para nada, sigo flipando, pero me alegro de haber acabado escribiendo un libro.

¿Qué te llevó a escribir este primer libro?

Yo quería escribir un libro de divulgación general de nutrición, pero hacerlo en clave de humor, porque así fue como nació Dietista enfurecida y porque creo que es una muy buena forma de divulgar. He intentado tocar los temas en los que más nos suelen engañar para que sea sobre todo útil a la persona que lo lea.

Es, sobre todo, un libro muy didáctico. A pesar de la explosión que vivimos sobre demanda de información sobre nutrición, ¿sigue haciendo falta mucha pedagogía para que no nos la cuelen?

Sí, más que nunca, porque hay mucha información sobre nutrición, pero en todos los sentidos, hay información muy buena y otra que es un absoluto desastre. Por eso he decidido hacer unan parte más teórica, lo imprescindible, para que a gente que lo lea pueda entender el resto del libro y que no se la cuelen.

¿Qué es lo que más te enfurece del mundo de la alimentación actual?

La parte de aprovecharse de la desesperación de la gente, la verdad es que no me gusta nada y me enfurece bastante. Sobre todo la parte de la industria que se centra en la alimentación infantil, tipo ‘mi primer yogur’, ‘mi primera galleta’… porque resulta que estos productos están una cantidad tremenda de azúcar y grasa de palma. Es algo que me parece fatal, porque los padres están buscando lo mejor para sus hijos y la industria lo que está haciende es engañarles. Lo de los complementos alimenticios para adelgazar también me parece tremendo, porque se sabe desde hace años que no le han funcionado a nadie nunca.

El primer apartado de tu libro es 'Algunos de los mejores engaños de la nutrición'. ¿Cuáles dirían que son los mayores engaños de la nutrición?

Uno de ellos es el de los suplementos adelgazantes que te comentaba, porque todos los años sale algo, y la gente los sigue comprando. También el de que existen determinados tipos de dietas para adelgazar, como las hiperproteicas, las disociadas… Son tipos de dietas que, en un momento determinado, pueden funcionar, pero no por la teoría que ellos venden, y que además están rodeadas de marketing. También lo de los suplementos deportivos, porque algunos funcionan, pero muy pocos, la inmensa mayoría son un engaño. Una frase que me encanta de los suplementos es la de ‘contribuye al buen funcionamiento de x’. Claro, ¡¡y respirar también!!

Tu especialidad es la nutrición para problemas intestinales y digestivos. ¿Hay trastornos que realmente mejoran con una dieta específica o es al contrario, que una mala alimentación puede provocar trastornos como el Síndrome del Intestino Irritable, la colitis etc.?

Es que yo creo que el principal causante de muchos de los trastornos digestivos e intestinales que padecemos hoy en día es el estrés. El estilo de vida que llevamos en general, y la alimentación está dentro de este estilo de vida, pero delante incluso de la alimentación, está el estrés.

Pero sí, la dietoterapia funciona. El colón irritable, por ejemplo, responde muy bien a la dietoterapia, por ejemplo, con la dieta baja en FODMAP, una dieta de retolerancia de los alimentos para que las personas puedan volver a comer ‘normal’. Y luego hay algunas adaptaciones, por ejemplo, para las personas a las que se le ha practicado una ileostomía u otra parte del intestino o que tienen que llevar una bolsa o para otras patologías como colitis ulcerosa, Crohn… también son bastante útiles.

Hace unos años era la famosa dieta Dukan, ahora están la Keto, el desayuno intermitente, dieta paleo… ¿Son modas o realmente tienen una base científica?

Aunque alguna de ellas pueda tener algo de base científica, lo que hay básicamente es una cuestión de moda. Lo bueno que tienen todas es que huyen de los ultraprocesados, que eso siempre es bueno, pero, por ejemplo, la paleo no incluye legumbres, y es algo que yo no excluirá en la vida. En general, este tipo de dietas al principio suelen funcionar y provocar una pérdida de peso rápida, animan a cualquiera, pero a medio plazo, la pérdida es la misma que con cualquier otra dieta. Por eso, es mucho más interesante y eficaz a largo plazo buscar dietas que, sin necesidad de nombres, se adapten a cada persona. Por ejemplo, si a una persona, que es muy ‘fan’ de comer hidratos, le prescribes una hiperproteica, va a fracasar, seguro.

En tu libro afirmas que lo vegano es también político…

Sí, porque normalmente, cuando decides llevar una alimentación vegana esto suele ir acompañado de otras decisiones políticas que van más allá de la alimentación, como no usar pieles o lana, no comprar miel o cera de abeja, no apoyar industrias que de dañen el medio ambiente o los animales…

Y hablando de política, ¿a favor o en contra de prohibir la publicidad de alimentos poco sanos dirigidos a niños?

Sí, estoy totalmente a favor. De hecho, en otros países ya no se publicita comida basura para niños o no regalan juguetes con este tipo de comida y funciona. Todo son beneficios.

¿Y de un sistema como el de los sellos de chile?

Tiene sus limitaciones, pero menos es nada. Por ejemplo, cuando se propuso aquí lo del semáforo nutricional, marcaba los frutos secos en rojo porque eran muy grasos, igual que el aceite de oliva. Pero con un poco de cuidado, me parecería una idea fantástica.

¿Qué otras medidas podrían tomar los gobiernos para combatir esta epidemia de obesidad?

¡Muchísimas! Empezando por incluir a dietistas-nutricionistas en el sistema público de salud, pero como prevención, no para ponernos a adelgazar a la gente. Y, por supuesto, quitando los impuestos a frutas, verduras y legumbres y subiéndolos a los ultraprocesados, que a la larga nos van a costar más recursos sanitarios. Básicamente, educación, prevención e impuestos.

Estamos viviendo toda un boom del interés por la nutrición, por comer sano. ¿En qué lo notáis los profesionales? ¿Se está traduciendo de verdad en que la gente come mejor?

La verdad es que sí. Yo en consulta sí noto que la gente come cada vez mejor, o al menos los que vienen a consulta. Ahora hay más información, y nosotros tratamos de divulgar de la mejor manera posible, y eso, al menos, hace que tengamos más conciencia.

¿Sigues a otros nutricionistas en las redes sociales? ¿A quién recomendarías?

¡¡Sí, a todos!! jajaja… Nos seguimos unos a otros porque la mayoría nos conocemos. Para mí sería imposible recomendarte uno solo. Además de los más conocidos, como Carlos ríos y los que conoce todo el mundo, Melisa Gómez, que es @nutrikids en redes sociales, es una crack en pediatría; Paula Avellaneda de renal; Ángela Moreno… Es que hay muchas, tengo compañeras que son auténticas cracks.

La batalla de Carlos Ríos son los ultraprocesados. ¿Cuál dirías que es la tuya?

La verdad es que la de los ultraprocesados es la de todos nosotros, en eso nunca discutimos... Y además yo tengo muchas, pero si tuviera que elegir una, que dejaran de diagnosticar colón irritable a la gente sin hacerles pruebas. La parte de los trastornos digestivo funcionales es una de las grandes olvidadas de la sanidad pública. Si tienes un problema digestivo grave, no hay problema y serás atendido estupendamente, pero cuando son trastornos funcionales que no son peligrosos, estamos ‘jodidos’ porque, aunque no sean peligrosos para la salud, los pacientes lo pasan muy mal, a veces incluso peor que con trastornos más graves.

Como dietista nutricionista, ¿cuál o como dirías que debe ser la dieta ideal?

Pues podría ser de muchas maneras, pero lo que sí tendría que tener siempre es fruta y verdura en abundancia, legumbres y frutos secos. Basada en estos vegetales y, ahí ya puedes variar, incluir algo de carne, pescado… Y el aceite de oliva. Dentro de eso, hay múltiples posibilidades.

Hipercolesterolemia familiar, cuando el colesterol es cuestión de genes

Tener el colesterol alto, con el riesgo de enfermedad cardiovascular que conlleva, depende en gran medida del estilo de vida, una dieta rica en grasas saturadas o ‘trans’ y la falta de ejercicio físico. Esto ocurre en la inmensa mayoría de los 23 millones de españoles que tienen el colesterol más elevado de lo recomendado, por encima de 200 mg/dl.

Sin embargo, hay un tipo de colesterol que no depende del estilo de vida que llevemos, sino de nuestros genes. Es la conocida como Hipercolesterolemia Familiar, una enfermedad genética que se hereda de padres a hijos y que pone en grave riesgo cardiovascular a quienes la padecen, sobre todo si desconocen que la tienen.

Para dar visibilidad a esta enfermedad y luchar por un plan de detección precoz de esta, entre otras cosas, surgió la Fundación Hipercolesterolemia Familiar (HF), cuyo presidente, el Dr. Pedro Mata nos resolvió algunas dudas en torno a este trastorno.

La HF es un trastorno provocado por un defecto genético, que consiste en la mutación de un gen que codifica el receptor de las LDL (rLDL), los encargados de eliminar el colesterol de la sangre a nivel hepático. Al disponer de una menor cantidad de estos receptores, el colesterol LDL aumenta considerablemente en la sangre, por eso la HF “se manifiesta desde el nacimiento y se caracteriza por un aumento de colesterol total (CT) y enfermedad cardiovascular prematura”. Esto la diferencia del colesterol ‘normal’, en que este está ligado al estilo de vida y a “una dieta rica en grasas saturadas y colesterol y al sobrepeso, y se manifiesta más tardíamente”, asegura el Doctor Mata. Además, “ante unos niveles de colesterol similares, la persona que tiene una HF tiene cuatro veces más riesgo de presentar una enfermedad cardiovascular”.

Al igual que el colesterol habitual, la presencia del colesterol sólo se detecta a través de un análisis de sangre, “el trastorno se expresa desde el nacimiento con niveles elevados de colesterol y habitualmente no hay síntomas”. En caso de adultos sin diagnosticar pueden producir algunos síntomas físicos, como los conocidos como los xantomas, pequeños tumores grasos, o “depósitos de colesterol extravasculares en los tendones y el arco corneal”. Sin embargo, con frecuencia, “el primer síntoma puede ser la aparición de un episodio coronario o infarto de miocardio en edades jóvenes, de 20 a 40 años antes que en la población sin HF”. Por eso es tan importante la detección precoz y un tratamiento adecuado desde la primera infancia.

La buena noticia es que la HF es muy fácil de diagnosticar, “la detección de la HF es sencilla. Hay que sospecharla ante unas cifras elevadas de colesterol total >290 mg/dl en un adulto y antecedentes familiares de colesterol elevado. En un niño o adolescente

se puede sospechar con un colesterol total >220 mg/dl. Para confirmarlo se puede realizar la determinación genética”. Esto es aún más sencillo si hay antecedentes familiares o si alguien con HF tiene un hijo, “cuando uno de los padres presente una HF, puesto que este trastorno se hereda en la mitad de la descendencia, se debe realizar una determinación de colesterol en los primeros años de vida”, nos cuenta el Dr. Mata.

Una vez confirmado que se ha heredado el trastorno, “se debe comenzar con hábitos de vida saludables, como una dieta baja en grasas saturadas y colesterol, algo que se puede hacer desde los dos años de edad. Además, se deberá realizar ejercicio físico y evitar el sobrepeso y el tabaco. Con el tiempo, la mayoría de los pacientes necesitará la toma de medicamentos para reducir el colesterol, generalmente estatinas, que se puede comenzar a prescribir partir de los 8-10 años de edad”.

Este tratamiento suele ser eficaz y la mayoría de los pacientes diagnosticados y tratados de forma precoz tienen niveles de colesterol controlados. Sin embargo, hay veces que el paciente no responde al tratamiento farmacológico, generalmente, estatinas y/o ezetimibe. En estos casos, “se pueden añadir los nuevos fármacos biológicos conocidos como anti-PCSK9, que se administran por vía subcutánea cada 2-4 semanas y pueden conseguir una reducción adicional del colesterol-LDL (conocido como malo) de un 60%”, asegura Mata.

Una persona que padece Hipercolesterolemia Familiar, no lo sabe que lo tiene y, por tanto, no recibe el tratamiento adecuado y tiene un 50% de probabilidades de padecer una enfermedad cardiovascular antes de los 55 años y un elevado riesgo de presentar un Infarto de Miocardio (IM) u otra enfermedad ateroesclerótica. Por eso, es tan importante el diagnóstico precoz, y más cuando, según datos de la Fundación Hipercolesterolemia Familiar, la inmensa mayoría de los que la padecen, no lo saben. “Se estima que afecta a unas 200.000 personas en España, de las que solo están diagnosticadas unas 35.000. Es la enfermedad genética más frecuente y afecta aproximadamente a 1 de cada 250 personas”, asegura Dr. Mata.

Por eso, desde la Fundación, luchan por un plan nacional que detecte a la mayor parte de estos casos, “se necesita realizar una estrategia de detección, que consiste en identificar a un sujeto a través de unas cifras elevadas de colesterol (caso índice) y si se dispone se realiza el diagnóstico y confirmación genética. Una vez que se ha hecho el diagnóstico, hay que realizar el cribado de los familiares de primer grado, ya que la mitad van a tener la HF. Para conseguir esto se necesita un Plan Nacional de Detección Precoz de la HF, que debería ser aprobado por el Ministerio de Sanidad y que salvaría muchas vidas”, asegura. Y es que, “por cada 6 personas con HF que se detectan y tratan se evita un infarto de miocardio en una década”.

«Existe el prejuicio de que los niños no experimentan dolor como los adultos, que se quejan porque son niños»

Se calcula que uno de cada cuatro niños sufre dolor crónico, ya sea por alguna patología diagnosticada o sin causa aparente. Se trata de un dolor de difícil manejo por varios factores, como la falta de herramientas de medición, debido a que los niños no saben expresar en muchas ocasiones qué les pasa, y la escasa oferta de tratamientos específicos.

Por estos motivos, los especialistas y profesionales piden que el dolor infantil se aborde como una patología en sí misma. Este es uno de los objetivos de la Fundación Grünenthal, organización que promueve la investigación y la formación en el abordaje del dolor. Entre sus objetivos principales está favorecer el conocimiento sobre el dolor infantil, así como sensibilizar y concienciar a la sociedad sobre su impacto en la calidad de vida de los más jóvenes y sus familias.

Uno de sus patronos, el doctor Jordi Miró Martínez, director de la Cátedra de Dolor Infantil URV-FG de la Universitat Rovira i Virgili (Tarragona), nos habla de las peculiaridades de este tipo de dolor y a mejor manera de abordarlo.

¿Qué peculiaridades tiene el dolor infantil y por qué hay que tratarlo de modo diferente?

Lo que es peculiar es la persona, por eso debemos tratar diferente a las personas (niños, adultos, ancianos…) porque son diferentes. Por ejemplo, y esto es muy importante, los niños más pequeños no tienen desarrollado el sistema de control que los adultos sí, puede que tampoco hayan aprendido estrategias eficientes y, sin duda, son dependientes respecto de los adultos para poder manejar adecuadamente estos problemas. El dolor como experiencia es muy parecido, lo que lo hace diferente es quién lo experimenta, con unas características personales concretas que definen cómo puede o debe ser tratado el problema. Y esto es particularmente más cierto evidente cuando se trata de problemas crónicos de dolor.

¿Cómo suele abordarse el dolor infantil, entonces?

Depende del tipo de dolor que se trate. Si distinguimos entre dolor agudo y crónico, las diferencias son muy importantes. En el caso del dolor agudo, el tratamiento es fundamentalmente biomédico (o farmacológico), mientras que si es crónico, entonces el tratamiento de elección debe ser interdisciplinar. Eso contempla: farmacológico, psicológico y de rehabilitación física.

¿Es distinto al de la población adulta?

El planteamiento de base es prácticamente el mismo, lo que es distinto es la forma cómo se presenta y propone el tratamiento, por las razones que comentábamos antes. Por ejemplo, los tratamientos farmacológicos deben adaptarse al niño, aunque la formulación no ha sido creada para ser utilizada con niños. Afortunadamente, ya hay investigaciones sobre indicaciones específicas para el manejo del dolor infantil que permitirán una mayor seguridad en las propuestas terapéuticas.

Y dentro de la población infantil y juvenil, ¿qué casos son especialmente difíciles de abordar?

Los más difíciles son los casos de dolor crónico, pues los factores que intervienen son múltiples. El dolor es una experiencia subjetiva, se la ha definido como una experiencia sensorial y emocional desagradable. Más aun, es una experiencia que resulta de la interacción de múltiples factores, y esta complejidad de factores se hace más evidente en el dolor crónico. Las guías disponibles señalan que para tratar a los niños con dolor crónico las intervenciones no solo deben atender a las causas, sino también a los efectos que tiene la presencia continuada del dolor en la vida de estos niños, y a todos los niveles.

Una de las mayores dificultades que se encuentran los profesionales es la medición. ¿Por qué?

Es difícil si la persona con dolor -en este caso un niño o una niña- no puede informar directamente, entonces las cosas sí se complican, pues se debe solicitar la información a otra persona que no es la que experimenta el dolor directamente y, por lo tanto, se puede equivocar en su valoración. Pero si el niño o niña puede informar -y no hay razones para pensar que su percepción y comunicación están alteradas- entonces es relativamente sencillo. Existen escalas específicas que sabemos aportan información válida, fiable y sensible al cambio, y que su buen funcionamiento se ha contrastado en población de nuestro entorno. En ocasiones, el problema es que no se utilizan estas escalas, a pesar de que están disponibles, son gratuitas y hay investigación abundante que las respalda.

Según sus datos, el dolor crónico afecta a entre el 20-30% de la población infantil y adolescente. Lo datos son bastante alarmantes…

Lo cierto es que todos los estudios epidemiológicos que se han publicado a nivel internacional señalan estas cifras. Lo realmente preocupante es que por desgracia una gran mayoría de estas personas no serán diagnosticadas de forma correcta ni tratadas como precisan. Nuestro objetivo es sensibilizar y formar al personal sanitario, sobre todo a los especialistas en pediatría, para que sean capaces de detectar y derivar a estos pacientes a unidades de atención especializadas. Pero también debemos sensibilizar al entorno escolar y a las familias. Nos queda un largo trecho por recorrer en este sentido.

¿Cuáles son las principales causas del dolor infantil?

Hay múltiples causas, desde enfermedades comunes hasta problemas crónicos importantes. Si lo que se quiere conocer son las principales localizaciones en el caso del dolor crónico, entonces: la espalda, el abdomen y las extremidades son las más habituales, y así se detecta en todos los estudios a nivel internacional.

Muchas veces no se encuentra una causa objetiva. ¿Suele desaparecer el dolor entonces cuando crecen?

Esto es así en el caso del dolor crónico. El dolor es una experiencia muy compleja. Forma parte de un sistema muy sofisticado de protección de la especie. Cuando el sistema funciona, el dolor sirve para saber que hay alguna cosa que no va bien en el organismo y que debemos hacer algo para recuperar la homeostasis, el equilibrio. Pero en ocasiones el sistema de alarma se activa de forma crónica, como un interruptor de luz que ha quedado permanentemente encendido, a pesar de que no exista necesidad de llamar la atención del organismo para que haga algo para protegerse. En estos casos, en muchos de ellos, es cuando veremos que no hay causa física que pueda justificar el problema. En algunas ocasiones el dolor puede desaparecer gracias a la autorregulación del organismo.

¿Qué tienen que tener en cuenta los padres para valorar el dolor de sus hijos?

Existe el prejuicio que los niños no experimentan dolor como los adultos, que se quejan porque son niños. Nada más lejos de la realidad. Fundamentalmente, necesitamos que los padres sean receptivos, que les escuchen, que les hagan caso cuando explican que tienen dolor y que atiendan a sus necesidades.

Los efectos del dolor infantil trascienden los límites de quien los sufre en primera persona, y los padres perciben este dolor de forma emocional, les genera alarma, ansiedad, incluso miedo, cuando ven que no se resuelve el problema de forma satisfactoria. Por esta razón, los programas de tratamiento incorporan a los padres y a las personas significativas del entorno del niño con dolor crónico. Su rol es muy importante y de esta manera aprenden que es lo que sucede, qué es lo que pueden hacer para ayudar a sus hijos, y también qué no deben hacer.

Desde los profesionales, especialistas, Fundación Grünenthal… ¿Qué demandáis a las distintas administraciones al respecto del dolor infantil?

Hemos avanzado mucho en los últimos años. Estamos llevando a cabo investigación de calidad y hay cada vez más sensibilización entre los profesionales, pero hace falta la complicidad de la administración para dar un paso adelante definitivo en el tratamiento de las personas con dolor. Necesitamos que se reconozca el dolor crónico infantil como una patología en sí misma y que ponga en marcha un plan nacional para avanzar en investigación, sensibilización y tratamientos.

Necesitamos más ensayos, programas de formación y más recursos, ayudas institucionales no solo para investigación, también para comprar tiempo para los profesionales, y que los especialistas puedan tener la disponibilidad necesaria para pensar y promover, además de tratar a los pacientes cada día. Y que los pacientes tengan a su disposición centros especializados en el tratamiento de sus dolencias lo más cerca posible a sus domicilios.

Tener una buena relación de pareja tiene, según la ciencia, diez beneficios para nuestra salud física y mental

No hace falta tener pareja para ser feliz. De hecho, cada vez más gente opta por la soltería, como demuestra que más de 25% de los hogares en España está ocupado por un solo miembro.

Sin embargo, todavía son más los que prefieren compartir su vida con alguien y vivir en pareja, algo que varios estudios científicos corroboran que tiene grandes beneficios para su salud y bienestar psicológicos; aunque seguro que los enamorados no están pensando en eso cuando se dejan llevar por las flechas de Cupido

Eso sí, siempre y cuando las relaciones sean sanas, armoniosas y respetuosas, pues vivir una relación conflictiva produce precisamente el efecto contrario: una salud mucho peor que la que tendríamos estando solteros.

Los efectos adversos, como celos, desengaños, infidelidad… los dejamos para otro día, que esta semana manda San Valentín.

Y no solo en el sentido figurado, pues vivir en pareja conlleva una mejor salud cardiovascular. El amor aumenta los niveles de tres hormonas: dopamina, oxitocina y norepirefrina, todas ellas relacionadas con sentimientos de felicidad y bienestar. Además, disminuye el cortisol, lo que ayuda a regular la tensión arterial y contribuye, por tanto, a tener una mejor salud cardiovascular con todo lo que ello conlleva: menos infartos, ictus, etc. S

egún asegura la Fundación Española del Corazón, “todos los estudios coinciden en que mantener una buena salud emocional, con vínculos afectivos estables en nuestro entorno reduce los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares y además ayuda a mejorar la respuesta ante tratamientos para enfermedades cardiacas”. Es decir, que, en caso de padecer, por ejemplo, un infarto, vivir en pareja te da más posibilidades de reponerte.

Según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Chicago en 2010, tener pareja reduce la liberación de cortisol, la hormona que se relaciona con el estrés, el aumento del ritmo cardíaco y la subida de la presión arterial. Además, se incrementa la liberación de oxitocina, hormona que produce el efecto contrario, es decir, que, en casos de estrés, reduce los efectos negativos de este. Por tanto, vivir en pareja hará que las situaciones estresantes no lo sean tanto y que sean más llevaderas.

Este beneficio, es, sobre todo, consecuencia del anterior, pues tener elevados niveles de estrés durante mucho tiempo debilita el sistema inmune y nos hace propensos a padecer más enfermedades de todo tipo y a tardar más en reponernos. Además, estar enamorados contribuye a mantener buenos niveles de Inmunoglobulina A (IgA), que ayuda a combatir infecciones y víricas.

Dice que el desamor ‘duele’, pero el amor correspondido produce el efecto contrario y es capaz de reducir el dolor físico. Y es que, son varios los estudios que demuestran que estar con el ser amado y tener algún tipo de contacto físico con él -como cogerlo de la mano o abrazarlo- cuando estamos padeciendo algún tipo de dolor, hace que lo notemos menos. Además, un estudio llevado a cabo en la Universidad de Stanford demostró que la etapa de enamoramiento apasionado puede ser tan eficaz como un analgésico, pues activa las mismas zonas del cerebro.

Hay gente que asegura dormir mucho mejor solo que acompañados, pero la ciencia ha demostrado que no es así, o al menos a nivel general. Dormir acompañados ayuda a segregar melatonina, reduce los niveles de cortisol y ayuda a quedarse dormido más rápido y alcanzar antes el sueño profundo, el más reparador.

Este efecto se nota especialmente en las mujeres, según demostraron Científicos de la Universidad de Pittsburgh, que además de conciliar antes el sueño, que se despertaban menos por la noche que las mujeres que dormían solas. Esto mejora significativamente la calidad de vida, pues los efectos tanto para la salud tanto física como mental de dormir mal está sobradamente demostrados por la ciencia.

Una de las hormonas que segregamos gracias al amores la melatonina, hormona que no solo ayuda a dormir, también es un potente antioxidante que frena el deterioro que produce el envejecimiento, sobre todo a partir de los 40 años, y así lo demostró un estudio internacional liderado por científicos de la Universidad de Granada (UGR).

Vivir en pareja contribuye a tener una mejor salud mental. Un estudio llevado a cabo por investigadores del Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universidad de Valencia demostró que el riesgo de sufrir depresión o trastornos como la ansiedad es mayor entre las personas solteras y divorciadas.

La revista médica americana mensual Archives of Internal Medicine asegura que seguir un estilo de vida saludable es más fácil si se hace en pareja. Hábitos como dejar de fumar, hacer deporte o comer bien tienen más probabilidades de llevarse a cabo si nuestra pareja nos acompaña.

Estar enamorados aumenta los niveles de estrógenos, lo que repercute de manera positiva en el aspecto de la piel, el cabello y las uñas. Además, sentirse queridos mejora la imagen que tenemos de nosotros mismos y eleva la autoestima.

Todos los beneficios que el amor ejerce sobre nuestra salud tienen como consecuencia que vivamos más y con menos enfermedades. Así lo demuestran varios estudios, como el publicado en ‘Psychological Science’, de la Association for Psychological Science, que asegura que vivir en pareja de manera satisfactoria disminuye las probabilidades de fallecer en los ocho años siguientes en comparación con las personas solteras o las que tienen una relación conflictiva.

¿Puedo contraer una enfermedad de transmisión sexual usando condón?

Las enfermedades de transmisión sexual o ETS (aunque las comunidad médica prefiere hablar de ITS o infecciones, porque no todo infectado desarrolla síntomas) han aumentado en España de forma alarmante en los últimos años.

Eso es así especialmente entre los jóvenes de entre 20 y 35 años, donde se producen más del 50% de los casos. Infecciones como la gonorrea o la sífilis, por ejemplo, se han multiplicado por siete y hasta por 10 en algunos casos desde el año 2000, según datos del Ministerio de Sanidad y de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) del año 2017. La pérdida del miedo al VIH y, por tanto, un menor uso del preservativo, así como la escasa información sobre el conjunto de ITS entre la población juvenil, son las principales causas de este aumento de los contagios.

El preservativo puede reducir el riesgo de infección entre 80 y 90%, pero para llegar a este nivel de eficacia no basta con usar preservativo, hay que hacerlo de la forma correcta y en cada una de las relaciones sexuales.

Si un preservativo no se usa adecuadamente, las personas que lo utilicen no estarán protegidas de contraer una ITS. Usar correctamente el condón implica:

•Utilizarlo en todas las relaciones sexuales, pues basta una sola relación sin protección para contagiarse de una ITS.

•Hacer uso del preservativo a lo largo de todo el acto sexual, ya sea vaginal o anal.

Si se utilizan juguetes sexuales, no se deben compartir. De ser así, se deberían utilizar dos preservativos distintos.

•Usarlo también durante el sexo oral.

•No abrirlo con los dientes y poner especial atención si se llevan las uñas alargas o joyas, pues podría dañarse.

•Asegurarse de que se ajusta perfectamente al pene sin que queden bolsas.

•En caso de ponerse el condón al revés, no le des la vuelta, utiliza uno nuevo. También se deberá poner uno nuevo si este se sale durante las relaciones.

•Para que no haya escapes indeseados, sujeta el preservativo en la base antes de sacarlo y retíralo después.

•Cuando acabes, haz un nudo al condón para que no se salga el contenido, después envuélvelo con papel y tíralo a la papelera.

•No usar dos preservativos a la vez. No protege más, sino todo lo contrario, pues la fricción entre los materiales del condón podría hacer que se rompieran.

•No utilizar un condón caducado. Fuera de la fecha de caducidad el material podría ya no ser efectivo.

•No usar lubricantes no específicos para ello, como aceites vegetales o aceite de bebé, pues pueden perjudicar el material y hacer que se rompa más fácilmente.

•No reutilizar nunca los preservativos: estos ya han sido expuestos a los fluidos corporales y deben desecharse una vez se han usado.

Si no se llevan a cabo todas estas recomendaciones, la eficacia del preservativo no será la esperada y estarás poniendo en riesgo de infección tanto a ti como a tu pareja sexual.

El uso correcto del preservativo reduce de manera significativa las probabilidades de contraer la mayor parte de las ITS, como son las infecciones exudativas (clamidia, gonorrea…), hepatitis o el VIH, pero, aunque se sigan todas las recomendaciones anteriores, hay ITS en las que el uso correcto del preservativo no protege completamente. Es el caso de infecciones causadas por algunos virus y bacterias que pueden transmitirse de persona a persona mediante el contacto de la piel en el área genital que no está cubierta por el preservativo o que también se propagan por el contacto de piel con piel, piel con mucosas, o mucosa con mucosa. Estas son las mas comunes:

•Virus del Papiloma Humano (VPH). Es la ITS más frecuente, pues se calcula que hasta un 80% de la población ha estado expuesta al virus en algún momento de su vida. Lo más común es que se transmita a través del contacto genital con penetración, pero, dado que uno de los síntomas son las verrugas, y estas pueden existir en otras partes del cuerpo en las que no cubre el preservativo (como ingles o perineo), este no protegería complemente. Además, si los fluidos genitales de una persona infectada tocan la piel de otra, esta también puede contagiarse.

•Sífilis. El uso del condón reduce en gran parte su propagación, pero no al 100%. El motivo es que a veces la llagas que causa la enfermedad y que no producen síntomas, pero sí pueden producir un contagio, se encuentran fuera de la zona que le preservativo cubre.

•Herpes genital. Causada por un virus, esta enfermedad puede provocar llagas en el área genital o rectal, nalgas, muslos e ingles, por tanto, aunque el preservativo puede reducir las probabilidades de infección, no protege completamente. Y es que, además, de con las relaciones sexuales, este virus puede transmitirse a partir de lesiones cutáneo-mucosas y a través de secreciones en las que está presente el virus.

•Molusco genital o contagioso (VMC). Aunque está calificado como ETS, porque es como se transmiten la mayor parte de los contagios, los moluscos contagiosos pueden propagarse también por contacto directo de piel con piel. Es decir, que el preservativo sólo protegería en caso de que la infección estuviera presente solo en el área genital que cubre. Algo raro, pues también puede estar presente en rostros, axilas, brazos o cuello, principalmente.

En caso de padecer alguna de estas infecciones, lo mejor es abstener de mantener relaciones sexuales de ningún tipo hasta que haya remitido la infección completamente.

¿Sudas demasiado? Cómo combatir la sudoración excesiva o hiperhidrosis

Sudar es necesario, es la forma que tiene nuestro organismo de regular la temperatura corporal y que esta no sea excesiva, lo que podría causar graves daños. La sudoración se produce normalmente cuando la temperatura es muy alta, al hacer ejercicio o cuando estamos nerviosos por estrés, miedo, ansiedad, etc. Aunque sudamos prácticamente por toda la piel, hay zonas en las que existen mayor número de glándulas sudoríparas ecrinas, como las palmas, las plantas, las axilas, la cara y el cuero cabelludo.

Cuando la sudoración se produce de manera excesiva y sin una causa aparente, hablamos de hiperhidrosis, un trastorno que afecta a entre el 1 y 3% de la población y que, aunque en la mayoría de los casos no es peligroso, sí suele preocupar bastante a los que lo padecen causándoles una gran incomodidad social, y en algunos casos incluso ansiedad u otros trastornos psicológicos más graves.

Afortunadamente, hay varias formas de combatir los incómodos síntomas de la hiperhidrosis.

Las personas que padecen hiperhidrosis, producen sudor en grandes cantidades, mucho más del necesario para liberar calor y mantener el cuerpo a la temperatura adecuada. A veces existen una causa subyacente y otras no, y en función de eso, se clasifican dos tipos de hiperhidrosis:

•PRIMARIA O FOCAL. Es la más frecuente y afecta a al menos el 1% de la población. No existe ninguna causa, simplemente la hiperactividad de las glándulas sudoríparas. Por lo general, se nota especialmente en determinadas zonas en las que existen un mayor número de glándulas: plantas, palmas, cuero cabelludo, cara y, sobre todo, axilas. Suele aparecer en la adolescencia y tiene un componente genético y hereditario. Además de las causas normales de la sudoración (calor, ejercicio, nervios…), puede desencadenarse también por otras que, en personas que no padecen hiperhidrosis no provocarían sudoración, como tomar café o alcohol, fumar e incluso el frío. Es más habitual en algunas horas del día y menos por la noche. No suele causar más olor corporal per se.

•SECUNDARIA O GENERALIZADA. Afecta a toda la superficie corporal y es mucho menos frecuente que la focal. Detrás de este tipo de hiperhidrosis suele haber una causa clínica, como hipertiroidismo, diabetes, infecciones, embarazo, menopausia, obesidad, gota, insuficiencia respiratoria o cardíaca, lesiones nerviosas o incluso ciertos medicamentos. Suele permanecer por la noche. Si desaparece la causa, desaparecerá también la hiperhidrosis.

Para tratar la hiperhidrosis secundaria, por lo general, hay que tratar la causa, y si esta es temporal, la hiperhidrosis también lo será. Sin embargo, la focal o primaria, no desaparece, por lo que sólo se pueden combatir los síntomas. Afortunadamente, hay varias opciones, tanto tópicas como quirúrgicas que pueden minimizar el problema. Estas son las más comunes:

•Antisudorales o antitranspirantes. Se utilizan vía tópica y su función es inhibir parcialmente la acción de las glándulas sudoríparas. Su acción es local y temporal y suelen utilizarse por la noche. Lo hay tanto de venta libre como bajo prescripción médica y sus principios activos suelen estar hechos a base de aluminio, como Clorhidrato de aluminio (AHC) o el Cloruro de aluminio (AC), como sustancias activas. A pesar de las leyendas urbanas en torno a estos compuestos, no producen ningún daño grave a la salud, pero su eficacia es limitada y puede productor irritaciones en la piel.

•Fármacos anticolinérgicos. Estos medicamentos actúan sobre la acetilcolina, sustancia cuya liberación da lugar a la sudoración. Vía tópica son eficaces en la hiperhidrosis facial y el medicamento Oxibutinina clorhidrato ha resultado funcionar muy bien contra la generalizada. Sin embargo, no es muy usado porque puede producir efectos secundarios.

•Toxina botulínica de tipo A. Esta toxina, comercializada bajo el nombre de Botox, además de eliminar temporalmente las arrugas de expresión del rostro, es eficaz para evitar la sudoración excesiva, sobre todo en axilas, pero también en palmas. A través de inyecciones, esta toxina bloquea la transmisión de señales a las glándulas sudoríparas ecrinas desde los nervios e inhibe la sudoración. Es muy popular y eficaz, pero sus efectos son temporales, entre cuatro y nueve meses.

•Iontoforesis. Este método consiste en introducir iones en la piel a través de una corriente eléctrica, lo que provoca una reducción de la producción de sudor por parte de las glándulas sudoríparas. Para que sea eficaz tienen que realizarse varias sesiones seguidas y seguir haciendo mantenimiento. Hay incluso máquinas para hacer este mantenimiento en casa. Es muy eficaz en las axilas, pero sobre todo en pies y manos.

•Cirugía. Para los casos resistentes, aquellos que no responden a los tratamientos anteriores, la única opción es la cirugía. Puede realizarse una simpatectomia transtorácica, que consiste en eliminar los ganglios encargados de estimular la sudoración de axilas y manos. Es muy eficaz, pero en algunos casos puede producir hiperhidrosis compensatoria, que se deja de sudar en axilas y manos, pero se suda más por cara, espalda, pecho… Otra opción quirúrgica es la eliminación de las glándulas sudoríparas, algo que ya pueden realizar a través del láser, que elimina las glándulas por calentamiento.

Aparte de acceder a algunos de los tratamientos descritos, la Academia Española de Dermatóloga y Venereología (AEDV), recomienda a las personas que sufran hiperhidrosis que tomen algunas medidas sencillas en su día a día:

•Usar prendas que sean frescas. Las fibras naturales pueden ser frescas, pero absorben sudor y permanecen húmedas. Algunas fibras sintéticas, aunque menos frescas, repelen el sudor y permanecen secas. Las ropas claras y muy oscuras ayudan a disimular las manchas de sudor.

•Disponer de ropa de sobra para poder cambiarse a lo largo del día si es necesario evitará situaciones comprometidas y rebajará el nivel de estrés y ansiedad social.

•También pueden poner en sus prendas forros protectores para axilas, que absorben el sudor y protegen la ropa.

•Mantener un ambiente en el trabajo fresco y bien ventilado, y no exponerse al sol.

Evitar las bebidas alcohólicas, café u otros alimentos que desencadenan sudor, como los picantes y comidas muy copiosas.

•Reducir en la medida de lo posible el estrés, la tensión y la ansiedad.

•Mantener una buena higiene corporal con duchas frecuentes. Esto no evitará el sudor, pero sí el olor que esta produce si permanece mucho tiempo en la piel o la ropa.

Sangrado libre, el método para controlar la menstruación sin compresas, copas o tampones

El sangrado libre o free bleeding, como se conoce al movimiento que promueve una menstruación sin usar compresas ni tampones, no es una moda actual. Surgió en la década de los 70 como protesta a raíz de la aparición de algunos casos de síndrome de shock tóxico, una infección provocada por el uso de tampones y que puede llegar a ser mortal.

Desde hace unos años está resurgiendo con fuerza y se está visibilizando cada vez más. La maratoniana Kiran Gabdhi corriendo mientras sangraba libremente o la ilustradora Rupi Kaur publicando una foto suya con un pantalón manchado son buenos ejemplos que dieron la vuelta al mundo hace pocos años.

Lola Hernández, directora de La Caravana Roja -proyecto que promueve y difunde la cultura menstrual- y psicóloga especialista en salud emocional y ciclo menstrual, nos habla de un movimiento al que se están uniendo cada vez más mujeres alrededor del mundo.

Al escuchar en qué consiste esta práctica, lo primero que se nos viene a la cabeza es una ropa interior manchada. Sin embargo, Lola Hernández nos explicó que no es así, sino en controlar el flujo menstrual para retenerlo para expulsarlo de forma voluntaria, “el sangrado libre consiste en no utilizar ningún producto de recogida de la sangre menstrual durante la menstruación y requiere escuchar las señales de nuestro cuerpo, ya que cuando la sangre menstrual se expulsa es a través de las contracciones que realiza nuestro útero”.

Es decir, que necesitamos un poco de práctica o de conocimiento de nuestro propio cuerpo para no tener que cambiarnos de ropa cada hora, “se trata de practicar el estado de escucha y toma de conciencia de nuestro cuerpo para sentir las contracciones que avisan de que va a salir la sangre menstrual.

Si somos capaces de escucharnos, entonces podremos buscar un lugar para dejar caer la sangre menstrual y así no utilizar ningún producto como compresas, tampones o la copa menstrual”, asegura.

Y, después de años utilizando compresas o tampones y sin poner atención a la salida del flujo menstrual, ¿cómo se consigue? Según Lola Hernández, “practicando con ejercicios de meditación y relajación de útero para entrar en contacto consigo mismas y que disfruten del proceso sin autoexigencia”. Sin embargo, para llevar a cabo esta práctica, se requiere algo más que consciencia, un suelo pélvico fuerte para que, al contraer la vagina, seamos capaces de retener el flujo. Por eso, las mujeres de más edad o que hayan dado a luz hace poco y tengan, como consecuencia, un suelo pélvico más débil, deberían empezar por fortalecer esta zona de la musculatura con los famosos ejercicios de Kegel, hipopresivos, bolas chinas, etc.

También pueden optar al principio por braguitas destinadas a retener el flujo sin necesidad de compresas, “es un buen accesorio para practicar el sangrado libre. Pero recordemos que el sangrado libre no tiene tanto que ver con llevar o no llevar compresas o tampones, sino con practicar esa capacidad de escucha de nuestro cuerpo en el momento en el que se está produciendo el sangrado”, recuerda.

También ese recomendable la copa menstrual, al menos para empezar, “es una alternativa ecológica y mucho más saludable. Además, tiene la ventaja de que dura muchos años y que gracias a su uso podemos conocer mejor nuestro patrón de sangrado y entrar en contacto con nuestra sangre menstrual”, aclara.

El sangrado libre es, sobre todo, un movimiento reivindicativo con varios objetivos, pero, sobre todo, el de normalizar la menstruación y acabar con los tabús que todavía existen en torno a ella, “nuestras ancestras ya practicaban el sangrado libre, pues no utilizaban nada para retener la menstruación. Es más, la sangre era utilizada para realizar ofrendas a la tierra, ya que había una mayor conexión con la naturaleza. Desde mi punto de vista es importante cuestionar cuándo, cómo y de qué manera asociamos y aprendimos que "mancharnos" la ropa interior de sangre menstrual era un peligro o antihigiénico, porque actualmente, existe mucho tabú acerca de la menstruación y este es un aspecto cultural, ya que aprendimos a sentir rechazo, asco y vergüenza hacia nuestros cuerpos ocasionando un impacto negativo para nuestra salud”, asegura.

Y es que la salud, tanto de las mujeres como del planeta, es otra de las reivindicaciones de quienes practican el free bleding, “los productos para retener la sangre de la menstruación están compuestos de materiales tóxicos y también tienen consecuencias negativas para nuestra salud, así como un alto impacto medioambiental. Con las compresas y tampones desechables estamos creando muchos residuos, además del coste que supone, pues podríamos decir que son productos de lujo por el precio al que se venden en el mercado”.

Para hablar de este y otros temas, Lola Hernández creó hace unos años La Caravana Roja, lo que ella define como un “movimiento para desmitificar el tabú de la menstruación y difundir la cultura menstrual a través de talleres, charlas y también realizando psicoterapia individual con perspectiva de género para mujeres que sufren dolores menstruales o alteraciones ginecológicas y quieren profundizar en el origen emocional de los síntomas”, nos contó. Lo que empezó como algo local en Murcia, hoy tiene también equipos en Madrid y Granada, y movimiento sigue creciendo.

¿Qué es la dieta FODMAP? ¿Puede ayudar a personas con problemas intestinales?

La dieta FODMAP -o, mejor dicho, baja en FODMAP- es un acrónimo en inglés de las palabras Fermentable, Oligosacáridos, Disacáridos, Monosacáridos y Polioles. Se trata de una dieta bastante restrictiva que consiste en eliminar los alimentos ricos en estas sustancias. Al tratarse de una dieta terapéutica y bastante restrictiva, nunca debe hacerse sin la supervisión de un dietista-nutricionista ni sin ser prescrita por un especialista.

El fin último de esta dieta es mejorar los síntomas digestivos del Síndrome de Intestino Irritable (SII), un trastorno digestivo bastante común cuyos síntomas se calcula que afecta en algún momento de la vida a entre el 10 y el 20% de la población, aunque sólo el 15% de estos acudirá al médico porque lo padece de forma crónica. Sus síntomas más habituales, y los que se quieren reducir con una dieta baja en FODMAP, son gases, hinchazón, dolor abdominal e incluso diarrea. También se cree que puede ser útil en caso de colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn u otras molestias intestinales, siempre que se hayan descartado intolerancias e intolerancias.

La dieta baja en FODMAP excluye determinados alimentos de la dieta porque son ricos en unas sustancias que pueden pasar directamente al colon sin ser absorbidos en el intestino delgado. Estas sustancias se convierten, en el intestino grueso, en sustrato para las bacterias, incrementando el contenido de agua y el gas producido por la fermentación y provocando así los síntomas arriba descritos.

A grandes rasgos, porque la lista es muy larga, estos son los alimentos más comunes que habría que evitar en una dieta baja en FODMAP:

La lista de los alimentos a evitar es amplia e incluye alimentos muy habituales en la dieta, como los cereales, pero, por su bajo contenido en FODMAP, todavía hay una gran cantidad que alimentos recomendados en esta dieta. Estos son algunos de ellos.

Debido a que es una dieta muy restrictiva y que puede provocar carencias nutricionales (como de calcio, vitamina D o de fibra) si no se lleva a cabo adecuadamente, siempre debe hacerse bajo prescripción médica, cuando otras recomendaciones alimentarias no hayan funcionado y bajo la supervisión de un nutricionista.

Además, este tratamiento dietético, ha de llevarse a cabo en dos fases:

•En la primera, que durará entre 4 y 8 semanas, se llevará a cabo una restricción severa.

•En la segunda, y después de identificar el nivel de tolerancia del paciente a los distintos FODMAP, se irán reintroduciendo con algunos días de diferencia, los alimentos retirados para probar su tolerancia, por ejemplo, los lácteos, las legumbres, los champiñones, etc. El objetivo es comprobar los que son mejor tolerados para que la dieta sea lo menos restrictiva posible.

La Federación Española del Aparato Digestivo quiere dejar claro que, aunque se ha demostrado que limitar la cantidad de FODMAP puede ayudar a reducir los síntomas gastrointestinales en pacientes con Síndrome de intestino irritable, hay que ser muy prudentes, pues “aún no está bien definido el punto de corte de las cantidades aceptables de FODMAP y probablemente sea específico para cada paciente”. Es más, los estudios iniciales eran muy alentadores, pero en los resultados son diferentes. Por tanto, todavía está por demostrar al 100% que una dieta baja en FDOMAP sea realmente eficaz en el tratamiento del SII y otras dolencias digestivas.