La violencia obstétrica es invisible a los ojos del sistema

“¿¡Violencia obstétrica en España!? ¿Qué quiere decir eso? ¿Utilizar un fórceps o una ventosa en un parto es violencia obstétrica? ¿Hacer una episiotomía? ¿Una cesárea de urgencia, en la que no informemos a la mujer porque no hay tiempo, porque urge sacar al niño…?” . Txantón Martínez-Astorquiza, presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), niega que exista una violencia obstétrica sistematizada en la atención al parto dentro del Sistema Nacional de Salud, como denuncian varios colectivos de mujeres.

“Hay que saber dónde está el límite de la reivindicación en la atención del médico, porque también nos sentimos vulnerables”

“Desde la SEGO estamos de acuerdo con que la mujer tiene que dar a luz con un mínimo intervencionismo, lo más natural posible, sin episiotomía, sin ventosa, sin fórceps y sin oxitocina. Si se puede, claro. Pero, en todo caso, siempre en un contexto hospitalario y sin poner en riesgo la vida ni de la mujer ni del niño. No recomendamos el parto en casa”.

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Unidad de Neonatología del Hospital de Timergara, en Pakistán, gestionado por Médicos Sin Fronteras.

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El uso extrahospitalario de la oxitocina eleva riesgos maternoinfantiles

El presidente de la sociedad científica es obstetra y lleva atendiendo partos desde 1983. Es jefe de servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de Cruces, de Bilbao, donde en 2018 nacieron 4.500 bebés. El 67,7% de ellos mediante un parto sin fórceps, sin ventosa, sin espátulas y sin episiotomía. Un porcentaje que se mantiene constante en los últimos años: en 2017 fue de 68,8% y en 2016, de 68,1%.

Martínez-Astorquiza da más datos del servicio que dirige: “En 2018 solo el 13% de nuestros partos fue por cesárea [la media nacional está en el 25%, en hospitales públicos, y en un 35% en privados, aclara]. Además, nuestra tasa de mortalidad perinatal es de las más bajas del mundo, con 5,7 casos por cada mil nacimientos (mientras la media nacional está entre 7 y 8 casos por mil nacimientos)”.

Con estas cifras el presidente de la SEGO se defiende de lo que reconoce como un movimiento más o menos reciente de mujeres que cuestionan las prácticas obstétricas y piden un parto a la carta.

María llegó a un hospital público de Madrid con cita para monitores. Estaba dos semanas pasada de cuentas, le hicieron un tacto vaginal para ver si había dilatado, mientras la sanitaria le comentaba: “Pero bueno, abre más las piernas. Vamos, parece que eres virgen”. Le indicaron que esperara en la sala y le advirtieron: “A ver si hay camas, porque si no tendremos que llevarte al hospital o te vas a casa”.

En el parto, episiotomía y fórceps, sin que antes le informaran de esta posibilidad. El niño nació sin problemas. Pero a María el efecto de la epidural le fue desapareciendo y en su lugar apareció un dolor horrible. Fue trasladada de urgencia al paritorio, donde dos ginecólogas estuvieron varias horas cosiéndola. No volvió a ver a esas médicas. Pidió el alta voluntaria. En el informe de alta no estaba recogido nada de lo que había vivido, nadie le explicó nada. Necesitó dos meses para recuperarse;para poder salir a pasear a su hijo. Su reclamación: “Falta de información, de empatía y un maltrato verbal gratuito”.

Silvia dio a luz en un hospital público de la Comunidad de Valencia. Era su segundo hijo, su primer parto fue una cesárea. “Mis niños son grandes. El primero casi llegó a pesar cuatro kilos y el segundo nació con 3,950 gramos. Le dije que no me importaba que fuera otra cesárea. Ellos insistieron en un parto vaginal. Tuve una rotura uterina, de la que estuve advirtiendo después de que me pusieran la epidural, porque tenía mucho dolor. No me escucharon. Me decían que todo iba bien. No me informaron del riesgo que asumía. Mi hijo sobrevivió nueve días tras nacer y a mi me quitaron el útero en una intervención de urgencia, donde corrió serio peligro mi vida, según me contaron”, asegura. Silvia ha acudido a los tribunales para reclamar, “si no hubiera muerto mi hijo, no hubiera denunciado, porque el resto me daba igual, pero mi hijo venía bien, y murió…”.

El testimonio de estas mujeres, ¿son casos aislados? Martínez-Astorquiza responde: “A ver, brutos y brutas hay en todos los sitios y es lícito que luchemos porque las cosas mejoren, claro, pero no porque ese maltrato que se denuncia sea algo generalizado en el sistema”.

“La mujer debe conocer los riesgos del parto, aunque no haya alternativa, así lo ha dicho la Jurisprudencia, pero no siempre se hace”

El 34% de las mujeres sufren violencia obstétrica en España. El dato está sacado de una de los pocos y más recientes estudios que existen en España, y que fue presentado en el III Congreso Internacional de Género, Ética y Cuidado, que se celebró en Barcelona, del 16 al 18 de mayo de 2018. El trabajo está firmado por cuatro matronas de hospitales de A Coruña y Pontevedra, que recogieron 17.677 respuestas de mujeres a un cuestionario valorando la atención, tanto técnica como humana, que habían recibido en el parto, cesárea o aborto en centros sanitarios españoles.

Las mujeres encuestadas valoraron con un 6,9 sobre diez la atención recibida por parte de los sanitarios implicados en todo el proceso. El 45,8% de ellas asegura que los sanitarios no solicitaron su consentimiento informado antes de cada técnica realizada y el 49%, que no tuvieron la posibilidad de aclarar dudas o expresar miedos. El 38% percibieron que durante el parto fueron sometidas a procedimientos que no necesitaban y que podrían ser perjudiciales para su salud. Por ejemplo: la aplicación de oxitocina artificial (señalado por el 64% de las mujeres) y la realización de una episiotomía (52,3%).

Del análisis de estos datos, las investigadoras concluyen que la violencia obstétrica existe en España, que no ocurre solo en el parto, aunque en esa etapa se manifiesta en mayor medida.
De modo que no es una práctica que afecte exclusivamente a matronas y ginecólogos, sino que las mujeres también identifican a otros actores sanitarios, como anestesistas, pediatras y auxiliares de enfermería.

“Percibo que la paciente piensa que la Medicina es una ciencia exacta y, además, en Obstetricia se asume mal un mal resultado”

El pasado 11 de julio, la Asamblea General de la Organización de la Naciones Unidas (ONU) presentó un informe Sobre la violencia contra la mujer en los servicios de salud reproductiva, con especial hincapié en la atención al parto y la violencia obstétrica. En las 26 páginas de este trabajo se destaca la movilización que existe en muchos países en contra de esas prácticas abusivas. Un trabajo de denuncia que ayuda a mejorar.

El presidente de la SEGO reconoce que desde que empezó su ejercicio profesional se ha producido una mejora en la atención al parto y, “en buena parte, gracias al empoderamiento del paciente”; pero añade que “hay que saber dónde está el límite de la reivindicación en la atención que debemos dar los médicos, porque también nos sentimos vulnerables”.

Sanidad dedica la convocatoria de 2019 de buenas prácticas sanitarias a la atención al parto

La ministra de Sanidad en funciones, María Luisa Carcedo, durante la presentación de la Oficina, hoy, en el ministerio.

La Estrategia de Atención al Parto Normal, del Sistema Nacional de Salud, es de octubre de 2007. En esta declaración de intenciones de Sanidad, se fija como objetivo potenciar la atención “del parto normal” en todo el sistema, y para esto apuntan la necesidad de “mejorar la calidad y calidez asistencial, eliminando las prácticas innecesarias y perjudiciales a la luz de la evidencia científica, y manteniendo los niveles de seguridad actuales”. Para el desarrollo de esta estrategia, el ministerio diferencia tres ejes transversales: la multiculturalidad, la discapacidad y la perspectiva de género. Las recomendaciones que señala se agrupan en cuatro líneas estratégicas: abordaje de las prácticas clínicas basadas en el mejor conocimiento disponible; participación de las mujeres usuarias en la toma de decisiones; formación de profesionales e investigación, innovación, y difusión de buenas prácticas.

La vulnerabilidad es justamente la característica que mejor define a la mujer que está embarazada y va a dar a luz. Por ese motivo, tanto la ONU en su informe como la encuesta española insisten en la necesidad de informar a la futura madre. También los tribunales cuando juzgan los casos de malas praxis en la atención al parto ponen el foco en la información.

Carlos Sardinero, abogado experto en Derecho Sanitario, aclara que “está por definir, dentro del ámbito penal y del Derecho Sanitario, la violencia obstétrica”. Afirma que “,cuando se incrementa el riesgo por encima del límite permitido, entonces empieza a asumirse un hecho violento”. Pone un ejemplo: “Cuando se aplica un fórceps mientras el bebé permanece en plano I o II, para intentar su descenso al canal de parto. Esta práctica está prohibida, porque puede causar una rotura de médula, como he conocido casos,que han sido condenados”.

Sobre el deber de informar a la mujer antes del parto, Sardinero afirma que es una cuestión que la jurisprudencia ha dejado muy clara y que, sin embargo, no se cumple. “La mujer tiene que conocer los riesgos del parto, aunque no haya alternativas. En los casos de inducción, por supuesto; en las cesáreas programadas, también. Pero no solo. En los partos de urgencia se debe cumplir con ese deber, en la medida que se pueda”.

El abogado señala una sentencia del Tribunal Constitucional sobre el derecho a la información en la atención de urgencia a un paciente. “No es un parto, pero la doctrina se aplicaría igual”, según apunta Sardinero. El fallo es de 2011 y diferencia entre atención sanitaria de urgencia y de emergencia; “solo en el segundo caso el bien jurídico de informar cede ante el riesgo de perder la vida”.

Sardinero atiende casos extremos de esa violencia obstétrica, donde las mujeres tiene la intención de reclamar en los tribunales. Ahora está con dos casos: el de una mujer que falleció después de un legrado, por una hemorragia, y el de un bebé que no sobrevivió en un parto en casa.

En el primer proceso, se reclama porque, a pesar de que la fallecida insistió en los dolores que tenía, según testigos, no le hicieron caso y la enviaron a casa donde murió. Mientras en el parto en casa, la mujer reclama porque el niño vino grande, era macrosómico y no le avisaron de que en esas circunstancias tenía que parir en el hospital. No hay sentencia sobre esta atención y pueden que desde el punto de vista legal no prosperen.

Rafael Martín Bueno, abogado experto en Derecho Sanitario, también reconoce tener muchas horas de escucha de historias de mujeres que denuncian por una mala atención obstétrica. Pero advierte de que no se debe perder la perspectiva de lo que estos casos suponen dentro del número de nacimientos que se producen en España en un año, que en 2018 fueron 367.374 niños.

Mariano Durán es ginecólogo y obstetra del Hospital Severo Ochoa de Leganés, de Madrid. Lleva en activo desde 1981. Además también interviene como perito en juicios médicos y es tajante: “Hoy en día no hay violencia obstétrica. Es más, puede que la asistencia al parto sea una de las prácticas sanitarias más humanizadas. A la mujer se le informa de todo”. Reconoce que “son excepcionales las demandas que prosperan en los tribunales”. Y concluye: “Percibo que la paciente piensa que la medicina es una ciencia exacta. Además, la obstetricia es una especialidad donde se asume mal un mal resultado”.

En conclusión, e inspirados en el informe de las matronas gallegas: la violencia obstétrica no existe, pero ¡haberla haila!.

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El uso extrahospitalario de la oxitocina eleva riesgos maternoinfantiles

La OMS recomienda el uso de la oxitocina como fármaco de primera elección para prevenir el sangrado excesivo tras el parto. Sin embargo, su uso no reglado para acelerar el nacimiento o para evitar la visita al hospital, por su lejanía o por su coste, supone un problema de salud maternoinfantil en muchos países. Un ejemplo de ello es Pakistán, donde un análisis retrospectivo de datos de pacientes realizado en 2015 por Médicos Sin Fronteras (MSF) hizo saltar las alarmas al revelar el impacto del uso de la oxitocina fuera del ámbito sanitario.

Pakistán ostenta el título de ser uno de los países del sudeste asiático con mayores tasas de mortalidad materna y la mayor tasa de mortalidad neonatal del mundo, donde uno de cada 22 niños fallece en el primer mes de vida.

El estudio incluyó a 6.379 mujeres en el tercer trimestre cuyos hijos nacieron en el hospital de Timergara entre diciembre de 2013 y mediados de octubre de 2014 y trató de determinar cuántas mujeres habían recibido medicación para inducir el parto antes de llegar al hospital, quién se la había administrado y qué riesgos se habían presentado.

Triaje en la maternidad del Hospital de Timergara.

Triaje en la maternidad del Hospital de Timergara.

“Los resultados mostraron una asociación clara entre el uso no regular de la oxitocina y efectos adversos maternos y neonatales: el 9,5% de las mujeres participantes recibieron medicación antes de llegar al hospital y de ellas, al 87% les fue administrada por personal no sanitario”, ha explicado a DM Samuel Siber, del Centro de Investigación Operacional de MSFen Luxemburgo.

De hecho, según el trabajo, el 37% de la oxitocina fue administrada por parteras y el 29,7% por agentes de salud femeninas. Además, según Siber, las mujeres que recibieron la medicación tenían tres veces más probabilidades de padecer un desgarro uterino. Por otro lado, en los niños el uso indiscriminado de la oxitocina elevaba el riesgo de asfixia neonatal y de dar a luz un mortinato en aquellas mujeres que sufrían hemorragias graves tras el parto. Los resultados se publicaron en International Health.

Proyecto piloto de formación en el uso reglado de oxitocina

Para abordar la raíz del problema del uso no reglado de la oxitocina en Pakistán, desde MSF, en colaboración con el Ministerio de Salud, se puso en marcha un proyecto piloto en Balochistán y Peshawar en el que participaron más de 130 personas, entre comadronas, médicos, personal hospitalario y autoridades sanitarias, para explicar los riesgos maternoinfantiles de un uso indebido de la hormona sin condenar su aplicación. “La oxitocina está contemplada como un fármaco esencial en Pakistán. Su uso como profilaxis para prevenir o frenar el sangrado uterino está extendido por todo el mundo.No obstante, para estimular o acelerar partos prolongados o complicados, solo debe ser aministrada por un ginecólogo o médico formado y siempre en un hospital, donde las pacientes pueden ser monitorizadas”, ha añadido Siber.

 Para estimular o acelerar los partos prolongados o complicados, la oxitocina solo debe ser aministrada por un ginecólogo o médico formado y siempre en un hospital

A partir del estudio y el programa de formación, MSF ha presentado una campaña en los medios de comunicación para la población, así como actividades de promoción de la salud y formación para otros profesionales. De hecho, el curso piloto se extenderá también a Timergara y a otros hospitales. “A nivel internacional, existen informes similares del uso indebido de la oxitocina en Afganistán, India y varios países africanos y, aunque en menor grado, también en Europa. Este tipo de formación y mensajes claves podría utilizarse en estos enclaves y MSF está buscando el momento oportuno”. Sin olvidar que cada programa deberá ser adaptado al contexto, a la cultura y a la estructura familiar.

Un momento del programa de formación piloto dirigido a matronas, médicos y trabajadores del Ministerio de Salud de Pakistán sobre los peligros del uso indebido de la oxitocina.

Un momento del programa de formación piloto dirigido a matronas, médicos y trabajadores del Ministerio de Salud de Pakistán sobre los peligros del uso indebido de la oxitocina.

El estudio de 2015 ya apuntaba a la falta de regulación, a los problemas de acceso a la asistencia sanitaria y a la necesidad de formación de las parteras como algunos de los puntos claves para abordar si se realiza una estrategia que acabe con estas prácticas.

Pero el proyecto piloto ha permitido tener una visión más amplia de todos los factores que acompañan a la administración de oxitocina. En ellos se entrelazan que “las mujeres, las madres, las suegras u otros miembros de las familias quieren que el niño nazca lo más rápido posible para evitar los desplazamientos a los hospitales desde zonas remotas o para evitar los costes de los tratamientos”, así como que la negativa a administrar la oxitocina en algunos centros lleva a las parturientas a buscar otros hospitales.

Además, la administración de la oxitocina se realiza a veces con un cóctel unido a otros fármacos, “o se combina con remedios de la medicina tradicional y se aplica junto a aceites, cebollas o plumas de pájaro para estimular el útero” y provocar el parto.

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Retrato robot del nuevo joven con problemas de adicción al juego

Llegan a la consulta después de un año y medio apostando online. Son jóvenes, en su mayoría de entre 20 y 30 años, pero también los hay de menos de 20 años y el 35% de ellos se han iniciado en las apuestas cibernéticas antes de la edad legal.

Entre los más jóvenes, los de 16 a 21 años, el 98% son varones. Traen bajo el brazo deudas medias de 2.162 euros, pero alguno llega a acumular hasta 45.000 euros pendientes de pago. Han pasado cerca de año y medio jugándose unos 60 euros en cada apuesta por internet, aunque también los hay con apuestas medias que rondan los 1.000 euros. A una sola carta han llegado a poner sobre la mesa de media 847 euros… y en el peor de los casos hasta han apostado 10.000 euros de golpe.

¿Por qué lo hacen? En su mayoría tratan de recuperar lo ya perdido en apuestas previas para salir así de una espiral que comenzó con pequeñas cantidades jugadas online junto a un grupo de amigos sobre eventos deportivos. De ahí a jugar solos, a perder, a solicitar microcréditos, a mentir, a pequeños hurtos de tarjetas de crédito de familiares o amigos… y a la consulta.

Éste es el retrato robot del joven con problemas de juego que ha conseguido reconstruir Susana Jiménez, coordinadora de la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge (Barcelona) tras analizar más de 3.500 casos que han pasado por su unidad desde 2005.

Jiménez, que presentó la pasada semana en las jornadas de la Escuela de Salud Pública de Menorca los resultados del primer estudio de factores de riesgo del trastorno del juego en población clínica que se ha hecho en España con datos de 28 centros de todo el país, explica que “no hemos detectado de momento un incremento de los casos pero sí un cambio en el perfil”, precisamente por ese mayor peso de los problemas con las apuestas digitales en el caso de los pacientes más jóvenes.

Dos años de tratamiento

Jiménez tranquiliza explicando que en el caso de los más jóvenes con problemas de juego online “la respuesta terapéutica es bastante buena. Tienen deudas y eso les motiva mucho a cumplir el tratamiento.

La mayoría, un 70%, supera el problema en los 2 años y 4 meses de tratamiento cognitivo conductual que se realiza con ellos (4 meses de terapia activa con 16 sesiones semanales y 2 años de seguimiento con un coterapeuta familiar incluido).

En el 30% restante hay recaídas o abandonos y, dentro de estos, un 6% tiene una respuesta mala o muy mala que complica la situación. Sólo unos pocos, que tienen asociada patología de ansiedad o depresión, precisan también tratamiento farmacológico. “Pero en general la respuesta es buena en estos casos”.

La responsable de la Unidad de Juego Patológico de Bellvitge explica que el retrato robot que se ha trazado ha permitido también saber que el perfil de los jóvenes adictos a videojuegos y el de los jugadores patológicos de apuestas online es diferente, aun cuando los videojuegos estén sirviendo para algunos de ellos de puerta de entrada a las apuestas en la red.

Videojuegos

Lo que ha observado su unidad es que entre los jóvenes de 18 a 35 años con problemas de juego patológico, el 20,3% jugaba offline a videojuegos y el 17% lo hacía online, pero al comparar las adicciones a videojuegos con la adicción a juegos de azar se vio que el perfil de personalidad era diferente, más disfuncional en el caso de los juegos de azar, con consumo de sustancias, más impulsividad, etc.

Con todo, hay casi un tercio de los adictos a videojuegos que sí presentan ese perfil disfuncional y en los que, por tanto, puede haber un factor de riesgo extra para que los videojuegos actúen de puerta de entrada a las apuestas online.

En ese sentido, Jiménez apunta que al observar a los niños de 11 a 16 años con adicción a videojuegos puede verse que el 3% de los que hacen skin gambling además ya apuestan dinero online “así que esa preocupación de que el skin gambling actúe de puerta de entrada a un problema de juego patológico con apuestas digitales parece tener cierta base”.

Con todo, Jiménez detalla que, aunque está cambiando el perfil, el juego patológico está lejos de ser un problema exclusivo de los jóvenes. De hecho, el estudio epidemiológico realizado en España en 2015, coordinado por la Dirección General de Ordenación del Juego, detalla que el 0,9% de la población adulta española ha tenido problemas en algún momento de su vida con el juego y el 0,3% los tuvo en el último año.

Al mirar a toda la población con problemas de juego, no sólo a los más jóvenes, la investigación muestra que el perfil más habitual es el de varones, solteros, activos laboralmente, pero con nivel socioeconómico medio-bajo o bajo que se iniciaron temprano en la conducta del juego y que han presentado algunos problemas de salud mental, así como elevados niveles de impulsividad cognitiva y emocional.

En el caso de las mujeres, el perfil es más disfuncional, con una edad más avanzada; son solteras o separadas, inactivas laboralmente, con bajo nivel socioeconómico y con ayudas sociales, y que han sufrido varios eventos o situaciones emocionales adversas.

Respecto al tipo de juegos que les ha generado dependencia, para el conjunto de edades, el estudio cita como el problema más frecuente las máquinas tragaperras, seguidas de las salas recreativas y los bingos.

El juego a través de internet estaría ya muy presente, con prevalencias próximas al 30% de los casos y alcanzando más del 56% en los más jóvenes. La deuda media cuando se incluyen todas las edades se dispara ya a los 20.000 euros.

Y por eso, ante un perfil tan distinto de jóvenes y adultos con problemas de juego y la constancia de estar ante un problema de salud pública creciente, las asociaciones de pacientes y profesionales reclamaron en la presentación del estudio medidas preventivas para frenarlo, con iniciativas legislativas, fiscales, educativas y campañas informativas semejantes a las de que ya se usan para el tabaco o el alcohol.

Estrategia de prevención

La última Estrategia Nacional sobre Adicciones 2017-2024 y su correspondiente Plan de Acción 2018-2020 incluyó de hecho ya por primera vez algunas medidas prioritarias para frenar las adicciones sin sustancia o comportamentales pensando, por un lado en el auge de las apuestas online, pero también en el creciente uso compulsivo de internet, las redes sociales y los videojuegos, y la posible interrelación de estas adicciones.

Los dos documentos instaban, como mínimo, a empezar a recabar datos, hasta ahora inexistentes en España, sobre el problema de adicción a nuevas tecnologías y al juego. A los datos aportados por Jiménez sobre quienes ya tienen un problema detectado con el juego se han sumado ahora también los del primer informe de Adicciones Comportamentales que ha publicado el Plan Nacional de Drogas y que ha encontrado casi un 3% de población adulta con uso compulsivo de internet y hasta un 21% en el caso de jóvenes de 14 a 18 años.

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Maggie Smith, Violet en ‘Downton Abbey’, y su batalla contra el cáncer

Á. RONDÁN

  • Estrenará una película en 2020, ya con 85 años.

Maggie Smith

El día 28 de diciembre, Maggie Smith cumplirá 85 años. Y, aunque ahora estrena la película Downton Abbey, basada en la popular serie y en la que retoma su papel de Violet Crawley, en 2020 volverá a estrenar una nueva cinta.

Porque el gran mérito de la actriz es no haber parado nunca de trabajar. Aunque es cierto que las nuevas generaciones la han conocido por su papel de la profesora Minerva McGonagall en la saga Harry Potter, en su estantería reposan dos premios Oscar.

El primer de ellos lo ganó en 1969. Mejor actriz protagonista. ¿La película? Los mejores años de Miss Brodie. El segundo, en 1979, como secundaria en California Suite.

Entre medias, obras maestras como Un cadáver a los postresViajes con mi tía (dirigida por George Cukor y donde compartía elenco con José Luis López Vázquez), Muerte en el Nilo u obras de teatro compartiendo tablas con Laurence Olivier.

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Y después, una larga lista de títulos imprescindibles del séptimo arte: Furia de titanes, Ménage à trois, Función privada, Una habitación con vistas, Sister Act, Gosford Park...

Pero aún con todo, fue gracias a la saga del joven mago que su carrera dio un nuevo impulso y que ella ha sabido aprovechar dicho esplendor a la perfección, afincándose finalmente en su personaje en la aclamada ficción de la que ahora estrena la cinta (que ya ha recaudado 12 millones en apenas una semana).

Eso sí, uno de los momentos más duros de su vida fue cuando le diagnosticaron cáncer mientras rodaba Harry Poter y el misterio del príncipe. Era 2008 y ella tenía 74 años.

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"No tenía pelo, pero no tenía ningún problema en llevar una peluca. La quimioterapia me hacía sentirme terriblemente enferma y a veces pensaba que no podría con ello. El cáncer es odioso. No he vivido algo semejante y lloré mucho", aseguró en 2010.

Lo superó, reconociendo que la quimioterapia había sido "peor que el cáncer" y que a pesar de la edad le infuyó tanto que le "cambió la vida", pero no había dejado de trabajar.

Algo que sí le ocurrió en 1988, cuando estuvo doce meses aislada, con tratamientos de radioterapia y cirugía ocular, debido a que sufría la enfermedad de Graves-Basedow, un tipo de tiroiditis.

Maggie Smith ha estado casada en un par de ocasiones: desde 1967 hasta 1975 estuvo con Robert Stephens, padre de sus dos hijos, Toby y Christopher Stephens; y desde el mismo 1975 con Christopher Cross, que falleció en 1998.

Reconstruyen su lengua con músculos del brazo tras una cirugía de 11 horas

20MINUTOS.ES

  • Rebecca Patterson fue diagnosticada con un cáncer en la lengua del que se está recuperando.

Operación

Rebecca Patterson, una británica de 38 años, acudió al médico aquejada de dolor en la lengua y una mancha blanquecina que sufría desde hacía años. Le diagnosticaron candidiasis oral, pero el tratamiento no funcionó y el dolor fue a peor, hasta el punto de que apenas podía hablar o comer. Tras una biopsia, se reveló la dura realidad: era cáncer, informa el diario Nottinghamshire Live.

El Queen's Medical Centre de Nottingham programó una complicada operación que duró 11 largas horas. A Rebecca le extirparon la parte derecha de la lengua. Al mismo tiempo, le quitaron parte del músculo, piel y vasos del brazo izquierdo para reconstruir el apéndice. La operación fue más complicada porque también le extirparon los ganglios linfáticos de la parte derecha y dos muelas para acomodar bien la nueva lengua.

El posoperatorio fue muy complicado: aparte de la enorme cicatriz del brazo, que la limitaba para moverse, de su cuello salían dos drenajes, le habían hecho una traqueotomía y era alimentada por una vía, por lo que tampoco podía moverse con libertad de cuello para arriba.

Tras varios días en el hospital fue enviada a casa para seguir con el posoperatorio, que implicó una larga temporada de no poder ingerir alimentos sólidos. Tras las secuelas físicas llegaron las psicológicas. Rebecca recibe tratamiento psicológico y evoluciona bien.

Ya es posible prevenir el riesgo cardiovascular en diabetes

Los riesgos cardiovasculares son siempre una preocupación importante en el manejo de los pacientes con diabetes. Tanto si la producción de insulina es insuficiente como si existe una resistencia a su acción, la glucosa se acumula en la sangre, daña progresivamente los vasos sanguíneos y acelera el proceso de arterioesclerosis aumentando el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.

Durante la pasada reunión de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD) que se ha celebrado en Barcelona se han dado a conocer dos importantes estudios que ponían el foco en el riesgo cardiovascular.

Se han presentado, por ejemplo, los resultados del ensayo en diabetes tipo 2 (DM2) Carolina, el primero en que se ha comparado la tasa de eventos cardiovasculares adversos mayores entre la sulfonilurea glimepirida y el inhibidor de DPP-4 linagliptina. “Esta tasa no ha diferido significativamente. Al final estos hallazgos deberían servir para que dejemos de preocuparnos por la seguridad cardiovascular de las sulfonilureas”, explica Julio Rosentock, director del Centro de Investigación de Diabetes de Dallas, en Estados Unidos, y director de la investigación publicada en el Journal of the American Medical Association.

Seguridad confirmada

Los temores que rodean la seguridad cardiovascular de las sulfonilureas empezaron en la década de 1960 a raíz de la publicación del ensayo del Programa de Diabetes del Grupo Universitario y que indicaba que una sulfonilurea de primera generación aumentaba el riesgo de mortalidad cardiovascular. Ya el año pasado también en la reunión anual de la EASD se presentaban los resultados del ensayo controlado con placebo Carmelina que confirmaba la seguridad cardiovascular y renal a largo plazo para la linagliptina.

En el ensayo Carolina han participado más de 6.000 individuos con DM2 con una mediana de 6 años de diabetes, de los cuales el 83% recibió metformina y ninguno insulina. Todos los pacientes tenían factores de riesgo cardiovascular o enfermedad cardiovascular ateroesclerótica establecida al momento del ingreso al estudio.

Los datos que se desprenden de los últimos trabajos remarcan que las sulfonilureas tienen seguridad cardiovascular

Aunque no se produjeron diferencias en lo que se refiere al riesgo cardiovascular, el estudio sí que ha servido para ver que, tal como se esperaba en los pacientes con sulfonilurea, se produjo un aumento de peso, pero no se observaron diferencias significativas con respecto a HbA1c, glucosa en plasma en ayunas, presión arterial o niveles de lípidos. Sí fueron, no obstante, más comunes los eventos hipoglucémicos con la sulfonilurea que con el inhibidor DPP-4.

“En el proceso de toma de decisiones para escoger uno u otro fármaco el facultativo puede decidir si el aumento de peso es un problema o si lo son las hipoglucemias o incluso el coste. Pero no deben temer ya el aumento de enfermedades cardiovasculares cuando eligen usar una sulfonilurea”, indica Rosentock.

Prevención de IC

El otro gran importante estudio presentado en Barcelona ha sido el que muestra que la dapagliflozina, un medicamento que ya se usa con éxito para tratar la DM2 y prevenir el desarrollo de insuficiencia cardíaca (IC), también se puede utilizar para tratar la insuficiencia cardíaca preexistente, incluso en pacientes sin DM2. Los datos del trabajo, realizado por John McMurray, cardiólogo en el Instituto de Ciencias Cardiovasculares y Médicas de la Universidad de Glasgow, Reino Unido, se han publicado en The New England Journal of Medicine.

Los inhibidores de SGTL-2 controlan el nivel de glucosa en sangre y mejoran la presión arterial y el riesgo de mortalidad por evento cardíaco

El hallazgo más importante es el beneficio en pacientes sin diabetes. Esto muestra que la dapagliflozina es realmente un tratamiento para la IC y no solo un medicamento para la diabetes”, aclara McMurray. La dapagliflozina pertenece a una clase de medicamentos relativamente nuevos llamados inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa 2 (SGLT-2).

La prevalencia de la IC en personas con DM2 es aproximadamente el doble que en la población general sin diabetes. Ciertas afecciones, como la enfermedad de las arterias coronarias o la presión arterial alta, debilitan e imprimen rigidez al corazón para llenarse y bombear sangre de forma eficaz.

Estudios anteriores habían demostrado que los inhibidores de SGLT-2 no solo ayudan a controlar los niveles de azúcar en la sangre; también pueden mejorar algunos resultados cardiovasculares como la reducción de presión arterial o el riesgo de mortalidad cardiovascular. En concreto, dapagliflozina ya había demostrado su validez para reducir el riesgo de desarrollar IC en pacientes con DM2. En el nuevo ensayo DAPA-HF participaron 4.744 pacientes con IC y fracción de eyección reducida de 20 países, de los cuales un 45% tenía DM2 y un 55% no.

Los investigadores observaron que el grupo que tomaba dapagliflozina tenía, en un 16,3% de los casos, un primer episodio de IC mientras que en el grupo placebo estos eran un 21,2%, traduciéndose esto en una reducción del 26% del riesgo. Los resultados fueron similares tanto en el grupo con diabetes como en el que no tenía.

Implicaciones futuras

Por lo que respecta a los efectos secundarios, un 7,5% tuvo un evento adverso relacionado con la disminución del volumen en comparación con un 6,8% del grupo placebo. Los eventos adversos relacionados con la disfunción renal ocurrieron en un 6,5% frente al 7,2% del grupo placebo.

McMurray considera que “los resultados muestran cómo la dapagliflozina reduce la mortalidad y la hospitalización, además de mejorar la calidad de vida relacionada con la salud. Las implicaciones clínicas son potencialmente extensas, ya que pocos medicamentos han logrado estos resultados en el abordaje de la insuficiencia cardíaca”.

Trabajo conjunto para mejorar los resultados

La personalización en el tratamiento de la diabetes es fundamental para mejorar los resultados en su manejo. En esto será importante entender y comprender la biología subyacente así como sus diferentes subfenotipos.

Sin embargo, “a pesar de toda esta investigación, los resultados en Europa sobre diabetes en 2019 son pobres. Existe una brecha entre la realidad clínica y lo que podemos llegar a alcanzar”, explicaba John Nolan, director ejecutivo del Foro Europeo de Diabetes, entidad fundada por la EASD y la Fundación Europea para el Estudio de la Diabetes (EFSD).
“Nuestra visión es la de permitir que los sistemas de salud hagan frente a la pandemia de la diabetes”, fenómeno para el que Nolan considera que es necesario un trabajo conjunto: médicos, pacientes e industria farmacéutica. “Hemos de alinearnos en un mismo camino ambicioso para mejorar los resultados en diabetes”.

La fórmula para lograrlo requiere también una continua mejora e innovación del cuidado de la diabetes, optimizando el uso de la tecnología, para lo que el experto también propone la creación de un sistema de datos paneuropeo de diabetes.

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Ya es posible prevenir el riesgo cardiovascular en diabetes

Los riesgos cardiovasculares son siempre una preocupación importante en el manejo de los pacientes con diabetes. Tanto si la producción de insulina es insuficiente como si existe una resistencia a su acción, la glucosa se acumula en la sangre, daña progresivamente los vasos sanguíneos y acelera el proceso de arterioesclerosis aumentando el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.

Durante la pasada reunión de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD) que se ha celebrado en Barcelona se han dado a conocer dos importantes estudios que ponían el foco en el riesgo cardiovascular.

Se han presentado, por ejemplo, los resultados del ensayo en diabetes tipo 2 (DM2) Carolina, el primero en que se ha comparado la tasa de eventos cardiovasculares adversos mayores entre la sulfonilurea glimepirida y el inhibidor de DPP-4 linagliptina. “Esta tasa no ha diferido significativamente. Al final estos hallazgos deberían servir para que dejemos de preocuparnos por la seguridad cardiovascular de las sulfonilureas”, explica Julio Rosentock, director del Centro de Investigación de Diabetes de Dallas, en Estados Unidos, y director de la investigación publicada en el Journal of the American Medical Association.

Seguridad confirmada

Los temores que rodean la seguridad cardiovascular de las sulfonilureas empezaron en la década de 1960 a raíz de la publicación del ensayo del Programa de Diabetes del Grupo Universitario y que indicaba que una sulfonilurea de primera generación aumentaba el riesgo de mortalidad cardiovascular. Ya el año pasado también en la reunión anual de la EASD se presentaban los resultados del ensayo controlado con placebo Carmelina que confirmaba la seguridad cardiovascular y renal a largo plazo para la linagliptina.

En el ensayo Carolina han participado más de 6.000 individuos con DM2 con una mediana de 6 años de diabetes, de los cuales el 83% recibió metformina y ninguno insulina. Todos los pacientes tenían factores de riesgo cardiovascular o enfermedad cardiovascular ateroesclerótica establecida al momento del ingreso al estudio.

Los datos que se desprenden de los últimos trabajos remarcan que las sulfonilureas tienen seguridad cardiovascular

Aunque no se produjeron diferencias en lo que se refiere al riesgo cardiovascular, el estudio sí que ha servido para ver que, tal como se esperaba en los pacientes con sulfonilurea, se produjo un aumento de peso, pero no se observaron diferencias significativas con respecto a HbA1c, glucosa en plasma en ayunas, presión arterial o niveles de lípidos. Sí fueron, no obstante, más comunes los eventos hipoglucémicos con la sulfonilurea que con el inhibidor DPP-4.

“En el proceso de toma de decisiones para escoger uno u otro fármaco el facultativo puede decidir si el aumento de peso es un problema o si lo son las hipoglucemias o incluso el coste. Pero no deben temer ya el aumento de enfermedades cardiovasculares cuando eligen usar una sulfonilurea”, indica Rosentock.

Prevención de IC

El otro gran importante estudio presentado en Barcelona ha sido el que muestra que la dapagliflozina, un medicamento que ya se usa con éxito para tratar la DM2 y prevenir el desarrollo de insuficiencia cardíaca (IC), también se puede utilizar para tratar la insuficiencia cardíaca preexistente, incluso en pacientes sin DM2. Los datos del trabajo, realizado por John McMurray, cardiólogo en el Instituto de Ciencias Cardiovasculares y Médicas de la Universidad de Glasgow, Reino Unido, se han publicado en The New England Journal of Medicine.

Los inhibidores de SGTL-2 controlan el nivel de glucosa en sangre y mejoran la presión arterial y el riesgo de mortalidad por evento cardíaco

El hallazgo más importante es el beneficio en pacientes sin diabetes. Esto muestra que la dapagliflozina es realmente un tratamiento para la IC y no solo un medicamento para la diabetes”, aclara McMurray.

La dapagliflozina pertenece a una clase de medicamentos relativamente nuevos llamados inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa 2 (SGLT-2).

La prevalencia de la IC en personas con DM2 es aproximadamente el doble que en la población general sin diabetes. Ciertas afecciones, como la enfermedad de las arterias coronarias o la presión arterial alta, debilitan e imprimen rigidez al corazón para llenarse y bombear sangre de forma eficaz.
Estudios anteriores habían demostrado que los inhibidores de SGLT-2 no solo ayudan a controlar los niveles de azúcar en la sangre; también pueden mejorar algunos resultados cardiovasculares como la reducción de presión arterial o el riesgo de mortalidad cardiovascular. En concreto, dapagliflozina ya había demostrado su validez para reducir el riesgo de desarrollar IC en pacientes con DM2. En el nuevo ensayo DAPA-HF participaron 4.744 pacientes con IC y fracción de eyección reducida de 20 países, de los cuales un 45% tenía DM2 y un 55% no.

Los investigadores observaron que el grupo que tomaba dapagliflozina tenía, en un 16,3% de los casos, un primer episodio de IC mientras que en el grupo placebo estos eran un 21,2%, traduciéndose esto en una reducción del 26% del riesgo. Los resultados fueron similares tanto en el grupo con diabetes como en el que no tenía.

Implicaciones futuras

Por lo que respecta a los efectos secundarios, un 7,5% tuvo un evento adverso relacionado con la disminución del volumen en comparación con un 6,8% del grupo placebo. Los eventos adversos relacionados con la disfunción renal ocurrieron en un 6,5% frente al 7,2% del grupo placebo.

McMurray considera que “los resultados muestran cómo la dapagliflozina reduce la mortalidad y la hospitalización, además de mejorar la calidad de vida relacionada con la salud. Las implicaciones clínicas son potencialmente extensas, ya que pocos medicamentos han logrado estos resultados en el abordaje de la insuficiencia cardíaca”.

Trabajo conjunto para mejorar los resultados

La personalización en el tratamiento de la diabetes es fundamental para mejorar los resultados en su manejo. En esto será importante entender y comprender la biología subyacente así como sus diferentes subfenotipos.

Sin embargo, “a pesar de toda esta investigación, los resultados en Europa sobre diabetes en 2019 son pobres. Existe una brecha entre la realidad clínica y lo que podemos llegar a alcanzar”, explicaba John Nolan, director ejecutivo del Foro Europeo de Diabetes, entidad fundada por la EASD y la Fundación Europea para el Estudio de la Diabetes (EFSD).
“Nuestra visión es la de permitir que los sistemas de salud hagan frente a la pandemia de la diabetes”, fenómeno para el que Nolan considera que es necesario un trabajo conjunto: médicos, pacientes e industria farmacéutica. “Hemos de alinearnos en un mismo camino ambicioso para mejorar los resultados en diabetes”.

La fórmula para lograrlo requiere también una continua mejora e innovación del cuidado de la diabetes, optimizando el uso de la tecnología, para lo que el experto también propone la creación de un sistema de datos paneuropeo de diabetes.

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